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La “justicia” estadounidense
Juez estima una locura dar derechos a detenidos en Guantánamo
WASHINGTON, 27 de marzo.—Un juez de la Suprema Corte afirmó cínicamente que sería “una locura” darles derechos en los tribunales civiles a los detenidos por Estados Unidos en el marco de su “guerra contra el terrorismo”, hacinados en la prisión de la base de Guantánamo (Cuba), informó AFP.
“La guerra es la guerra, y nunca ocurrió que cuando uno captura a un combatiente, tenga que darle un juicio en una corte civil”, dijo el juez Antonio Scalia, durante una charla en la Universidad de Freiburg (Suiza) el 8 de marzo pasado, publicó la revista Newsweek.
“Los extranjeros, en países extranjeros, no tienen derecho bajo la Constitución de Estados Unidos", agregó Scalia, sin referirse a qué derecho tienen los militares norteamericanos a torturar salvajemente a musulmanes y a profanar su religión, como hacen constantemente.
Al mismo tiempo, el Departamento de Defensa limitó la presencia de prensa en juicios militares organizados por el Pentágono para procesar a presuntos terroristas bajo custodia estadounidense, indicaron hoy fuentes noticiosas.
Ese Ministerio adelantó que se reducirá el acceso de los reporteros a estas cortes, y los periodistas autorizados deberán salir de los tribunales cada vez que asuntos confidenciales emerjan como parte del procedimiento, dio a conocer Prensa Latina.
Analistas políticos opinaron que tal disposición viene a reforzar la censura que la Casa Blanca decretó contra la prensa, a raíz del recrudecimiento de su criticada supuesta guerra global contra el terrorismo.
En estos juicios, el público estadounidense no podrá conocer la identidad de los jueces principales, ni detalles de varios procedimientos legales aplicados en tribunales militares.

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Entre Abu Ghraib y el Cuarto Negro
Día a día, nuevas revelaciones sobre el sistemático y premeditado uso de la tortura por parte de Estados Unidos, como elemento integrante de su política de terrorismo de Estado
Por Juana Carrasco Martín
Tomado de Juventud Rebelde,
27 de marzo del 2006
La caja de Pandora se abrió el 13 de enero de 2004, cuando el joven especialista Joseph Darby entregó al Comando de Investigaciones Criminales del ejército de Estados Unidos (CID), un grupo de terribles imágenes fotográficas que mostraban el uso de torturas, aberrantes abusos, vejámenes y humillaciones contra detenidos en la cárcel de Abu Ghraib, en Iraq.
Solo tres meses y medio después, la cadena CBS News y los diarios The New York Times y The Washington Post se atrevieron a publicar unas pocas de esas fotos —las hasta entonces conseguidas por una página web alternativa— y las historias que las acompañaban. Apenas eran pálidos reflejos de los relatos y testimonios que verían luego la luz en otras investigaciones, testimonios y entrevistas. Sin embargo, todavía están por revelarse los infames crímenes de guerra que la administración de George W. Bush ha cometido en dos agresiones militares al amparo de un supuesto enfrentamiento global contra el terrorismo.
Recientemente, la publicación Salon.com, presentó a su vez un archivo de 279 fotos y 19 videos de la tenebrosa prisión estadounidense, donde miles de iraquíes habían sido encarcelados desde la toma de Bagdad por las fuerzas invasoras estadounidenses, el 9 de abril de 2003.
Tampoco son todas las imágenes, porque a raíz de que estallara en el verano de 2004 el escándalo que perdura hasta ahora, un grupo de congresistas pudo ver entonces, durante tres horas de exhibición en el edificio Rayburn del Capitolio de Washington, 1 800 diapositivas y varios videos. “La gente estaba pálida”, comentó entonces la representante Jane Harman. Decidieron no darlas a la publicidad para “proteger” la sensibilidad del pueblo norteamericano y del resto del mundo.
En realidad, conscientes de su propio descrédito o por falso pudor, protegieron los desmanes de una tropa dedicada a instaurar el terror para ablandar la resistencia ante la ocupación. No han logrado esa pretensión, pero sí el estigma global.
Casi dos años después de aquellas visiones ultrajantes de cómo EE.UU. viola los derechos humanos,la administración Bush, en un tardío intento de lavar su imagen, anunció que cerraría Abu Ghraib y que los allí encarcelados serían distribuidos en otras prisiones de Iraq.
Pero en esencia nada ha cambiado. Cuando la guerra contra Iraq comenzó a correr ya su cuarto año, se mantienen las cárceles y los métodos infamantes y además, ningún mando —alto o intermedio— responsable de quienes fueron o son los ejecutores directos de tales deliberadas perversidades, ni aquellos firmantes de las órdenes y normas de interrogatorio que las autorizan —y estos tienen sede en la Casa Blanca, el Departamento de Defensa y otras instituciones de Washington—, han sido investigados, ni se les ha formulado cargos y menos aún han sido procesados por las cortes militares, ni por ningún gran jurado del sistema judicial civil de EE.UU.
A pesar de los informes Taguba, Schlesinger, Fat-Jones y otras investigaciones obligadas del Pentágono, los mayores criminales de guerra parecen ser inmunes, y Abu Ghraib —donde la CIA, la inteligencia militar, la policía militar, el ejército, interrogadores de empresas privadas contratistas del Pentágono, y hasta oficiales del mismo CID compartieron la oprobiosa actuación— tiene antecesoras y sucesores en funcionamiento...
LA TORTURA EN LA PICOTA
El pasado domingo 19 de marzo, el diario The New York Times describía nuevos detalles de otra mazmorra y de la unidad a cargo de ella: el Cuarto Negro (Black Room) de Camp Nama, una instalación en el complejo militar del Aeropuerto Internacional de Bagdad; y la Task Force 6-26 (Fuerza de Tarea 6-26), integrada por unos mil efectivos élites de Operaciones Especiales, provenientes de la Fuerza Delta, los Navy SEAL y el 75 Regimiento Ranger.
Es tan secreto este cuerpo que sus números se rotan cada tres meses, usan seudónimos para evitar su identificación y localización, además de que la unidad ha dicho a investigadores del ejército que el 70 por ciento de sus archivos computarizados están perdidos…
A partir de documentos y entrevistas, sacados a la luz debido a la intensa actividad de organizaciones estadounidenses dispuestas a que se sepa la verdad sobre el uso de la tortura, el periódico neoyorquino retomaba lo que ya había sido revelado y denunciado mucho antes por otras publicaciones, no tan “influyentes”, pero sí más alertas…
Common Dreams decía el 8 de diciembre de 2004, que los abusos contra los prisioneros eran peores de lo que oficialmente se admitía.
Había conocido el memorando del vicealmirante Lowell Jacoby a Stephen Cambone, subsecretario de Donald Rumsfeld para asuntos de inteligencia, escrito el 25 de junio de ese año. Así que Rumsfeld también sabía. La carta hacía referencia a lo presenciado por dos oficiales de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), asignados como interrogadores a la Task Force 6-26, que trabajaba en una de las prisiones “facilidad de detención temporal”, en Bagdad: las fuerzas especiales habían golpeado tan severamente en la cara a un prisionero que este necesitó atención médica. Cuando los agentes de la DIA protestaron, fueron amenazados y las fotos que tomaron de las heridas infligidas al detenido, les fueron confiscadas.
También un editorial de la revista The Nation, del 3 de enero de 2005, decía que la Task Force 6-26(TF 6-26) “sonaba” como una reliquia de la Operación Cóndor de Pinochet, cuyos actos de asesinato por fin salían con fuerza a la luz, 30 años después de cometidos.
The Washington Post, por su parte, había dado a conocer la existencia de esa unidad implicada en al menos la muerte de dos prisioneros, un hecho opacado en su momento por la violencia pornográfica de Abu Ghraib.
Algunos soldados golpean a los prisioneros con las culatas de los rifles, les gritan y les escupen en la cara o usan a los detenidos como tiros al blanco, con el objetivo de extraerles información para ayudar en la cacería de quien han designado como “el terrorista más buscado”, Abu Musad al-Zarqawi, a quien califican como jefe de Al-Qaeda en Iraq. Así decía ahora el Times.
ALGUNAS “LUCES” SOBRE EL CUARTO NEGRO
Camp Nama era la primera parada en el vía crucis de muchos insurgentes, y también civiles inocentes, en su camino hacia Abu Ghraib, aunque por las descripciones fue el mismísimo Gólgota mientras permaneció en ese lugar, pues tras aquellas primeras informaciones, en el verano de 2004, la TF 6-26 buscó una nueva ubicación para su Cuarto Negro, en una instalación mucho más secreta, en Balad, 45 millas al norte de Bagdad.
La descripción que los periodistas del Times han hecho sobre el Cuarto Negro refleja cuánto espera a quienes tienen ese lugar como destino o tránsito. Los soldados en el área de detención han puesto una placa donde se advierte en mayúsculas: NO BLOOD, NO FOUL (NO HAY SANGRE, NO HAY FALTA), explicado con total cinismo por un oficial del Departamento de Defensa: “Si usted no hace que ellos sangren, ellos no pueden procesarte”.
No hay reglas, a menudo los detenidos desaparecen en el hueco negro, confinados durante semanas enteras sin que se les haya imputado cargo alguno, y sin acceso a abogados y familiares. Así reconocía otro funcionario del Pentágono citado por el rotativo de Nueva York, sobre esta cuarta pata de la mesa de las torturas, si tomamos como las otras tres a Camp Delta de la Base Naval de Guantánamo, a Abu Ghraib y a las cárceles secretas de la CIA, ubicadas algunas hasta en países de Europa.
La Task Force 6-26 y sus duros interrogatorios continuaron aun después de que en los comienzos de su funcionamiento, en agosto de 2003, un investigador del ejército, la inteligencia estadounidense y oficiales del orden en Iraq advirtieran de los abusos en memos a sus jefes, alarmados por las técnicas y los métodos agresivos de los interrogatorios.
Según The New York Times, Langley emitió entonces una directiva clasificada que prohibía a sus oficiales participar en esos interrogatorios en Camp Nama, lugar donde ni siquiera la Cruz Roja pudo echar una mirada.
Sin embargo, en el perímetro de Camp Nama sí se conocían los desmanes de la fuerza de tarea. Cifras suministradas por el Comando de Operaciones Especiales reconocen que desde 2003 han sido separados de la unidad, 11 de los 34 efectivos disciplinados de alguna manera por maltratos a los prisioneros. Cinco rangers de esa unidad élite fueron convictos hace tres meses porque en septiembre de 2005 golpearon a patadas y puñetazos a tres detenidos.
Con misiones clasificadas, los efectivos de la TF 6-26 —que originalmente llevó el nombre de TF 121, cuando fue creada en el verano de 2003 para la cacería de Saddam Hussein—, tienen actualmente la misma ocupación: perseguir a Al-Zarqawi, pero es evidente que por más que aprietan las tuercas a sus prisioneros en la Instalación de Interrogatorios de Combate o de Detención Temporal, según la nomenclatura oficial, la brutalidad no les ha dado muchos resultados tras la altísima cerca y alambrada de cuchillas que esconde la irracional barbarie.
A Camp Nama —describe el diario— han llegado a diario helicópteros sin identificación, transportando detenidos vestidos de azul y con los ojos tapados, para ser recluidos en 85 celdas repartidas en dos edificios, uno de ellos conocido como Motel 6, barracas de plywood donde puede sentirse el olor a orine y excrementos, y el otro llamado Hotel California, donde la dimensión de los cubículos es de 6x8 pies. Como música de fondo y a niveles insoportables para enervar a los prisioneros: rap y rock and roll.
Luego que se revelaran las torturas y abusos de Abu Ghraib, en Camp Nama hubo un cambio, las pesadas capuchas de color olivo que cubrían las cabezas de los prisioneros fueron sustituidas por vendas de tela que solo les tapan los ojos, pero impiden por igual que puedan reconocerse, saber en qué lugar están, si es de día o de noche…
Según The New York Times, la TF 6-26 y su hermana gemela, la Task Force 145, cuyo objetivo es rastrear a Osama bin Laden, se convirtieron en el modelo de cómo los militares debían obtener información y luchar contra la insurgencia.
Para los militares que tuvieron éxito en sus pesquisas, por su “buen trabajo”, hay todo un ritual de recompensa traducido en dos souvenirs de Camp Nama: una capucha de los detenidos, y un trozo de pared o del piso donde estuvo originalmente prisionero Saddam Hussein.

