Modelo cubano mide efectos de cambios climáticos en bosques
Por
Enrique Atiénzar Rivero
Tomado de Granma,
11 de enero de 2005
CAMAGÜEY.—Un modelo ideado por especialistas cubanos capaz de evaluar el impacto de los cambios climáticos sobre los bosques se utiliza hoy como herramienta para determinar efectos negativos, o positivos, más allá de nuestras fronteras.
Creado en Camagüey en 1998, el llamado "modelo bioclimático" se aplica también en zonas boscosas de República Dominicana, Haití y St. Kitts, explicó Roger Rivero, investigador del centro meteorológico local, autor principal de este estudio en el cual intervinieron sus tres hijos.
Emplearon en su elaboración, como datos básicos, los reportes mensuales de temperatura y precipitaciones, además de la concentración atmosférica de dióxido de carbono.
El también experto de la Organización Mundial de Meteorología (OMM), de la ONU, explicó que los bosques de la región están amenazados por la tala indiscriminada, incendios y por los cambios climáticos que aceleran la aridez de los suelos, y la escasez de agua.
Los bosques, apuntó, corren el riesgo de disminuir su productividad, lo que dañaría todos los ecosistemas que radican en ellos y la producción de madera y carbón vegetal, entre otros.
En 1998 la provincia de Camagüey contaba con un 17% de su superficie cubierta de bosques, pero el esfuerzo sostenido en la reforestación hizo posible, según el más reciente reporte, que aumentara a un 21,8% al final del 2004, año en el que fue presentada en el Congreso Forestal la versión final de este modelo.
En
él se plantea la necesidad de cubrir de plantaciones las áreas
improductivas, extender las superficies boscosas y establecer un manejo racional
que garantice la densidad potencial de biomasa en cualquier condición
climática.