

Guitarra latinoamericana reinó en casa de compositor Tchaikovski
RUSIA, 9 de abril de 2008. En la Casa Museo del compositor ruso Piotr Tchaikovski, donde por derecho propio el piano ostenta la corona, la guitarra asumió la majestad durante un memorable concierto del cubano Aldo Rodríguez y la costarricense Carmen Vega.
Ante una amplia representación del cuerpo diplomático latinoamericano, músicos, críticos y otros invitados, primero en solitario y después junto a Vega, Rodríguez recorrió sin sobresaltos desde Mózart según Fernando Sor, hasta la fuga con aires soneros.
La introducción del director del museo, Oleg Smolenski, anticipó el espectáculo que el público disfrutaría, cuando reiteró que las puertas de la casa de Tchaikovski siempre están abiertas para el talento cubano.
Por su parte, el embajador de la Isla, Jorge Martí, en sus palabras coincidió con María Luisa Anido, quien en los inicios del guitarrista reconoció en él pulcritud que rebasa la perfección técnica y busca un acabado total en el colorido sonoro, sin perder un ritmo impecable.
Eso precisamente obsequió Rodríguez como solista en las seis primeras interpretaciones, con destaque especial para la Gran Jota de Tárrega, en la que derrochó limpieza, precisión y sin falso virtuosismo su mano izquierda regaló acordes y frases transparentes.
En la misma obra cautivó la libertad de la derecha, soberana del ritmo en increíble alternancia con la melodía.
A dúo junto a Vega, no faltó la evocación al imprescindible Leo Brower a través del Tonto de la Colina, de los Beatles Lennon y Mc Cartney.
Pero la apoteosis fue la creación del propio Rodríguez Canción y Fuga- Son, basada en la polifonía barroca legada por Bach y fusionada con la síncopa cubana del Folklore, hasta desembocar en un auténtico montuno.
El público premió con el aplauso prolongado, solo silenciado con el bis. (Cubaminrex-Embacuba Rusia-PL)