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EE.UU.: “vigía mundial” de los Derechos Humanos
Tomado de Juventud Rebelde,
17 de marzo del 2006
En un mensaje publicado hace dos días por importantes medios internacionales, ocho Premios Nobel y más de 800 intelectuales del planeta exigen el cierre inmediato del campo de torturas de la Base Naval de Guantánamo y denuncian el doble rasero de la política norteamericana en materia de derechos humanos. A propósito, Juventud Rebelde publica el estudio que realizara el periodista argentino Roberto Montoya, autor del libro La impunidad imperial, sobre el reciente informe que acaba de circular el Departamento de Estado con un exhaustivo registro de las supuestas violaciones en 196 países, donde se le “olvida” realizar el examen del mayor violador de esos derechos en el mundo
Roberto Montoya
Como todos los años para estas fechas, desde 1977, el Departamento de Estado ha dado a conocer su exhaustivo informe sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, el Country Reports on Human Rights Practices-2005. En el primer párrafo de su prefacio, Condoleezza Rice reproduce una frase del presidente Bush: “El avance de la libertad es la gran historia de nuestro tiempo”. “Estados Unidos y otras naciones libres —añade por su parte la Secretaria de Estado— tienen el deber de defender los derechos humanos y ayudar a expandir los beneficios de la democracia. (...) Debemos hacer un llamamiento a aquellos países que incumplen sus compromisos internacionales sobre derechos humanos”. (sic)
En la explicación de cómo y por qué se ha realizado el documento se especifica incluso que cubre aquellos casos de “torturas u otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes o castigos, así como detenciones prolongadas, detenciones sin cargos, desapariciones o detención clandestina de detenidos y otras flagrantes violaciones al derecho a la vida, la libertad y la seguridad de las personas”. (sic)
Como se ve, la Administración Bush es escrupulosa, realmente estricta en la vigilancia del cumplimiento de los derechos humanos, una vez más. Si en 1977 pasaban por la lupa “derechohumanista” del Departamento de Estado solo los 82 países que en ese momento recibían algún tipo de ayuda por parte de EE.UU., en el Informe 2005 son 196 las naciones inspeccionadas. En su introducción se aclara que todas las embajadas de EE.UU. en el mundo colaboran en la elaboración de tan exhaustivo informe, que muestra un prolijo seguimiento de la legislación de cada país en materia de derechos humanos, de su respeto a las leyes internacionales, dejando constancia desde la superpoblación de una cárcel o la violación de los derechos de un preso común, hasta casos de violencia de género, discriminaciones a los inmigrantes, maltrato a un preso político o un terrorista y un sinfín de otros aspectos.
Sin duda, si este Informe de los Derechos Humanos del Departamento de Estado hipotéticamente pudiera ser leído por un extraterrestre, este concluiría que el autor del mismo no puede ser más que una poderosa organización humanitaria de ámbito internacional o un Estado superprotector, justo y equitativo, que vela en la Tierra desinteresadamente por el bien de todos. El extraterrestre se pronunciaría por esta segunda opción si le hicieran conocer el antecedente de que el presidente de ese país, desde 2001, es nada menos que un moderno “cruzado” que declaró una guerra del Bien contra el Mal, a nivel planetario y por tiempo indefinido. Así también encontraría rápidamente la respuesta ese extraterrestre a su pregunta de por qué en ese puntilloso examen sobre la situación en 196 países del planeta Tierra, falta precisamente el autoexamen de quien lo hace, de Estados Unidos.
El extraterrestre caería rápidamente en cuenta que ese tal país llamado Estados Unidos no requiere ser sometido a ninguna investigación “derechohumanista” ni por su actuación en relación con su propia población ni, por supuesto, con el resto del mundo. Para eso es el país Salvador de la Tierra por obra divina —cavilaría el extraterrestre—, por ello encarna al Bien, lucha contra el Eje del Mal, y está libre de todo pecado.
“EXHAUSTIVO” AUTOEXAMEN DE EE.UU.
A pesar de que 196 países del globo tienen una pormenorizada “ficha” sobre su respeto a los derechos humanos, Estados Unidos no tiene la propia. La única mención que se hace a este país en las cientos de páginas del Informe del Departamento de Estado aparece en su Introducción… y se resuelve en un párrafo. Es el siguiente: “El propio camino de Estados Unidos hacia la libertad y la justicia para todos ha sido largo y difícil, y está todavía lejos de ser completo. Gracias a nuestras ramas independientes de gobierno, nuestra libertad de prensa, nuestra apertura al mundo, y, lo más importante, el coraje cívico de impacientes patriotas americanos, nos ayudan a mantener la fe en nuestro ideales fundacionales y nuestras obligaciones internacionales con los derechos humanos”.
Pues sí, esa es la lectura que hace EE.UU. sobre sí mismo, lo que sin duda llenará de satisfacción y emoción al extraterrestre citado antes.
Para los terráqueos, sin embargo, para hacer “aún más riguroso” su Informe, el Departamento de Estado tendría que haber empezado por elaborar una gran ficha de EE.UU., una gigantesca ficha. Al menos tendría que haber desarrollado estos “problemas” suyos con los derechos humanos, aunque sea limitándose solo a la Administración Bush:
• La aplicación de la Patriot Act, el paquete de medidas antiterroristas impuesto —con complicidad del Partido Demócrata— a la población de EE.UU. tras el 11-S, viene vulnerando desde esa fecha importantes conquistas de los derechos civiles de las que tanto se enorgullecían sus ciudadanos, retrotrayendo su situación a los peores momentos de la era de McCarthy. La intromisión de los servicios de Inteligencia autorizados por la Patriot Act —inicialmente prevista como una medida temporal, pero que gradualmente va incorporando sus cláusulas a la legislación de EE.UU.— llega al punto de poder grabar conversaciones telefónicas de los ciudadanos sin autorización de un juez, así como controlar su correo postal y electrónico, acceder a sus fichas médicas y bancarias y un largo etcétera. En definitiva, el Big Brother imaginado literariamente por Orwell, convertido en realidad.
• Cerca de mil inmigrantes extranjeros —la mayoría de ellos de origen árabe— que vivían en EE.UU. en el momento del 11-S fueron detenidos arbitrariamente durante meses, algunos durante años, en centros que los mantenían como “desaparecidos”, sin reconocerles ningún derecho. El propio Tribunal Supremo autorizó a que no se los identificara públicamente, ni se suministrara información a sus familiares, ni se les permitiera tener abogados. Buena parte de estos prisioneros fueron posteriormente repatriados a sus países de origen, a pesar de que muchos de ellos corrían el riesgo de ser torturados allí, con lo que se violaron normas estrictas del Derecho Internacional que lo prohíben expresamente.
• La Administración Bush mintió deliberadamente, falsificó pruebas y manipuló informes de Inteligencia, para acusar al régimen de Saddam Hussein de posesión de armas de destrucción masiva, argumento con el cual justificó la guerra contra Iraq.
• La Administración Bush, con cómplices como el Gobierno del Reino Unido, violó la Carta de la ONU y las más elementales reglas del Derecho Internacional, al decidir unilateralmente lanzar la guerra contra Iraq el 20 de marzo de 2003, a pesar de no contar con el respaldo del Consejo de Seguridad.
• La Administración Bush es responsable de la muerte de miles y miles de ciudadanos inocentes en Iraq y de la destrucción de la principal infraestructura con la que contaba este país, como consecuencia de los bombardeos masivos y los incontables “daños colaterales” provocados por sus bombas “inteligentes”.
• La Administración Bush es responsable directa de la sistemática violación de los derechos humanos de la población civil y de los prisioneros tanto en Iraq como Afganistán, de lo cual los “casos” Abu Ghraib y Bagram son solo las caras visibles de un gran iceberg.
• La Administración Bush es responsable del traslado ilegal de prisioneros capturados en Afganistán a un centro de detención propio instalado en su ilegal base naval de Guantánamo, así como el de haber decidido unilateralmente que estos eran “combatientes enemigos” y no detenidos con derecho a ser reconocidos como “prisioneros de guerra”, tal como establecen las Convenciones de Ginebra desde 1950. Esta situación ilegal, violatoria de las más elementales reglas de la guerra y del Derecho Internacional, les ha permitido a los mandos estadounidenses mantener en un verdadero “limbo legal” a más de 600 prisioneros en Guantánamo desde enero de 2002.
• La Administración Bush es responsable de haber montado, paralelamente a la intervención de sus fuerzas armadas en Afganistán e Iraq, un programa —confiado a la CIA y con una infraestructura propia de aviones civiles camuflados y centros de detención— de secuestros clandestinos en cualquier parte del mundo, de personas sospechosas de estar relacionadas con Al Qaeda. Estas son trasladadas, en la mayoría de los casos, a países aliados (algunos europeos incluso) donde son torturadas por los servicios de Inteligencia locales y agentes de la CIA, con total impunidad.
Estos son solo los enunciados de algunos, no todos, de los “fallos” de EE.UU. en relación con los derechos humanos que deberían haber estado incluidos en el laborioso Country Reports on Human Rights Practices-2005 dado a conocer el 8 de marzo de 2006 por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
De haberlo hecho, hipotéticamente, se hubiera podido tal vez entrar a discutir, rebatir o matizar el contenido de tal o cual “ficha” de los restantes 196 países del globo.
Pero, mientras no ocurra ese reconocimiento, el trabajoso y costoso trabajo de ese Informe, como el de todos los años anteriores, seguirá siendo solo una de las expresiones máximas del cinismo e inmoralidad del Gobierno de EE.UU.
Sin embargo, como decíamos más arriba, EE.UU. solo puede venderle su película de la Historia y de la actualidad a un extraterrestre. En realidad, y lamentablemente, hay que reconocer que en la Tierra también tiene a unos cuantos dispuestos a comprarle una copia de su película, aunque sepan que es “pirata”.

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Prisioneras embarazadas en EE.UU. encadenadas durante el parto
Tomado de Granma,
21 de marzo del 2006
San Francisco.—En la mayoría de las prisiones de Estados Unidos rutinariamente encadenan con grilletes a las prisioneras embarazadas durante y después del parto, según denuncia Amnistía Internacional en un nuevo informe.
El documento indica que las autoridades penitenciarias no distinguen entre las presas con antecedentes violentos o que hayan intentado escapar con anterioridad. En lugar de ello, todas reciben un tratamiento similar.
Entre los casos que menciona el informe figura el de Samantha Luther, una presa de Wisconsin, a quien le fue inducido el parto contra su voluntad dos semanas antes de la fecha prevista.
Tras inducirle la ruptura de la bolsa de agua, Luther anduvo durante varias horas por los pasillos del hospital con unos grilletes que no le permitían separar las piernas más de unos 45 centímetros.
“Fue humillante. Tenía los tobillos en sangre viva“, señala Luther, a quien no le quitaron los grilletes hasta el último momento, justo cuando el bebé estaba a punto de salir, informó EFE.
La suerte de Desiree Callahan, una mujer encarcelada en San Joaquín Valley, en California, no fue más envidiable.
Sus guardianes la llevaron al hospital y, con contracciones cada tres minutos, le encadenaron una pierna a la silla de ruedas.
Los médicos tuvieron que practicarle una cesárea, pero su bebé murió de todas formas. Cuando despertó de la anestesia, y durante los cuatro días posteriores de recuperación, permaneció encadenada a la cama y bajo la vigilancia de un guardia armado.
Este y otros casos similares sirvieron para que la legislatura de California aprobase una medida que prohíbe explícitamente el uso de cadenas durante el parto y la recuperación posterior.
De la misma manera, las autoridades penitenciarias de Wisconsin emitieron en enero una circular para que el personal de las cárceles de este estado deje de encadenar a las presas que están de parto.

