MAYO
-“Guantánamo se ha convertido en el gulag de nuestros tiempos”
-La sucia guerra contra los iraquíes
-El complejo industrial-penal en los Estados Unidos
-Rechaza Bush que Guantánamo sea un nuevo gulag, como sostiene Amnistía Internacional.
-Un sendero de torturas para la “democracia”
-ESTADOS UNIDOS Y LOS DERECHOS HUMANOS (Segunda Parte)
-ESTADOS UNIDOS Y LOS DERECHOS HUMANOS (Primera Parte)
-Denuncian
que Washington bloquea investigación sobre torturas
-Matones sueltos al por mayor
-Fuerte condena de la ONU a torturas del ejército yanki en Afganistán
-Horripilantes historias de lo que hacen los soldados de Estados Unidos en Iraq
-Confirman denuncias sobre profanación del Corán en la base de Guantánamo
-Las profanaciones del Corán por tropas yankis son una rutina
-Neofascismo: Estados Unidos profana el Corán
-En EE.UU. sin seguro médico ocho millones de niños
-En espiral ascendente población carcelaria en Estados Unidos
-¿Dónde están las vacunas?
-Los xenófobos de la frontera
-Omnipotencia
-EE.UU. busca disminuir viajes religiosos a Cuba
-Cazando
emigrantes
-Relator de la ONU : EE.UU. debe respetar derechos de los reos
en la base de Guantánamo
-Acusarán a EE.UU. por permitir cacería de inmigrantes
-La militarización comienza en la escuela primaria en EE.UU.
-El 26% de los soldados norteamericanos que lucharon en Afganistán e Irak tienen problemas mentales
-Ejército paramilitar de EE.UU. reprimirá desde hoy a inmigrantes mexicanos
-Venta de armas en Estados Unidos hace al país más inseguro
-El Gobierno de Bush diseña intervenciones armadas en 25 países
-Los Estados Unidos en números
-Yo,
un marine asesino de civiles
-Torturas
-EE.UU.: El colmo de la hipocresía
-Nuevas denuncias sobre torturas a prisioneros en cárceles iraquíes
-Parlamento británico: EE.UU violó DDHH en Cuba, Irak y Afganistán.
-Discriminada
prensa de las minorías en EE.UU.
-Bandas
Caza-inmigrantes en EE.UU.
-Reconoce ejército yanki 26 asesinatos por torturas
-Niños iraquíes: ¡ estad alertas !
-Certificación
de falta de derechos
-Video
muestra nuevas torturas de soldados de EE.UU. a reos iraquíes
-Inmigrantes
son obligados a usar bandas electrónicas en el tobillo
-La
fotos que comprometen a EE.UU.
-Rumsfeld
denunciado por torturas en Irak
-Acusación
contra la CIA por torturas en Afganistán
-Denuncia
China violaciones de derechos humanos en EE.UU.
-Maldad en el presupuesto
-Denuncian violaciones a los derechos políticos en EE.UU.
FEBRERO
-Denuncian guerra química de EE.UU. contra Afganistán
-Nuevas revelaciones de torturas
-Discriminación racial afecta sistema escolar en EE.UU.
-Ejemplo de "justicia" y "derechos humanos"
-Acusan a tropas yankis de maltratos a mujeres iraquíes
-Crueldad de las transnacionales estadounidenses
-Muere en EE.UU. un niño cada tres horas
-Protestas por la salud y la educación
-Pobres en EE. UU viven más cerca de lugares tóxicos
-Récord de ciudadanos sin techo en Nueva York
-Estados Unidos sin moral en materia de derechos humanos
-Incentiva Estados Unidos la proliferación nuclear en el orbe
-Derechos
Humanos Imperiales
-Al violar las apariencias
-Medidas del gobernador de la Florida afectarían a discapacitados
y ancianos
-Cárceles del horror
-Soldado de EE.UU. denuncia horrores que se cometen contra iraquíes
-Amnistía Internacional: EEUU es gran amenaza a -Derechos Humanos
-Torturar no es torturar
-Cárcel indefinida sin juicio a sospechosos de “terrorismo”
-Epidemia
de torturas
Basta de masacres, señor Presidente Carta de Adolfo Pérez Esquivel
a Bush
-Estados Unidos, adalid de los derechos humanos
Diseño de Donikián
“Guantánamo se ha convertido en el gulag de nuestros tiempos”
Por
Max J. Castro
Tomado de Progreso Semanal
2 de junio de 2005
Las palabras de este titular no provienen de un extremista islámico o de uno de los adversarios tradicionales de Estados Unidos. Son palabras de Irene Khan, Secretaria General de la más famosa organización de derechos humanos del mundo, cuando presentó el informe del grupo para 2005 acerca de los derechos humanos, el cual cubre la situación de los derechos humanos durante el año anterior.
La asombrosa aseveración de Khan fue parte de un enjuiciamiento más duro de la política de EEUU bajo la administración Bush, contenida en el informe anual de Amnistía Internacional (AI), la organización de derechos humanos más prestigiosa del mundo. El informe de Amnistía, que examina 149 países, ataca la situación de derechos humanos en muchos países, pero reserva su más fuerte crítica para Estados Unidos. En una sección titulada “’Terror’, ‘contraterror’ y el imperio de la ley”, el informe de AI dice:
El Presidente de EEUU George W. Bush ha aseverado repetidamente que EEUU fue fundado sobre la causa de la dignidad humana y está dedicado a ella. Fue tema de su discurso a la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2004. Sin embargo, durante su primer período presidencial, EEUU demostró estar muy lejos de ser el campeón de los derechos humanos que pregona ser.
En una declaración evidentemente dirigida a la administración Bush, Khan alertó acerca de “una nueva y peligrosa agenda” que esconde un lenguaje engañoso a los derechos humanos y la tortura:
Algunos gobiernos están traicionando sus promesas acerca de los derechos humanos. Se prepara una nueva agenda en la que se utiliza el lenguaje de la libertad y la justicia para poner en práctica políticas de temor e inseguridad. Esto incluye cínicos intentos por redefinir y edulcorar la tortura.
El
informe de AI en 2005 hizo énfasis especial en el intento de la administración
Bush por redefinir la tortura, al referirse a una serie de memorandos del
gobierno que surgieron después del escándalo de Abu Ghraib –lo
cual sugiere que la administración estaba discutiendo la manera en
que sus agentes podrían evitar el rechazo internacional a la tortura
y al tratamiento cruel, inhumano o degradante– indicio de que la oposición
declarada de la administración a la tortura y otros tratamientos crueles,
inhumanos o degradantes era una pantalla”.
Al calificar a los derechos humanos como “no sólo una promesa
incumplida, sino una promesa traicionada”, el informe continua diciendo
que “la ‘guerra contra el terror’ parece ser más
eficaz para erosionar los principios de los derechos humanos internacionales
que para contrarrestar el ‘terrorismo’ internacional.”
Si
el comportamiento de los medios de EEUU durante los últimos años
no hubiera demostrado hasta dónde han sido intimidados por la administración
Bush y la derecha, se pensaría que el informe de AI se convertiría
en gran noticia. Durante más de dos décadas Estados Unidos se
ha posicionado a sí mismo como el árbitro del cumplimiento de
los derechos humanos en todos los países del planeta. Constantemente
el Presidente Bush alecciona a otros líderes y naciones acerca de la
libertad, la democracia y el imperio de la ley. Que una organización
muy respetada de derechos humanos, receptora del Premio Nóbel de la
Paz, hacer una crítica tan dura y abarcadora de las políticas
y acciones de Estados Unidos es noticia, excepto en la Tierra de Ensueños
en que se han convertido los medios de EEUU. Es más, en su constante
y equivocada búsqueda de un falso “balance” entre la verdad
sencilla y las “verdades” del poder, gran parte de los medios
norteamericanos reportaron las predecibles negativas de los funcionarios con
tanta prominencia como las acusaciones contenidas en el informe de AI. Hasta
los mejores medios minimizaron el informe de AI (The New York Times, por ejemplo,
publicó una sola noticia).
Los medios norteamericanos a menudo son extraordinariamente buenos al escribir
sobre los árboles –artículos acerca de abusos específicos;
donde tienen la tendencia a fracasar es cuando “unen la línea
de puntos para mostrar la existencia del bosque, como hace el informe de AI.
Es más, después de la aparición del muy ignorado informe
de AI y sin mencionarlo en absoluto, The Los Angeles Times publicó
un artículo (“Largas e Inexplicadas Detenciones Enojan a los
Iraquíes”, 29 de mayo) que sugiere que Estados Unidos continúa
en el 2005 las prácticas denunciadas en el informe de AI.
Un año después del escándalo por los abusos en Abu Ghraib, la ira de los iraquíes estalló de nuevo debido al número creciente de detenidos sin acusación en el notorio centro de detención y en otra cárcel en el sur.
En la batalla contra la insurgencia, los ataques militares capturan muchos guerrilleros, pero también miles de personas cuyos delitos son inexistentes, menores o imposibles de demostrar. A menudo permanecen encarcelados durante meses, sólo para ser puestos en libertad sin ninguna explicación.
La
administración Bush no parece haber aprendido nada de su amarga experiencia
en Irak. En un desesperado intento por “destruir el espinazo”
de la insurgencia –un objetivo que cada vez parece más inalcanzable,
pero que la administración necesita lograr antes de declarar la victoria
y comenzar a sacar a sus tropas–, las acciones de EEUU provocan la aparición
de más insurgentes y preparan el terreno para más abusos a los
derechos humanos. En última instancia, la traición de la administración
Bush al derecho internacional y a los derechos humanos es también una
traición a los intereses de Estados Unidos y del pueblo norteamericano.
La sucia guerra contra los iraquíes
• La opinión pública estadounidense conoce de casos en
que las fuerzas de la Coalición torturan a prisioneros iraquíes.
Aunque los gobiernos hacen lo posible por presentar esos hechos repugnantes
como errores, han sido realizados bajo la autoridad directa del comandante
del Centro de Interrogatorio Interarmas en el marco de una estrategia planificada
por el estado mayor con el objetivo de aterrorizar a la población.
Lejos de ser acontecimientos aislados, constituyen en realidad las premisas
de la campaña de contrainsurgencia que, a partir de julio, dirigirá
John Negroponte, utilizando a los torturadores del régimen de Sadam
Husein cuya rehabilitación ya anunció.
Tomado
de Red Voltaire
2 de junio de 2005
El
general Janis Karpinski muestra el centro de tortura de Abu Gharib a Donald
Rumsfeld, el 3 de septiembre de 2003.
Las autoridades estadounidenses y británicas han condenado fuertemente
las humillaciones y torturas infligidas a los prisioneros iraquíes
que la prensa ha dado a conocer. Dichas autoridades aseguraron que se trata
de hechos aislados que serán castigados.
En unos pocos días la verdad salió a la luz. La emisión estelar de reportajes de la CBS, 60 Minutes, difundió fotografías que muestran acciones de maltratos perpetradas en una prisión cercana a Bagdad. El investigador estrella del New Yorker, Seymour M. Hersh, reveló los informes internos de los inspectores del Departamento de Defensa [1]. Por su parte, el Daily Mirror publicó después varios testimonios acerca de maltratos perpetrados, esta vez, por las fuerzas británicas [2].
En octubre y diciembre de 2003, el mayor general Antonio M. Taguba efectuó una inspección en los centros penitenciarios iraquíes administrados por el Ejército estadounidense, así como en las bases norteamericanas que también cuentan con prisiones. Su informe, de 53 páginas, fue clasificado como confidencial, pero varios periodistas tuvieron acceso a él.
Hace referencia a abusos sexuales y torturas que van hasta la muerte, en especial en la cárcel de Abu Gharib. Los actos de violencia serían obra de miembros de la 800a Brigada y de «contratados civiles» a las órdenes de agentes del Servicio de Información del Ejército de tierra y de la CIA, encargados de humillar a los detenidos para debilitarlos psicológicamente y prepararlos para los interrogatorios.
El general de Brigada Janis Karpinski, única mujer con rango de oficial superior destinada en Irak, alertada ya en numerosas ocasiones en este sentido, no habría tomado, sin embargo, ninguna medida para poner fin a tales actos. Por el contrario, habría firmado varios informes falsos para archivar las reclamaciones.
Los testimonios y fotografías publicados por el Daily Mirror han sido
cuestionados. Son brutalidades cometidas por soldados del Queen’s Lancashire
Regiment en la zona de ocupación británica.
Los comentaristas que se declaran sorprendidos por estos hechos dan prueba de una muy extraña ingenuidad. Semejantes horrores no son raros en tiempos de guerra y hace meses que se conocen las quejas de los iraquíes mientras que los prisioneros mueren en las cárceles. Más que comentar estos casos desde un punto de vista moral, forzosamente hipócrita en esas circunstancias, es preferible analizarlos con un enfoque político y sacar de ellos conclusiones que son inevitablemente desagradables.
Los hechos dados a conocer no tienen nada de aislados, aunque no obedezcan a ninguna orden precisa. Son resultado de la estrategia aplicada en Irak. El 12 de noviembre de 2003, con la finalidad de eliminar la resistencia, el Pentágono desencadenó una campaña denominada «Martillo de hierro».
La dirige el teniente general William Jerry Boykin quien, siguiendo la tradición de Custer, considera que el buen adversario es el adversario muerto. Boykin es un neofascista que estuvo implicado en la guerra sucia de Colombia, especialmente en el asesinato de Pablo Escobar. Es conocido por su fanatismo cristiano, que lo llevó a comparar a los musulmanes con Satanás.
Esta operación se lleva a cabo con la ayuda de oficiales israelíes que comparten con sus homólogos estadounidenses la experiencia adquirida en los territorios palestinos ocupados. Se trata de aterrorizar a la población para que denuncie a los resistentes. Esta estrategia contempla, entre otras cosas, el empleo de la tortura.
Entre las personas cuestionadas en el informe Taguba figura con especial relevancia el teniente coronel Steven L. Jordan, entonces comandante del Centro de Interrogatorio y de Debriefing Interarmas, hoy suspendido. Teniendo en cuenta sus funciones, resulta inverosímil pretender que las torturas se hayan limitado a la prisión de Abu Gharib.
Como ya lo explicamos en aquellos momentos, a menudo las operaciones de contrainsurgencia son también victorias militares y derrotas políticas. Constituyen un engranaje sin fin. Por ello, observamos penosamente sin sorprendernos cómo la operación Martillo de Hierro se extendía por todo Irak desde julio, tal como lo muestra la designación de John Negroponte como sucesor de L. Paul Bremer III.
El Sr. Negroponte, de hecho, es el principal especialista estadounidense en la guerra contra las poblaciones, denominada «guerra de baja intensidad». Puede inclusive jactarse de haber controlado personalmente el trabajo sucio en América Central, habiendo llegado a dirigir los Escuadrones de la Muerte en Honduras, Salvador y Nicaragua. Su primera decisión en Irak debería ser impedir el desmantelamiento de los baasistas, es decir, acudir a los torturadores del régimen de Sadam Husein debido a la imprescindible necesidad de contar con un personal tan bien formado como este.
Los abusos dados a conocer no han sido cometidos sólo por las tropas estadounidenses, sino también británicas. No obstante, estas últimas gozan hasta el momento de cierta estima en la prensa occidental. Se sabe que, como miembros de la Coalición, son partícipes de su sórdida estrategia, incluido el empleo de la tortura.
Hay que reconocer que las unidades de combate de los demás miembros de la Coalición están vinculadas también a la misma estrategia, por lo cual llegarán a cometer las mismas atrocidades. No se trata de errores que puedan dejar de cometerse, sino de un anticipo de lo que espera a los iraquíes en la guerra que Washington les ha declarado.
Por otra parte, se observan las consecuencias de la feminización militar: ya hay mujeres torturadoras, iguales en todo a los hombres. Ello demuestra a aquellos que habían olvidado el mito de las Amazonas que, al menos en este aspecto, no existe diferencia alguna entre hombres y mujeres. La brutalidad no es una exclusividad de los hombres porque son más fuertes que las mujeres, pues estas también la practican cuando disponen de fuerza.
Por último, debe analizarse el papel de los «contratados civiles». El informe Taguba impugna la actuación de personal de la CACI International y de la Titan Corp. Esta última sociedad es la que estuvo encargada del informe sobre la eficacia del auxilio prestado cuando el ataque al Pentágono el 11 de septiembre de 2001.
Parece que uno de los contratados trabajó como traductor durante las sesiones de tortura, pero se desconoce el papel desempeñado por los demás. No obstante, considerando su condición civil, no se ven involucrados en la inspección militar ni deberán comparecer ante una corte marcial.
En teoría, podrían ser juzgados por tribunales iraquíes, aunque estos no podrían establecer los hechos debido a que los magistrados iraquíes no pueden pretender investigar en las prisiones y cuarteles de sus liberadores. Cerca de la cuarta parte del personal de la Coalición son «contratados civiles» que, por tanto, caen fuera de toda jurisdicción. En otras palabras, mercenarios que pueden practicar la tortura en los cuarteles de la Coalición con absoluta impunidad.
Algunos partidarios de la invasión a Irak creyeron, de buena fe, que la legalidad de la guerra importaba poco ante el noble objetivo de derrocar a la dictadura de Sadam Husein.
