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En defensa de la más cándida y tierna de las sonrisas.

Por Iris de Armas Padrino
CUBA, 1 de junio de 2011.-    El primero de junio se celebra el Día Mundial de la Infancia, una fecha muy especial para la humanidad, aun en espera de la atinada toma de conciencia de muchos gobiernos para resolver el problema que representa la permanencia de unos 600 millones de niños en las filas de la pobreza.
    La infancia, etapa de la vida que marca para siempre el devenir del hombre y la continuidad de su propia presencia en la tierra, debería representar para cada habitante del planeta el momento de más felicidad de la existencia humana.
  Sin embargo, esta máxima no se aviene con la realidad que viven hoy unos 250 millones de niños desde cinco a 14 años, que trabajan extensas y agotadoras jornadas laborales, y de otros 130 millones que no reciben siquiera educación elemental.
  Aunque pudiera parecer un absurdo en pleno siglo XXI, también habría que añadir a los datos anteriores otros seis millones de chicos que padecen lesiones limitantes causadas por los conflictos bélicos o han fallecido como consecuencia de las guerras.
   Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia  (UNICEF), la prostitución y la pornografía infantiles, los llamados niños de la calle y el tráfico de órganos extraídos a muchachos menores de edad engañados o secuestrados y luego asesinados, rebasa con creces las peores y más espeluznantes experiencias de los campos de concentración nazis.
   No obstante esa barbarie internacional, otra es la realidad de los niños en Cuba, que nacen, crecen y viven en una sociedad que vela por su bienestar y salud, y donde luego se hacen hombres y mujeres capaces de enfrentar el futuro.
   Solo basta citar al UNICEF cuando en fecha reciente reconoció a nivel global la experiencia de la Isla en la atención educativa en edades tempranas, mediante el programa Educa a tu hijo y de los Círculos
Infantiles.
   En materia de salud, entre otros muchos beneficios, reciben las vacunas contra 13 enfermedades como la poliomielitis, tuberculosis, difteria, tétanos, tos ferina y sarampión, las cuales permiten un crecimiento sano y seguro.
  También la Constitución de la República y los Códigos del Trabajo, de la Familia y de la Niñez y la Juventud, avalan el respeto que el sistema socialista cubano imprime a la calidad de vida de los cubanos más pequeños.
  Basta recordar que hace unos días el doctor José Juan Ortiz, representante en Cuba de la mencionada agencia del sistema ONU, reiteró a la AIN que el país caribeño deviene modelo en la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, resultado de la prioridad política dada al tema por la ínsula, pese al bloqueo impuesto por Washington hace medio siglo.
  El funcionario significó que la Mayor de las Antillas garantiza plenamente los derechos de la infancia, y no hay un sólo niño fuera del ámbito escolar ni de la protección de todo tipo, incluida la salud.
  Cuando en 1954 la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que el Día Universal de la Infancia se destinara a promover el bienestar de los niños y niñas del mundo y la Conferencia Internacional en Defensa de la Niñez, efectuada en Viena en abril de 1952, proclamó que, por el solo hecho de nacer, tienen derecho a ser feliz, la humanidad nunca pudo imaginar que millones de infantes vivirían  todavía hoy como verdaderas bestias de cargas.
   Esta humanidad ha dicho basta y ha echado a andar y no podrá esperar a ser indiferente ante el dolor que representa ver a un pequeño morir de hambre en África u otra parte del planeta, o perecer en un conflicto bélico.
   La esperanza ha de ser valedera para las futuras generaciones de infantes que esperan se haga la luz en el camino y se imponga a las oscuras tinieblas del egoísmo de algunos gobernantes de países ricos o pobres.
   Un llamado a la humanidad se impone para que asuman como ejemplo a seguir a Cuba, donde la nueva generación seguirá siendo el futuro y la continuidad de la Revolución.
 Velemos para que este Primero de Junio se extienda la felicidad eterna a los 365 días del año en todos los confines del planeta.  (Cubaminrex-AIN)


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