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Operación Enjambre: bombardeos sin piedad
Tomado de Juventud Rebelde,
18 de marzo del 2006
BAGDAD, marzo 17.— La llamada Operación Enjambre, llevada a cabo por Estados Unidos y tropas del ejército títere iraquí contra la localidad de Samarra, cumpliósu segundo día con más bombardeos, registros y detención de decenas de sospechosos de pertenecer a grupos rebeldes.
Según fuentes del Ministerio de Defensa iraquí citados por la cadena estatal Al Iraqiya, las fuerzas arrestaron en un principio a 48 personas, dice EFE.
Según relata AFP, las unidades cercaron varias aldeas y registraron lasmoradas de granjeros, en medio de los campos de maíz, protegidos por aviones de observación sin piloto que sobrevolaban esta región rural, habitada por árabes sunnitas.
La Operación Enjambre es la mayor campaña aérea emprendida en Iraq contra la resistencia, y “ya está consiguiendo varios de sus objetivos”, según el ministro de Seguridad del gobierno impuesto por la ocupación.
Un comunicado del mando militar estadounidense afirmó que se encontraron seis escondites de armas que contenían obuses de mortero, cohetes, explosivos, armas y equipos médicos, así como documentos de los rebeldes e indumentaria militar.
Por su parte, el ministro de Seguridad Nacional, Abdel Karim Al Anzi, justificó la operación alegando que esta se puso en marcha después que las fuerzas iraquíes y las tropas estadounidenses consiguieran informaciones de inteligencia sobre lo que llamó “células terroristas” que se concentran en las afueras de las ciudades del norte de Bagdad, donde disponen de campamentos de entrenamiento y fabrican artefactos explosivos.
Al Anzi ratificó que la ofensiva continuará durante varios días hasta desmantelar a la insurgencia. Sin embargo, un despacho de la agencia DPA fechado en Washington comentaba que existe recelo ante la Operación Enjambre, a la que califican de “solo espectáculo”, al parecer para opacar las críticas y las desconfianzas hacia una guerra que se acerca a los tres años. “Demasiada casualidad, opinan muchos agentes independientes y analistas políticos”, asegura.
Agrega que también los medios estadounidenses se mostraron recelosos ante la sonada operación contra los rebeldes de la región de Samarra que, en su opinión, presenta más bien una campaña propagandística de la administración Bush que una ofensiva militar eficaz.
Muchos rotativos hablaban de una producción estadounidense que tiene un único objetivo: demostrar a la opinión pública los “grandes avances” realizados por las fuerzas de seguridad iraquíes.
Al inicio de este operativo, un bombardeo estadounidense a una aldea de la zona provocó la muerte de al menos 11 personas, entre ellos mujeres y niños.

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Masacre por bombardeo de EE.UU. contra vivienda iraquí
Tomado de Granma,
16 de marzo del 2006
ISAHAQI, Iraq, 15 de marzo.-Al menos 11 personas, en su mayoría mujeres y niños, murieron cuando una vivienda fue sometida a un ataque estadounidense al norte de Bagdad, informaron la policía y parientes de las víctimas, según reportes de AP.
Las fuerzas militares estadounidenses reconocieron cuatro muertos -un hombre, dos mujeres y un niño- en la operación que permitió, dijeron, la captura de un presunto rebelde en la zona rural de Isahaqi, unos 80 kilómetros al norte de la capital.
Las víctimas, algunas envueltas en sábanas, fueron trasladadas en la parte trasera de una camioneta hacia el Hospital General de la ciudad de Tikrit, 72 kilómetros al norte, dijeron sus familiares.
Fotografías tomadas por The Associated Press mostraron la llegada de los cadáveres de dos hombres, cinco niños y otros cuatro cuerpos cubiertos al hospital junto con parientes afligidos.
Riyadh Majid, quien se identificó como sobrino del fallecido jefe de la familia, Faez Khalaf, dijo a AP en el hospital que fuerzas estadounidenses aterrizaron en helicópteros y atacaron la vivienda en las primeras horas del miércoles.
El hermano de Khalaf, Ahmed, afirmó que nueve de las víctimas eran parientes que vivían en la casa y que las otras dos eran visitantes, que no identificó.
El capitán de la policía Laith Mohamed, en la cercana ciudad de Samarra, dijo que en el ataque participaron aviones de combate y un vehículo blindado de Estados Unidos y señaló que en la acción murieron 11 personas.
JUICIO A SADDAM HUSSEIN
Por otra parte, en Bagdad continúa el juicio que se le sigue al depuesto presidente Saddam Hussein, quien responsabilizó a Estados Unidos por la violencia imperante en ese país ocupado. Hussein exigió la salida de las tropas extranjeras y dijo que sigue siendo el jefe de Estado.

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Ex vicepresidente iraquí fué torturado por Estados Unidos
Tomado de Granma,
14 de marzo del 2006
BAGDAD, 13 de marzo.—El ex vicepresidente de Iraq, Taha Yasin Ramadan, acusó a los servicios secretos de EE.UU. (CIA) de haberlo torturado después de haber sido capturado en la ciudad iraquí de Mosul, en el 2003. Ramadan hizo estas acusaciones ante el Tribunal Especial donde es juzgado junto al depuesto presidente iraquí Saddam Hussein, y seis de sus colaboradores, informó EFE. “Después de haber sido apresado en agosto del 2003, fui sometido a una insoportable tortura física y síquica por agentes de la CIA para revelar el escondite de Saddam Hussein”, recalcó Ramadán en un comunicado que leyó al inicio de su comparecencia.

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Cindy Sheehan otra vez arrestada
Tomado de Granma,
7 de marzo del 2006
NUEVA YORK, 6 de marzo.—Cindy Sheehan, la pacifista estadounidense que el año pasado perdió a su hijo en Iraq, fue detenidaen Nueva York junto a otras tres personas tras una protesta en la acera de la embajada de su país ante la ONU.
Unos 20 manifestantes participaronen una demostración frente a la embajada, a pocas cuadras del Palacio de Cristal, para pedir el retiro norteamericano de Iraq, informó ANSA.
La mujer tenía la intención de entregar al embajador John Bolton una petición firmada por 60 000 personas que piden el fin de la guerra, pero nadie aceptó recibirla.
Sheehan trascendió el verano (boreal) pasado, luego de acampar durante semanas cerca del rancho de Crawford, Texas, residencia de descanso del presidente George W. Bush.
Anteriormente había sido detenida por la policía por protestar sin autorización frente a la Casa Blanca. (ANSA)

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Represión en EE.UU. alcanza a periodistas y sus fuentes
Tomado de Granma,
6 de marzo del 2006
WASHINGTON, 5 de marzo.—Los periodistas y sus fuentes de información en el aparato estatal estadounidense están en el colimador de la administración Bush, según informael diario The Washington Post.
Afirma el rotativo que entre las nuevas medidas represivas se incluyen varias pruebas que aplicará el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el uso del detector de mentiras dentro de la CIA y una advertencia del Departamento de Justicia a la prensa, según PL.
En este caso, los reporteros serán acusados según las leyes del contraespionaje, asegura el periódico.
En lo que muchos consideran una cacería de brujas de la Casa Blanca, en las últimas semanas decenas de empleados en la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y otras de espionaje fueron entrevistados por agentes del FBI.
Las pesquisas tratan de determinar las fuentes de las informaciones que destaparon los escándalos sobre las prisiones secretas de la CIA en Europa Oriental y el programa de escuchas que realiza la NSA por orientación del gobierno.
Bill Keller, editor ejecutivo del diario The New York Times, manifestó su preocupación sobre este tipo de retórica y apuntó que el gobierno declara la guerra en casa a valores que promueve en el extranjero.
En contrapartida a la ofensiva de la Casa Blanca, está en la actualidad el escándalo sobre la filtración de la identidad de la agente CIA Valerie Plame, hecha con todo propósito por Lewis Libby, jefe del gabinete del vicepresidente Richard Cheney, quien autorizó la "filtración".
RECORTES A PROGRAMAS SOCIALES
Prensa Latina también destacó que el impacto de los recortes a programas sociales en Estados Unidos es tremendo y terrible para la comunidad, según informa hoy el diario El Nuevo Herald, de la Florida.
El efecto podría significar un golpe devastador para los servicios a los más necesitados de la comunidad, aseguran las autoridades locales en Miami-Dade, citadas por el rotativo.

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Con trastornos mentales más del 30% de los que regresan de Iraq
Tomado de Granma,
2 de marzo de 2006
WASHINGTON, 1 de marzo.—Más del 30% de los soldados estadounidenses que regresan de Iraq han solicitado ayuda por trastornos mentales, informó hoy el diario The Washington Post, citado por EFE.
Los datos de más de 300 000 soldados del Ejército de Tierra y de los marines que retornaron de varios campos de batalla muestran un panorama extraordinariamente detallado del impacto psicológico de los conflictos, añadió el diario.
Los soldados que retornan de Iraq muestran, de manera constante, más problemas psíquicos que los que vuelven de Afganistán y de otros conflictos como los de Bosnia o Kosovo, afirma la información.
El diario, que citó como fuente un reporte de expertos del Ejército, señaló que los ex combatientes en la nación árabe tienen muchas más probabilidades de haber visto gente herida, mutilada o muerta, de haber experimentado combate, y de haber tenido pensamientos agresivos o suicidas.
De igual forma, un despacho de PL señala que en medio de las crecientes acciones de la insurgencia contra la ocupación extranjera y el incremento de los conflictos internos en Iraq, en las tropas estadounidenses se generaliza hoy el deseo de regresar a casa.
Según el último sondeo de la consultora Zogby, casi tres de cada cuatro soldados norteamericanos desplegados en el país árabe considera que las tropas del Pentágono debían retirarse de ese territorio.
Incluso, casi dos de cada cuatro estiman que los 130 000 efectivos que mantiene Washington en Iraq deberían abandonar el país de forma inmediata.
De acuerdo con la encuesta, en la que también participó el Centro para la Paz y Estudios Globales de la Universidad Le Moyne, de Nueva York, un 22% de los militares entrevistados opina que correspondería embarcar el contingente en los próximos seis meses.
Una quinta parte de los uniformados se mostró proclive a retornar en el segundo semestre del 2006.
Sólo un 23% de los soldados dijo estar a favor de que las tropas de ocupación permanezcan el tiempo necesario en Iraq, como ordenó el presidente George W. Bush. El 5% dijo no estar seguro.
El sondeo fue realizado entre 944 militares, sin permiso del Pentágono.

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Escasea apoyo financiero a víctimas de huracán en EE.UU.
Tomado de Granma,
28 de febrero del 2006
WASHINGTON, 27 de febrero.—Organismos de socorro estadounidenses ya gastaron casi la totalidad de los 3 000 millones de dólares donados para las víctimas del huracán Katrina, que afectó a Nueva Orleans el año pasado, confirmaron hoy fuentes noticiosas.
De acuerdo con un reporte citado por medios informativos, autoridades e instituciones de asistencia pública están preocupadas porque dentro de muy poco tiempo habrá escaso respaldo financiero para apoyar los esfuerzos de recuperación, dio a conocer Prensa Latina.
Organizaciones humanitarias informaron al gobierno del presidente George W. Bush que ya distribuyeron alrededor de dos tercios de las donaciones para alimentos, atención médica y otras necesidades urgentes de los damnificados.
Aclararon que necesitan al menos otros 1 000 millones de dólares en ayuda federal para reconstruir infraestructuras urbanas en varias comunidades de la sureña región del Golfo de México.
En Estados Unidos, el huracán Katrina mató a 1 321 personas (1 072 de ellas en Louisiana), provocó la evacuación de dos millones de habitantes, la pérdida de viviendas de 100 000 personas y causó daños por 150 000 millones de dólares.
La mayoría de los analistas culpó a la Agencia Federal de Emergencias por no haber actuado con prontitud y responsabilidad después de la ruptura de varios diques en la ciudad de Nueva Orleans.
Nuevas recomendaciones de la Casa Blanca parecen responder a un recién divulgado informe del Senado, según el cual "el gobierno falló a todos los niveles a la hora de hacer frente a la emergencia".