Hoy deben reconocer que al preferir la ley del más fuerte y no el derecho, han permitido que una tiranía sustituya a otra.
Red Voltaire
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[1] «Torture at Abu Ghraib», por Seymour M. Hersch en The New
Yorker de fecha 10 de mayo de 2004 (distribuido el 30 de abril).
[2]
«Shame of Abuse by British Troops » por Paul Byrne, The Daily
Mirror, 1ro de mayo de 2004.
DERECHOS HUMANOS Y DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO El complejo industrial-penal
en los Estados Unidos La Habana es parte de la solución En contra de
los derechos de los pueblos indígenas “La ciudad es su espacio
público” Nicolás Neira, asesinado en primavera Estados
Unidos y los derechos humanos (Última parte) Tortura: la parte visible
del iceberg «Un expediente a favor de la tortura» «La tortura
es inhumana, ilegal e inútil» «Fracaso de un argumento
ante la prueba de la sociedad (...) >>> Y todos los artículos
relacionados con este tema
GUERRA EN IRAK ¿Quién gobierna en Irak? La destrucción
del patrimonio cultural iraquí La Operación US «Martillo
de hierro» en la guerra de (...) El estilo Humvee La fabricación
de la guerra contra Irak Las «elecciones democraticas» bajo ocupación
militar (...) Los elementos censurados del informe sobre la muerte de (...)
Liberación y muerte en Bagdad ¿Decepcionado EEUU por la situación
en Irak? ¿Solicitó el Pentágono la ayuda del detenido
Sadam Husein? >>> Y todos los artículos relacionados con este
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IRAK «Nuestros medios de comunicación insulares» «Estas
elecciones tienen que ver con cuestiones más (...) «Nada ha cambiado
desde que comenzó la guerra» Acerca de la globalización,
Irak y estudios sobre Oriente (...) La historia de la soldado Jessica Lynch,
heroína de (...) El poder del petróleo en el siglo XXI La planificación
secreta de la colonización de Irak El significado de la guerra: Una
perspectiva heterodoxa La presentación de la captura de Saddam Hussein
fue pura (...) Judith Miller, periodista de desinformación masiva >>>
Y todos los artículos relacionados con este país
Voltaire
Focus
Tribunas libres internacionales
En flagrante delito
Referencias
La
Hoja Diplomática
Focus
La sucia guerra contra los iraquíes
El complejo industrial-penal en los Estados Unidos
La ONU desmiente diez años de investigación del diario francés «Le Monde»
¿Quién gobierna en Irak?
Gordon England, un mercader de cañones en el Pentágono
La destrucción del patrimonio cultural iraquí
La Operación US «Martillo de hierro» en la guerra de Irak
Los mercaderes de la guerra
La ideología libertariana y de todo abuso en acción en Polonia
El estilo Humvee
François Géré: «La posición iraní acerca de la tecnología nuclear es legítima»
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La doctrina estratégica de los Bush
Sudáfrica, antiguo laboratorio secreto de terrorismo biológico de algunos países «democráticos»
La adhesión de Turquía a la Unión Europea
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• Las prisiones son un negocio jugoso, sobre todo en los Estados Unidos, donde se encuentra mano de obra barata, sin derechos y -claro está- cautiva. Muchas grandes empresas entre las que se encuentran Microsoft, Starbucks et Colgate Palmolive se aprovechan de ese sistema. Más allá de beneficios sustanciales, el complejo industrial-penal en los Estados Unidos funciona como un inmenso sistema de represión, control y explotación.
Por
Matteo Dean y Vittorio Sergi
Tomado de Red Volataire
1ro de junio de 2005
En 1961, el general y presidente Dwight Eisenhower empleó por primera vez el término «complejo militar-industrial» para designar la alianza estratégica entre los círculos militares estadounidenses y los industriales del armamento cuyo objetivo era el crecimiento de sus ganancias mediante la promoción de su mercancía: la guerra.
Durante la Guerra Fría, esta alianza generó enormes beneficios para el sector privado -especialmente gracias al apoyo político y económico del Estado -que recurría cada vez más a la fuerza militar, apoyaba las guerras de contrainsurgencia y estimulaba la construcción masiva de armas nucleares. El «complejo industrial-penal» (PIC en inglés) designa el vasto sistema represivo, de control y de explotación en que se ha convertido hoy el sistema carcelario estadounidense.
Durante los últimos 30 años, hubo una explosión de la población carcelaria -se duplicó desde 1990 [1]. Hoy existen dos millones de detenidos, cifra a la que se deben añadir los cinco millones de personas en libertad condicional [2].
Los Estados Unidos, que representan el 5% de la población mundial, tienen así el 25% de los prisioneros del planeta. Además, desde la «guerra contra la droga» llevada a cabo por el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989), la composición étnica de la población carcelaria difiere notablemente de la que corresponde a la sociedad norteamericana.
El 63% de los presos es de las minorías negra y latina, mientras que estas minorías constituyen solamente el 25% de la población nacional [3]. Aunque esta disparidad tenga una relación evidente con la distribución de las riquezas según los orígenes étnicos, así como con las cifras de la criminalidad, esto no lo explica todo.
Numerosos expertos consideran que se trata en realidad del proseguimiento insidioso de las políticas discriminatorias. La prisión sería el sistema más rentable para hacer desaparecer a aquellos que la sociedad considera inaceptables. ¿Por qué?
Pilar Maschi, es ex presa y madre soltera de una niña de cinco años, ahora activista a tiempo completo del movimiento abolicionista Critical Resistance. Esta asociación lucha por la eliminación de todas las prisiones y por la reconstrucción de comunidades y relaciones solidarias.
A continuación la explicación que brinda: «Desde la década del 70, el Estado llevó a cabo una feroz represión ante al levantamiento de los movimientos de la gente de color, grupos radicales, movimientos feministas y, en general, de rechazo a la guerra de Vietnam. Al mismo tiempo se emprendieron cambios profundos en la estructura productiva.
Los jefes empresariales, con el apoyo del gobierno, abandonaron a millones de personas cuyo trabajo ya no era necesario. Convertidas en inútiles, estas personas fueron etiquetadas como peligrosas para la sociedad.
Fueron clasificadas como desempleadas o criminales por parte del PIC que simplemente encontró la forma de generar un beneficio económico a partir de estos excluidos. En 1970, la cifra de prisioneros en los Estados Unidos era de 200,000, mientras que hoy supera los dos millones.»
Ik Aikur, originario de Nigeria, igualmente activista de Critical Resistance en New Haven (Connecticut), destaca el alto grado de exclusión en las comunidades de color que no tienen otra alternativa a no ser el servicio militar, los trabajos mal remunerados y precarios o la de emprender una actividad ilegal que tarde o temprano lleva a la prisión y por ende a una mayor exclusión.
Imagínense en particular que una sola condena por infracciones vinculadas a la droga o a la violencia provoca la imposibilidad legal de obtener un empleo. Las mujeres sufren el PIC doblemente: como presas, o como compañeras o familiares allegadas a los presos masculinos que por falta de posibilidades de reinserción regresan a sus comunidades y reproducen los esquemas de violencia y adicción.
El encarcelamiento masivo tiene efectos terribles entre los grupos sociales ya marginados, con fuertes índices de consumo de drogas y desempleo, especialmente entre los afronorteamericanos, los latinos y los indígenas víctimas del PIC. Critical Resistance estima que de cada tres jóvenes afronorteamericanos uno se encuentra en prisión o ha estado preso. En las comunidades más pobres estas cifras son aún más elevadas...
Los
negocios son los negocios
El boom de la privatización de los servicios de seguridad comenzó
en los años 90. Los centros de detención para inmigrantes indocumentados
del Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) -que poseen
centros especiales para inmigrantes, pero que utilizan igualmente prisiones
convencionales- están también integrados en el sistema. Durante
el año fiscal 2000, el presupuesto del SIN era de 4 270 millones de
dólares, con un aumento del 8% en relación con el año
anterior [4].
Desde el 11 de septiembre, que tuvo como consecuencia el encarcelamiento por plazo indeterminado de miles de ciudadanos de origen árabe, la inversión en este sector aumenta continuamente [5]. Las empresas privadas que se encargan de la gestión, de la seguridad y de la deportación de extranjeros se benefician igualmente desde los años 90 con el aumento del financiamiento para encarcelar a los indocumentados.
La primera experiencia de prisiones privadas tuvo lugar en los años 80, durante la administración Reagan, con la construcción de algunas prisiones de seguridad mínima en Houston y en Laredo, Texas.
Con las habilidades «técnicas» de ex directores de prisiones y el dinero de las empresas -especialmente de Kentucky Fried Chicken- se fundó la Corrections Corporation of America (CcA), actualmente la mayor empresa privada del sector, con contratos en los Estados Unidos, Puerto Rico, Inglaterra y Australia. El ex agente del FBI George Wackenhut fundó la Wackenhut Corrections, otra importante empresa especializada en prisiones privadas.
No es difícil observar lo que sucedió durante los últimos veinte años: en la última fase de la Guerra Fría, la industria guerrerista, la tecnología y el conocimiento en seguridad se convirtieron en jugosos negocios. El «complejo industrial-penal» tiene diferentes facetas, pero la más rentable entre ellas, tanto para las grandes empresas que lo administran como para aquellas que tratan de reducir sus costos de producción, es la abundancia de mano de obra barata en las prisiones.
Un ejemplo escandaloso es el de la empresa LTI Inc. que, de acuerdo con la Wackenhut Corrections, trasfirió sus instalaciones al interior de las estructuras carcelarias para aprovechar la mano de obra. ¿Dónde si no encontrar trabajadores que reciban el salario mínimo y no puedan sindicalizarse?
No se trata de un caso aislado. En California, el sistema es floreciente gracias a los bajos costos de la mano de obra (22 centavos de dólar la hora [6] y beneficia a diversas empresas: Microsoft, Colgate Palmolive, Starbucks... [7]. Si no quieren perder sus «ventajas» (la libertad condicional o el beneficio por buena conducta), los trabajadores no tienen otra opción que el trabajo.
Estos esclavos modernos -obligados a trabajar y privados de todo derecho- son de gran utilidad para las empresas que los utilizan. Los beneficios obtenidos por el trabajo de los prisioneros en 1980 fueron de 392 millones de dólares. Alcanzaron 3,310 millones en 1994 gracias al aumento del número de prisioneros.
Las principales empresas del sector se nombran Wackenhut Corporation, CCD y Correctional Services Corporation. Ya han exportado el modelo a otros países anglófonos y piensan extender sus mercados durante los próximos años a otros países industrializados.
Los efectos perversos de esta estrategia son evidentes: la demanda de mano de obra barata y de inversiones produce una fuerte presión sobre el sistema policiaco y judicial en el sentido de un aumento del número de prisioneros. El negocio del PIC representa también con frecuencia la única oportunidad de atraer ingresos y crear puestos de trabajo en las comunidades rurales empobrecidas.
Ruth y Craig Wilmore son responsables del California Prison Moratorium Project, un movimiento cuyo objetivo es impedir la construcción de nuevas prisiones y militan por el cierre de las ya existentes.
Ruth acaba de escribir un libro sobre estas luchas en California cuyo título es más que elocuente: Golden Goulag. California, quinta economía del mundo, posee también las estadísticas más escalofriantes: durante las últimas dos décadas, allí se construyeron 23 prisiones con capacidad de entre 4,000 y 6,000 prisioneros.
El ejemplo de Corcoran (condado de Kings) es elocuente. Este pequeño centro agrícola posee dos prisiones y un total de 11,000 prisioneros. La población de 9,000 habitantes es estable desde 1980 -fecha en que se construyó el primer establecimiento. En esa época, mil habitantes vivían por debajo del límite de pobreza. Diez años más tarde, tras una inversión del Estado en las prisiones de mil millones de dólares, el número de pobres pasó a 2,000 [8].
Represión, exclusión y consenso
Ante tal panorama, el grado de aceptación general del PIC no deja de sorprender. Las organizaciones que protestan contra un sistema que hace de los Estados Unidos el primer país por su número de prisioneros no son muchas. Paul Wright, preso en el Estado de Washington y editor de la revista Prison Légal News, analiza este fenómeno de aceptación generalizada.
En una de sus intervenciones [9], ilustra el modelo cultural que sostiene la idea del PIC como un sistema de justicia que busca el castigo y la defensa de la parte «sana» de una sociedad en plena descomposición.
Basta observar la producción cultural oficial para comprender cómo la construcción de un imaginario colectivo forma parte del PIC. Desde las grandes producciones de Hollywood hasta la creación publicitaria de todo tipo de productos, las referencias al mundo de las prisiones propagan la idea de un mundo duro y difícil, pero justo e indispensable.
Este proceso conduce a una moralización del sistema carcelario que apoya que el hecho de poner a la gente en la cárcel es no sólo justo, sino indispensable para que la sociedad permanezca sana y pueda salvar sus propios valores.
La
extensión y el crecimiento durante los últimos años de
la cantidad y la diversidad de las formas de detención en los Estados
Unidos no tiene paralelo en el mundo.
Y, desde la superprisión de Pelican Bay (California) hasta Guantánamo
(Cuba), Abu Ghraib (Irak) y Woomera Camp (Australia) asistimos a la globalización
de este modelo y de esta práctica: encerrar a la población que
molesta o simplemente a los casos difíciles para los proyectos neoliberales.
Conviene preguntarse si frente a este panorama es posible considerar una globalización
de las alternativas al encarcelamiento, así como un concepto de seguridad
y justicia no punitiva -y que no conduzca a la exclusión.
[1] «Overview of Critical Resistance on the Prison Industrial Complex»,
en Critical Resistance to the Prison Industrial Complex, edición especial
de Social Justice, 2000, San Francisco.
[2] Informe del Instituto del Tercer Mundo - Guía del Mundo, Montevideo, Uruguay, 11/4/2003.
[3] Informe del Instituto del Tercer Mundo - Guía del Mundo, Uruguay, 2003.
[4] Michael Welch. «The role of the Immigration and Naturalisation Service in the Prison Industrial Complex», en Social Justice, Vol. 27, No.3, 2000.
[5] Cada día, cerca de 20 000 personas -hombres, mujeres y niños- se enfrentan a un encarcelamiento ilimitado (las penas pueden variar entre algunos meses y años en prisiones tanto estatales como privadas, y en condiciones tales que los derechos humanos más elementales no son respetados). Rachel Meerpol. «The post 9/11 investigation and Immigration detention», in America’s Disappeared, Seven Stories Press, New York, 2005.
[6] «The Prison Industrial Complex and the Global Economy», de Eve Goldberg y Linda Evans, en www.prisionactivist.org.
[7] En la mayor parte de los casos, estas grandes empresas utilizan subcontratistas para efectuar estos trabajos. Prisioneros del Twin Rivers Correctional Center de Washington han explicado que han empaquetado los sistemas operativos Windows 95 de Microsoft. El fabricante de jeans Lee hace coser sus tee-shirts en el Richard J. Donovan State Correctional. Para mayores informaciones consultar www.corpwatch.org.
[8] «The other California», en Globalize Liberation, City Lights Books, San Francisco, 2004.
[9] «Critical Resistance to the Prison Industrial Complex», San Francisco, 2002.
• Sólo en mayo fueron abatidos unos 700 civiles y más de 70 soldados estadunidenses en Irak
por
David Brooks
Tomado de La Jornada
1 de junio de 2005
Nueva York, 31 de mayo. Las coronas de flores ya se colocaron, las solemnes trompetas cesaron de tocar, los desfiles con veteranos, bandas marciales y equipos de beisbol de las ligas juveniles ya pasaron, y las ceremonias para recordar a los cientos de miles de soldados estadunidenses que han caído en las guerras "por la libertad" y en defensa de la "democracia" concluyeron.
Hoy continúa la guerra en Irak y Afganistán, y otros nombres de soldados estadounidenses estarán en la lista para la próxima celebración del "Día de la Recordación" (Memorial Day) el año entrante. Sus muertes serán calificadas como "heroicas" por el presidente y otros políticos.
Ayer, en la ceremonia oficial en el cementerio nacional en Arlington, Virginia, el presidente George W. Bush declaró que la nación honrará a sus caídos al luchar por la paz y la democracia. "Tenemos que honrarlos y completar la misión por la cual dieron sus vidas; derrotar a los terroristas".
Son más de mil 650 soldados estadunidenses muertos en Irak (hace dos años, en estas fechas, cuando Bush declaró el fin de las operaciones principales de combate en Irak, habían muerto 160 en la invasión del país). En Vietnam fueron unos 55 mil, otros miles en Corea; otros cientos han muerto en diversas intervenciones y acciones militares estadunidenses en el mundo, algunas declaradas "benévolas" como Bosnia, otras que violaron la ley internacional como Panamá y Granada.
La Segunda Guerra Mundial, la llamada "guerra buena", cobró la vida de unos 400 mil estadunidenses, y gran parte del Día de la Recordación se dedica a la lucha contra los poderes del "eje". Cuando se habla de "heroísmo", este conflicto es el referente. Vietnam sigue siendo tema incómodo, y hoy, la lucha contra el nuevo "eje", el del "mal", continúa con cada día menos apoyo popular.
