Muestra Cuba tasa de trasplante renal más alta de Latinoamérica

. Aumenta al 80% la supervivencia en pacientes con trasplante hepático. Al cierre del 2003, el país se ubicó entre los diez primeros del mundo en donantes de órganos por millón de habitantes, y todo esto a pesar de las trabas que impone el bloqueo de EE.UU. a la isla.

MARIETA CABRERA
Trabajadores
Agosto, 2004

Con una experiencia de más de 30 años en trasplante renal, el Instituto de Nefrología ha formado a varias generaciones de especialistas de todo el país.

Como ocurre siempre que un ser viene al mundo, el nacimiento de Bárbara debió colmar de alegría a todos. De aquella ocasión, hace 50 años, ella no puede dar fe. Pero de su segundo nacimiento, el 1 de julio de 1994, lo recuerda todo: Fueron cuatro horas en el salón. Cuando abrí los ojos vi a los médicos y a las enfermeras que me sonreían y supe que todo había salido bien. Me preguntaban cómo me llamaba, qué hacía allí, y me daba gracia, pues me acordaba hasta de sus nombres. Fue un momento inolvidable en el que sentí más aún el inmenso cariño de aquellas personas que ya habían pasado a formar parte de mi familia.

Diez años han transcurrido desde que Bárbara Paz Infante volvió a la vida, como dice ella, luego del trasplante renal que le hicieron especialistas del Instituto de Nefrología. Antes de la operación siempre estaba cansada, tenía sueño, tropezaba al caminar. Ahora estoy bien, asisto a consulta cada tres meses, pero si tengo un simple catarro, me atienden en el Instituto con la máxima prioridad. A veces suena el timbre del teléfono y es alguno de los médicos, interesado en mi salud.

Historias similares podrían ser contadas por muchas personas en cualquier lugar de la Isla. En 1970, a solo 12 años del primer trasplante renal en el mundo, tuvo lugar el debut cubano en este campo, de la mano de talentosos profesores como el doctor Abelardo Buch. Desde entonces, se han hecho 3 mil 504 operaciones de este tipo en varias instituciones del país, la mayor cantidad (mil 82) en el Instituto de Nefrología.

Desde 1988 la selección de la persona a la cual se la va a efectuar el trasplante se realiza por métodos automáticos. Según explica el doctor Alexander Mármol, jefe del servicio en el mencionado instituto, “tenemos creada una red de computadoras donde están los mil 550 pacientes en diálisis, de los cuales se elige al receptor mediante técnicas inmunológicas entre este y el donante. El modelo, propio de países desarrollados, garantiza mejores resultados, pues permite escoger al receptor óptimo dondequiera que se encuentre, propósito que en nuestro caso es aún más equitativo y ético, debido al carácter masivo y gratuito de la salud pública”.

La prioridad concedida por el Estado a esta especialidad se aprecia no solo en el incremento paulatino del número de trasplantes (105 en este año), sino en la creación de nuevos servicios de diálisis en todo el país (de 33, existen hoy 47) y la reparación y modernización de otros con el objetivo de acercarlos a la comunidad.

“Intentar medir este esfuerzo sería incalculable no solo en su dimensión humana, sino también en el aspecto financiero. De acuerdo con el Reporte de Costos del año 2002, del Registro de los Estados Unidos, un trasplante renal cuesta en el primer año de realizado alrededor de 17 mil dólares, y mantener un paciente en diálisis durante igual periodo, 46 mil”, comenta el doctor Mármol, y añade que actualmente “Cuba tiene la tasa de trasplante renal más alta de Latinoamérica (19,7 por millón de habitantes), con indicadores de supervivencia que si bien no alcanzan aún los existentes en países desarrollados, son aceptables y nos proponemos elevarlos en los próximos años”.

EN CUATRO HORAS

Más cercano en el tiempo, el trasplante de corazón dio un nuevo aire a este quehacer en el país, y a no pocos cubanos. Desde 1985 algunas de las noches y madrugadas en el Hermanos Ameijeiras fueron aún menos apacibles. El aviso de la existencia de un donante en cualquier provincia activaba una red de alrededor de 30 personas, dirigida entonces por el profesor Noel González.