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Acusan
a Estados Unidos como máximo responsable de acción
provocadora y humillante
Han
muerto 141 personas e incendiados 168 templos en las últimas
24 horas
Tomado
de Granma,
24 de febrero de 2006
BAGDAD,
23 de febrero.—La violencia desatada tras el ataque a la
mezquita chiita en Samarra, Iraq, uno de los principales lugares
santos para esa rama musulmana, causó la muerte de 141
personas y el incendio de 168 templos en las últimas 24
horas, al tiempo que crecen las advertencias sobre el riesgo de
una guerra civil entre esas corrientes del Islam, reportó
ANSA.
Algunos
gobiernos de esa región y medios de prensa han acusado
directamente a la administración estadounidense, cuyas
tropas ocupan Iraq, como el máximo responsable de esta
acción provocadora y de humillación a las etnias
iraquíes.
Este
hecho se suma a las torturas y vejámenes cometidos por
las fuerzas norteamericanas y británicas en Abu Ghraib,
y a la publicación por la prensa de varios países
europeos de caricaturas ofensivas contra el Profeta Mahoma.
Este
jueves se reportó que l Frente del Acuerdo Iraquí,
principal fuerza sunnita, anunció que no seguirá
las negociaciones para integrar el nuevo gobierno.
El
miércoles, un ataque devastador causó la destrucción
del templo chiita del imán Ali Al-Hadi, ubicado en Samarra,
125 kilómetros al norte de Bagdad.
El
hecho desató una serie de ataques que continuaron en todo
el país contra mezquitas de la rama sunnita del islam.
Un
total de 168 mezquitas fueron incendiadas, 10 imanes fueron asesinados
y 15 secuestrados desde el miércoles en Iraq, reportó
Al Qubaisy, portavoz del Consejo de los Ulema, la mayor autoridad
religiosa sunnita en el país.
Además,
al menos 80 cadáveres ingresaron en la morgue de Bagdad,
dijo el vicedirector general de esa dependencia, Qais Mohammad.
También
fueron hallados hoy los cadáveres de tres periodistas iraquíes
de la cadena de televisión Al-Arabiya, secuestrados el
miércoles en el norte de Samarra (125 kilómetros
al norte de Bagdad), informó la policía local.
Por
su parte, la Unión Internacional de los Ulema, religiosos
sunnitas musulmanes, advirtió acerca del riesgo de una
guerra civil en Iraq.
A
través de un comunicado, la Unión denunció
el ataque contra el mausoleo de Samarra e hizo un llamamiento
"a los iraquíes, sunnitas y chiitas" acerca del
riesgo "de caer en esta gran trampa".
Los
Ulema dijeron que los sunnitas no pueden ser los autores del ataque
contra el mausoleo de Samarra "porque lo conservaron durante
siglos".
MUEREN
OTROS SIETE SOLDADOS YANKIS
Entretanto,
el mando militar de ocupación informó de la muerte
de tres de sus soldados en el noreste de Balad, 70 kilómetros
al norte de Bagdad, con lo que asciende a siete el número
de uniformados estadounidenses fallecidos en las últimas
24 horas, reportó EFE.
Un
total de 2 290 soldados estadounidenses han perdido la vida en
Iraq desde la invasión y posterior ocupación del
país en abril del 2003.

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Diseño
de mobiliario
La
silla de control para detenidos con problemas mentales, creada
por Tom Hogan, ha sido utilizada en la Base Naval de Guantánamo
como artefacto de tortura
Por
Juana Carrasco Martín
Tomado de Juventud Rebelde,
23 de febrero del 2006
Tom
Hogan, el sheriff del condado Crawford, en Iowa, solo aspiró
a crear un sillón que controlara a detenidos con problemas
mentales, y en momentos de crisis. Hace 12 años inventó
el artefacto en el garaje de su tranquilo vecindario en Denison,
y desde entonces ha vendido al menos 2 000 a hospitales, instituciones
de salud mental y departamentos de sheriff.
Pero...
la vida le dio un vuelco sorprendente al mobiliario. Luego de
haber respondido al pedido que le hiciera el Pentágono,
con un envío en diciembre pasado a la Base Naval de Guantánamo,
el sheriff Hogan se enteró ahora, por las declaraciones
de algunos abogados de los prisioneros capturados por la administración
Bush luego de que lanzara en 2001 su agresión contra Afganistán,
que la silla de control ha sido transformada allí en un
artefacto de tortura.
El
alguacil-inventor asegura que no fue esa su intención;
sin embargo, el periódico The New York Times reportó
hace unos días que el aparato es utilizado en Camp Delta
para controlar y disciplinar a los prisioneros en huelga de hambre.
Exactamente para alimentarlos a la fuerza.
Señala
el reporte del diario que “los abogados que han visitado
a sus clientes en recientes semanas criticaron... el uso de la
silla de autocontrol... como abusivo”, porque —según
Tom Wilner, uno de esos juristas— “ellos pueden atar
a la persona a la silla, encadenarlo por completo, ponerle una
máscara, básicamente. Me han dicho que le mantienen
la cabeza hacia atrás y fuerzan los tubos en su garganta
y los sacan nuevamente, luego de cada alimentación”.
En
declaraciones a la televisora KETV News Watch 7, Hogan dijo: “Rezo
porque nuestra silla no sea utilizada para torturar, o con propósitos
torturadores. Realmente espero eso”... “Si es usada
para propósitos de tortura, ciertamente estaré avergonzado
de ello”.
La
realidad es bien distinta a sus intenciones. El vocero militar
en Guantánamo reconoció ante la CNN que el sistema
de contención se utiliza para alimentar a los detenidos
en huelga de hambre, aunque —por supuesto— negó
cualquier afirmanción de que con ello incurran en un trato
inhumano, tal y como hizo la Casa Blanca, limpiándose de
toda culpa.
A
fin de cuentas, solo es una “percepción diferente”
de la tortura respecto al resto del mundo.

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El
Pentágono oculta documentos e imágenes sobre torturas
y asesinatos en Abu Ghraib
Por
Carlos Varea
Tomado de Granma,
23 de febrero del 2006
La
denominada Comandancia de Investigación Criminal del Ejército
estadounidense (Army's Criminal Investigation Command, CID) dispone
de 1 325 documentos, fotos y videos de las torturas y los asesinatos
a los que fueron sometidos detenidos iraquíes en la prisión
de Abu Ghraib, en las cercanías de Bagdad, por soldados
estadounidenses y funcionarios de la CIA y otras agencias de información
de EE.UU. y, quizás, también de Israel. Por las
fechas registradas en las fotos digitales tomadas durante estas
prácticas, este material corresponde al periodo comprendido
entre el 18 de octubre y el 30 de diciembre del 2003.
Excepto
las fotos difundidas en abril del 2004 por varios medios de comunicación
de EE.UU. (primero por el programa de la CBS 60 Minutes el 28
de abril y luego por la revista New Yorker) y recientemente por
parte del programa Dateline de la televisión pública
australiana SBS, la mayoría de este material sobre torturas
y asesinatos en Abu Ghraib aún permanece inédito,
incluidas las imágenes relativas a las vejaciones a menores
y mujeres. La revista electrónica Salon informaba el pasado
16 de febrero haber tenido acceso a todo este material retenido
por el Pentágono a través de un militar destacado
en el aquel periodo en Abu Ghraib.
EL
`INFORME SEIGMUND'
El
material obtenido por Salon incluye un informe elaborado el 6
de junio del 2004 por el "agente especial" James E.
Seigmund, quien distribuye las fotos e imágenes en distintas
categorías, incluidas 660 de agresiones sexuales y 93 videos
de "supuestos abusos contra detenidos". Este informe
señala además la existencia de "546 imágenes
de supuestos iraquíes detenidos muertos" previsiblemente
bajo tortura en las 10 semanas que cubre el material en poder
de la CID. Se desconoce a cuántos iraquíes muertos
corresponden estas más de 500 imágenes, pero extrapolando
el periodo de tiempo indicado y que se trata de un único
centro de detención, el número de iraquíes
muertos en cautividad durante la ocupación puede ser de
varios millares.
Grupos
estadounidenses de defensa de los derechos humanos vienen reclamando
que todo este material sea dado a conocer públicamente,
con el fin de favorecer una investigación en profundidad
sobre lo ocurrido en Abu Ghraib y la implicación de la
cadena de mando militar y de las agencias de información
federales. El Pentágono justificó inicialmente ante
el Tribunal Supremo Federal mantener inédito el material
con el fin de proteger la intimidad de los detenidos iraquíes
de Abu Ghraib. Posteriormente, tras el fallo de un juez federal
el pasado septiembre en el que instaba a la Administración
de Bush a hacer público el material, el argumento cambió,
aduciendo entonces el Departamento de Defensa que su publicación
podría poner en peligro la seguridad del país y
la de los militares y civiles estadounidenses implicados.
Si
bien se han abierto procesos contra soldados estadounidenses por
su implicación en las torturas de Abu Ghraib, ningún
mando militar o miembro del personal de la CIA o de otras agencias
de seguridad implicadas en los interrogatorios (denominadas en
los informes del centro de detención como "Otra Agencia
Gubernamental") ha sido aún procesado.
Según
el Comité Internacional de la Cruz Roja, entre el 75 y
el 90% de los detenidos iraquíes por las fuerzas de ocupación
son excarcelados sin haber sido presentado o probado cargo alguno
contra ellos. (Tomado de Rebelión) .

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Responsabilizan a EE.UU. y aliados por destrucción de mausoleo
en Iraq
Tomado de Granma,
23 de febrero del 2006
BEIRUT, 22 de febrero.—El movimiento chiita Hezbollah acusó a las fuerzas de ocupación estadounidenses y a sus aliados iraquíes de ser responsables de la explosión que destruyó hoy el mausoleo chiita en Samarra, y pidió al mundo musulmán que se una contra el verdadero enemigo.
En un comunicado difundido por la radio Hezbollah, el grupo calificó el acto de criminal y cobarde, y dijo que es "una nueva parte de la cadena de ofensas a los símbolos sagrados de los musulmanes, que comenzó con el insulto al profeta Mahoma".
"Pedimos a los musulmanes de todo el mundo, y a aquellos de Iraq, en particular, no caer en la trampa de la sedición en la que el eje norteamericano-sionista quiere hacernos caer", agregó, según un reporte de ANSA.
No obstante, solo en Bagdad fueron muertos seis sunitas y atacadas 27 mezquitas de ese credo religioso por enardecidas multitudes, mientras la jerarquía chiita llamaba a mantener la calma y no caer en el peligro de una guerra civil.
La versión oficial del Gobierno iraquí dice que cuatro hombres, uno vestido con uniforme militar y los demás de negro, ingresaron en la mezquita el miércoles por la madrugada y detonaron dos bombas, una de las cuales destruyó la cúpula y dañó parte de la pared norte del santuario.
La policía cree que un número desconocido de personas pudo quedar enterrado bajo los escombros tras la explosión, que se produjo a las 6:55 de la mañana. El santuario contiene las tumbas de dos imanes chiitas venerados, ambos descendientes del profeta Mahoma.
El Fondo Sunita, que se ocupa de las mezquitas y santuarios de esa comunidad, condenó el ataque, y dijo que enviaría una delegación a Samarra a investigar.