Muertes invisibles
Desde el inicio se intentó mantener las muertes de los soldados estadunidenses en Irak y Afganistán lo más invisible que se pudiera (hasta hace poco se prohibían las imágenes de los ataúdes que regresaban a Estados Unidos con los jóvenes muertos). Casi nunca se han visto imágenes de soldados heridos o abatidos en los frentes de guerra.
Y a pesar de que más de 70 soldados estadunidenses han muerto sólo en el mes de mayo -el peor mes desde enero-, Bush declaró hoy que "estoy complacido con el progreso" en Irak señalando que en menos de un año hay un gobierno democráticamente electo en ese país, algo que está en "los intereses de largo plazo" de Estados Unidos; "una democracia en el corazón de Medio Oriente", afirmó en la Casa Blanca.
Pero las muertes de civiles y de supuestos enemigos detenidos por Estados Unidos también son invisibles. No hay cifras oficiales sobre las muertes civiles en Irak o Afganistán, aunque se calcula que sólo en el último mes en Irak, desde la instalación del nuevo gobierno, más de 700 han perecido. Tampoco se sabe cuántos "sospechosos" y "combatientes enemigos" han muerto ni cuántos, exactamente, están en los centros de detención estadunidenses en Irak, Afganistán, Guantánamo y otros países, ni cuántos, por cierto, dentro de Estados Unidos (se calcula que hay miles).
Muertos cómodos
Pero Bush y su vicepresidente Dick Cheney insisten en que los detenidos son bien tratados (las muertes son incidentes "aislados" bajo investigación). O sea, son muertos cómodos. Hoy, en conferencia de prensa, Bush respondió a una pregunta sobre la acusación de Amnistía Internacional de que su gobierno había establecido "un nuevo gulag de prisiones alrededor del mundo más allá del alcance de la ley y la decencia". Eso, declaró Bush, es "absurdo, son acusaciones absurdas. Estados Unidos es un país que promueve la libertad por todo el mundo".
Se han investigado, añadió, todas las quejas de los detenidos, y sostuvo que Amnistía se basa en las "palabras y acusaciones de gente que fue detenida, gente que odia a América, gente entrenada en algunas instancias... a no decir la verdad".
Por su parte, Cheney declaró el lunes que las versiones de maltrato de detenidos en Guantánamo, incluyendo acusaciones sobre golpizas y manejo irrespetuoso del Corán eran mentira, ya que los detenidos han sido "bien tratados, tratados humana y decentemente". Sobre el informe de Amnistía Internacional que compara estos centros de detención con campamentos estilo gulag, Cheney respondió: "francamente, estoy ofendido por ello" (por la acusación).
Pero a pesar del rechazo a toda acusación, y de insistir en que los muertos heroicos, invisibles y cómodos son parte del costo de esta lucha por la libertad, la paz y la democracia, sólo una minoría está de acuerdo. La encuesta más reciente de CBS News registró que sólo 38 por ciento de los estadunidenses apoya la conducta de Bush en la guerra en Irak.
Pero este día conmemorativo, con toda su retórica patriótica, convence cada vez menos no sólo a los estadunidenses sino al mundo. Como escribió ayer el columnista del New York Times, Bob Herbert, "los funcionarios del Departamento de Estado saben mejor que nadie que la imagen de Estados Unidos se ha deteriorado alrededor del mundo. Estados Unidos es percibido ahora como una nación brutal y abusadora que tolera la tortura y opera campos de prisión espantosos en Guantánamo, Cuba y otras partes del mundo, campamentos donde los reos son horriblemente abusados, horriblemente humillados y hasta asesinados".
Este Memorial Day cumplió su función: recordar a los que sacrificaron su vida para este país. No se sabrá nunca cuántos de ellos tenían preguntas, dudas, sospechas que su país ya no representaba lo que los políticos afirman, un faro de la libertad y la justicia. No se sabe aún cuántas madres, padres, hermanos y viudas se preguntaron ayer ¿para qué? Los que se atreven a preguntar son atacados como personas que deshonran la memoria de los héroes, y los que cuestionan si existen muertos invisibles o víctimas de abusos, son "mentirosos" que buscan dañar los intereses de Estados Unidos.
La verdad, al parecer, deshonra a los muertos y es antipatriótica. Tal vez para el próximo Memorial Day habrá más que recuerden el famoso dicho: la primera víctima de la guerra es la verdad. Tal vez los muertos harán un desfile para los vivos para que honren la paz.
Tomado
de ARGENPRESS
31/05/2005
El continúo limbo legal
Después de más de seis meses la Corte Suprema de los Estados Unidos dispuso que las Cortes Federales pueden conocer demandas de los detenidos de Guantánamo, no es debido a la lentitud del sistema judicial que, los centenares de personas siguen detenidos sin cargos o juicio y, virtualmente, incomunicados en la base naval. Es el resultado de un gobierno que intenta drenar la decisión de la Corte Suprema, regulando cualquier significado verdadero, guardando cualquier revisión de detenciones tan lejos, como sea posible, de un proceso judicial.
La administración de los Estados Unidos respondió a la decisión de junio del 2004 estableciendo el 'Combatant Status Review Tribunal (CSRT)', paneles de tres oficiales militares, cuyo único objetivo es confirmar o rechazar el estado de los detenidos como un supuesto 'enemigo combatiente'. Esta no es una corte, ni un 'tribunal competente' requerido por la Tercera Convención de Ginebra. Al contrario, los detenidos se presumen prisioneros de guerra hasta que sea probado lo contrario. El detenido no tiene acceso a asesoría legal o a la evidencia secreta. Muchos han boicoteado el proceso del CSRT, y hasta la fecha, solamente dos han sido liberados como resultado de esto, mientras que 230 se han confirmado como 'enemigos combatientes'.
Cada detenido confirmado como ' enemigo combatiente ' también tendrá una revisión anual de su caso por un Comité Examinador Administrativo (ARB), para determinar si 'continúa siendo una amenaza para los Estados Unidos o sus aliados, o si hay otros factores que indican la necesidad de continuar la detención'. En diciembre del 2004 el Pentágono anunció que había manejado su primer ARB. De nuevo, los detenidos no tuvieron ningún acceso a abogados o a la evidencia secreta para esta revisión administrativa. La evidencia extraída bajo la tortura u otra coerción no se podía admitir por cualquier causa.
También en diciembre, seis meses después de la resolución de la Corte Suprema de los Estados Unidos, el gobierno notificó a los detenidos que podían presentar recursos de hábeas corpus en la Corte Federal. Incluso les dio la dirección de una Corte Distrital de los Estados Unidos, en la cual debían presentarla.
En este mundo de Guantánamo, sin embargo, el gobierno ha argumentado en esa misma Corte, que los detenidos no tienen ninguna base en el derecho constitucional o internacional, para rechazar la legitimidad de sus detenciones. Mantiene que la revisión del CSRT y del ARB es más que suficiente para cumplir el debido proceso. Mientras tanto, la extensa mayoría de los detenidos, todavía no ha tenido acceso a los abogados.
En opinión de Amnistía Internacional, la ley internacional de los derechos humanos se aplica a todos los detenidos de Guantánamo, entonces cada uno de ellos tiene el derecho a la revisión judicial completa de su detención, y a su libertad, si esa detención fuera ilegal, una protección básica contra la detención, la tortura y la 'desaparición arbitraria'. Este fue siempre el caso para esos numerosos detenidos que fueron llevados fuera del conflicto armado internacional en Afganistán. Sin embargo, incluso los que fueron capturados en la guerra - quienes deberían haber sido tratados como prisioneros de guerra hasta que un tribunal competente determine otra cosa (2)- también están cubiertos por la ley de los derechos humanos, porque el conflicto internacional en Afganistán terminó hace más de dos años y su tratamiento, por parte de los Estados Unidos, no cambió por ese hecho.
Cuando el conflicto terminó, los que se mantenían como prisioneros de guerra debían ser requeridos para ser liberados o procesados en un juicio justo. Aunque la administración demanda que está sosteniendo a los detenidos bajo las leyes militares, ha rechazado aplicar estas leyes. Documentos secretos del gobierno, ahora nos dicen que la administración se rehusaba a aplicar las convenciones de Ginebra, para señalar a los interrogadores de los Estados Unidos y hacer su procesamiento, por lo menos, por los crímenes de la guerra. Hay poca muestra de una atmósfera apologética dentro de la administración. De hecho, uno de los arquitectos de esta política, es el Consejero de la Casa Blanca Alberto González, que ha sido nominado por el Presidente Bush para el cargo de Fiscal General. En su proyecto al Comité Judicial del Senado, para su nominación, presentado el 6 de enero del 2005, Alberto González dijo que él tenía un profundo compromiso con el imperio de la ley.
Tratamiento de los detenidos
Las condiciones en las cuales los detenidos son mantenidos (aislados, etc) los ponen dentro de la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante. Hay mucha evidencia adicional de que numerosos detenidos en Guantánamo - así como en Afganistán, Irak y otros lugares - han sido sujetos, directamente, de torturas o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes, durante el proceso de interrogación o de detención. Esta situación podría ser considerada como un resultado inevitable de un gobierno que cree que hay gente que, legalmente, no tiene derecho al tratamiento humano, como el presidente Bush manifestó en un memorando secreto, de fecha 7 de febrero del 2002, sobre las políticas de detención de la 'guerra del terror'. Sin embargo, ningún detenido dondequiera, ni siquiera los 'asesinos' o 'gente mala', como el presidente ha descrito a los detenidos sin cargos o juicio en Guantánamo, puede caer, siempre, fuera de la prohibición sobre la tortura y lo s malos tratos. Por decir de otra manera, como lo hace este memorando central de política, se dirige a serios puntos en la comprensión de un gobierno de la ley internacional e indica su visión de los derechos humanos como privilegios que pueden ser concedidos, y por lo tanto quitados, por el Estado. (3)
El Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, repitiendo lo que dijo el presidente Bush, ha descrito al detenido en Guantánamo Mohammed al-Kahtani como una 'persona muy mala'. Un duro plan de interrogación fue aprobado para este ciudadano Saudita. Según recientes revelaciones, Mohammed al-Kahtani fue puesto en un avión, vendado los ojos, en condiciones de privación sensorial, y haciéndole creer que volaban hacia el Medio Oriente.
Después de varias horas en el aire, el avión regresó a Guantánamo y Mohammed al-Kahtani fue puesto en una celda de aislamiento y sujeto a duras interrogaciones conducidas por gente que le hicieron creer que eran agentes de seguridad egipcios. (4) Esta es una técnica de interrogación conocida en los Estados Unidos como 'false flag' (falsa bandera) y fue uno de varios métodos autorizados por el Secretario Donald Rumsfeld en abril del 2003. Otra técnica promovida por el Pentágono y su grupo de trabajo de reporte de las interrogaciones a los detenidos en la guerra global, era amenazar a los presos con ser transferidos a un tercer país donde sea legal que sea torturado o asesinado.
En Febrero del 2002, después de la decisión del Presidente Bush de rechazar la aplicación de las convenciones de Ginebra con los detenidos en Guantánamo, la Casa Blanca aseguró que el International Committee of Red Cross (Comité Internacional de la Cruz Roja ICRC) podría visitar a todos los detenidos en privado (5). Al ICRC le negaron el acceso a Mohammed al-Kahtani durante el período de interrogaciones anteriormente descrito. El ICRC protestó sobre tal negativa de acceso a un número de detenidos en reuniones con las autoridades de Guantánamo a finales del 2003. Cuatro meses después, en una reunión, el 2 de Febrero del 2004, al ICRC se le informó que todavía no podía ver a uno de los detenidos 'a causa de la reserva militar'. (6) Este detenido fue reportado como un nacional marroquí Abdillah Tabarak, que fue transferido a Marruecos en Agosto del 2004. En una entrevista, él declaró que había sido torturado y había sido victima de malos tratos mi entras estuvo bajo la custodia de los Estados Unidos. En Guantánamo, dijo, que había sido golpeado, le suministraron inyecciones forzosamente, y lo mantuvieron en celdas oscuras lo que le produjo problemas de visión. Dijo que él sufre de otros achaques físicos como resultado de su prisión, así como también insomnio y pesadillas (7).
Es más de un año desde que el ICRC hizo público su interés sobre el serio deterioro que el régimen de detención había causado sobre la salud psicológica de los detenidos. En noviembre se pudo ver que las protestas fueron más directas hacia la tortura y los malos tratos, añadiendo más peso a las declaraciones de las personas liberadas y otros. En documentos enviados al ACLU y después de una demanda de libertad de información presentada hace un año, los agentes del FBI se refieren a las ' técnicas de tortura' y 'las técnicas de interrogación altamente agresiva' que son usadas en Guantánamo.
En un correo electrónico, un agente del FBI envía a un colega 'un resumen de técnicas coercitivas en el conjunto de herramientas para entrevistar de un militar'. Sobre el plan de interrogación militar que planifica para un determinado detenido, el remitente escribe: 'Usted no lo creerá!' Otro agente del FBI reportó haber visto un detenido en Guantánamo senta do en el piso del cuarto de entrevistas con una bandera alrededor de él, la música fuerte que sonaba y una luz estroboscópica destellando'. Otro cuenta haber sido testigo del uso de un perro para intimidar a un detenido en Guantánamo, quien fue también sometido a tres meses de aislamiento en una celda con iluminación las veinticuatro horas. El detenido luego varió su conducta 'por el trauma psicológico extremo'.
Otro agente contó: Aquí un breve resumen de lo que observé en GTMO. En un par de ocasiones entré en las habitaciones de entrevistas y encontré a detenidos encadenados sus manos y pies, en una posición fetal en el piso, sin una silla, alimento, o agua. La mayoría de las veces ellos habían orinado o defecado y habían sido dejados ahí por 18, 24 horas o más. En una ocasión, el aire acondicionado había sido apagado y la temperatura era tan baja en la sala, que el descalzo detenido temblaba de frío. Cuando pregunté a los policías militares qué es lo que sucedía, me dijeron que los interrogadores del día anterior habían ordenado este tratamiento, y que el detenido no debía ser movido.
En otra ocasión, el aire acondicionado había sido apagado, manteniendo la temperatura en la sala sin ventilación, probablemente, sobre los 100 grados. El detenido estaba casi inconsciente sobre el piso con una pila de pelo próximo a él. Había estado aparentemente arran cando su propio cabello durante la noche. En otra ocasión, no solamente la temperatura era intolerablemente caliente, sino que se estaba tocando música rap a un volumen extremadamente alto en la habitación, y eso había sido desde el día anterior, con el detenido encadenado sus manos y pies en posición fetal en el piso de azulejo.
Tal evidencia da más peso a anteriores declaraciones hechas por detenidos que ya han sido liberados. Por ejemplo, en Julio del 2004, el Sueco Mehdi Ghezali recordó a Amnistía Internacional como:
Un preso se había quitado su identificación que los prisioneros eran forzados a llevar alrededor su muñeca. Como castigo, los guardias esposaron sus manos y pies en su celda por más de 10 horas. Durante este tiempo, al preso no le dieron ningún alimento y no le permitían ir al baño, aunque él lo necesitara. El no podría retener por sí mismo. Era muy degradante para él.'
Mehdi Ghezali, también describió a Amnistía Internacional el dolor de 'corto circuitos', manipulación de temperatura, y el uso de música y ruido muy fuerte durante las interrogaciones. El dijo que fue sometido a privación del sueño, y que un detenido australiano llamado Mamdouh Habib había sido sometido a privación del sueño al final de lo cual había sangre saliendo de su nariz y sus orejas. En una declaración jurada recientemente, otro australiano, David Hicks señala que él había sido 'privado del sueño como una forma de política' y que él y otros detenidos fueron sometidos a otras formas de tortura y malos tratos bajo la custodia de los Estados Unidos. Moazzam Begg fue mantenido en aislamiento por 600 días.
Amnistía Internacional todavía no ha recibido una respuesta de las autoridades norteamericanas a la declaración de una delegación China que visitó Guantánamo en Septiembre del 2002 y participó en interrogaciones de Uighurs detenidos allí. Una fuente interna dijo a la organización que durante este tiempo, los detenidos fueron sometidos a intimidación y amenazas, y otras torturas o malos tratos. Otros detenidos, según la fuente que informó a Amnistía Internacional, fueron sometidos a humillaciones sexuales durante los interrogatorios. Un ex interrogador, recientemente, confirmó que las interrogadoras habían acosado sexualmente a los detenidos. (8).
La administración ha continuado afirmando que los detenidos bajo la custodia de los Estados Unidos son tratados humanamente y todas las declaraciones de abuso han sido investigadas. La evidencia demuestra que esto es simplemente falso. 'Ellos no usan perros en la Bahía de Guantánamo durante el proceso de interrogación y nunca lo hicieron', dijeron al Comité de Servicios Militares del Senado en Septiembre del 2004 (9). El ex comandante de Guantánamo, General Geoffrey Miller, testificó bajo juramento que los perros nunca fueron usados para intimidar a los detenidos en la base. Aún ahora, agentes del FBI han agregado a las declaraciones de los detenidos que perros si habían sido utilizados. Por ejemplo, los agentes del FBI han informado y testificado: privación de sueño y 'la utilización de música fuerte/ luz extremadamente fuerte/ y perros gruñendo' en los interrogatorios en Guantánamo.
