

Nueva explosión en Beirut esta vez provocada por el talento de Roberto Fonseca y “Temperamento”
LÍBANO, 6 de junio de 2008. Una explosión de entusiasmo y alegría rodeo la única actuación del joven pianista cubano Roberto Fonseca y su grupo “Temperamento” que fue el primero de cuatro espectáculos que, en el marco del Festival Libanworld, se desarrollaran en el lapso de un año en Beirut con artistas de alto calibre.
Parece que la paz que vuelve a respirarse ahora en el Líbano, y la tranquilidad de espíritu de sus ciudadanos que estuvieron abatidos por la crisis durante casi tres años y la criminal agresión israelí, llevo a cientos de libaneses a volcarse en la adquisición de entradas que a pesar de sus altos precios se agotaron en pocas horas, expectantes ante la actuación de un grupo cubano de jazz latino del que no se había hablado aquí nunca antes.
A los pocos minutos de los primeros acordes del quinteto integrado por músicos de la talla de Javier Zalba, saxo, clarinete y flauta; Ramses Rodríguez en la batería; Omar González en el bajo; Joel Hierrezuelo en la percusión y, como colofón, el excéntrico Roberto Fonseca con su personalísimo quehacer en el piano, la dirección y la animación del espectáculo, los libaneses se percataron de que asistirían a un concierto único en su clase, tal como lo había advertido el productor y presentador Karim Rim.
El “Music Hall” resulto pequeño para tanta gente y los gritos de entusiasmo, los aplausos y ovaciones ante las muestras de talento de estos inigualables músicos hicieron que cuando Roberto Fonseca anuncio que todo el mundo bailaría con la ultima interpretación de “Temperamento” nadie se había percatado de que ya habían transcurrido dos horas de espectáculo y que todo tiene un final.
Roberto, carismático, entabló una comunicación perfecta con el público, no solo con su arte sino en inglés y prometió volver al Líbano e incorporar la música libanesa a su repertorio, porque, según dijo, la ama, agradeció el cariño del pueblo , bailó, enseñó estrofas de sus composiciones a un público que no dudo en secundarlo cantando en español, como la bella pieza dedicada al inolvidable Ibrahim Ferrer y se despidió con un reiterado “Shukran” que traía aires de África, del Caribe y de Cuba mezclados con gardenias libanesas. (Cubaminrex-Embacuba Líbano)