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Alto número de muertos en cárceles estadounidenses
en ultramar
Tomado de Granma
WASHINGTON, 22 de febrero de 2006— Casi un centenar de prisioneros han muerto desde agosto del 2002 en las cárceles que mantiene Estados Unidos en Afganistán e Iraq, dice un reporte divulgado por la televisora BBC.
El número de muertes en esas prisiones asciende a 98, y entre ocho y 12 casos corresponden a reos víctimas de torturas.
Dice PL que, de acuerdo con el estudio, realizado por una organización de derechos humanos, del total de decesos, al menos 34 fueron resultado de homicidio voluntario o involuntario.
El texto incluye el caso de un prisionero que fue lanzado por soldados estadounidenses desde un puente del río Tigris, así como el de otro que perdió la vida, asfixiado por sus captores dentro de un saco de dormir.
"Nosotros confiamos en la veracidad y objetividad de los hechos" reflejados en el documento, ya que se basan en informes del Pentágono a los que hemos accedido, escudados en el Acta sobre la Libertad de Información, señaló Déborah Pearlstein, responsable del informe.
El reporte aparece pocos días después de que una televisora australiana divulgó nuevas fotografías sobre las torturas que soldados norteamericanos aplicaron a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.

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Bush construye una 'sociedad vigilada',…pero hay gente que sale al camino
Por Nikki Swartz, Anna Samson Miranda, Teresa Hampton y Doug Thompson
Tomado de Argenpress
20de febrero de 2006
'Mientras en las noticias de la tarde rodaban las imágenes de Saddam revisándose los piojos en su cabeza, se firmó subrepticiamente la ley de presupuesto del Intelligence Authorization Act (Ley de Autorización de Inteligencia) para el año fiscal 2004”. (1)
Con poca fanfarria y ninguna cobertura de grandes medios, el 13 de diciembre de 2003 el presidente George W. Bush convirtió en ley la controvertida Intelligence Authorization Act, mientras que la mayoría del país festejaba la victoria de las fuerzas de EEUU en Irak y la captura de Saddam. Ninguna de las grandes corporaciones de prensa cubrió la firma de esta legislación, que incrementó el financiamiento de las agencias de inteligencia, amplió dramáticamente la definición de instituciones financieras “vigilables” y autorizó al FBI a obtener sin autorización judicial los expedientes privados de individuos sospechosos de presunta actividad criminal. Las libertades civiles estadounidenses estuvieron de nuevo bajo ataque.
La historia proporcionó los precedentes para tales acciones: a lo largo de los años 90 fueron erosionándose las protecciones jurídicas. Como parte de la Ley Contra el Terrorismo de 1996, adoptada en la estela del bombardeo de Oklahoma y cuando la fechoría se relacionó con los deberes oficiales de los trabajadores, el departamento de Justicia fue conminado a publicar retrospectivamente estadísticas desde 1990 sobre amenazas y crímenes reales anti federales o contra el Estado y datos de los empleados locales y sus familiares inmediatos. La pesquisa estadística, que debía continuar desde entonces hasta la fecha, motivo reparos de miembros del Congreso (2) a la amenaza que este tipo de legislación planteaba a las libertades civiles americanas, que podían extremar mucho más las disposiciones legales, incluyendo una mayor tolerancia para las escuchas telefónicas.
Maraña de espionaje ciudadano
La 'atmósfera del miedo' generada por los recientes ataques terroristas, extranjeros y domésticos, proporcionó a las administraciones la ayuda necesaria para adoptar una nueva legislación rigurosa. En respuesta a los ataques del 11 de septiembre, se crearon nuevas agencias, programas y burocracias. Por ejemplo, la Oficina de Información Total (Total Information Office) es una rama de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa del Pentágono (Defense Advanced Research Projects Agency). Tiene como misión 'imaginar, desarrollar, aplicar, integrar, demostrar y trasladar información tecnológica, componentes y prototipos, circuitos cerrados, sistemas de información que respondan a amenazas asimétricas para alcanzar conocimiento de información total'.(3) Otra entidad gubernamental recolectora de inteligencia, la Oficina del Conocimiento de la Información (Information Awareness Office), tiene la misión de recopilar tanta información como sea posible sobre cada quien en una locación centralizada para facilitar la lectura atenta del gobierno de EEUU. La explotación de la mina de la información se ha convertido en negocio del gobierno.
En noviembre de 2002, el New Yor Times divulgó que la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa (Defense Advanced Research Projects Agency, DARPA) desarrollaba un sistema llamado “Total Information Awareness (Conocimiento Total de la Información, TIA), pensado para detectar terroristas analizando repeticiones de información. El sistema, desarrollado bajo la dirección de John Poindexter, entonces director de la Oficina del Conocimiento de la Información del DARPA (Information Awareness Office), fue diseñada para facilitar el acceso a la aplicación de la ley de datos confidenciales a ciudadanos privados sin sospecha de fechorías y protegidos por las garantías civiles (4). El nombre del programa TIA fue cambiado por Terrorist Information Awareness (Conocimiento de Información Terrorista) el 20 de mayo de 2003 ostensiblemente para clarificar el intento del programa de más bien abrir expedientes de ciudadanos de EEUU que recopilar información sobre presuntos terroristas.
A despecho de este cambio conocido, la comisión de Asignaciones de Defensa del Senado aprobó por unanimidad, el 18 de julio de 2003, negar expresamente el financiamiento a las investigaciones TIA. En respuesta, el Pentágono propuso el Multistate Anti-Terrorism Information Exchange, o MATRIX (Intercambio de Información Anti-Terrorista Multiestatal), programa ideado de largo tiempo por el amigo de la familia Bush Hank Asher como un esfuerzo piloto para incrementar el enlace e intercambio de datos de terrorismo sensible y otra información criminal entre el ámbito local, el estado respectivo y las agencias federales de aplicación de la ley. El MATRIX, según lo ideado por el Pentágono, es una herramienta generadora de información para operar en los estados, y soslayar de ese modo la preocupación del Congresos respecto a la asignación de fondos federales para desarrollar esta controvertida base de datos. Aunque la mayoría de los estados rehusaron adoptar esas estrategias orwellianas, Ohio, Pennsylvania, Connecticut y Florida optaron por subirse al vagón del TIA.
De cualquier manera, después del aparente éxito en desmontar el TIA y la preocupación expresada por los representantes Mark Udall de Colorado, Betty McCollum de Minnesota, Ron Paul de Tejas y Dennis Moore de Kansas, y pese al aumento de la conciencia pública sobre el MATRIX, la ley Acta de Autorización de Inteligencia (Intelligence Authorization Act) fue firmada el 13 de diciembre de 2003 (5).
Big Brother Control
El jueves, 20 de noviembre de 2003, la representante de Minnesota Betty McCollum dijo que 'el liderazgo republicano insertó una disposición controversial en la autorización de fondos de inteligencia FY04 Informe Autorización de Inteligencia (Intelligence Authorization Report) que expandirá más la gran envergadura ya de suyo grande de la Ley Patriótica (Patriot Act) de EEUU, amenazando erosionar todavía más nuestras caras libertades civiles. Esta disposición otorga al FBI el poder de exigir, sin autorización de ningún juez, expedientes financieros y de otra naturaleza, desde las oficinas de correo, corretajes de propiedad inmobiliaria, distribuidores de automóviles, agencias de viaje, corredores bursátiles y muchos otros negocios. Esta disposición fue aprobada con poco o nada de debate público, sin incluir tampoco ninguna consideración de parte del Comité Casa Judicial (House Judiciary Committee), que es el organismo de jurisdicción. Llegó como una sorpresa para la mayoría de los miembros de este cuerpo'. (6)
Según LiP Magazine, las 'agencias gubernamentales y de aplicación de la ley y los contratistas de MATRIX a través de la nación tendrán un amplio y extenso acceso, sin precedente, a los expedientes financieros, los expedientes médicos, los expedientes de las cortes, registros de votantes, historial de viajes, grupo y afiliaciones religiosas, nombres y direcciones de miembros de la familia, compras y lecturas de libros'. (7)
Peter Jennings exploró las aplicaciones comerciales de esta acumulación de información en un informe original de la cadena ABC. El periodista y escritor Peter O'Harrow, quien colaboró con ABC Noticias en el programa “Ningún lugar dónde ocultar” de Jennings dijo que “los estados, los vendedores, quizás ahora los investigadores del gobierno, podrán estudiar qué le gusta hacer a la gente, qué clase de actitudes tiene, qué compra en la tienda de comestibles y licores'. (8)
Aunque este programa ventiló el tema por una estación de televisión corporativa de primera línea, no hizo ninguna mención del potencial para el uso erróneo que ofrece esta red de información personal o de la controversia que rodea a las violaciones en el derecho a la privacidad y a la limitación de las libertades civiles que afectará por igual a ciudadanos y funcionarios. Una vez más la posesión compartida de esta clase de información personal no tiene precedentes.
El 12 de noviembre de 1999, Clinton firmó la ley Gramm-Leach-Bliley Act, que permite a las instituciones financieras compartir la información personal de sus clientes con los afiliados dentro de la compañía propietaria. El Intelligence Authorization Act of Fiscal Year 2004 amplió la definición de institución financiera “vigilable” para incluir a las agencias de propiedad inmobiliaria, las compañías de seguros, las agencias de viajes, los servicios proveedores de Internet, los correos, los casinos y también otros negocios. A causa de las fusiones corporativas masivas y la adquisición de volúmenes de nueva información incorporada, los datos personales del consumidor se han puesto fácilmente a disposición de cualquier agencia interesada en obtenerla, sea comercial o gubernamental.
Con el uso de nuevas tecnologías emergentes, tales como el chip de identificación de radio frecuencia y los chips de pequeñas computadora individuales capaces de comunicarse con una gran computadora receptora, se podrá literalmente seguir al consumidor desde el lugar en que hizo su compra hasta el armario de la cocina, y podrá ser supervisado por todas las partes interesadas.
“Dime qué lees para saber quién eres”
Actualización de Ana Miranda: EEUU están en riesgo de transformarse en una sociedad de vigilancia hecha y derecha. La enorme explosión de las tecnologías de vigilancia, combinada con el debilitamiento en curso de la protección legal de la privacidad, nos lleva hacia una sociedad de vigilancia. La buena noticia es que puede ser detenida. Desafortunadamente, por ahora el panorama es muy torvo. (9)
Quince disposiciones de la Ley Patriótica (Patriot Act) tenían fijado expirar a fines de 2005. Una enmienda, la 'Disposición Biblioteca', salió antes del Congreso, en junio. A pesar de la amenaza de veto del presidente Bush, los legisladores -incluyendo a 38 republicanos- votaron 238 contra 187 para acabar con la disposición, que previamente permitió a las policías [llamadas genéricamente“funcionarios de la aplicación de ley”] recabar y obtener información sobre libros solicitados a las bibliotecas sin necesidad de obtener antes una autorización judicial de búsqueda. Aunque las policías todavía tienen 'derecho' a buscar expedientes en bibliotecas, primero deben conseguir la aprobación de un juez.
El ministro de Justicia, Alberto Gonzales, informó al Congreso en abril que esta disposición nunca se utilizó para adquirir información, aunque la Asociación Americana de Bibliotecas reportó recientemente que las bibliotecas recibieron más de 200 peticiones de información desde que fue firmada la ley Patriot Act, en octubre de 2001.
El vuelco de la disposición sobre bibliotecas se interpreta como una pequeña victoria en la lucha por restablecer los derechos a la privacidad. La representante Saunders, quien fue responsable del éxito de la derogación de la disposición el año pasado, comentó que los 'grupos conservadores han estado ensamblando progresivamente organizaciones para llamar por cambios'. (10)
Matrix
La lucha por los derechos a la privacidad continúa alcanzando más éxitos, como el cierre oficial del programa Matrix el 15 de abril de 2005. El programa, iniciado en 13 estados y solamente con cuatro estados faltantes antes de su eliminación, recibió financiamiento por 12 millones de dólares de los ministerios de Justicia y de Seguridad de la Patria.
Utilizando un sistema llamado FACTS, Factual Analysis Criminal Threat Solution (Solución de Análisis de Amenaza Criminal Efectiva), los “funcionarios de la aplicación de la ley” de los estados participantes podían compartir la información unos con otros y utilizaron este programa como una herramienta de investigación para ayudar a solucionar y a prevenir crímenes. Según el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida, 'entre julio de 2003 y abril de 2005 hubo 1.866.202 indagaciones con aplicación FACTS'. (11) Sin embargo, solamente el 2,6% de las averiguaciones implicaron terrorismo o seguridad nacional.
Aunque MATRIX ha terminado, los “funcionarios de la aplicación de ley” de Florida siguen aplicando y reconstruyendo continuamente el programa. Los funcionarios han enviado llamados para vender información iniciando un proceso de oferta competitiva.
Identificación y Tecnología RFID
El presidente Bush firmó secretamente -el 10 de mayo de 2005- la ley de identificación llamada REAL ID Act, requiriendo a los estados para que emitan las tarjetas federales aprobadas de identificación electrónicas dentro de los próximos tres años. El REAL ID Act pasó sin escrutinio ni discusión del Congreso por estar añadido como enmienda a una cuenta de financiamiento de emergencia para las tropas en Afganistán e Irak.
El hurto de la identidad es uno de los principales temores que despierta la tarjeta de identificación electrónica. El mandato de la ley dispone que las cédulas contengan medidas contra la falsificación, tales como una tira magnética legible electrónicamente o un chip de tecnología RFID. Los defensores de la privacidad alegan que los chips RFID se podrían leer en exploradores 'no autorizados', permitiendo que terceros, o el público en general, recopilen y/o roben la información privada sobre un individuo. En medio de una preocupación cada vez mayor por el hurto de la identidad, el REAL ID Act no otorga ninguna consideración a esta desventaja.
Otra preocupación de privacidad que concita la tarjeta de identificación electrónica es el riesgo de uso de su información por parte de terceros, una vez que hayan explorado las tarjetas y accedido a la información. En este sentido, la ley no especifica qué se puede hacer con la información. Una compañía o una organización que explore una tarjeta de identificación podría potencialmente vender esa información personal si el mandato de la ley no asigna pautas terminantes sobre qué hacer con la información.
La inhabilidad de conformidad de identificación amenaza con dejar paralizados durante los próximos tres años a los ciudadanos y residentes de EEUU. Las tarjetas de identificación que no se ajusten a los estándares federales asignados por el mandato legal no serán aceptadas como identificación para viajar, ni para abrir una cuenta bancaria, recibir cheques de la Seguridad Social, o acceder a ventajas que otorgue el gobierno, entre otros impedimentos.
Notas:
1) LiP Magazine. http://www.lipmagazine.org/.
2) The Washington Post December 01, 1997, Final Edition.
3) http://en.wikipedia.org/wiki/Total_Information_Awareness.
4) Electronic Privacy Information Center http://www.epic.org/privacy/profiling/tia/. Information Awareness Office, See HR 2417.
5) Ibid.
6) Congressional Record: November 22,2003 pg.E2399. http://www.fas.org/irp/congress/2003_cr/h112203.html.
7) LiP Magazine. http://www.lipmagazine.org/.
8) ABC News. http://abcnews.go.com/Technology/Primetime/story.
9) http://www.aclu.org/Privacy/PrivacyMain.cfm.
10) http://bernie.house.gov/documents/articles/20050406114413.asp.
11) http://www.fdle.state.fl.us/press_releases/20050415_matrix_project.html.
Fuentes:
Information Management Journal, Mar/Apr 2004
Título: “PATRIOT Act’s Reach Expanded Despite Part Being Struck Down”
Autor: Nikki Swartz
LiP Magazine, Winter 2004
Título: “Grave New World”
Autor: Anna Samson Miranda
Capitol Hill Blue, June 7, 2004
Título: “Where Big Brother Snoops on Americans 24/7”
Autores: Teresa Hampton y Doug Thompson
Evaluador: Facultad John Steiner, Ph. D.
Estudiante Investigador: Sandy Brown, Michelle Jesolva
(*) El Proyecto Censurado (Project Censored) de la Universidad Sonoma State, California, ofrece todos los años un estudio sobre las 25 grandes noticias más ocultadas por la gran prensa de EEUU. Estas “25 historias top” sobre grandes temas sustraídos del debate periodístico ofrecen una radiografía actualizada de la sociedad estadounidense, cuyo conocimiento permite comprender mejor los designios del imperio. Ver textos completos (en inglés) en http://www.projectcensored.org/censored_2006/index.htm#1
(**) Títulos y subtítulos del traductor