Según un documento militar, el ICRC hizo declaraciones en una reunión con las autoridades de Guantánamo en Octubre del 2003, de que los interrogadores en la base habían tenido acceso a los archivos médicos de los detenidos, que los archivos eran 'usados por interrogadores para ganar información para desarrollar un plan de interrogación', y 'que hay un nexo entre el equipo de interrogación y el equipo médico'. El General Miller rechazó las declaraciones (10). Sin embargo, en un nuevo artículo publicado en The New England Medical Journal of Medicine (El Nuevo Diario Médico de Inglaterra), dos médicos escriben que su propia investigación en la 'intervención médica, en la inteligencia militar en Irak y la Bahía de Guantánamo, da como resultado un cuadro más penoso':
No solamente las enfermeras daban información de salud al personal militar de inteligencia; los médicos ayudaron en el diseño de estrategias de interrogación, incluyendo la privación del sueño y otros métodos coercitivos adaptados a las condiciones médicas de los detenidos. El personal médico también entrenó a los interrogadores en cuestionables técnicas...
La conclusión de la participación de los doctores en las torturas es prematura, pero hay motivos para sospechar. El seguimiento de la investigación es esencial... (11).
El 5 de Enero del 2005, el Comando Sur de los Estados Unidos anunció que llevaría a cabo una investigación interna en las declaraciones del FBI sobre abusos (12). En opinión de Amnistía Internacional, se necesita aún más. Hay la necesidad de una comisión totalmente independiente que investigue las detenciones de los Estados Unidos en Guantánamo y en cualquier otra parte. Esa comisión, requerida por Amnistía Internacional desde Mayo del 2004, debe tener el poder para investigar el papel de funcionarios en las categorías más altas del gobierno, incluyendo en la Casa Blanca y la Oficina del Secretario de Defensa, y debe cubrir todos los aspectos de las detenciones y políticas de interrogación de la guerra del terror en los Estados Unidos, y en todas las ubicaciones.
La reserva e imprecisión como vías para el abuso y el sufrimiento
El Pentágono se rehúsa a dar el número preciso de detenidos en Guantánamo. La preocupación es que esto podría dar lugar a la transferencia de los mismos. A inicios del 2004, por ejemplo, aproximadamente siete detenidos permanecieron sin registro para los anuncios oficiales sobre traslados hacia y desde Guantánamo (13). Por las revelaciones sobre los llamados 'detenidos fantasma' bajo la custodia de los Estados Unidos en Irak y debido a las declaraciones de múltiples traslados ocultos entre los Estados Unidos y países con registros de tortura, hay razón para tener un profundo interés al respecto .
Un recurso legal presentado en la Corte Federal en noviembre del 2004, y puesto a conocimiento del público el 5 de Enero del 2005, renueva el interés sobre el caso del detenido Australiano Mamdouh Habib. El recurso comienza:
En Octubre del 2001, el ejército de los Estados Unidos - con la cooperación de los Gobiernos Paquistaní y Egipcio - devolvieron Mamdouh Habib a Egipto, sabiendo y destinándolo a que sea torturado. El señor Habib pasó seis meses bajo la custodia Egipcia, donde fue sometido a una brutalidad inexplicable. Después, el señor Habib volvió a la custodia de los Estados Unidos, viajando primero a la base de la Fuerza Aérea en Bagram, después a las instalaciones militares de los Estados Unidos en Kandahar, y después a la Bahía de Guantánamo, Cuba, donde se ha mantenido desde Mayo del 2002.
Recientemente, la prensa señaló que el Gobierno de Estados Unidos negocia con el de Egipto para devolver al señor Habib a ese país, donde una vez más será torturado.
El recurso busca una orden restrictiva para impedir el temido traslado de Mamdouh Habib a Egipto.(14). El documento detalla anteriores torturas a las que Mamdouh Habib fue sometido en Egipto, incluyendo choques eléctricos, tortura con agua, ataques físicos, suspensión con ganchos, y amenazas con perros. Da detalles sobre como agentes de los Estados Unidos estuvieron presentes en sus interrogaciones en Pakistán después de su arresto, y durante su traslado secreto a Egipto. Estos detalles se repiten en otros, quienes reclaman haber sido sometidos a tal 'circunstancia'. Por ejemplo, Amnistía Internacional todavía espera una respuesta a una carta que envió a las autoridades de los Estados Unidos en Agosto del 2004, sobre el caso de Khalid El Masri, un Alemán de origen libanés, quien alega que fue llevado en un vuelo secreto, para su detención en Afganistán, desde Macedonia a principios del 2004, y que los agentes de Estados Unidos estaban presentes durante las interrogaciones en su detención en Kabul (15).
Reclama que fue llevado a un avión por agentes vestidos de negro, que tenía sus ropas cortadas con tijeras, y que se le hizo vestir un traje azul, esto coincide con las declaraciones de Mamdouh Habib sobre su traslado a Egipto con la intervención de agentes de los Estados Unidos.
Amnistía Internacional ha hablado con muchos parientes de los detenidos en Guantánamo, quienes están en un estado de angustia profunda por la carencia de transparencia y de información sobre sus seres queridos. El 2 de Noviembre del 2004, por ejemplo, la hermana y hermano de un detenido kuwaiti, Abdullah Al Kandari, contaron a la organización como sus padres 'no son la misma gente que eran hace tres años' debido a la pérdida de su hijo en el negro hoyo de Guantánamo. A comienzos de año, el hermano de un detenido yemenita, Jamal Mari, relató como su madre ha desarrollado hipertensión arterial y se hunde en ataques de depresión por la tensión de no saber qué está sucediendo con su hijo, al que no ha visto desde hace más de tres años.
El sufrimiento de los parientes de los 'desaparecidos' ha sido tomado en cuenta por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, para sumarlo a las torturas o tratos crueles, inhumanos y degradantes. Una crueldad similar se inflige sobre los parientes de gente que se mantiene en detención, virtualmente, incomunicados indefinidamente, sin cargos o juicios. Es común que los parientes de numerosos detenidos en la Bahía de Guantánamo, se refieran a sus seres queridos como si hubieran desaparecido.
Comisiones militares
La cuarta categoría de impunidad en relación a Guantánamo comprende los continuos esfuerzos de la administración de los Estados Unidos para traer a un grupo seleccionado de detenidos a juicio ante una Comisión Militar. Estos cuerpos carecen de independencia del Ejecutivo. Para obtener convicciones y menores niveles de evidencia, ellos pueden admitir testimonios ocultos o coercitivos. Sus veredictos no pueden ser apelados ante ninguna Corte.
Amnistía Internacional tuvo un observador en las recientes audiencias pre judiciales para los primeros cuatro detenidos que se preparan para un juicio ante la Comisión. Sus observaciones confirmaron los peores temores de la organización, de que este es un sistema que no permite tener un juicio justo. La ignorancia sobre la ley del Tribunal de la Comisión y la disparidad de recursos destinados a las partes, acusación y defensa en un proceso controlado por el Ejecutivo, eran particularmente obvios. Tanta era la poca calidad de los niveles de interpretación que, en varias ocasiones, la defensa tuvo que pedir que se detengan las actuaciones porque la interpretación no era buena. La Comisión rechazó el intento de la defensa de traer seis expertos para explicar diversos aspectos de ley internacional y la ley militar. La acusación afirmó que la única ley que obedece el Tribunal es la 'Ley de la Comisión', un conjunto de reglas y normas creadas en el D epartamento de Defensa de los Estados Unidos. Es impresionante que esa gente pueda afrontar tales juicios que, claramente, se procesan sin el conocimiento de normas internacionales básicas.
Las actuaciones de la Comisión se suspendieron en noviembre del 2004, después de que un juez federal concluyó que, quienes fueron capturados en Afganistán, debían ser considerados prisioneros de guerra, lo que terminaba su juicio ante la Comisión Militar. Aún cuando no fueren considerados como prisioneros de guerra por un Tribunal competente, el juez dijo que las reglas de la Comisión que permiten el uso de evidencia secreta, violaría el debido proceso. La administración Bush ha apelado ante una Corte Superior, argumentando que la resolución del juez 'constituye una intervención en el poder de la administración para manejar operaciones militares'. La Fiscalía General de la Estados Unidos, refiriéndose no solamente a las resoluciones de este juez, sino también a las de la Corte Suprema, condenó lo que caracterizó como una 'tendencia profundamente perturbadora' de 'vigilancia judicial de las determinaciones presidenciales'.
Con la administración norteamericana que muestra desdén hacia sus propias cortes, la comunidad internacional afronta la tarea de persuadirla al cambio. Los Estados Unidos debería recordar no solamente los diversos aspectos de ilegalidad de las detenciones en Guantánamo, sino también que este régimen contraviene la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que proclama que: el respeto por la dignidad humana y el imperio de la ley es la ruta hacia la seguridad, así como también su Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo, que afirma que un mundo en que tales normas sean admitidas como leyes, será el mejor antídoto para la diseminación del terrorismo. Esta estrategia concluye: Es el mundo que debemos construir hoy. En cambio, los Estados Unidos construyó un campo de prisión que ha llegado a ser un ultraje a los derechos humanos y a la ley. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para llevar esta intolerable situación hacia el final.
Guantánamo no existe para la ONU
Todas las evidencias y testimonios de los sobrevivientes del terror practicado en las cárceles de Guantánamo por tropas estadounidenses y agentes de la CIA, en contra de los prisioneros de guerra calificados de talibanes o simplemente como terroristas, que han sido irrefutablemente probados por diversas organizaciones defensoras de derechos humanos de Estados Unidos y Europa, no existen o carecen de valor para la tristemente célebre Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.
El 21 de abril de este año, al finalizar su Asamblea anual en Ginebra, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por amplia mayoría de votos procedió a rechazar una propuesta presentada por el gobierno de Cuba que pedía a Estados Unidos abrir a expertos de la ONU, la base militar de Guantánamo, donde se hallan detenidos alrededor de 520 prisioneros, según cálculos conservadores. Quizá nunca se sepa el número total de presos que alberga esa base, y tal vez nunca se sepa cuántos de esos prisioneros han sido asesinados o muertos por prácticas de tortura.
El proyecto cubano pedía que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, exija al gobierno de Estados Unidos, autorizar a los relatores especiales y expertos de las Naciones Unidas en detenciones arbitrarias, ilegales, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, visitar esos centros carcelarios para comprobar la infinidad de denuncias en poder el Organismo Internacional.
La decisión de la CDHG, causó estupor en el mundo entero. Esa Comisión fue acusada de selectividad y politización de sus resoluciones, inclusive por parte de Louise Arbour, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la misma ONU.
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos lamentó que la politización de la Comisión se haya convertido en una excusa, para que algunas naciones - entre ellas Estados Unidos - justifiquen determinadas acciones violatorias de los derechos humanos. Textualmente, Louise Arbour, dijo al referirse a esa Comisión que es: 'prisionera de los métodos que los países usan para el escrutinio.'
La vocera de la Human Rigths Watch, organización defensora de los derechos humanos con sede en Estados Unidos acusó a Estados Unidos y la Unión Europea de haber ignorado la situación de los derechos humanos en otras naciones, incluido Estados Unidos.
Conclusiones
1.- Estados Unidos administrado por Bush y sus halcones no tiene autoridad, ni calidad moral para pretender juzgar a otros países libres y soberanos sobre la situación de los derechos humanos. La doble moral que usa la administración Bush para referirse a los derechos humanos, la democracia y libertad debe ser condenada por todos los pueblos libres del mundo.
2.- Estados Unidos en su papel de potencia unipolar y gendarme universal es el violador número uno de los derechos humanos en todo el mundo.
3.- Estados Unidos, en su obsesión imperial, no es el paradigma de la democracia, del respeto a las libertades civiles y derechos humanos.
4.- El imperio guerrerista y contumaz agresor, no puede erigirse en modelo de democracia y menos aún tratar de imponerla en todos los países, porque ha demostrado poseer una democracia falsa y un falso respeto a los derechos humanos.
5.- El emperador Bush II, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el vicepresidente Cheney, Abrams, Negroponte, los directores de la CIA y responsables de los servicios de inteligencia, los comandantes de las fuerzas armadas invasoras, han acumulado suficientes méritos como para ser juzgados ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes perpetrados contra sus 'prisioneros de guerra' y los países invadidos militarmente.
6.- Solo un movimiento internacional promovido y patrocinado por todos los pueblos libres y democráticos, por las organizaciones nacionales, regionales y mundiales comprometidas con la defensa de los derechos humanos y libertades públicas, podrá encausar a los dirigentes del imperio, ante la Corte Penal Internacional, para que sean sometidos a un juicio justo e imparcial.
7.- Estados Unidos en primer lugar, los países desarrollados y considerados potencias, los gobiernos de los países y Estados del Tercer Mundo, deben comprender que las guerras, la crueldad, injusticias e ilegalidades son causa y motivo de la persistente violación de los derechos humanos.
8.- Es indispensable que los pueblos del mundo, y en especial los de nuestra América Latina, estén alertas y vigilantes acerca del proyecto de formación de una superagencia secreta de servicios de inteligencia adscrita al Pentágono (Ministerio de Guerra imperial). Sería más poderosa que la tétrica CIA y sus operaciones clandestinas producirían mayor terror y muerte en todo el mundo. (Washington Post. 25-01-05)
9.- El terror de las guerras imperiales que siembran muerte y destrucción, las estrategias y geopolíticas imperiales, así como las tesis de Bush y sus halcones que amenazan a las humanidad entera con su desaparición, deben ser detenidos ahora en defensa del irrenunciable derecho a la paz. Si no se actúa ahora, mañana puede ser tarde.
Notas:
1) Amnistía Internacional entregó una versión más
corta de este texto a una audiencia sobre la Legalidad de Detenciones de los
Estados Unidos en Guantánamo, mantenida por el Consejo de Comité
Europeo sobre Derechos Humanos y Asuntos Legales en París, Francia,
el 17 de diciembre de 2004.
2) Incluso el Manual de Interrogación del Ejército de los Estados
Unidos, FM 34-52 de 1992, señala que los insurgentes capturados y otro
personal detenido, cuya condición no sea clara, tales como sospechosos
terroristas, están dentro de la protección de prisioneros de
guerra, hasta que su condición sea determinada por la autoridad competente.
3) Ver USA: Negación a la dignidad humana: tortura y responsabilidad
en la guerra del terror, Indice: AMR 51/145/2004, Octubre 2004, http://web.amnesty.org/biblioteca/Indice/ENGAMR511452004.
4) Nuevos detalles muestran métodos más duros en Guantánamo.
New York Times, 1 de enero del 2005.
5) Fact Sheet. La condición de los detenidos en Guantánamo.
La Casa Blanca, 7 de febrero del 2002.
6) Reunión ICRC, 2 de Febrero del 2004. http://www.washingtonpost.c/wp-srv/la
nación/documenta/GitmoMemo02-02 -04.pdf
7) Detenido marroquí en Guantánamo liberado cuenta a diario
Islámico sobre su penosa experiencia. BBC, 30 de diciembre del 2004.
8) New York Times
9) General George Fay. Testimonio ante el Comité de Servicios Militares
del Senado, 9 de septiembre de 2004.
10) Ver página 94 de negación a la dignidad Humana: Tortura
y responsabilidad en la guerra del terror'.
11) Cuando los doctores van a la guerra. Por M. Gregg Bloche y Jonathan H.
Marks. El Nuevo Diario Médico de Inglaterra, Volumen 352:3-6, 6 de
Enero del 2005, Número 1.
12) Southcom investiga declaraciones de abuso en Guantánamo. Noticias
del Comando Sur de los Estados Unidos, 5 de enero de 2004.
13) Ver página 101-102 de Negación a la dignidad Humana: Tortura
y responsabilidad en la guerra del terror'.
14) Habib vs. Bush. El memorando solicitando el apoyo para la aplicación
de su requerimiento. Acción Civil No. O2-CV-1130 (CKK), en la Corte
Distrital de los Estados Unidos, para Columbia.
15) Ver página 186 de negación a la dignidad Humana: Tortura
y responsabilidad en la guerra del terror.
Tomado
de Granma,
27 de mayo de 2005
LA HABANA (AIN).— Con una ofrenda floral dedicada a los internacionalistas
cubanos, Alcinda Antonio de Abreu, canciller de Mozambique, rindió
homenaje , en esta capital, a quienes ofrendaron sus vidas por conseguir la
libertad de los pueblos africanos.
Ante el Panteón de los Caídos en la Defensa de la Patria, en
la Necrópolis de Colón, la también Ministra de Negocios
Extranjeros y Cooperación agradeció al país caribeño
el desinteresado respaldo ofrecido a los estados del llamado Tercer Mundo.
Cuba es ejemplo de solidaridad, amistad y colaboración, afirmó De Abreu, quien subrayó que la hermandad alcanzada entre ambas naciones es un patrimonio que hay que preservar.
De Abreu preside la delegación mozambicana que participa en la XV Comisión Intergubernamental para la Colaboración Económica y Científico-Técnica con Cuba, que sesiona desde el pasado día 25 y que concluirá hoy.
