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Girón en la memoria de los milicianos.

Por Onelia Chaveco Chaveco

Cuba, 18 de abril de 2011.-   Enfrentar la invasión mercenaria a Girón, con fusiles R2 (ó M 52) y 90 tiros cada uno es, al decir en buen cubano, como asegura Francisco  Rodolfo Díaz López: "choteo".
   El caso es que aquella mañana del 17 de abril, los 528 hombres del batallón 339, primer escalón defensivo del país ante los agresores, solo disponían de aquel vetusto armamento frente a mil 500 hombres artillados con tanques, cañones, morteros, bazucas y otros dispositivos bélicos más avanzados.
   Ahora  Francisco, quien acaba de cumplir 82 años, y mientras rinde tributo a los compañeros caídos en las arenas de la heroica playa, rememora los hechos.
   Recuerda que luego de la organización de los hombres en compañías, dentro del aeropuerto Jaime González, de Cienfuegos, marcharon hacia el central Australia hasta que se dio la orden de avanzar y partieron rumbo a Playa Larga.
   El primer contacto con el enemigo se produjo en las cercanías del famoso cartel del INRA, donde combatieron hasta que llegó un refuerzo.
   La invasión mercenaria, denominada por sus organizadores Operación Pluto, tenía como objetivo establecer una cabeza de playa y constituir el gobierno provisional contrarrevolucionario, el cual solicitaría y obtendría apoyo del gobierno de los Estados Unidos.
   El desembarco por Playa Girón y Playa Larga, dos puntos de la Bahía de Cochinos al sur de Matanzas, terreno cenagoso y con solo tres vías de acceso, pretendía reducir las posibilidades de entrada de las tropas cubanas mientras el invasor se afianzaba en la zona.
   Luis Carlos Clemente Carradero, muy conocido en Cienfuegos por el sobrenombre de Oriente, por haber nacido en esas tierras, contó que apenas había bajado de la lucha contra los bandidos en el Escambray el dos de abril de 1961, y ya el día ocho se presentaba en el aeropuerto cienfueguero en respuesta al llamado de la Patria.
   En solo dos jornadas constituyeron el batallón 339 y Oriente fue seleccionado para dirigir la segunda compañía, con 126 hombres. Ya en la noche partieron rumbo a Aguada de Pasajeros y llegaron al central Australia, y al amanecer del siguiente día iniciaron el entrenamiento con los fusiles y metralletas.
   Afirma Oriente que él también tenía 90 tiros, y además un revólver 45 de seis disparos. Con ese pertrecho debían enfrentar al enemigo, encomienda lograda por el batallón con gran derroche de valor.
   En la madrugada del 17 comunicaron al mando sobre señales cercanas a la costa de una lancha a motor. Ello provocó el tiroteo y entonces solicitaron apoyo a dos compañías, las cuales se movieron hacia el lugar.
   Cuando contactaron con el enemigo, éste los conmina a rendirse y entonces se formó la balacera.
   Según Oriente, en la oscuridad se reordenaron y la encomienda fue cumplida: lucharon y resistieron hasta que llegaron los refuerzos, y así durante todo ese día y el siguiente, cuando los milicianos con menos armamento y municiones, dominaron a los agresores bien armados y entrenados, en las arenas en Girón. (Cubaminrex-AIN)


 

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