Fidel es un ejemplo de sacrificio personal: Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano
CUBA, 1 de diciembre de 2006. El Presidente cubano Fidel Castro es un ejemplo de sacrificio personal, dedicación a las causas más justas de la Humanidad y preocupación por sus compañeros y compatriotas, afirmó el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón de Quesada al intervenir en el Coloquio Internacional Memoria y futuro: Cuba y Fidel.
Al referirse a las cualidades del líder de la Revolución, Alarcón destacó además su extraordinaria curiosidad, que lo hace estar al tanto de todos los detalles de infinidad de temas; su modestia y desinterés, su sensibilidad y su sentido del deber que en muchas oportunidades lo han hecho, incluso, poner en riesgo su salud.
Otra de las rarezas de Cuba, bromeó Alarcón, es que su presidente trabaja de verdad. Significó el rigor con que Fidel asume sus responsabilidades cotidianas y su capacidad para estar al tanto de las de sus colaboradores.
Narró una anécdota que en su opinión da una idea del carácter de Fidel: en el 2001, antes de emprender un viaje a Nueva York, Alarcón se reunió con Fidel a altas horas de la noche para precisar algunos detalles finales de su misión diplomática. Fidel estaba reunido con otros colaboradores preparando su intervención en un acto público que tendría lugar temprano en la mañana. Antes de que Alarcón se despidiera, el comandante le sugirió que descansara. Alarcón, por su parte, le aconsejó que lo hiciera él, teniendo en cuenta su gran carga de trabajo. Entonces Fidel reconoció que, en realidad, se sentía cansado, pero que no podía abandonar la labor que estaba realizando en ese momento.
Por la mañana, durante la tribuna abierta, bajo un sol intenso, Fidel sufrió un desmayo que fue ampliamente reseñado por la prensa internacional. Pero esa misma tarde apareció recuperado en la televisión para explicar al pueblo lo ocurrido.
Fidel siempre ha puesto por delante el deber a su propio bienestar, resumió Alarcón.
El líder parlamentario cubano destacó el enorme sentimiento de cariño y respeto que despierta Fidel en todo el mundo y agradeció a la Fundación Guayasamín la organización de todo el programa de actividades por el aniversario 80 del líder cubano.
EMBARGO NO, GENOCIDIO
En otro momento de su intervención, Alarcón subrayó la unidad de los cubanos en torno a su líder. En su opinión, el pueblo cubano es el principal merecedor de toda la gloria por los éxitos de la Revolución.
Destacó que todos los avances se han concretado en condiciones de suma hostilidad, pues todas las administraciones norteamericanas, desde el triunfo de la Revolución, han tratado de estrangular económicamente al país.
Hablan de embargo, pero en realidad lo que este pueblo ha sufrido es un verdadero genocidio, sentenció.
Argumentó citando un Memorando del Departamento de Estado norteamericano, fechado en abril de 1960, donde se plantea claramente la pretensión del gobierno estadounidense de provocar el hambre y la desesperación en el pueblo cubano para que dejara de apoyar a los líderes de la Revolución.
Esos son los que se proclaman defensores de la democracia, ironizó tras recordar que todas las acciones que recomienda el documento (rubricadas por el entonces secretario de Estado) están tipificadas bajo el delito de genocidio en todas las convenciones internacionales.
Los únicos méritos que algunas personas quieren reconocerle a la Revolución son sus avances en educación y salud –comentó Alarcón. Son tan evidentes que sería el colmo no reconocerlos. Pero la obra de la Revolución va más allá: el pueblo cubano conquistó en 1959 la verdadera independencia, la soberanía y la dignidad nacional, sentenció. ( Cubaminrex- Trabajadores ).