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Asesinan soldados estadounidenses a miembros de una familia en Fallujah
Tomado de Granma,
20 de febrero del 2006
BAGDAD, 19 de febrero.—Soldados yankis asesinaron sin piedad hoy a tres civiles iraquíes miembros de una misma familia en la ciudad sunita de Fallujah, al oeste de esta capital, y, según medios de prensa, el mando superior norteamericano eludió comentar el incidente.
El hecho se produjo poco después de que los insurgentes hubiesen lanzado cinco cohetes contra una base militar, sin que se informaran sus resultados.
Igualmente, la agencia ANSA reportó que la industria petrolera iraquí calculó que perdió en el 2005 unos 6 250 millones de dólares a causa de los sabotajes en la infraestructura por parte de grupos de la resistencia.
"Las pérdidas de los ingresos y los costos de las reparaciones sumaron el año pasado los 6 250 millones de dólares", dijo el portavoz del Ministerio del Petróleo, Assem Jihad.
La fuente indicó que desde la ocupación extranjera de Iraq en abril del 2003, las pérdidas suman 20 000 millones de dólares.
Mientras tanto, dos coches bomba estallaron en la denominada Zona Verde de esta capital —sede del mando militar yanki y principales embajadas—, dando muerte por lo menos a dos colaboradores e hiriendo a una docena, informó ANSA.
El general de brigada de la policía Hatim al Obaidi pereció este domingo cuando una bomba estalló al paso de su convoy en la localidad de Kirkuk, al norte de Bagdad. En el incidente también murieron dos agentes.
Otros dos policías perecieron en un atentado en una carretera en la ciudad sunita de Fallujah, al oeste de Bagdad, según el comunicado.
Asimismo, fueron hallados cerca de Arbad, en el nordeste iraquí, los restos de un avión donde viajaban tres funcionarios alemanes de una firma constructora de ese país que colabora con los ocupantes norteamericanos. No se informó sobre las causas del hecho.

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Fertilizando el “terrorismo”
Es tiempo de cerrar la prisión norteamericana en Guantánamo, donde la tortura es cotidiana y el proceso debido está ausente, opinan inspectores de Naciones Unidas
Tomado de Juventud Rebelde
Por Juana Carrasco Martín
17 de febrero de 2006
Un editorial del diario Los Angeles Times titulaba el pasado 14 de febrero La desgracia de Guantánamo, e iniciaba el texto con esta frase: “Es tiempo de cerrar la prisión militar de EE.UU. en la bahía de Guantánamo”... “Deben ser juzgados en corte o liberados”, añadía. “Es inhumano mantenerlos indefinidamente en un lugar donde la tortura no es inusual y el proceso debido está ausente”.
El periódico aclaraba de inmediato que estas no eran sus propias conclusiones, sino las del equipo de inspectores de Naciones Unidas que había estado investigando las condiciones de los más de 500 detenidos en el campo de concentración que ahora lleva por nombre Camp Delta; y aunque aclaraba que “no era necesario endosar todas sus recomendaciones (las del informe)”, la publicación californiana se convertía en el medio que ponía en conocimiento del público estadounidense, por vez primera, el documento de la Comisión independiente de la ONU sobre Derechos Humanos. El dictamen fue dado a conocer oficial e íntegramente este jueves en Ginebra. Además, Los Angeles Times aportaba de su cosecha: “la prisión es un embarazo global que hace más daño que bien a Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo”.
El criterio casi topa con los de dos generales estadounidenses, George Casey, el comandante en Iraq, y John Gardner, jefe del sistema carcelario en el país intervenido, cuando ambos se han hecho preguntas bajo la percepción de que la prisión “es una incubadora de más violencia”. Así hay que ver a Abu Ghraib y, por supuesto, también al ilegal campo de reclusión en la Base Naval de Guantánamo, que ahora es calificado con tanta justeza por los juristas de la ONU.
Los altos oficiales estiman que la atestada prisión de Abu Ghraib se ha convertido en un terreno fértil para “líderes extremistas” y una “escuela para soldados terroristas de a pie”, donde los prisioneros forjan relaciones y se enseñan unos a otros lecciones de combate, para ser utilizadas contra Estados Unidos y lo que llaman nuevo gobierno iraquí.
Por supuesto, al endilgarles la clasificación de terroristas, los jefes militares estadounidenses tienden a descalificarlos como combatientes verdaderos por la soberanía y la independencia de su país, devastado por una brutal agresión, que está siendo desangrado por una guerra continua, y dividido en intereses étnicos por una ocupación cruel.
Pero no es falsa la percepción de que en esas cárceles del oprobio se fortalece la resistencia. Acabamos de conocer muchas más fotos del horror en Abu Ghraib y la ONU se encarga de detallar la sistemática violación de las leyes internacionales y, sobre todo, de los derechos humanos de un grupo numeroso de hombres que llevan en prisión, sin cargo alguno, desde 2002, como “combatientes enemigos”, capturados a raíz de la primera guerra iniciada por la administración de George W. Bush: Afganistán.
Sin embargo, el documentado informe del grupo de juristas de los derechos humanos, evidencia que la mayoría de esos reclusos encerrados en Guantánamo no fueron de hecho tomados prisioneros en el campo de batalla, sino en las montañas límites afgano-paquistaníes por señores de la guerra, que recibieron a veces hasta mil dólares por cabeza por parte de las fuerzas estadounidenses, como confirmó un estudio de casos hecho por el National Journal.
Estados Unidos buscaba entonces con desesperación a Osama bin Laden y dicen que uno de los prisioneros yemenitas, en uno de los brutales interrogatorios, dijo para quitarse de arriba el acoso de los torturadores: “Esta bien, yo vi a Bin Laden cinco veces: tres en Al Jazeera y dos en las noticias yemenitas”. Esa “admisión”, afirma el National Journal, fue recogida así en el expediente: “El detenido admite conocer a Osama bin Laden”.
Ahora, las torturas denunciadas desde un primer momento, parecen tener un reconocimiento en quienes han estado cegados o cerraron los ojos para no ver lo inconveniente.
Con las nuevas imágenes de torturas aplicadas por las tropas estadounidenses, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil-Robles, ha quedado indignado y llama a los socios otanianos de allende el Atlántico a identificar a los involucrados en esos atropellos y a quienes permitieron ese trato a los prisioneros. Bien. Pero se mantiene la apreciación de que son actuaciones individuales, cuando todo indica desde hace mucho que es una política de Estado.
La Casa Blanca, apurada, rechaza el informe de la ONU sobre el campo de concentración de la Base Naval de Guantánamo, e intenta ocultar las vergonzosas fotos de Abu Ghraib. Asegura que los cinco expertos de la ONU no aceptaron su invitación a visitar la cárcel que lame las aguas del Caribe, pero olvidan admitir que pusieron una condición ultrajante para los investigadores: no podrían entrevistar a los reclusos. Por eso cada vez son menos los que aceptan su farsa.
Estados Unidos, la administración neofascista que lo desgobierna, debe ser sentado de una vez por todas en el banquillo de los acusados. Sus métodos que equivalen “a torturas o tratamiento cruel, inhumano o degradante”, como dice el resumen informativo de los cinco funcionarios de la ONU, son crímenes de guerra que merecen juicio y sanción universal.