Los vínculos entre ambos pueblos poseen una larga historia, y a la consolidación de los mismos contribuyen estas reuniones mixtas, que favorecen elevar el nivel de vida de la población.
Ambos países establecieron relaciones diplomáticas el 25 de junio de 1975 y en 1977 la cooperación, que hasta el 2004 significó la presencia en esa nación subsahariana de cerca de 5 000 colaboradores cubanos y la superación de 3 764 estudiantes mozambicanos en centros de la Isla.
De Abreu ha realizado visitas a Cuba en ocasiones anteriores, una de estas aconteció en 1978, cuando presidió la delegación de su país al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.
Mozambique posee casi ocho veces la extensión territorial de Cuba y una población que supera los 18 millones de habitantes, que basan su economía en la agricultura.
Un sendero de torturas para la “democracia”
Muerte, marcas físicas y afrentas psíquicas, saldo de los interrogatorios que practica la soldadesca yanqui con sus prisioneros afganos e iraquíes
Por Juana
Carrasco Martín
Tomado de Juventud Rebelde
24 de mayo de 2005
Los informes desclasificados y también los secretos que caen en poder de la prensa estadounidense, están poniendo al desnudo una buena cantidad de execrables actuaciones del gobierno de Estados Unidos. Mientras tanto, la administración Bush se comporta como si no fuera ella la autora principal de las prácticas criminales de sus soldados en los escenarios bélicos de Iraq y de Afganistán, en el campo de detención de la Base Naval de Guantánamo o en otras prisiones, sumergidas en el silencio de la clandestinidad.
Dos mil páginas de un reporte confidencial, obtenido por el diario The New York Times, abre otra puerta al averno, donde el trato brutal a los prisioneros, sobre todo durante los interrogatorios para obtener información, no solo deja marcas físicas y psíquicas, sino que lleva también a la muerte.
Enfocado, fundamentalmente, en los casos de dos afganos fallecidos en diciembre de 2002, en la Base Aérea de Bagram, el reporte apunta a la búsqueda de un pretexto para los procedimientos: fueron víctimas de “abusos” cometidos por “soldados jóvenes y pobremente entrenados”.
De forma tan llana y cínica intentan sacudirse la culpa y dejar incólume a la cadena de mando que llega hasta el mismísimo comandante en jefe George W. Bush, e impedir así ser inculpados, con toda razón y justeza, como criminales de guerra.
Los dos hombres del documento son Dilawar, un chofer de taxi, de 22 años de edad, tan severamente golpeado en sus piernas que la forense, teniente coronel Elizabeth Rouse, dijo que “estaban básicamente hechas pulpa... Yo he visto heridas similares en un individuo al cual le pasó un ómnibus sobre sus piernas”, añadió. A este prisionero se le encadenó por las muñecas al cielorraso de su celda donde eventualmente murió, a pesar de que la mayoría de los interrogadores consideraban que era un hombre inocente que pasó con su taxi por la base “en el momento equivocado”.
La otra víctima, Habibullah, identificado como Persona Bajo Control No. 412, falleció seis días antes, también colgado del techo y tras ser golpeado durante jornadas enteras, porque los guardias encontraron que “no cooperaba”. De él dijo uno de los médicos, el sargento Rodney Glass: “Él parecía que estaba muerto desde hacía rato, y parecía que a nadie le importaba”.
Cuando Habibullah comenzó a toser, vomitar y quejarse de dolores en el pecho, los guardias se rieron de él. El examen post-mortem encontró que la causa probable de su muerte había sido un coágulo de sangre causado por las heridas y golpes en las piernas, el cual viajó hacia su corazón y bloqueó el suministro de sangre a sus pulmones.
Siete soldados han sido acusados de estas dos muertes, aunque están involucrados 28 militares. El abogado de uno de los militares comprometidos en la investigación declaró: “Mi cliente actuaba consistentemente con el estándar de procedimiento operativo que tenía lugar en la instalación de Bagram”.
PROCEDIMIENTOS HABITUALES Y NORMADOS
Tampoco esas han sido las únicas víctimas mortales bajo custodia de EE.UU. El pasado 16 de marzo, se dio a conocer otro informe oficial, firmado por el vicealmirante Albert Church, donde reportan al menos 26 casos de “homicidio criminal”. De esos asesinatos, 24 fueron ejecutados por personal del ejército y dos por la Marina. Como demostración de que las torturas y la violencia son habituales en los procedimientos guerreros de las fuerzas armadas estadounidenses, solo uno de esos 26 crímenes corresponde a la más famosa de sus instalaciones, Abu Ghraib, la tenebrosa cárcel de Iraq.
Igualmente, más de un centenar de otras muertes en las cárceles de Iraq y Afganistán están sujetas todavía a investigación. ¿Quién sabe cuántos otros homicidios nunca serán conocidos, y mucho menos reconocidos, bajo un sistema penal que mantiene encarcelados a 50 000 hombres, mujeres y hasta niños en Iraq, Afganistán y la ilegal Base Naval de Guantánamo, en el territorio usurpado a Cuba.
El documento en manos del diario The New York Times cuenta, entre las actuaciones de la “inexperta” soldadesca, la protagonizada por una interrogadora mujer que se paró sobre el cuello de un detenido y a otro lo pateó en los genitales. Un prisionero, cuyo relato aparece en el informe, asegura haber sido obligado a reptar constantemente por el piso y besar las botas de sus dos interrogadores.
De acuerdo con el reporte otro interrogador, el especialista Damián Corsetti, llamado el “Monstruo” por tener esa palabra tatuada en su pecho, y calificado por uno de sus colegas como King of Torture (Rey de la Tortura), puso su pene en la cara de un detenido y lo amenazó con violarlo.
El diario neoyorquino explica que la copia del texto sobre los abusos cometidos en Bagram le llegó a través de alguien que participó en la pesquisa del Comando de Investigación Criminal del Ejército, fue crítico de los métodos utilizados en Bagram, y también de la respuesta dada a esas muertes por los militares.
Sin embargo, al comentar la revelación, el vocero del Pentágono, teniente coronel John Skinner, no tuvo ningún sonrojo al decir que la investigación había sido “comprensiva”, lo que indicaba cuán “serio” era el reporte, y daba el puntillazo cruelmente burlesco: “El trato humano a los detenidos ha sido siempre nuestro estándar”.
De todas formas, cundió el pánico por la información del periódico. Otro vocero militar en Kabul, el coronel James Iones, dijo en un correo electrónico de respuesta a un corresponsal que las fuerzas armadas estadounidenses “no toleraban” ningún maltrato a los detenidos y “no había excusa” para ello.
En la Casa Blanca se repetía la monserga cuando el portavoz Trent Duffy, además de apuntar que siete personas estaban siendo investigadas en conexión con los abusos en la Base Aérea de Bagram, clamaba que el presidente Bush estaba “alarmado por los reportes de abusos con prisioneros” y que tomaban “todos los pasos” y “nuevas políticas” para “asegurarse de que esto no volviera a suceder. Estamos llevando a la gente a contar”.
Una “nueva política” sería respetar a los prisioneros de guerra, pero es evidente que hasta el momento se ejecuta la dictada por la sentencia del propio W. Bush: “América es una nación en guerra” y los detenidos son “combatientes enemigos”. Para ellos no cuenta ni los protegen las Convenciones de Ginebra.
A las torturas y apaleamientos se añaden actos de humillación y discriminación religiosa y étnica, expuestos recientemente por la revista Newsweek sobre la profanación del Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Pero la publicación fue obligada a retractarse de la cita del periodista, a pesar de que lo testificaba una fuente anónima del propio Pentágono: el texto islámico había sido tirado en el retrete para avasallar a los creyentes bajo detención. Como es de suponer, el relato provocó verdaderos alzamientos contra el gobierno de Bush en Afganistán, Paquistán, India y otros países y comunidades musulmanas.
En un intento de minimizar la magnitud de la irreverencia, las torturas, abusos, maltratos y ofensas, tanto Bush como su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, las han presentado como actitudes de unos pocos soldados, cuando existían normas de interrogatorios aprobadas por el alto mando militar estadounidense que han llevado a estos execrables procedimientos.
El 2 de diciembre de 2002, Rumsfeld autorizó una lista de técnicas de interrogación para los prisioneros en la Base Naval de Guantánamo que contenía “quitarle todas las cosas que le dieran confort”, y eso incluía objetos religiosos; “forzarlos a afeitarse y cortarse el cabello”; y “quitarle las ropas”, prácticas que son consideradas ofensivas para muchos musulmanes.
Las Convenciones de Ginebra prohíben estrictamente infligir humillaciones a los detenidos, mas esas tácticas denigrantes fueron aplicadas también en Afganistán y en Iraq, aunque los reportajes de medios informativos estadounidenses —realizados con permiso y bajo la tutela de los guardias del centro de detención de Guantánamo—, mostraban asépticas celdas y el Corán sobre las literas, como un escenario fabricado para vender una buena imagen.
Se sabe que dos altos oficiales han intentado renunciar por lo acontecido en Abu Ghraib, pero tanto la Casa Blanca como el Pentágono han dicho que no habrá dimisiones por ese motivo.
NEWSWEEK NO TRAJO NADA NUEVO
Lo publicado por Newsweek no constituía, de hecho, nada nuevo. El Comité Internacional de la Cruz Roja ya había descubierto ese proceder tras lograr visitar el centro de detención. También varios de los hombres liberados del campo de concentración denunciaron esa afrenta: tres de ellos ciudadanos británicos, el ruso Aryat Vahitoh, y el kuwaití Nasser Níger Naser al-Mutairi. Otros detenidos de la base aérea norteamericana en Kandahar, Afganistán, a comienzos de 2002, hicieron iguales relatos; y Erik Saar, quien fue traductor del ejército estadounidense en Guantánamo, describió como una interrogadora manchó con un flujo a un detenido haciéndole creer que era sangre menstrual.
La organización Human Rights Watch recordaba que en enero de 2003 los militares estadounidenses recibieron nuevas líneas de conducta para su personal en la base que incluía, entre otras órdenes, una que remarca la certidumbre de que las ofensas religiosas eran práctica común: “Aseguren que el Corán no esté ubicado en áreas ofensivas como el suelo, cerca de los baños o lanzados al inodoro, cerca de los pies o de áreas sucias o mojadas”.
Por añadidura, ¿acaso el Pentágono no tiene abierta una investigación sobre su campo de prisioneros en Guantánamo a partir de los correos electrónicos de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) que mostraban preocupación con los métodos de interrogación utilizados allí?
El colmo del cinismo y del desprecio llegó con las declaraciones de George W. Bush este lunes, cuando subrayó que sus 20 000 soldados en Afganistán seguirán bajo el control militar de EE.UU., pese al pedido del presidente afgano, Hamid Karzai, de tener más “autoridad” sobre ellos.
Las “quejas” de Karzai —de visita en Washington— cayeron en saco roto. No tendrá control en las operaciones militares estadounidenses realizadas en su país, tampoco mayor ayuda en la lucha contra el tráfico de opio, ni —por supuesto— la custodia de los prisioneros afganos. Mientras, Bush y la prensa destacaron la verdadera cara de esa moneda: el agradecimiento del “presidente” afgano por ayudarle a encaminar a la nación por el “sendero de la democracia”. Aunque ese camino esté empedrado por la tortura.
ESTADOS UNIDOS Y LOS DERECHOS HUMANOS (Segunda Parte)
TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA Y PAZ CONTRA LA GUERRA*
Quito (Ecuador) - 20 de mayo de 2005
Tomado
de altercom
20 de mayo de 2005
EL SEÑOR DE LA GUERRA Y LAS TORTURAS
Uno de los tantos tétricos personajes de la administración de Bush II es Donald Rumsfeld, el Secretario de la Guerra o “Secretario de Defensa”.
Al igual que su jefe Bush, Rumsfeld es el responsable de ejecuciones extrajudiciales, de torturas y tratos crueles y denigrantes infligidos a centenares de prisioneros de guerra. Las cárceles del imperio son el escenario de tanta inhumanidad practicada sin freno por las tropas y agentes de la NAS, (siglas en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), en especial por los agentes de la CIA y del FBI.
Jim Lobe, periodista de IPS, el 11 de marzo de 2005 informaba que diversos grupos defensores de los derechos humanos y senadores opositores estadounidenses procedieron a criticar abiertamente al Departamento de Defensa dirigido por Rumsfeld, por pretender desvincular a los altos mandos militares del imperio, de la práctica común de torturas cometidas contra prisioneros de guerra y civiles en el marco de la “guerra contra el terrorismo”.
El Senado de Estados Unidos, dominado por republicanos adictos a Bush tiene las conclusiones de diversas investigaciones realizadas sobre torturas, tratos crueles y denigrantes ocurridos en los campos de concentración del imperio. Esos informes tratan de minimizar el problema y especialmente de liberar de inculpaciones a los altos mandos militares y a sus Comandantes Bush y Rumsfeld, al afirmar que “se trata de casos aislados y que las torturas no son consecuencia de una política general agresiva hacia los prisioneros”.
En contrapartida, el senador demócrata Carl Levin, del Comité de Servicios Armados, considera que es necesario formar una comisión independiente para investigar los casos de tortura que han sido denunciados y llevar a la justicia militar, si es necesario, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Levin declaró que “nadie, dentro o fuera del Pentágono, (Sede del Departamento de Defensa) le ha pedido a los oficiales que den cuenta por las políticas que estimularon maltratos a los prisioneros”. Enfáticamente añadió que “solo puedo concluir que el Departamento de Defensa no es capaz de pedir cuentas a oficiales de determinado rango”.
El senador demócrata Carl Levin criticó el informe sobre violación de derechos humanos en contra de prisioneros de guerra, presentado por el vicealmirante Albert Church. Por su parte, el Director Ejecutivo del grupo estadounidense Derechos Humanos Primero, Michael Posner sostuvo que “los vacíos (del informe Church) demuestran la necesidad de una investigación independiente sobre nuestra política relativa al trato de los prisioneros”. Esta organización no gubernamental junto a la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra Donald Rumsfeld, a quien se considera el responsable directo de la práctica de torturas en contra de los prisioneros de guerra.
Según informa Lobe, son varias las organizaciones no gubernamentales estadounidenses defensoras de los derechos humanos que calificaron al Informe Church de “superficial”, sobre todo porque no tuvo en cuenta una serie de mensajes de correo electrónico del FBI en los que sugiere el consentimiento del gobierno de Bush, a la práctica de torturas.
Esas prácticas de torturas van desde la privación del sueño hasta la utilización de perros amaestrados para intimidar a los detenidos. Las torturas ejecutadas en la prisión de Abu Ghraib en Irak, son una muestra fehaciente del trato que tropas y agentes de la CIA usan para minar la resistencia de los detenidos. Los tratos crueles y denigrantes han llevado a la muerte a un número indeterminado de prisioneros a quienes se les despojó de su dignidad y de su condición de seres humanos con derechos.
Las evidencias en contra del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld son contundentes y así constan en la demanda presentada ante un Tribunal de Chicago por la Unión de Libertades Civiles (ACLU) que es la más antigua de las organizaciones defensoras de los derechos humanos en Estados Unidos y por la Human Rights First (HRF).
Los demandantes sostienen que Rumsfeld “tiene responsabilidad directa en torturas y abuso de detenidos en instalaciones militares en Irak y Afganistán”. Rumsfeld, con sus actos violatorios de los derechos humanos, es reo de delitos perpetrados contra la Constitución Política de Estados Unidos y de las leyes y tratados internacionales.
Los tratados internacionales, suscritos y ratificados por Estados Unidos y que son violados por Bush y Rumsfeld, son la Convención de Ginebra referida al trato que se debe otorgar a los prisioneros de guerra, Convención, además, que ha servido de base para desarrollar el Derecho Internacional Humanitario que tiende a proteger a los prisioneros de guerra y a la población civil afectada por conflictos armados y, en particular, la Convención de la Organización de las Naciones Unidas contra la Tortura y otros tratos Crueles y Denigrantes.
Lucas Guttentag, principal redactor de la querella contra Rumsfeld, sin ambages sostiene que el Secretario de Defensa de Estados Unidos “es directamente responsable por este descenso al horror, al autorizar personalmente técnicas ilegales de interrogatorio y al renunciar a su deber legal de detener la tortura”. Tanto la ACLU como la HRF solicitaron para las víctimas de los abusos y torturas una compensación o indemnización por el daño sufrido en las cárceles o campos de concentración del imperio.
Los demandantes sostienen que Donald Rumsfeld, personalmente aprobaba el uso de técnicas específicas de tratamiento a prisioneros de guerra y civiles capturados por las tropas o agentes de la CIA. Entre las torturas más comunes se describieron: el obligar a los detenidos a permanecer en posiciones incómodas por tiempos prolongados, a permanecer totalmente desnudos, lo que constituye una grave ofensa al honor y dignidad de los iraquíes y musulmanes en general, al uso de perros amaestrados para intimidar a los prisioneros, inclusive, con prácticas de violación sexual anal o sodomía, (humillación sexual) mutilamientos, aislamiento prolongado, exposición a temperaturas extremas, privación de sensaciones, golpes con objetos contundentes, uso de electricidad, amenazas de muerte mediante simulación de ejecuciones y fusilamientos, ahogamientos, golpes de puño, patadas o golpes con palos y toletes en las partes más sensibles de hombres y muj eres.
