

Bioestimulante netamente cubano.
CUBA, 17 de enero de 2011.- El Fitomás, bioestimulante creado en Cuba a partir de la caña de azúcar, va avanzando en sus niveles de generalización dadas sus bondades productivas y económicas.
La experiencia, acumulada en una planta piloto del Instituto Cubano de Investigaciones de la Caña de Azúcar (ICIDCA), demostró su eficacia para estimular el crecimiento cañero, extendida hoy a otros cultivos, luego de aplicarse los primeros 10 000 litros en la zafra del 2003-2004.
Las presiones por las limitaciones financieras y el confiar más en productos nacionales que reemplazan importaciones y generan fondos exportables, propician la búsqueda de soluciones integrales mediante la explotación inteligente de recursos locales y de su capital humano.
Las claras ventajas del Fitomás motivaron que la dirección del país autorizara en mayo del 2006 una inversión de 2,4 millones de pesos para instalar, en la propia sede del ICIDCA en La Habana (Vía Blanca 804 y Carretera Central), una planta de bioestimulantes a escala comercial, obra que se ejecutó en 10 meses.
Desde la puesta en marcha en agosto del 2008 han fabricado 5,4 millones de litros dedicados principalmente a los sectores del azúcar y la agricultura.
Sus creadores coinciden que el 2010 marcó la mayoría de edad del colectivo al sobrepasar la planta su capacidad de diseño (dos millones de litros), evidente muestra de la calidad del montaje y la eficiente operación.
Este balance anual reflejó que, hasta finales de diciembre, fueron beneficiadas con el Fitomás 492 000 hectáreas de caña y 180 000 de cultivos varios.
PRODUCCIÓN QUE SE GENERALIZA
El pasado año diferentes organismos e instituciones unieron esfuerzos en el suministro de materias primas e insumos para fabricar el Fitomás y asegurar la transportación inmediata de 10 000 litros diarios hacia las comercializadoras en las provincias.
El nivel alcanzado tuvo un impacto de 9,4 millones en moneda libremente convertible no gastados en importaciones de estimulantes y reguladores del crecimiento vegetal, adquiribles a precios muy elevados en el mercado internacional.
Aún en fase de generalización, por los resultados ya obtenidos, los especialistas del ICIDCA destacan las ventajas del producto cubano.
En la caña, por ejemplo, la aplicación de Fitomás es de dos litros por hectárea una sola vez; de emplearse estimulantes importados habría que realizar hasta tres "pases" y la dosis por hectárea oscila entre 3 y 8 litros, en dependencia de la marca comprada en el exterior.
Abilio Piedra, presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria 17 de Mayo, de Quivicán, señala que la mejoría de los rendimientos cañeros en los últimos tres años ha sido de siete u ocho toneladas por hectárea. El Fitomás tiene una influencia positiva para lograr las 42 toneladas por hectárea que la entidad estima tributar al central Manuel Fajardo en esta cosecha y seguir hasta las 60 comprometidas para el 2015.
Indiscutiblemente positivo ha sido utilizar semilla propia, en solo dos años, en el fomento de más de 600 hectáreas.
En esa entidad, que en el 2008 apenas lograba menos de 20 toneladas por hectárea, existe un bloque de la variedad Canal Poend asistida con doble tratamiento de Fitomás.
Esas "longevas" cepas, algo ya poco común, van a su corte número 23 y los estimados de septiembre último les anticipan en la actual zafra 30 toneladas por hectárea.
La propia CPA, asegura el técnico Luis Enrique Hernández, quien sigue atentamente la respuesta de esta aplicación, puede dar fe de las virtudes del producto en plantaciones de arroz, frijoles y demás cultivos. Junto a otras atenciones su influencia en los rendimientos es notable. Menciona el caso del frijol que por lo general daba 40 vainas por planta y hoy llega a las 80.
Uno de los rasgos que distingue este bioestimulante de otros es que cada tonelada beneficiada reduce en un 30% el precio de venta a los productores agrícolas.
Como estimulante natural de crecimiento puede emplearse en numerosas especies: caña, frutales, cereales, tubérculos, plantas medicinales, tabaco, verduras, árboles forestales, flores y otras variedades.
La mezcla de compuestos bioquímicos, de elevada energía y sales minerales, formulados como una suspensión acuosa, puede utilizarse en cualquier fase fenológica del cultivo: germinación, semillero, vivero, durante el crecimiento vegetativo, prefloración, floración y cuajado del fruto.
UNA RESPUESTA QUE NO DEMORA
Los técnicos de base, tan pronto conocen el Fitomás y lo valoran, se convierten en sus fieles defensores. Ellos han probado cómo incrementa y acelera la germinación de la semilla, estimula el desarrollo de raíces, tallos y hojas, mejora la nutrición, el florecimiento y el cuajado de los frutos y con frecuencia reduce el ciclo del cultivo.
A esto puede sumársele lo experimentado en la CPA 17 de Mayo, que potencia la acción de los herbicidas y otros plaguicidas, lo cual facilita disminuir la dosis recomendada y acelera el proceso de compostaje y degradación de los residuos de la cosecha.
Dadas sus propiedades, el Fitomás ayuda a compensar las causas negativas de la salinización de los suelos, sequías, exceso de humedad, fuertes vientos, temperaturas extremas, fitoxicidad debido a los pesticidas y otros agroquímicos, trasplantes y ataques de plagas o enfermedades.
Sus autores confían en el rigor y la exigencia de este proceso desde el desarrollo de la tecnología en el 2003 y la posterior vigilancia para conocer, de cerca, el desempeño de la planta piloto. La "adultez" del Fitomás consolida, por parte de los investigadores del ICIDCA y del Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar (INICA), el interés por hacer bien las cosas.
Las perspectivas de este producto, netamente cubano, son óptimas. Para el actual 2011 se prevé no disminuir los volúmenes alcanzados el pasado año y ampliar su aplicación a cultivos económicos de interés básico para el país como la papa, el arroz y los cítricos. (Cubaminrex – Granma)