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Eso que llaman sueño americano siempre ha sido una horrible pesadilla
Fernando Suárez del Solar, padre de Jesús, víctima del delirio belicista de la administración de Bush, habla día tras día a los jóvenes norteamericanos del verdadero carácter de la guerra en Iraq
Por Pedro de la Hoz
Tomado de Granma,
11 de febrero del 2006
Pensé encontrar en este hombre un vivo rencor. Pero no fue así. Durante el breve tiempo que lo tuve frente a mí, en Caracas, advertí que la herida abierta por la muerte de su hijo Jesús en Iraq —tajo imborrable en su existencia— le ha tensado las fibras de una sensibilidad que estaba latente: "Con pura rabia no llegas a ninguna parte, por eso decidí transformar la ira y el dolor en una fuerza combativa y una acción positiva: trabajar para que no haya más guerras, aprendamos a respetar a los seres humanos, y nos eduquemos en la solidaridad y el amor".
Fernando Suárez del Solar es de origen mexicano, "por nacimiento y de corazón"; norteamericano por adopción, y residente, como él mismo dice, "en California, territorio mexicano ocupado por Estados Unidos".
Su nombre comenzó a hacerse público cuando el 15 de septiembre del 2003 se dirigió al Congreso de los Estados Unidos para demandar el regreso de las tropas de ocupación norteamericanas de Iraq. El marine Jesús Suárez del Solar Navarro murió el 27 de marzo de ese año por la explosión de una mina sembrada por el propio ejército norteamericano. En el mensaje a los legisladores, Fernando interpeló directamente a George W. Bush con las siguientes palabras: "¿Cuántos hijos de nosotros necesita para llenar su tanque de gasolina? ¿Cuántos hijos americanos muertos necesita para parar esta guerra llena de mentiras?"
En la organización Military Families Speak Out, Fernando encontró inicialmente una comunidad para manifestarse contra la guerra. Todos compartían una idéntica experiencia. Pero ese no ha sido el único escenario para protestar.
"Todo foro o espacio —comenta— debe ser aprovechado para sensibilizar a la gente con nuestra causa. Los grandes medios de prensa nos ven como parte de una reacción episódica o personal y no se trata de eso, lo nuestro va mucho más allá de los sentimientos individuales, e incluso más allá de Bush y su equipo de arrogantes y mentirosos. Se trata de que un sistema que alimenta la guerra, el odio y la sinrazón no puede sostenerse a base de engañar a todos. De convencer a la gente de que eso que llaman el sueño americano siempre ha sido una horrible pesadilla".
A Fernando le enciende la sangre saber que los latinos y los negros sean carne de cañón en las fuerzas armadas del país donde vive.
"Los enganchan con el cuento de las oportunidades: que si el Ejército o el Cuerpo de Marines les puede asegurar estudios, acceso a las universidades, puestos de trabajo calificado. Yo no me he quedado con los brazos cruzados. A las campañas de reclutamiento respondo con una de contrarreclutamiento, cara a cara en las escuelas y las comunidades, distribuyendo un manual que he costeado para difundir nuestras verdades, enseñándoles a los jóvenes y a sus padres que todo lo que prometen es una ilusión, que los están arrastrando al crimen o a la muerte. Porque sepa usted que a mí me duele tanto, como la pérdida de mi hijo, las que han sufrido las madres y los padres iraquíes y afganos y comprendo que nos vean como criminales".
Una sombra pesada cubre el brillo de su mirada cuando recuerda: "Muchas veces discutí con Jesús. Él creía que era correcto desembarcar en Iraq en nombre de la lucha contra el terrorismo. Yo siempre supe que esa guerra olía a petróleo. Él era militar y conocía el riesgo que corría. Murió desangrado, recibió tardía asistencia porque el mando decidió como prioridad limpiar el terreno de minas para garantizar la seguridad de sus helicópteros antes que prestar auxilio a un moribundo. En Iraq han muerto muchos civiles. No le dio tiempo a mi Jesús a entender la verdad: el gran terrorista de este mundo desgraciadamente es el gobierno norteamericano y todos los que sacan beneficio económico de la muerte de otros. Es inmoral e inaceptable la masacre de niñas y niños iraquíes por las tropas invasoras".
Al lado de Fernando se halla Pablo Paredes. De padre ecuatoriano y madre nuyorrican (boricua nacida en EE.UU.), es un producto del Barrio, en Nueva York. El 6 de diciembre del 2004, en la ciudad californiana de San Diego, Pablo, técnico de electrónica en el Cuerpo de Marines, se negó a abordar un buque destinado a Iraq. "Yo no quiero ser parte de un navío que está llevando a 3 000 infantes, sabiendo que 100 o más no regresarán", declaró a la prensa y añadió: Prefiero cumplir una larga sentencia en una prisión militar que permanecer seis meses haciendo el trabajo sucio para una guerra que yo y muchos otros no apoyamos".
Fernando vuelve los ojos a Pablo. "En él veo lo que quise que fuera mi hijo. La respuesta de Pablo debe ser la de todos los jóvenes norteamericanos. Si sus palabras formaran un coro, estoy seguro de que Bush y su pandilla no podrían seguir en sus andanzas".

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Lo que no se aprendió de Katrina
Por William Fisher
Tomado de Juventud Rebelde
16 de febrero del 2006
Si el huracán Katrina golpeara a la sudoriental ciudad estadounidense de Nueva Orleans hoy, el gobierno de George W. Bush no estaría mejor preparado que en agosto, cuando la tormenta devastó la costa del golfo de México y mató a 1 400 personas.
En esto coincidieron tres nuevos informes oficiales y los testimonios ante el Comité de Seguridad Interna y Asuntos Gubernamentales del Senado.
Los trabajos constatan un casi completo fracaso de las medidas para afrontar los devastadores efectos del huracán, gastos innecesarios debido a malas políticas de adquisición de materiales y suministros, fraudes, ausencia de sistemas para vigilar la asistencia a los damnificados y polémicos contratos con compañías.
Testigos dijeron el lunes en el Comité que aunque la Agencia Federal para la Administración de la Emergencia (FEMA, por sus siglas en inglés) ha dado pasos para mejorar su respuesta ante desastres naturales, sigue lejos de estar preparada para la próxima temporada de huracanes, en junio de este año.
Dos de los informes, elaborados por la Contraloría General y por la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Interna, revelan fraudes y casos de mala gestión de los 85 000 millones de dólares de ayuda federal invertida en la recuperación de la zona afectada por la tormenta.
Las dos investigaciones descubrieron que más de 900 000 de los 2,5 millones de solicitudes recibidas por el programa de asistencia monetaria de emergencia de la FEMA —que incluye tarjetas de débito por 2 000 dólares— se basaban en números de seguridad social duplicados o no válidos, así como en direcciones o nombres falsos.
El tercer informe, titulado Una iniciativa fracasada, elaborado y divulgado esta semana por la bancada del gobernante Partido Republicano en la Cámara de Representantes del Congreso, señala que el huracán “expuso la incapacidad del gobierno para aprender las lecciones de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington”.
Los funcionarios gubernamentales “desestimaron varias advertencias de la amenaza a Nueva Orleans y no pusieron en práctica planes de emergencia ni compartieron información que pudo haber salvado vidas”, aseveran los legisladores.
El informe de 600 páginas responsabiliza de la lenta reacción gubernamental al secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, al Centro de Operaciones de Seguridad Interna y al Consejo de Seguridad Interna de la Casa Blanca.
Los congresistas también subrayaron que “una intervención más temprana del presidente pudo haber acelerado la respuesta”, ya que Bush tiene toda la autoridad para superar la resistencia burocrática.
El informe señala que Chertoff, quien asumió el cargo seis meses antes de la tormenta, activó el sistema de respuesta “en forma tardía, inefectiva y no completa”, demorando así el envío de funcionarios federales y materiales por lo menos tres días.
Los legisladores indicaron también que la Casa Blanca no “corroboró ni analizó la información que tenía a su disposición”. Tampoco se preocupó en “confirmar el colapso del sistema de diques de Nueva Orleans, el 29 de agosto, lo que derivó en una catastrófica inundación de la ciudad”.
“Unas 1 400 personas perdieron la vida en Nueva Orleans y en otros lugares cercanos sobre la costa del golfo” de México, subrayó el informe.
El director del FEMA, Michael Brown, quien renunció después de que se divulgaron las fallas gubernamentales, arguyó que el lento desempeño de su agencia fue culpa de Chertoff, quien, dijo, se concentró en la lucha contra el terrorismo en vez de acelerar la respuesta a la emergencia.
Chertoff respondió el lunes a las críticas de Brown. “Quiero decirles que rechazo enfáticamente este intento de inventar una oposición entre nuestra preocupación por el terrorismo y nuestra preocupación por los desastres naturales” en Estados Unidos, dijo en un discurso.
El informe de los congresistas republicanos asegura que la administración Bush fue informada de lo que sucedía en Nueva Orleans el mismo día en que Katrina destruyó los diques de la ciudad. El mandatario y otros funcionarios de la Casa Blanca han afirmado públicamente que se enteraron de lo ocurrido al día siguiente.
“Si los diques se rompieron y se inundó una importante porción de la ciudad, entonces esta debió haber sido evacuada por completo. Cualquier demora en confirmar la rotura de diques provoca a su vez una demora de la evacuación”, señala la investigaciónes
“Si esto es lo que ocurre cuando tenemos un alerta temprana, nos da escalofríos imaginar lo que puede suceder cuando no. Cuatro años y medio después de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos todavía no está preparado para una reacción inmediata”, señalaron los congresistas.
“Aún es difícil entender cómo el gobierno puede responder de forma tan ineficaz a un desastre que se anticipaba por años, y sobre el cual había sido alertado varios días antes. No se trata de que la crisis era predecible, sino de que efectivamente había sido predicha”, subrayaron.

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Auténticas fotos de Abu Ghraib