“Son momentos de mucha tensión. Desde que se pinza la arteria aorta para extraer el órgano en el lugar donde está el donante hasta que se trasplanta al receptor no pueden transcurrir más de 4 horas”, expresa el doctor Alejandro Villar, jefe del servicio de cirugía cardiovascular en el hospital capitalino.

Un total de 114 trasplantes cardiacos, uno de pulmón y tres de corazón-pulmón se han efectuado desde entonces, con una supervivencia al año del 75% (en el mundo está entre 70 y 80%), asegura Villar, también jefe del Grupo de Trasplante Cardiaco, y anuncia que en los próximos años prevén reactivar el de corazón-pulmón.

Igualmente valiosos han sido los más de mil 150 trasplantes de córnea realizados entre 1998 y 2003; los 137 de médula ósea y los 80 hepáticos (entre estos, dos de hígado-riñón).

Considerado por expertos como el de mayor complejidad, el trasplante hepático muestra desde 1999 un desarrollo acelerado, con una supervivencia global del 73%, aunque en el pasado año y en el primer semestre del actual este indicador alcanza el 80 porciento.

En opinión del doctor Leonel González, experimentado cirujano del Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, se trata de un proceder que marca el desarrollo de un hospital. “Cuba ha podido lograrlo con resultados similares a los centros que en el mundo hacen este tipo de operación”.

TRANSPARENCIA

La diversidad y el número de intervenciones quirúrgicas realizadas cada año, así como la labor de coordinación para organizar y dirigir este quehacer en todas las provincias ubican a nuestro país a la vanguardia en América Latina, afirma el licenciado en enfermería Dagoberto Fernández, coordinador nacional del Programa.

“Tenemos unidades en 42 instalaciones hospitalarias, dedicadas con absoluta transparencia y ética médica al proceso de donación de órganos y trasplante. Nuestros profesionales están mejor preparados y hay mayor cultura entre la población acerca del tema, lo cual es esencial, pues la sociedad es la principal protagonista y beneficiaria”, apunta.

Con una tasa de 17,5 donantes de órganos por millón de habitantes, al cierre del 2003 Cuba se ubicó, de acuerdo con los registros internacionales, entre los diez primeros países del mundo es este campo, dice Fernández, y agrega que “en nuestro caso la negativa familiar es muy poca, alrededor del 13%, mientras que en el mundo sobrepasa el 25%. Detrás de estas cifras está la generosidad de nuestro pueblo, de quienes en medio del dolor por la pérdida de un ser querido ayudan a salvar otra vida”.

En los primeros seis meses de 2004 el país contó con más de 100 donantes de órganos, y se hicieron 160 trasplantes de córnea, 105 renales, 16 hepáticos, 15 de médula ósea y uno cardiaco.

SALTAR OTRAS BARRERAS

El pasado año, durante varios meses, no se pudo realizar trasplantes cardiacos en el país debido a que la firma norteamericana comercializadora del equipo para realizar la biopsia endomiocárdica se negó a vendérselo a Cuba. “Sin ese equipamiento es imposible hacer el trasplante, porque se pone en riesgo la vida del paciente”, explica el doctor Villar.

Otras limitaciones, desde antibióticos y material gastable hasta soluciones de preservación para mantener el órgano obtenido del donante, enfrentan diariamente los médicos cubanos como consecuencia del bloqueo de Estados Unidos contra la Isla. Aunque algunos medicamentos empleados para el tratamiento de estos enfermos se fabrican en el país, otros es preciso adquirirlos en el exterior, como son las drogas inmunosupresoras para prevenir complicaciones y evitar el rechazo del órgano”, añade el especialista.

Cada persona a la que se le realiza un trasplante usa varios de esos fármacos. Según cálculos conservadores, señala el licenciado Fernández, en la compra de uno solo de esos inmunosupresores, para un promedio de 300 pacientes con cualquier tipo de trasplante, el país invierte anualmente más de un millón de dólares.

Pero ni Bárbara ni ninguna otra cubana o cubano que precise de tales medicamentos paga por estos. Muchos quizás ni sepan cuánto cuestan. Lo que sí conocen es que haber traspasado el límite de una existencia que parecía truncarse a destiempo, no es un regalo divino y mucho menos exclusividad de quien tiene más monedas en el bolsillo, sino obra del interés por el ser humano y del desvelo ilimitado de personas como las que ahora le dan la bienvenida a otro paciente con un órgano recién trasplantado que vuelve a la vida con una segunda oportunidad.