Las denuncias sobre violaciones de derechos humanos están documentadas en decenas de testimonios, en fotografías captadas por los propios agentes torturadores, en miles de correos electrónicos, en confesiones de los torturadores de turno.
La crueldad de las tropas y agentes de la CIA va más allá de lo humano. Por ejemplo, un iraquí, de apenas 17 años de edad, fue detenido y conducido a la cárcel de Abu Ghraib en el mes de agosto de 2003. Allí recibió disparos de armas de fuego en el cuello y en la espalda y se le negó atención médica durante horas. Posteriormente, los médicos decidieron retirar las balas que permanecían alojadas en el cuerpo del joven; pero sin anestesia y seguidamente se le negó alimentos, agua y analgésicos, mientras se lo sometía a otros tratos crueles e inhumanos. Este caso consta en la demanda presentada contra Rumsfeld, según relato de 17 de marzo de 2005, presentado por Lobe, el periodista de IPS.
Los testimonios de los sobrevivientes a las infames torturas son simplemente monstruosos, terroríficos. Inclusive los propios norteamericanos se sienten horrorizados al ver en televisión, escuchar en radiodifusoras o leer los periódicos acerca de las torturas y asesinatos cometidos por sus tropas y agentes de la CIA, en contra de los denominados prisioneros de guerra.
Los periodistas Douglas Jul y Eric Schmitt, el 16 de marzo de 2005 denunciaban en las páginas del diario New York Times que, al menos 26 prisioneros han muerto bajo custodia estadounidense en Irak y Afganistán desde el año 2002. Los investigadores del Ejército y la Armada de Estados Unidos, concluyeron que sospechan que fueron actos de homicidio criminal.
Otro norteamericano, el intelectual y periodista Thomas Friedman, en The New York Times News Service, decía a fines de marzo de este año: “Hace falta detenerse y pensar en esto: nosotros matamos a 26 de nuestros prisioneros de guerra. En 18 casos, se han recomendado nombres de personas para ser enjuiciadas”. Una de las muertes ocurrió en la prisión Abu Ghraib de Irak.
Jehl y Schimitt, al reseñar las matanzas dijeron que ellas: “mostraron cuan ampliamente se extendieron los abusos más violentos más allá de los muros de esa prisión y contradijeron impresiones previas en cuanto que las fechorías estaban confinadas a un puñado de integrantes de la policía militar, perteneciente al turno nocturno de la cárcel.” Friedamn decía: “..matar prisioneros de guerra, presuntamente en el acto de torturarlos, es una indignidad inexcusable...” Criticaba al Congreso de Estados Unidos que se desentendió de las violaciones a los derechos humanos y a los asesinatos. Censuró que ningún funcionario de alto rango haya sido despedido, lo que constituye una burla. Afirmó que el Gobierno de Bush está a favor de la “propiedad” de todo, excepto de la responsabilidad de sus actos.
El New York Times, en la página editorial del 8 de marzo pasado, sostenía: “La noticia de la periodista italiana cuyo automóvil fue rociado con una lluvia de balas estadounidenses cuando se dirigía al aeropuerto de Bagdad pasmó al mundo. Pero, quizás, el peor aspecto acerca de haber herido a la reportera Giuliana Asgrena, y la muerte del agente italiano de los servicios de inteligencia que la estaba escudando, es que ese ataque no fue el único.”
Narraba, además, que el 18 de enero de 2005, soldados estadounidenses en Mosul recibieron órdenes de parar a un vehículo que se aproximaba. Después de hacer algunos disparos de advertencia, seis soldados rociaron el vehículo disparando al menos 50 rondas. Cuando el automóvil se detuvo por completo, Chirs Hondros, fotógrafo de Getty Images, dijo que él “pudo escuchar gemidos y llanto proveniente del interior del automóvil, voces de niños”. Se abrió una de las puertas del automóvil, y seis niños, uno de los cuales apenas tenía ocho años de edad, cayeron sobre la calle, salpicados de sangre. Los padres de cuatro de los niños yacían muertos en el asiento delantero, sus cuerpos repletos de balas...”
El 12 de marzo, la agencia española de noticias EFE, informaba desde New York que “dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 por palizas que recibieron de soldados estadounidenses. Los dos prisioneros fueron encadenados al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones.” La denuncia de estos crímenes proviene de la organización Human Rights Watch, sobre la base de un informe confidencial del propio ejército de Estados Unidos.
Otro prisionero afgano, Mullah Habibullah, murió el 4 de diciembre de 2002 en una celda de aislamiento, por una embolia pulmonar causada por coágulos de sangre formados en sus piernas por las palizas recibidas. Los militares estadounidenses que provocaron esa muerte pertenecen a la Compañía A del 519 Batallón de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte, que estuvo en Irak. Son decenas los prisioneros muertos por torturas diversas en las que resultaron pródigos los invasores del imperio que reciben órdenes directas del Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, el señor de la guerra y las torturas.
Bob Herbert, de The New York Times Service, en su artículo de 25 de febrero de 2005, titulado “Nuestro Amigos, los torturadores”, al referirse a secuestros de ciudadanos de variada nacionalidad y de distintos países por parte de agentes de Estados Unidos, se pregunta: “¿Por qué el gobierno de Bush detendría a un ciudadano canadiense, lo pondría en un jet ejecutivo, los transportaría esposado al Medio Oriente y lo entregaría a los sirios para que lo torturen?”
Herbert sostiene que el Gobierno estadounidense dice que está combatiendo por la libertad, la democracia y el imperio de la ley, y condenan políticas brutales siempre que alguien se comporta así. Al mismo tiempo, afirma, se conduce con su propia conducta brutal mientras hace lo indecible por mantenerlo oculto del público estadounidense y del mundo en su conjunto.
Narra el caso de Maher Arar, de 34 años de edad originario de Siria, que emigró a Canadá cuando era un adolescente. Este ciudadano fue apresado en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, el 26 de septiembre de 2002. Fue liberado el 5 de octubre de 2003. Nunca se le probó vinculación alguna con el terrorismo. “nunca fue acusado, y cuando no era tratado con crueldad, pasaba gran parte en una celda sin iluminación e infestada de ratas que le recordaba una tumba”, informó Herbert.
El administrador del imperio George W. Bush II es el Comandante en Jefe de los torturadores y secuestradores. Tiene brazos ejecutores de su política expansionista que globaliza el terror y las torturas, los genocidios y asesinatos. Ellos son Rumsfeld, el Secretario de Defensa, considerado el cerebro de las políticas de tortura a los prisioneros del imperio y que reclama mayor poder para dirigir a los asesinos y torturadores del imperio que deberían estar agrupados en superagencia, bajo su exclusivo mando; el Vicepresidente Cheney de la escandalosa compañía Halliburton que hace grandes negocios con la guerra, Condoleezza Rice la famosa Secretaria de Estado que, como Jefa de la diplomacia imperial, amenaza a Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, Siria y a varios países africanos. La lista de los halcones violadores de derechos humanos en el mundo es amplia y, entre ellos, Elliott Abrams, un veterano del Partido Republicano que se autodefine co mo neoconservador, neoreaganista y sionista (le faltó decirse neofascista) y que, irónicamente, ha sido nominado Jefe de Estrategia Mundial para la Democracia. En el grupo del terror está Negroponte, el famoso Zar de los espías del imperio, personaje considerado responsable del asesinato de miles y miles de guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses.
Tom Barry, periodista de IPS informaba en el pasado mes de febrero que Abrams fue, en el gobierno del fallecido Ronald Reagan, una figura clave en el escándalo Irán- Contras, esquema ilegal por el cual Washington financió a la oposición armada de Nicaragua, con los ingresos por ventas clandestinas de armas a Irán. Aseguraba que desde su nuevo cargo, Abrams supervisará las actividades del gobierno de Bush en “promoción de la democracia y los derechos humanos”. El mundo rechaza la democracia y los derechos humanos al estilo estadounidense.
LA CASA MATRIZ DE LA TIRANÍA
En todo el mundo se ha afirmado que Estados Unidos no tiene calidad moral para juzgar a otros países por la situación de los derechos humanos. Condoleezza Rice, la Secretaria del Departamento de Estado presentó, a fines de febrero, el “Informe” sobre violaciones de los derechos humanos y con toda desfachatez declara que Belarús, Birmania, Corea del Norte, Cuba, Irán y Zimbabwe eran “puestos de avanzada de la tiranía.”
Heather Mallick, columnista del diario canadiense The Toronto Globe and Mail, señalaba: Todos quedamos pasmados de manera colectiva cuando Rice mencionó reductos de la tiranía ...Sabíamos que había algo equivocado en la lista de Rice. Tal vez tenía dolor de muelas cuando la compiló. Sí, Zimbabwe es un sitio muy desagradable bajo Robert Mugabe, pero era también un sitio muy desagradable cuando lo controlaban los blancos, y Estados Unidos no se quejó en esa época.
¿Irán? Si Estados Unidos ya está haciendo operaciones encubiertas dentro de Irán, algo que el Pentágono no ha negado, un estratega militar inteligente hubiese hecho mejor en no mencionarlo. ¿Y Birmania? Estados Unidos nunca se preocupó anteriormente por el monstruoso gobierno de Birmania. ¿No sería Indonesia un candidato mejor?
Corea del Norte, si forma parte del eje del mal, es una vieja historia. Pero Bielorrusia no es peor que Uzbekistán. ¿Y Cuba? Hubo épocas en mi vida cuando pensé que podía mudarme a la isla...esto es, si la nación más poderosa del mundo no hubiese estado siempre amenazando con borrarla del mapa...”
¿Cómo Estados Unidos puede criticar a un país, a un gobierno, sobre violación a los derechos humanos, si es el primer violador de todos los derechos, en todo el mundo atrapado en sus garras imperiales?
Sus tropas y agentes, en especial los de la CIA, matan, hieren, raptan, aniquilan, encarcelan, torturan a millares de inocentes iraquíes y afganos, como ayer mataron a chilenos y argentinos, uruguayos, brasileños, bolivianos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, nicaragüenses, hondureños, salvadoreños, panameños, dominicanos, cubanos, granadinos, mexicanos, vietnamitas, coreanos, japoneses, alemanes.
Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con horror- la fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su padre que fue asesinado en el interior de un automóvil. La cabeza del hombre prácticamente había desaparecido al recibir decenas de balazos yanquis. Y, sin embargo, el imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación de los derechos humanos en el mundo y pretende “inaugurar” o traer al mundo “más democracia”. “Algunos de nosotros, dice Mallick, seguimos pensando si su propia elección (como Presidente de Estados Unidos) no fue democrática en el sentido de conteo de votos, su intento de crear una “democracia” en Irak ha tenido un espantoso costo humano. Además, existe la cuestión de su propia noción de democracia. Para él, la democracia es todo aquello que se ajusta a sus deseos”.
Condoleezza Rice y su lista están equivocadas. En el mundo existen peores tiranías patrocinadas y apoyadas por el imperio, pero el famoso informe no se refiere a ellas y peor aún a las monstruosas violaciones de los derechos humanos dentro de Estados Unidos, en las cárceles imperiales instaladas en los países invadidos, en las instalaciones estadounidenses en el extranjero, como la Base de Guantánamo en Cuba.
En el artículo de Heather Mallick intitulado Bush pelea a brazo partido contra “el mal” se concluye: “Estados Unidos con su actual presidente, no es un puesto de avanzada de la tiranía, es su Casa Matriz”.
TERROR, TORTURA Y MUERTE EN GUANTÁNAMO
¿Sabía usted que en la Base de Guantánamo que, ilegalmente, Estados Unidos retiene en Cuba, están presos entre 500 y 700 talibanes de Afganistán y de otras nacionalidades? ¿Sabía que muchos de ellos han decidido suicidarse ingiriendo sus propias orinas y excrementos, porque ya no soportan las torturas, los tratos crueles, inhumanos y degradantes?
El influyente diario estadounidense Washington Post, informó que la Agencia Central de Inteligencia, CIA, mantuvo en Guantánamo una prisión secreta en la que se torturaba y asesinaba a los talibanes.
Las agencias de prensa AFP de Francia y EFE de España, informaron en febrero pasado que una organización no gubernamental, ACLU, (American Civil Liberties Union) defensora de los derechos humanos y de las libertades civiles, tuvo acceso a informes que agentes del FBI enviaron a sus jefes, sobre los terribles maltratos que soportan los talibanes en las cárceles de Guantánamo. Esos informes secretos sacudieron a la opinión pública estadounidense y mundial que acabaron por condenar al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, como el primer responsable de esas prácticas ilegales y monstruosas prohibidas por diversos instrumentos internacionales, de los que Estados Unidos es signatario.
En esos informes se dice, por ejemplo, que un detenido es dejado en el suelo, en posición fetal por más de 24 horas, sin comer ni beber.
En uno de esos textos, enviados en agosto pasado, al Director del FBI, Robert Mueller, un agente relataba haber visto a un detenido “en una habitación sin ventilación, a una temperatura probablemente superior a los 35 grados centígrados. El preso, además, tenía un manojo de cabellos a su lado. Aparentemente...se había arrancado durante la noche”
Jameel Jaffer, abogado de la ACLU sentenció: “Los métodos usados por el Pentágono son ilegales, amorales y contraproducentes. Es increíble que fueran aprobados en los más altos niveles del Estado”
Por su parte, la Human Rights Watch exigió al presidente Bush que explique si autorizó métodos ilegales de interrogatorio. El silencio fue elocuente.
Bob Herbert, un periodista de The New York Times News Service, en su trabajo: “Historias desde adentro” revelaba que el presidente Bush ha convertido a Guantánamo en un lugar desprovisto del debido proceso y el estado de derecho, donde seres humanos pueden ser encarcelados de por vida sin que le entablen cargos.”
Los testimonios que presenta Herbert son aterradores: “Durante todo el tiempo que estuvimos en Guantánamo -dijo Shafik Rasul- nuestro temor fue muy grande. Cuando llegamos por vez primera ahí, estaba por los cielos. Al principio, nos aterraba la idea de que nos podían matar en cualquier momento. Los guardias solían decirnos: “Nosotros podríamos matarlos en cualquier momento” o también: “ El mundo no sabe que ustedes están aquí. Nadie sabe que están aquí. Todo lo que saben es que ustedes han desaparecido, y nosotros podríamos matarlos y nadie se enteraría.”
Bob Herbert denunciaba: “Sabemos que algunas personas están encerradas en celdas que, en algunos casos, eran el equivalente de jaulas para animales y que algunos detenidos, desorientados y desesperados, han sido encadenados como esclavos y dejados solos para que se ensucien en su propia orina y heces. Los detenidos a menudo son pateados, golpeados, vapuleados y humillados sexualmente. Los períodos de aislamiento extremadamente largos, que dañan sicológicamente, son algo rutinario”
El caso de Rasul y sus dos amigos Asif Iqbal y Rhuhel Ahmed, presos en Guantánamo resulta ejemplificador de violaciones de derechos humanos y de violaciones legales y es absurdo, porque los tres son ciudadanos británicos de Tipton, porque viajaron a Afganistán llevando ayuda humanitaria y porque los tres fueron hechos prisioneros, entre millares de personas, después del fatídico 11 de septiembre de 2001. Al cabo de dos años de padecer todos los horrores de Guantánamo, fueron rescatados por los servicios secretos británicos.
GUANTÁNAMO
- UN ÍCONO DE ANARQUÍA (1)
El 6 de enero del 2005, desde Estados Unidos, se distribuyó en todo
el mundo, el siguiente documento elaborado por organizaciones norteamericanas
defensoras de los derechos humanos:
“Imagine esto.
Un gobierno extranjero toma centenares de ciudadanos de los Estados Unidos alrededor del mundo que luchan una "guerra para la seguridad nacional". El gobierno en cuestión está reaccionando a un bombardeo reciente en su territorio que produjo millares de muertes de civiles, que fue instigado por una red con base en los Estados Unidos... Los detenidos, algunos de ellos niños, son atados, esposados y vendados, llevados con rumbo desconocido en aviones de transporte. Algunos de ellos son forzados a orinar y defecar en sí mismos durante los vuelos largos hacia una base militar en una isla. En este campo de prisión costa afuera, ellos se mantienen incomunicados en minúsculas celdas, en las cuales se niega el acceso a los abogados, parientes o las cortes, y son sujetos a repetidas interrogaciones y a un régimen punitivo dirigido a incentivar su "cooperación". Una orden presidencial anuncia planes para tratar a algunos de los detenidos delante de entes ejecutivos con el poder de dictar sentencias de muerte, las cuales no darían derecho a apelación ante ninguna corte.
Los meses se convierten en años. Las declaraciones de tortura y de malos tratos a los detenidos de los Estados Unidos emergen de la base de la isla, al igual que los informes del deterioro psicológico e intentos de suicidio entre los detenidos. Los aprehensores admiten haber autorizado el uso de técnicas de interrogación, incluyendo la privación del sueño, posiciones de tensión, aislamiento, encapucharlos, privación sensorial y el uso de perros para inducir miedo. La evidencia muestra que estas y otras técnicas se han utilizado más extensamente que lo que las autoridades están dispuestas a admitir. Se sabe que las personas con el poder discutieron como, sus agentes, podían evitar un procesamiento por los crímenes de tortura y los crímenes de guerra que se cometieron durante las interrogaciones en la "guerra para la seguridad nacional".