De nuevo las torturas y los abusos salen a la luz pública. Una televisora australiana muestra el proceder de los soldados estadounidenses en Iraq
Por Juana Carrasco Martín
Tomado de Juventud Rebelde
16 de febrero del 2006
“Transparente”, esa fue la palabra clave empleada por el gobierno de Estados Unidos para defender el trato que sus soldados propinan a los presos sospechosos de terrorismo en las cárceles de Iraq y en el campo de concentración de la Base Naval de Guantánamo, cuando la televisora australiana Special Broadcasting Service (SBS) transmitió en su programa Dateline nuevas fotos de las torturas y abusos cometidos en Abu Ghraib, divulgación para la cual empleó otro término: “lamentable”.
Las imágenes fueron autentificadas por fuentes del Pentágono, que se lo confirmaron a la cadena norteamericana CNN, con el consabido desagrado por la difusión de las comprometedoras imágenes, tomadas en 2003 y 2004. Ellas confirman otra verdad, Abu Ghraib no fue la aberrada actuación de un pequeño grupo de militares, sino una práctica extendida que bien podría comprobarse, en otro momento, su permanente ejecución.
La revelación de la SBS echa leña al fuego de un litigio que data de hace meses entre el Departamento de Defensa de EE.UU. y la Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU), que ha pedido la divulgación de todas las imágenes —y son miles de fotografías y cintas de video— amparada en la Ley de Libertad de Información, que la administración Bush es bien remisa a cumplir.
Inéditas hasta ahora, las nuevas exposiciones muestran vejaciones, abusos físicos, episodios de asesinato, tortura y humillación sexual. Hay un prisionero degollado, otros encapuchados, cubiertos de sangre, con graves quemaduras o heridas, amarrados desnudos a diferentes aparatos... Y, otra vez, guardias sonriendo...
¿Qué lamentó el gobierno de Bush? “Las fotos que se han difundido hoy son repugnantes y muestran conductas reprochables”, afirmó John Bellinger, el asesor legal del Departamento de Estado, en una rueda de prensa, y agregó: “Es desafortunado, además, que se difundan en momentos en que solo contribuyen a avivar las llamas de la opinión pública en todo el mundo”.
Esa es la preocupación única, cuando hace solo unos pocos días la humanidad vio horrorizada la capacidad de las tropas británicas aliadas para golpear brutalmente a jóvenes iraquíes detenidos en Amarah, provincia de Basora. Cuando también el universo musulmán protesta, hasta con violencia, por el irrespeto de una caricatura de Mahoma (Mohammed) con una bomba como turbante, que no solo constituye una agresión a las creencias religiosas de millones de personas, sino que contribuye a endilgarle la categoría de terrorista a todo aquel que practique esa fe.
El funcionario del Departamento de Estado es también irrespetuoso al raciocinio de los demás y sardónico en extremo cuando justifica que Estados Unidos no haya facilitado la publicación de todas las fotografías de los maltratos en Abu Ghraib por “consideración a los derechos de los prisioneros”.
Por supuesto no puede ser ese el motivo. Washington le teme a una situación inflamada por el combustible de su degradación moral y prepotencia entre los iraquíes, y a un nuevo despertar de su propia ciudadanía que bien puede sentir asco y vergüenza por lo que su gobierno se ha permitido en su nombre.
En realidad, algunas de las escenas son ofensas tan horrendas, por lo explícito, que resulta difícil mostrarlas. Ellas pueden impulsar lo que tanto teme el Pentágono y fue expresado así por su vocero Bryan Whitman: “Posiblemente inciten violencia innecesaria en el mundo”.
Y es que la violencia solo puede engendrar violencia y eso es lo que Estados Unidos ha hecho desde que inaugurara dos guerras: Afganistán e Iraq, y un enfrentamiento infinito al terrorismo que les ha llevado a violar muchos derechos, a perseguir con saña, a reprimir el disenso entre los suyos, a etiquetar como enemigos a no pocos pueblos y naciones, y a ser selectivo en la clasificación del terrrorista, y si no que lo diga el terrorista de origen cubano y soldado de la CIA, Luis Posada Carriles, hospedado en territorio estadounidense y casi listo para salir a la calle.
Esta semana, la Comisión de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, tras 18 meses de investigación en que entrevistaron a ex prisioneros, abogados de los detenidos y familiares, recomendó la clausura de la prisión en la base que Estados Unidos ocupa ilegalmente en Guantánamo. Su reporte de la situación allí indica que el trato a los detenidos, en algunos casos constituye tortura, viola sus derechos y las leyes internacionales, y causa daño a la salud física y mental de los prisioneros, que ni siquiera en su inmensa mayoría han sido acusados de algo y se les niega hasta un proceso judicial.
Los miembros de la prestigiosa comisión no pudieron entrar en las celdas de Camp X Ray y de Camp Delta porque las autoridades estadounidenses les negaron la autorización.
Sin embargo, encontraron y tienen documentación testimonial de sobra para llegar a sus conclusiones sobre el excesivo uso de la violencia y de la fuerza.
Abu Ghraib, Guantánamo, los vuelos de la CIA con la complicidad de no pocas autoridades europeas y las cárceles secretas de la tenebrosa agencia, encuentran de nuevo ahora la auténtica y monstruosa entraña del imperio del siglo XXI.

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El gran arreglo
Dennis Kucinich
Tomado de sitio webCubadebate
2 de febrero de 2006
Poco después de que el huracán Katrina destrozara a Nueva Orleáns y la Costa del Golfo, destruyendo miles de hogares y empleos, el Presidente Bush dijo que la región parecía haber sido obstruida por un arma. Lo fue. La indiferencia es un arma de destrucción masiva. Y la indiferencia de la administración Bush a la seguridad economía de los residentes de Nueva Orleáns continúa hoy.
Para los 500 000 evacuados que aun no están de vuelta en sus casas, el desempleo es una epidemia: aproximadamente un cuarto de los blancos, y la mitad de los afroamericanos permanecen sin empleo. No es por la escasez de empleo; de hecho, ha faltado fuerza de trabajo en Nueva Orleáns. La mayoría de aquellos que regresaron de la diáspora de Katrina han encontrado trabajo. El desempleo masivo se debe a la falta de vivienda en las cercanías de las zonas de reconstrucción donde hay empleos.
La indiferente administración Bush, a través de la poco famosa FEMA, está agravando los problemas de desempleo de las victimas de desastre naturales. FEMA ubicó la facilidad temporal de vivienda para los evacuados a unas 90 millas de Nueva Orleáns, en Baker, Louisiana. Eso no es una distancia razonable, especialmente para aquellos que tienen pocos ingresos. Barry

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Expresos querellan al gobierno de Bush
Los demandantes actúan en nombre de más de 1 200 personas arrestadas ilegalmente, abusadas y violados sus derechos por las autoridades norteamericanas
WILLIAM FISHER
Tomado de periódico Granma
1 de febrero de 2006
NUEVA YORK.—Cuatro ex detenidos en Estados Unidos en el marco de la "guerra contra el terror" y deportados a Egipto, aun después de demostrar su inocencia, regresaron para presentar una demanda civil colectiva contra el Gobierno de George W. Bush.
Los demandantes, que actúan en nombre de más de 1 200 musulmanes y personas originarias del sudeste de Asia, injustamente detenidas tras los atentados en Nueva York y Washington del 2001, acusan al Gobierno de arrestos ilegales, abusos y violaciones de derechos humanos.
Yasser Ebrahim, el primero de los que obtuvo permiso para viajar de Egipto a Estados Unidos, brindó el lunes su declaración ante la justicia en Nueva York.
Los querellantes aseguran haber sido detenidos sin razón y mantenidos entre rejas durante meses sin que se les acusara formalmente, así como haber sufrido tratos degradantes e inhumanos en una prisión en Brooklyn.
El permiso de ingreso de los acusadores a Estados Unidos incluyó estrictos condicionamientos, incluida la restricción de movimientos: los acusadores deben permanecer confinados en hoteles y no hablar con nadie ajeno al proceso mientras dure su estancia en Nueva York.
Los otros tres representantes de los demandantes llegarán en las próximas dos semanas. Otros cuatro deportados también son parte de la querella, pero no se prevé que presten declaración en suelo estadounidense.
Los denunciantes plantearon haber sido sometidos a un encierro solitario, brutalmente golpeados, incesantemente insultados e incomunicados, sin contacto con familiares ni abogados defensores.
Un portavoz del no gubernamental Centro de Derechos Constitucionales (CCR), que patrocina la demanda, dijo que las condiciones impuestas para el reingreso de los denunciantes son inusuales para un juicio civil, y que son representativas de "la paranoia del Gobierno hacia los musulmanes y personas de Oriente Medio". Entre los acusados mencionados en el expediente figuran el ex fiscal general John Ashcroft, el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, policía federal) Robert Mueller, así como funcionarios de inmigración y de centros de detención.
El jefe del equipo de abogados del CCR, Bill Goodman, dijo a IPS: "Poco después de los atentados de septiembre del 2001, el Departamento (ministerio) de Justicia (Fiscalía General) detuvo a alrededor de 2 000 musulmanes, la mayoría de Oriente Medio y el sur de Asia. Ninguna de estas personas fue encontrada culpable de estar vinculada a forma de terrorismo alguna".
"Estas personas fueron detenidas muchos meses más de lo necesario, encerradas en solitario, física y verbalmente abusadas en las condiciones más degradantes. El Gobierno peleó con uñas y dientes para evitar que la justicia controlara su accionar", explicó Goodman.
"Este fue el principio de lo que luego se demostró que era la nueva política estadounidense de detenciones indefinidas sin garantías del debido proceso y que incluyó con frecuencia el uso de la tortura", dijo. "Este juicio tiene como objeto desafiar y rectificar las actividades ilegales del Gobierno".
La demanda se verá reforzada y respaldada por un informe elaborado en el 2003 por la Oficina del Inspector General (IG) del Departamento de Justicia.
El estudio comprueba que algunos funcionarios de la prisión golpeaban violentamente a detenidos contra la pared, torcían sus brazos y manos para causarles profundo dolor, pisoteaban sus piernas mientras estaban encadenadas y los castigaban manteniéndolos sujetados por largos periodos de tiempo.
El informe del IG también se refiere a la existencia de grabaciones de video que muestran cómo algunos miembros del personal de estos centros de detención "utilizaron indebidamente el registro y la sujeción de las personas para castigarlas y atormentarlas, y cómo los funcionarios grababan las reuniones y las conversaciones entre los detenidos y sus abogados, lo cual es inapropiado e ilegal".
El Buró Federal de Cárceles dijo que despidió a dos personas, degradó a otras dos y suspendió a seis por periodos que van de dos a 30 días.
"Para nuestros clientes significa mucho que alguien sea responsabilizado de las brutalidades a que fueron sometidos", dijo Matthew Strugar, abogado del CCR.
"Pero creemos que la responsabilidad por estos abusos y tormentos llegan hasta los escalafones más altos de la cadena de mando del Buró Federal de Cárceles y nos sentimos muy defraudados de que más personas no hayan sido responsabilizadas de tales atrocidades", acotó Strugar.
Un portavoz del Departamento de Justicia declinó hacer comentarios sobre este caso.
El diario estadounidense The New York Times, que entrevistó a Yasser Ebrahim y a su hermano Hany en Egipto la semana pasada, informó que los dos habían vivido en Nueva York por muchos años antes de los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Yasser tenía una compañía de diseño de sitios web y Hany trabajaba en un comercio.
Ambos fueron arrestados el 30 de septiembre del 2001 y estuvieron detenidos alrededor de ocho meses a pesar de que —según el expediente del caso— un memorándum del FBI fechado el 7 de diciembre aseguraba que no tenían ningún vínculo con grupos terroristas.
Seguramente este caso atraerá más atención de la prensa que otras demandas civiles, pues en estos momentos el Gobierno de Bush es acusado de ignorar los derechos constitucionales y las leyes por admitir intervenciones secretas de llamadas telefónicas internacionales y correspondencia electrónica por parte de la Agencia de Seguridad Nacional del Departamento (ministerio) de Defensa.
La CCR y la Unión para las Libertades Civiles (ACLU) presentaron una denuncia judicial la semana pasada para cuestionar la legalidad de la autorización del presidente Bush a la intervención de comunicaciones de ciudadanos estadounidenses sin orden judicial.
Ambas organizaciones dicen que estas acciones violan las disposiciones de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) aprobada en 1978.
Dicha ley estableció un tribunal permanente que tiene la función exclusiva de ordenar la vigilancia de personas en Estados Unidos, sean o no ciudadanos. La Administración de Bush, por su lado, sostiene que tiene una autoridad constitucional "inherente" para poder proteger a la gente en tiempo de guerra, así como una autoridad implícita que le otorgó la resolución aprobada por el Congreso y que autorizó al Presidente de Estados Unidos a llevar adelante una acción militar para ganar la llamada "guerra global contra el terrorismo".
Se prevé que la Comisión de Justicia del Senado convoque a una reunión para escuchar declaraciones acerca de las intervenciones de llamadas internacionales y de la correspondencia electrónica cuando testifique el Fiscal General Alberto Gonzales a principios de febrero.
Mientras, el periódico londinense The Times informó que pese a que personal del ejército de Estados Unidos intentó alimentar por la fuerza a varios detenidos en huelga de hambre en la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba, algunas están al borde de la muerte, según los abogados que los representan.
El periódico dijo que el estado de dos demacrados prisioneros de Yemen, que se han rehusado a ingerir alimentos sólidos desde agosto, es causa de particular preocupación.
También se teme por la vida de un prisionero de Arabia Saudita que fue hospitalizado.
Según The Times, el portavoz del Grupo de Tareas Conjuntas de Guantánamo, creado en el 2002 por el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos para operar este centro de detención e interrogación, no quiso dar el número de prisioneros hospitalizados.
Cuando la huelga de hambre alcanzó su apogeo, se supo que participaron entre 150 y 200 personas.
En un viaje a la prisión de Guantánamo el mes pasado, a los abogados de Paul Weiss no se les permitió que visitaran el hospital y se les dijo que sus clientes no deseaban verlos.
"Tememos que estemos ante una situación de vida o muerte", dijo Jana Ramsay, una de las abogadas. "Normalmente se alegran de vernos".
A los prisioneros alimentados a la fuerza se les introdujo un tubo por la nariz de manera permanente que desciende hasta el estómago y se conecta a otro tubo con alimentos. (IPS)

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