Un día como hoy, hace 84 años, nació nuestro querido e invencible Fidel, un hombre excepcional reconocido y respetado mundialmente por sus grandes hazañas como político y estratega militar, y como guía y forjador incansable de la Revolución Cubana, que gracias a sus preclaras enseñanzas y a su tenaz apego a los principios, es hoy, como ha sido durante medio siglo, el faro que ilumina el camino de la emancipación de los desposeídos y desheredados de todo el planeta.
Lo recordamos muy joven, como líder estudiantil por excelencia, como destacado deportista, como estudiante universitario involucrado tempranamente en todas las acciones revolucionarias para defender a los cubanos del odio y la opresión imperante durante los gobiernos de la seudorrepública.
Lo recordamos igualmente junto a Raúl, Camilo, Almeida, Ramiro, el Che, durante la lucha en la Sierra y después, o rindiéndole honor a todos caídos en tantas batallas libradas a lo largo de todos estos años por hacer una revolución social verdadera, por los humildes y para los humildes, como quería el Apóstol.
Fidel nos enseñó, como aprendió él de Martí, que Patria es Humanidad y que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, y nos educó como internacionalistas.
Y nos enseñó también que Revolución es sentido del momento histórico, es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio, es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo, es luchar con audacia, inteligencia y realismo, es no mentir jamás ni violar principios éticos, es unidad, es independencia. Y entonces aprendimos a ser mejores revolucionarios.
Así es nuestro Fidel, el hombre modesto, sencillo, altruista, internacionalista, solidario y único, con su estrella de comandante en Jefe en el uniforme verde olivo de mil batallas; el de los discursos en la Plaza acusando al imperialismo cuando Barbados o cuando Granada; en la primera línea sobre un tanque en Playa Girón, con un casco y una capa de agua cuando los azotes del Flora, o trazando la estrategia para la victoria sobre los racistas surafricanos en Angola; encabezando las marchas del pueblo combatiente. Ese es Fidel, el de la batalla de ideas, el del rescate del niño Elián, el de las tribunas abiertas, el del concepto de Revolución, el de las reflexiones y el que nos dijo
un día que nuestros cinco hermanos presos en Estados Unidos volverán.
Soñador de realidades y realizador de sueños en el campo de la educación, la salud, la ciencia, el deporte, en la formación de los valores humanos y éticos de todo un pueblo, su ejemplo y su prédica se abren camino hoy en América Latina, Asia y África, donde muchos oídos receptivos, como dijera el Ché, se suman a esa gran humanidad que ha dicho ¡Basta! Y ha echado a andar.
Un día sufrimos y lloramos porque una grave enfermedad hizo pender de un hilo la vida del hombre que llegamos a imaginar inmortal y, llenos de angustia, no podíamos creer que un día no estaría con nosotros.
Pero ahí está de nuevo Fidel, el del Moncada, el del Granma, el de la Sierra Maestra, el de Playa Girón, el de la Crisis de Octubre, el de todas y cada una de las vicisitudes de la Revolución que él, bajo la inspiración de Martí, encabezó en nuestra Patria aquel 26 de Julio de 1953.
Y está lúcido, fuerte como un caguairán y previsor como siempre, alertando al mundo del peligro inminente de una guerra nuclear en el medio Oriente, gracias a su larga experiencia de luchador revolucionario y a su extraordinaria capacidad de adelantarse a los acontecimientos del día y de ver mucho más allá que la mayoría de los mortales.
Por eso y por mucho más, muchísimo más, en medio de la inmensa alegría que a todos nos embarga su presencia nuevamente en la batalla cotidiana por consolidar nuestro proceso revolucionario, contribuir al avance de los procesos emancipadores por los que luchan otros pueblos y por tratar de hacer de este mundo el mejor de los posibles, un día como hoy, los cubanos que de una u otra forma cumplimos misiones en Nicaragua, ya sea como diplomáticos, funcionarios, trabajadores de la salud, educadores, ingenieros, técnicos y auxiliares administrativos, entre otros muchos, además de hacerle llegar nuestra más cálida felicitación por su 84 cumpleaños y desearle mucha salud y muchos más años de vida, le expresamos nuestro compromiso de cumplir con la tarea que cada uno de nosotros tiene asignada, de ser fiel a su ejemplo imperecedero y de defender, a costa de la vida si fuera necesario, las conquistas de la Revolución.
¡Felicidades Fidel!
Patria o Muerte
Venceremos
Colectivo de trabajadores y colaboradores cubanos en Nicaragua
Managua, Nicaragua
Viernes 13 de agosto de 2010
(Cubaminrex – Embacuba Nicaragua)