Ciencia y Técnica >> BioCen cumple diez años

Centro de Inmunología Molecular
Por: Bárbara Avendaño


Por Orfilio Peláez

Parafraseando el lenguaje deportivo puede afirmarse que el Centro de Inmunología Molecular (CIM) acaba de establecer una marca muy difícil de igualar al obtener durante tres años consecutivos el premio especial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en la categoría de resultado de Mayor Relevancia Científica.

Y ese reconocimiento adquiere particular destaque en este caso porque estamos hablando de una institución con apenas una década de fundada, y cuyo colectivo de investigadores, ingenieros y técnicos tiene una edad promedio que no rebasa los 37 años.

El CIM tiene la misión fundamental de buscar nuevos productos para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer, así como de enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico.

Perteneciente al Polo Científico del Oeste de la capital, sus principales líneas de investigación se concentran en la inmunoterapia de cáncer, en especial el desarrollo de las llamadas vacunas moleculares, además de la ingeniería de anticuerpos, ingeniería celular, bioinformática, y regulación de la respuesta inmune.

Uno de los sellos más característicos del centro es que en él se realiza el ciclo completo de un producto, desde la fase de investigación y desarrollo, hasta la producción industrial, control de la calidad y comercialización, para lo cual dispone de una eficiente tecnología, equipos de avanzada y modernos laboratorios.

Sin embargo, su mayor riqueza radica en la calidad humana y el altísimo nivel científico de sus trabajadores. Ello ha permitido que en la actualidad el CIM trabaje en un total de 22 productos de primerísimo nivel, entre ellos varios tipos de anticuerpos monoclonales que ya cuentan con su registro médico, como el IOR-T3 para evitar el rechazo en los casos de trasplante renal, y el hR3, empleado con resultados prometedores en el tratamiento de tumores avanzados de cabeza y cuello.

Dentro de esa relación figuran también las llamadas vacunas terapéuticas contra el cáncer, de las cuales se concluyeron en el 2003 cuatro ensayos clínicos en tumores de mama y melanoma, fundamentalmente.

Para estos verdaderos artesanos de la esperanza todavía hay mucho camino por andar en la batalla frente al cáncer. El siglo XXI, con sus revolucionarios progresos en la ingeniería genética, la biotecnología, las ciencias básicas y la bioinformática, puede dar la clarinada definitiva.(2/03/2004)

(Tomado de: Granma Diario)