Algunos detenidos han sido liberados y devueltos a los Estados Unidos, ya que aparentemente no tenían o tenían lazos muy tenues a esta red. En cada vuelta, las autoridades continúan resistiendo esfuerzos para tener la legitimidad de las centenas de detenciones disputadas en la Corte. Todo el tiempo, continúa profesando su compromiso a las reglas de la ley y de los derechos humanos. Sus palabras se reconocen cada vez más como una vacía retórica, pero algunos otros gobiernos comienzan a imitar sus prácticas, usando la "guerra para la seguridad nacional", como pretexto para su propia conducta represiva.
¿Toleraría los Estados Unidos este tipo de trato a sus ciudadanos por parte de otro gobierno? ¿Aceptaría la comunidad internacional esta amenaza a la ley y a los derechos humanos? Seguramente no, y sin embargo los Estados Unidos continúan perpetrando tales abusos lejos del campo hipotético de la prisión de la Bahía de Guantánamo en Cuba, en donde casi 550 detenidos, de más de 30 nacionalidades, siguen presos sin cargos o juicios. El 11 de enero del 2005, la prisión de Guantánamo entrará en su cuarto año. Con más de 1.000 días de detenciones, Guantánamo se ha convertido en un símbolo de una tentativa del gobierno de ponerse sobre la ley. El ejemplo que fija es de un mundo donde los derechos humanos básicos son negociables más que universales. Tal mundo, aunque está construido en el nombre de la seguridad nacional, es peligroso para todos nosotros.
La cuestión de la legitimidad en lo que se refiere a Guantánamo se puede dividir en cuatro categorías: el limbo legal de los detenidos; su tratamiento y condiciones; secreto y el sufrimiento de los miembros de la familia; y los juicios conocidos por la comisión militar.
* Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra : Agrupa a intelectuales
y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó
en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión
estadounidense e inglesa a Iraq. Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com
ESTADOS UNIDOS Y LOS DERECHOS HUMANOS (Primera Parte)
TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA Y PAZ CONTRA LA GUERRA*
Tomado
de Altercom
19 de mayo de 2005
Las guerras desatadas por un Estado en contra de otro, son la negación absoluta de los derechos humanos de personas y pueblos. Estados Unidos en su condición de superpotencia mundial invadió con todo su poderío militar a Afganistán e Irak y con esas acciones violó los derechos humanos al asesinar a civiles niños, mujeres y ancianos ajenos al conflicto, al torturar, ejecutar extrajudicialmente, desaparecer personas o someterlas a tratos crueles, inhumanos y degradantes condenados por el Derecho Internacional Humanitario y por una serie pactos y convenios patrocinados por las Naciones Unidas.
Los agresores le han dicho al mundo que quien tiene el poder está facultado para quedar en la impunidad por los crímenes cometidos con saña, cinismo, crueldad, impudicia, alevosía y premeditación. Son miles los asesinados con bombas y metrallas, que volaron en pedazos; pero en el silencio de la muerte apuntan con sus dedos sin carne al matador: George W. Bush. Los sobrevivientes, torturados y vejados, en su ira de dolor e impotencia acusan a Bush y Rumsfeld por todos los martirios que padecieron y sus heridas que jamás cicatrizarán. Ellos y los halcones imperiales son reos de muerte y destrucción, de violación de los derechos humanos, sin que falte ni uno solo.
Sin embargo, en el colmo del cinismo, Estados Unidos se atreve a condenar a otros países y Estados por violaciones a los derechos humanos. El discurso de doble moral del dueño del poder comienza a ser cuestionado por los débiles, por los millares de víctimas y millones de seres humanos solidarios y de clara conciencia humanista. Las voces de protesta se multiplican y pronto, quizá mañana, el imperio prepotente quedará en total evidencia con todas sus debilidades a flor de piel. Su derrumbe final es irremediable.
Quito (Ecuador) - 19 de mayo de 2005
EL REINO DE LAS MUERTES, TORTURAS Y DESAPARICIONES
La periodista norteamericana Jane Mayer, en un artículo publicado en la Revista New Yorker de la segunda quincena de febrero de 2005, reveló que el Asesor Jurídico del Departamento de Estado William Taft IV, urgió a los abogados de la Casa Blanca, que adviertan a George W. Bush, que “pudiera ser visto por el resto del mundo como un criminal de guerra”.
La periodista Mayer sostiene que en un memorando de 11 de enero de 2002, suscrito por Taft y dirigido a John C. Yoo, asesor jurídico del emperador Bush II. le advierte sobre las consecuencias de la decisión presidencial de suspender para las tropas invasoras del imperio, la aplicación de la Convención de Ginebra. Bajo el subtítulo “Subcontratar la tortura”, Jane Mayer explica que al descartar los convenios internacionales relativos a los prisioneros de guerra, incluyendo la Convención contra la Tortura y otros Crueles y Degradantes de las Naciones Unidas, la administración Bush, facultó para que las tropas y agentes de la Agencia de Seguridad Nacional (NAS) y, en particular, los de la CIA y FBI, cometieran todo tipo de torturas físicas y sicológicas en hombres y mujeres detenidos en campos de concentración y cárceles estadounidenses, durante las inagotables sesiones de los llamados interrogatorios.
Entre los halcones de la guerra y aduladores del emperador Bush II, como uno de los elementos que justifiquen las invasiones armadas, se argumentaba que “Afganistán era un Estado fracasado” y que por tanto no estaría protegido por los Convenios Internacionales. En un documento de 40 páginas que nunca fue publicado, Taft habría refutado tales infundios al sostener que “si los Estados Unidos participan en la guerra contra el terrorismo, fuera de la Convención de Ginebra, no solo los soldados estadounidenses pudieran verse procesados por crímenes, incluso asesinatos, sino también que el propio presidente Bush pudiera ser acusado por “violación grave” de los instrumentos internacionales por otros países y ser enjuiciado por crímenes de guerra”.
Según la periodista del New Yorker, en febrero de 2002, Bush habría emitido una directriz en la cual decía que a pesar de la suspensión del Convenio de Ginebra, los presos del imperio debían ser tratados en forma humana, pero esa directiva no alcanzaba a los agentes de la CIA y de las demás agencias de espionaje, lo que les permitió efectuar los interrogatorios con el uso y abuso de todas las “técnicas” de tortura, tratos crueles y denigrantes, violatorios de todos los convenios internacionales y de la totalidad de los derechos humanos.
El Asesor jurídico del emperador Jhon C. Yoo “emitió una orientación donde la tortura se define como el intento de infligir sufrimientos equivalentes en intensidad, al dolor que acompaña una herida física seria, tal como el fallo de un órgano, el impedimento de funciones del cuerpo, o hasta la muerte” afirmaba el 7 de marzo de 2005, Jean Guy Allard, periodista de Granma, al comentar el artículo de Jane Mayer.
Guy Allard informó que en otro memorando secreto redactado por los abogados de Bush, se autorizó a la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y sus agentes destinados en Afganistán, Irak, y otros países árabes, a usar nuevos métodos de interrogatorio como el denominado “water-borading” que consiste en atar al sospechoso e inmovilizarlo, para sumergir su cuerpo en tanques de agua “con el fin de que tenga la sensación de ahogarse”.
Jane Mayer denuncia en el New Yorker que la CIA a menudo usa la “técnica de la rendición” que consiste en capturar a una persona en cualquier parte del mundo y entregarlo a un país a sabiendas que le torturarían o le causarían la muerte. De esta manera, la CIA dejaba que otros hagan el trabajo sucio. Con el método de la “rendición”, decenas de personas han sido entregadas a sus torturadores y decenas han sido desaparecidas o muertas en diversos países de todo el mundo.
Con mucho cinismo, el asesor jurídico de Bush, John C. Yoo “sostiene que la Constitución de Estados Unidos otorga al Presidente todos los poderes para suprimir, cuando le convenga, la aplicación de la Convención contra la tortura de la ONU, el Convenio de Ginebra y cualquier instrumento internacional. Más aún dice Yoo, el Congreso de Estados Unidos no tiene el poder de maniatar al Presidente de Estados Unidos en relación con la tortura y otras técnicas de interrogatorio. “Es el centro mismo de las de las funciones de Comandante en Jefe. No pueden impedir al Presidente ordenar la tortura”. ¿Según Yoo, el administrador de turno del imperio tiene licencia para torturar, matar, asesinar? Podría ser así, pero Bush no se librará del juicio de los pueblos y de la Corte Penal Internacional, por ejemplo.
La periodista Jane Mayer narra el caso de Ibn al Sheik al -Libi “un presunto alto dirigente de Al-Qaeda capturado en Pakistán y entregado a los agentes de la CIA. Libi, supuestamente había dirigido un campo de entrenamiento del grupo extremista en Khamden, Afganistán. Mientras el FBI se decía satisfecho con la “colaboración” de Libi en los interrogatorios, la CIA no compartía esta opinión. Libi fue “desaparecido por la Agencia y entregado a los interrogadores de un país amigo...y el FBI perdió su pista. Reapareció meses después en el campo de interrogación norteamericano ubicado en Guantánamo, Cuba...” Los campos de concentración de Estados Unidos, son más modernos y sofisticados que los campos de concentración que tenía el nazi fascismo de Hitler antes y durante la Segunda Mundial. ¿Cuáles son, entonces los verdaderos violadores de derechos humanos en el mundo?
Otro caso que irrefutablemente fue probado, se refiere a Mamdouh Habib, un ciudadano australiano de origen egipcio, arrestado en Pakistán en octubre de 2001 y entregado a la CIA. Los norteamericanos le cubrieron la cabeza con una especie de pasamontañas, le subieron a un avión para llevarlo a un país “amigo”. Contó que fue sádicamente torturado en la Base de Guantánamo y golpeado con una serie de objetos contundentes, incluido un instrumento que él describió como “una picana eléctrica para ganado”. Los torturadores de la CIA y de las tropas ubicadas en Guantánamo le amenazaron con que si no confesaba pertenecer a Al- Qaeda sería violado por perros entrenados para esos menesteres. El “interrogatorio” (torturas) a Habib duró seis meses. Naturalmente que las denuncias sobre estas violaciones a los derechos humanos y esos crímenes de lesa humanidad, no tienen cabida en la Comisión de Derechos Humanos de la O NU porque esa Comisión está manipulada o al servicio de los intereses imperiales.
Estados Unidos en sus cárceles usa una serie de torturas inhumanas para obtener “confesiones” de sus prisioneros. Al estilo de Habib decenas y centenares de prisioneros de guerra han soportado inimaginables torturas. Así, cada prisionero puede pasar hasta por tres cámaras de tortura: Una cámara es una habitación herméticamente cerrada a la que llenan de agua que llega hasta el mentón del preso. El detenido debe permanecer sobre las puntas de los pies, durante horas, para no ahogarse. Muchos han preferido el suicidio. La segunda cámara de torturas imperiales es llenada con agua hasta las rodillas, pero el techo de esta cámara es tan bajo que el preso debe permanecer en cuclillas por largos períodos de tiempo, sin siquiera tener la oportunidad de moverse. Una tercera cámara de “interrogatorio” a los enemigos de Estados Unidos ha sido construida para ser llenada de agua hasta los tobillos. El preso puede ver que en la cá mara existe un interruptor eléctrico y un generador. Los interrogadores o los guardianes le advierten al detenido, cada cierto tiempo, que van a electrocutarlo, si no confesaba.
Al igual que Habib, centenares de encarcelados en las prisiones del imperio, tuvieron que confesar todo lo que querían sus interrogadores Las confesiones obtenidas mediante tortura siempre resultan falsas.
Sólo esa Comisión de la ONU llamada a proteger los derechos humanos en todo el mundo, al parecer nunca vio la fotografía de la soldado de Estados Unidos, Sabrina Harmon que, con una sonrisa impresionante, aparece junto al cadáver de un iraquí torturado hasta la muerte. Esta fotografía que fue difundida por importantes medios de comunicación de .los cinco continentes, demuestra, además, que Estados Unidos viola los derechos fundamentales de sus propios ciudadanos, al convertirlos en monstruos inhumanos al servicio de sus ansias de dominación mundial, por medio de las guerras que siembran muerte y destrucción.
¿Recuerdan otra escena? Colin Powell, Secretario de Estado considerado del sector de las “palomas”, en su comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, ocurrida en febrero de 2003, presentaba triunfalmente las “confesiones” obtenidas bajo el régimen de tortura con las que pretendió “demostrar” que Irak poseía armas de destrucción masiva químicas y biológicas, y justificar la invasión y ocupación de esa nación hasta entonces soberana. Se comprobó hasta la saciedad que esas “confesiones” fueron obtenidas con torturas de por medio, tratos crueles y denigrantes y que a la postre resultaron totalmente falsas
Jean Guy señala que Mayer en su extenso reportaje informa que más de “150 individuos han sido transportados para su ’rendición’ desde el 2001, muchos con el uso de una avioneta blanca de 14 asientos perteneciente a la CIA, de marca Gulfstream V, con las letras de identificación N8068V. Un número indeterminado de presos, cuya identidad es desconocida en su mayoría, quedan también secuestrados en la red de prisiones secretas de la CIA”.
Ni dentro de Estados Unidos, ni fuera del imperio, nadie ha podido desmentir las denuncia de la periodista Mayer.
* Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra : Agrupa a intelectuales
y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó
en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión
estadounidense e inglesa a Iraq.
Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com
Denuncian que Washington bloquea investigación
sobre torturas
Tomado
de Granma,
24 de mayo de 2005
WASHINGTON, 23 de mayo.—El Gobierno del presidente George W. Bush hizo
la vista gorda ante los repetidos casos de torturas a prisioneros en ultramar
por militares estadounidenses, denuncia hoy el diario The New York Times.
En un editorial, dice PL, el influyente rotativo asegura que la Administración de Bush "ha bloqueado informes sobre esos maltratos y puesto una muralla de piedras ante cualquier cuestionamiento externo a los abusos en Iraq, Afganistán y Guantánamo".
Según el cotidiano, la Casa Blanca se aferró a la ficción de que las torturas como las de Abu Ghraib fueron casos aislados, y en ese sentido frenó cualquier investigación que incriminara a los estrategas de la mansión ejecutiva, el Departamento de Justicia o el Pentágono.
De acuerdo con The New York Times, el Gobierno evadió la pregunta central de "cómo fue formulada la política de trato a los prisioneros, y cómo esa política condujo a los abusos".
El diario recuerda fragmentos de un informe del Pentágono divulgado en sus páginas el viernes último, el cual evidencia la muerte de dos prisioneros afganos a causa de los maltratos recibidos por soldados estadounidenses en la base militar de Bagram.
Los sucesos de Afganistán —indica el periódico— corroboraron que lo ocurrido en la cárcel iraquí de Abu Ghraib no fue un hecho aislado, sino parte de un modelo extendido.
"Mostraron el impacto trágico de la decisión de Bush y sus consejeros de ignorar las Convenciones de Ginebra, y de hecho la ley estadounidense, en el tratamiento de personas arrestadas en operaciones antiterroristas", considera el Times.
El rotativo comenta cómo la Administración de Bush envió a dirigir el sistema carcelario en Iraq al mismo general que organizó las técnicas de interrogatorio brutales en la base naval de Guantánamo, territorio cubano ocupado por Washington en contra de la voluntad de las autoridades de la Isla.
Por
Alfonso Nacianceno
Tomado de Granma
23 de mayo de 2005
La estrecha relación existente entre la pornografía y la violencia sexual se suma a una realidad norteamericana que deja al descubierto la ineficacia del Gobierno para yugular problemas en extremo preocupantes.
El rapto, la violación, el asesinato y la posterior incineración del cuerpo de Jessica Lunsford, de 9 años de edad, cometidos por John Evander Couey (46 años) el pasado mes de marzo en la Florida, despertaron la indignación de una ciudadanía sumida en la inseguridad y expuesta a la impunidad con la que actúan estos depredadores.
Los padres de la menor, en su indetenible marcha por castigar al asesino, llevaron su voz de protesta hasta el Capitolio, y la ola de repudio levantada ante tan monstruoso crimen sacudió en su trono al gobernador floridano, Jeb Bush, quien firmó una ley para sentenciar a por los menos 25 años de prisión o cadena perpetua a los que abusen de los pequeños.
La ley, llamada por muchos Jessica Lunsford en honor a la víctima de Couey, también considera colocar dispositivos de localización global (GPS) a los culpables de tales delitos que hayan extinguido sus condenas, para facilitarle a la policía su ubicación. Una iniciativa tardía, cuando la situación ha tomado ribetes dramáticos, porque en la Florida están registrados 29 000 delincuentes sexuales, de ellos 5 000 depredadores, mientras no se sabe qué ha pasado con más de 500 menores desaparecidos, cuando todos estaban bajo un régimen de cuidado temporal en manos del Estado.
Un canal de la televisión estadounidense dijo hace poco que, como promedio, en aquel país cada dos minutos tiene lugar un asalto sexual y el 44% de las víctimas son niñas.
Las autoridades asumen que los depredadores sexuales no se rehabilitan nunca, siempre quedan a expensas de la tentación de reincidir, pero resulta imposible ponerlos a todos detrás de las rejas, porque en Estados Unidos hay una superpoblación penal y, aunque a muchos de estos abusadores se les encierre en establecimientos penitenciarios, otros asesinos disfrutan de libertad condicional gracias a que no queda espacio en las cárceles para ellos.
Lo interesante del asunto es cómo la Florida pretende erradicar la violencia si recientemente aprobó otra ley que da, a las personas amenazadas, libertad de utilizar armas de fuego para defenderse. Esta autorización abre las puertas a escenas como esta:
Mark Drewers, de 16 años de edad, en octubre del 2003 bromeaba junto con un amigo. Tocaban el timbre en las casas de los vecinos y salían corriendo, hasta que llegaron a la residencia de Jay Levin, quien abrió la puerta y al creer que Drewers se le abalanzaba, buscó su pistola calibre 45 y lo mató por la espalda. Levin solo fue condenado a permanecer 51 fines de semana en la cárcel y a pedir perdón por su acción.
UNA UNIÓN PERNICIOSA
En Estados Unidos hay más tiendas para vender pornografía dura que restaurantes Mac Donalds.
Para los especialistas, la relación entre la porno y la violencia es más perniciosa que la existente entre el vicio de fumar y el cáncer. Los puntos que expenden materiales lascivos abundan en el país y tienen entre sus consumidores predilectos a muchachos cuyas edades fluctúan entre los 12 y los 17 años.
El psiquiatra Frederick Wortham asegura que el cerebro de un niño es como un banco: lo que se deposita en él sale al cabo de 10 años incrementado por sus intereses. Para ilustrar su afirmación, Wortham relató que en una encuesta realizada entre alumnos de secundaría en Estados Unidos, el 60% de los varones halló normal violar a una jovencita, si pensaba casarse con ella.
Recogemos la cosecha sembrada por la pornografía, que reduce a los infantes a simples juguetes sexuales, sirvientes de quienes los puedan controlar, explica el psiquiatra.
En ese país, el 29% de las víctimas de violación son menores de 11 años, otro 32% está en el rango de 11 y 17 años de edad, en tanto ese índice ha aumentado por encima del 532% desde 1960.
Fuerte condena de la ONU a torturas del ejército yanki
en Afganistán
Tomado
de Granma,
23 de mayo de 2005
KABUL, 22 de mayo.— Las Naciones Unidas salieron de su usual reserva y se unieron al coro de indignación y condena provocadas por las más recientes revelaciones sobre torturas y homicidios del ejército norteamericano en Afganistán, a los que calificó de injustificables e inaceptables, según ANSA.
"Los abusos y tratamientos inhumanos que provocaron la muerte de dos prisioneros afganos en la cárcel de Baghram en el 2002, como refirió el diario The New York Times, son profundamente conmocionantes", dice en un comunicado Jean Arnault, representante especial del Secretario General de la ONU en Afganistán.
"Son abusos inaceptables y constituyen una afrenta a todos los valores a los que se atiene la comunidad internacional en Afganistán", agregó con una dureza inusitada en un comunicado de la ONU. Arnault pidió también que los responsables de estos crímenes, "que no tienen excusa", sean castigados.
Horripilantes historias de lo que hacen los soldados de Estados Unidos en Iraq
Tomado de Granma,
21 de mayo de 2005
WASHINGTON, 20 de mayo.— Soldados estadounidenses simularon fusilamientos
con prisioneros iraquíes, algunos de ellos niños, evidencian
documentos del Ejército divulgados hoy por la televisora CNN, reportó
PL.
De acuerdo con los reportes, difundidos por presiones de la Unión Norteamericana por las Libertades Civiles, en junio del 2003 dos militares del Pentágono fueron responsable de los referidos simulacros.
Uno de los informes describe el caso del subteniente Yancey, miembro de la Primera División Blindada, quien disparó su arma junto a la cabeza de un niño que había sido arrestado.
Según un soldado de esa unidad, Yancey disfrutaba esas prácticas, utilizadas para coaccionar a otras personas que caían en sus manos.
Otro miembro de la Primera División, identificado en el informe como un sargento, interrogó a un iraquí en presencia de sus hijos y lo emplazó a elegir cuál de ellos debía morir.
Testimonios de otros uniformados que presenciaron el incidente, aseguran que el sargento condujo a uno de los niños a un lugar oculto y disparó su arma para simular la ejecución.
En julio
del 2003 el capitán del Ejército, Shawn Martin, escenificó
el fusilamiento de un hombre, a quien obligó a cavar su propia tumba.
Por esa acción, el mando solo lo condenó a 45 días de
confinamiento y una multa de
12 000 dólares.
Este viernes el diario The New York Times divulgó también fragmentos de un informe del Pentágono, que corrobora la muerte de dos prisioneros afganos a causa de los maltratos recibidos por soldados yankis en la base militar de Bagram.
Describe el caso de Dilawar —un taxista de 22 años—, a quien los ocupantes mantuvieron encadenado al techo de su celda durante cuatro días, por sospechar que estaba implicado en un ataque a un enclave norteamericano.
Tras ser sometido a interrogatorios fue nuevamente atado en el calabozo. Con posterioridad, los guardias lo hallaron muerto.
El reporte, de unas 2 000 páginas, detalla además, las circunstancias en que murió un detenido llamado Habibullah, en diciembre del 2002.
En algunos casos, las torturas "fueron dirigidas o llevadas a cabo por los interrogadores para obtener información", admite el informe.
Confirman denuncias sobre profanación del Corán en la base de Guantánamo
Tomado
de Granma,
21 de mayo de 2005
KABUL, 20 de mayo.— El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó las denuncias sobre la profanación del Corán en la base de Guantánamo, ocupada ilegalmente por Estados Unidos en territorio cubano, reporta PL.
"Las informaciones sobre las injurias al Corán nos fueron comunicadas por los propios prisioneros", dijo el portavoz del CICR Vincent Lusser, en declaraciones conocidas aquí.
Recordó Lusser que un reo tiene derecho a profesar su fe y el irrespeto a la religión viola las normas internacionales.
Los hechos ocurrieron entre el 2002 y el 2003 y fueron discutidos por funcionarios de la Cruz Roja con las autoridades estadounidenses en varias oportunidades, aseguró, por su parte, Simon Schorno, otro vocero del CICR.
El tema de la profanación del Libro Sagrado de los musulmanes salió a la luz cuando el 9 de mayo la revista Newsweek afirmó que militares norteamericanos tiraron al retrete varios ejemplares durante los interrogatorios a los presos en la base de Guantánamo.
Tales revelaciones generaron aquí las mayores manifestaciones antiestadounidenses desde el inicio de la invasión, las cuales fueron reprimidas por tropas afganas y de Estados Unidos, con el saldo de 16 muertos y más de 100 heridos.
Presionado por el Pentágono, el semanario se retractó, pero esa decisión no pudo convencer a los musulmanes ni detener las protestas, que se extendieron como reguero de pólvora a Paquistán, Iraq, Yemen, Indonesia y los territorios palestinos, entre otras naciones.
Las profanaciones del Corán por tropas yankis son una rutina
Tomado
de Granma,
19 de mayo de 2005
WASHINGTON, 18 de mayo.— Noticias sobre profanaciones del Corán por soldados estadounidenses, como las divulgadas por la revista Newsweek, fueron publicadas durante más de dos años, recuerda hoy un artículo del diario The Washington Post, reportó PL.
La columnista Carol Leonning se muestra sorprendida por la alarma desatada en la Casa Blanca y el Pentágono ante la historia narrada por el semanario, cuyo director fue obligado a retractarse de divulgar esa información.
"Medios de prensa norteamericanos y extranjeros han emitido reportes similares durante más de dos años, a partir de testimonios de prisioneros y otros testigos de las profanaciones al libro sagrado musulmán", en la base naval de Guantánamo, señala el artículo.
The Washington Post recuerda el caso del capellán estadounidense James Yee, quien fue sometido a un proceso de investigación por supuestas actividades de espionaje en ese enclave, territorio cubano ocupado por Washington en contra de la voluntad del pueblo y de las autoridades de la Isla.
En su defensa, Yee denunció que los detenidos llevaron a cabo una huelga de hambre en el 2002, debido a los maltratos a que eran sometidos por los guardias y a las profanaciones del Corán.
La protesta acabó cuando los militares estadounidenses pidieron disculpa a través de los altavoces, pero las profanaciones del texto espiritual del Islam continuaron.
Erik Saar, traductor del ejército que escribió un libro sobre los maltratos a reos en Guantánamo, dijo en entrevistas con medios de prensa que durante las requisas en las celdas los guardias arrojaban el Corán al suelo para pisotearlo.
Testimonios de ex detenidos en esa prisión y en Afganistán, reflejados en medios de comunicación, dan cuenta de cómo ejemplares fueron lanzados al piso, estropeados, e incluso echados en los inodoros.
"Ellos rasgaron el Corán en pedazos delante de nosotros, lo tiraron en el retrete", manifestó en junio del 2004 a la televisión rusa Aryat Vahitov, tras ser liberado de Guantánamo.
Otro ex reo, Abdallah Tabarak, reveló a un periódico marroquí en diciembre último que vio a los guardias lanzar ejemplares del libro a las letrinas.
Este martes, un prisionero afgano denunció que las injurias al Corán eran una rutina en la base de Guantánamo.
"Los soldados norteamericanos botaban el Corán al suelo, lo pisoteaban y se jactaban delante de los presos", dijo a la televisión paquistaní Abdul Rahim, liberado hace tres semanas de ese enclave.
El lunes pasado, bajo presión del Pentágono, el semanario Newsweek se retractó de revelar incidentes como esos, que generaron una ola de protestas en los países musulmanes, sobre todo en Afganistán.
Estados Unidos profana el Corán
Por
Mariela Pérez Valenzuela
Tomado de Granma,
16 de mayo del 2005
Las actuales protestas contra Estados Unidos en varias naciones de religión islámica, que en Afganistán dejaron al menos 19 muertos y decenas de heridos en los últimos días, constituyen una legítima reacción frente a la naturaleza neofascista del Gobierno de Estados Unidos, cuyo ejército viola impunemente los derechos humanos de las poblaciones de los países que agrede, llegando incluso a la profanación no solo de las personas, sino de sus objetos y símbolos más sagrados.
El lanzamiento del Corán —libro sagrado de los musulmanes— a los retretes durante los interrogatorios de prisioneros en el campo de concentración que Estados Unidos ha establecido en la ilegal base naval de Guantánamo, es una muestra de esas violaciones.
Ante tal afrenta, las protestas se han extendido como pólvora a Paquistán, Iraq, Gaza y Cisjordania, Egipto, Arabia Saudita, Libia e Indonesia, entre otras naciones de mayoría musulmana.
La denuncia que hizo estallar la ira del pueblo afgano fue publicada no por un periódico árabe, sino por la revista estadounidense Newsweek. Los uniformados lanzaron el Corán dentro del retrete y "halaron de la cadena para enviar el libro sagrado" al mismo lugar donde caen los excrementos, escribió Newsweek, causando tal revuelo con su informe que ahora sus editores están dando marcha atrás, porque la fuente parece haberse retractado.
También en fecha reciente, El Periódico de Cataluña publicó una entrevista al marroquí Brahim Benchekroum, preso durante dos años y medio en Guantánamo: "Sabían que para nosotros el Corán es el libro sagrado", declaró el ex prisionero. "Por eso lo tiraban al suelo, le escupían encima e incluso lo arrojaban al retrete. Les rogábamos que nos torturaran, pero que no mancillaran la palabra de Dios".
"Estados Unidos no está en guerra contra el terrorismo, sino contra el Islam", añadió Benchekroum, de 26 años de edad y víctima, además, de muchas otras torturas y vejaciones.
Amparados en su poderío militar y haciendo uso de su desprecio hacia otras civilizaciones y culturas como un arma más, las tropas yankis se burlan de los valores y de las creencias de los habitantes de aquellos países que hacen blanco de su rapiña.
La opinión pública mundial se horrorizó cuando medios de prensa internacionales publicaron las fotos que mostraban los abusos físicos —incluidos abusos sexuales— que en Guantánamo y Abu Ghraib sufrieron los prisioneros afganos e iraquíes, respectivamente, a manos de sus captores, en una incuestionable violación de sus derechos humanos y de los tratados internacionales.
Ahora la humanidad conoce este otro repudiable acto cometido en Guantánamo contra los detenidos afganos y de otros países donde se profesa el Islam (incluido Estados Unidos), la segunda religión más difundida del mundo y cuyo significado en el idioma árabe, es el de sumisión absoluta a Dios.
Cuando se conoce la historia del islamismo —la palabra Islam es el infinitivo y muslim (musulmán) el participio de un verbo que significa entregarse o encomendarse enteramente a otro—, se puede entender la ofensa que representa para un musulmán la actitud bárbara de los soldados norteamericanos al mancillar uno de sus símbolos sagrados.
El Corán, conocido como el Libro Divino (al-Qu ran, La Lectura por excelencia) constituye el fundamento de la vida musulmana. Ese texto, afirman, une a todos los creyentes, les otorga una identidad propia y es el resumen de una historia y cultura de 14 siglos.
Considerado por los millones de musulmanes que viven en casi todos los países del planeta (solo un 18% en el mundo árabe) como la última escritura inspirada por Dios (Alá) al profeta Mahoma, el texto es una fuente de sabiduría para los practicantes islámicos, pues encierra los temas importantes de la vida humana, entre ellos las relaciones entre Dios y los hombres, y entre estos últimos; entre el hombre y la sociedad, la justicia social, la moral, los principios políticos, la moralidad, el derecho.
Los militares norteamericanos, ignorantes de esos valores, profanaron el Libro Divino con el objetivo de que los creyentes se intimidaran y confesaran sus supuestos delitos contra Estados Unidos y vínculos con el terrorismo.
"Las biblias sagradas como el Corán deben ser respetadas y los responsables merecen castigo", indicó un vocero del Gobierno indonesio, el mayor país musulmán del planeta, con 165 millones de practicantes.
En un gesto que intentó tranquilizar al mundo musulmán, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, lamentó la irreverencia. Antes, el encargado de negocios de la embajada de su país en Afganistán, Richard Christenson, calificó de inaceptable lo ocurrido en Guantánamo.
Sin embargo, resulta difícil creer que las palabras de los funcionarios de Washington puedan contener la indignación de millares de personas —rápidamente pueden llegar a ser millones— que en el mundo veneran las sagradas escrituras del Corán, y de quienes en Afganistán e Iraq sufren a diario los vejámenes de los ocupantes norteamericanos.
La crisis surgida ahora con la profanación del Corán es mucho más profunda, pues refleja el sentimiento de repulsa hacia quienes, con una historia y cultura diferentes, en nombre de una supuesta cruzada contra el terrorismo, atentan contra el ser humano, sus ideas, creencias y sentimientos más sagrados.
En EE.UU. sin seguro médico ocho millones de niños
Tomado
de Juventud Rebelde,
4 de mayo de 2005
WASHINGTON, mayo 3.— La carencia de seguro médico en Estados
Unidos afecta hoy a ocho millones de niños, según estadísticas
oficiales que dan la alarma ante un problema que enfrentan 45 millones de
personas en el país, comenta PL.
Los norteamericanos intentarán esta semana encontrar una solución que ayude a estas personas a tener la posibilidad de recibir tratamiento médico y utilizar la medicina preventiva, a pesar de la política gubernamental de recortar los programas sociales.
Las cifras son elocuentes en cuanto al alcance y distribución del problema a nivel nacional. En la populosa ciudad de Nueva York tres millones de personas no tienen seguro médico y en el condado de Miami-Dade, en Florida, 100 000 niños no disfrutan de ese beneficio.
El segmento hispano de la población es uno de los más afectados, con un 34 por ciento que no tiene seguro para cuidados de salud.
Se calcula que unos seis millones de hispanos que trabajan en Estados Unidos no son beneficiados y siete de cada diez carece de médico o proveedor de salud personal.
La carencia de seguro se debe, entre otras causas, a que cada año es más costoso y las pequeñas empresas no tienen recursos para proteger a sus empleados.
Un estudio de la Fundación Robert Word Jonson (FRWJ) ilustra aún más la gravedad de la crisis: cerca de la mitad de los adultos sin cobertura enfrentan enfermedades y problemas de salud crónicos, como la diabetes, la hipertensión, la artritis, el colesterol alto, el asma y dolencias del corazón.
Según la Agencia Federal para la Investigación y Calidad de la Salud (AHRQ), una de cada cuatro personas que se enferman o lesionan de gravedad, no puede obtener atención de emergencia.
La falta de seguro, la raza y la dificultad para hablar el idioma, son tres factores que crean la disparidad, según organizaciones comunitarias.
Risa Lavizzo-Mourey, presidenta de RWJF, estima que “demasiadas familias están padeciendo el deterioro de la salud y demasiadas vidas se pierden porque nuestro país no ha pasado a resolver el problema”.