Un “abuelo” muy potente
Cerca de dos millones de cubanos se benefician actualmente con los productos y servicios del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, institución creada hace 40 años

Por Mileyda Menéndez Dávila
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.
Gardel no conocía el Centro Nacional de Investigaciones Científicas cuando sugirió, a ritmo de tango, que veinte años no eran nada... Así lo afirmó el actual director de esa institución capitalina, el doctor Carlos Gutiérrez, quien el 15 de enero cumplió justamente ese tiempo en el cargo, y aseguró que el 2004 ha sido el mejor año de los que lleva al frente del centro.
Pero veinte años es solo la mitad de la existencia que ya acumula el CNIC, a quien él llama el “abuelo” de la ciencia en Cuba porque sus laboratorios han ayudado a formar a más de 25 000 técnicos y profesionales de todo el país, y han sido la matriz de la cual se nutrieron centenares de centros científicos o asistenciales surgidos en estas cuatro décadas.
Para Gutiérrez, esas dos realidades son los principales triunfos del CNIC en toda su historia, sin desconocer los resultados en el plano investigativo, algunos de ellos considerados grandes aportes a la ciencia mundial.
Una página entera no alcanzaría para resumir todo el quehacer de ese centro en doce meses de su perenne accionar, pero intentaremos sintetizar algunos de sus frutos en el 2004, presentados por su director en el balance anual con los trabajadores, como un pequeño homenaje al Día de la Ciencia Cubana.
APORTES QUE LEVANTAN
Cuando se habla del CNIC en estos tiempos es referencia obligada el éxito del PPG, cuya calidad ha sido ampliamente reconocida por nuestra población, y especialmente entre los adultos mayores, por sus valiosas propiedades para prevenir los trastornos vasculares severos, entre otras bondades.
Actualmente lo emplean en el país cerca de 250 000 personas y se exporta con éxito a varios países, según explicó Gutiérrez a la prensa. En el 2004 se vendieron más de 67 millones de tabletas de Policosanol —como se nombra este producto—, en sus tres presentaciones actuales de cinco, diez y 20 miligramos, además de 50 kilogramos del producto activo, suficiente para producir cientos de miles de píldoras más en otros países.
Pero el CNIC no se duerme en los laureles con el PPG y ya ha creado otro remedio, extraído de la cera de la caña de azúcar, para disminuir el colesterol. El nuevo producto ya cuenta con su registro médico y a partir de este año se podrá vender en la Isla como complemento nutricional.
Asimismo se ha patentado un nuevo medicamento para la hiperplasia prostática benigna, obtenido de una palmácea cubana.
POR EL SER HUMANO
A diferencia de otros países, donde la investigación científica es patrimonio de ricos o se experimenta a capricho en temas de poca utilidad, el CNIC se enorgullece de presentar este año varios resultados de inmediata aplicación para el bienestar humano.
En esa línea trabaja su Centro de Neurociencias, cuyo espectro de tareas abarca desde un complejo estudio de la conectividad del cerebro y la descripción de nuevos endofenotipos de la esquizofrenia para hacer más efectivo su tratamiento, hasta el pesquisaje de problemas cognitivos en niños y adultos mayores de la capital para encauzar sus soluciones.
Con ese enfoque se enfrentaron los estudios de dislexia y discalculia (dificultades para leer o calcular, este último realizado por primera vez en Cuba) en 11 837 escolares del municipio de Centro Habana, y la determinación del deterioro cognoscitivo leve en 761 pacientes mayores de 67 años del municipio Playa, con el fin de determinar la influencia de ese estado en el riesgo de padecer demencia.
También resultó significativo el estudio de 203 personas con sordoceguera en todo el país, de las cuales cien fueron diagnosticadas como positivas, y de ellas 17 son precandidatas a implantes cocleares, para mejorar al menos su sentido del oído y su calidad de vida.
ALIVIOS DE AIRE Y MAR
El Centro de Investigaciones del Ozono, CIO, es otra de las áreas del CNIC con resultados relevantes al cerrar el año en los 42 centros asistenciales que brindan su terapia a lo largo de todo el país a partir del Oleozon: un aceite de girasol ozonizado.
El 2004 representó un despliegue mayor en el uso de este producto, cuya eficacia se ha demostrado en el tratamiento de la insuficiencia renal crónica, la giardiasis, e incluso en los casos de pie diabético: un mal que suele llevar a la amputación en un por ciento considerable de pacientes, mientras que el ozono reduce ese riesgo a la mitad.
Con la Coralina HAP-200, o hidroxiapalita porosa, se ensayaron en el pasado año nuevas combinaciones para las implantaciones óseas múltiples, en las que se confirman sus características de biocompatibilidad y eficiencia para “suplantar” estructuras óseas en el cuerpo humano.
También de los fondos marinos se obtiene la materia prima para producir el suplemento de calcio Suplecal, que obtuvo en el 2004 su registro médico, y otros medicamentos que están actualmente en fase de ensayos clínicos.
APORTE UNIVERSAL
El CNIC guarda en su historial no pocos logros universalmente valiosos.
Tal vez el más reciente de estos sea el descubrimiento del mecanismo de trasmisión horizontal de los genes que codifican las toxinas del cólera, cuya aplicación práctica se centra en la obtención de una vacuna más segura para combatir tan terrible enfermedad.
El candidato vacunal cubano, obtenido a partir de la cepa viva 638 del vibrio cholerae, se ha desarrollado en colaboración con el Instituto de Investigaciones
Carlos J. Finlay y el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, IPK, y se encuentra ya listo para pasar a la fase de estudios clínicos en Sudáfrica.
CIENCIA DE ALCANCE MUNDIAL
Varios resultados del CNIC han recibido diversos premios internacionales y nacionales por su alto impacto en el quehacer científico de los cubanos y en el mejoramiento de su calidad de vida.
Uno de ellos es la caracterización de los residuos sólidos de la Ciudad de La Habana, un estudio esencial para lograr una gestión más eficiente en el manejo de la problemática medioambiental de la provincia.
Este año también significó un avance en el campo
del desarrollo de tecnologías y equipamiento para
el diagnóstico rápido aplicables al nivel primario
de salud. Tal es el caso del Mycrob-1000, utilizado
para detectar ágilmente las infecciones urinarias
—especialmente en poblaciones de riesgo como las embarazadas y niños—, y de su Red Nacional DIRAMIC, que abarca 28 hospitales del Programa de Atención Materno Infantil.
Pero el “decano” de la ciencia cubana no se limita a investigar, sino que además se encarga de vigilar celosamente su propiedad intelectual, reducir sus costos, ahorrar energía y cuidar de sus recursos con la misma consagración que pone en sus experimentos, por lo que también en ese campo han salido airosos en el 2004, según el balance presentado.
La docencia es otro aspecto relevante en el desempeño de este centro, que defendió el pasado año nueve tesis doctorales y se preocupó por la superación no solo de sus profesionales sino también de sus jóvenes obreros y técnicos interesados en matricular en la universidad.
En resumen, el año 2004 ha sido para el CNIC una etapa de consolidación de su liderazgo científico, según precisó el doctor Gutiérrez, y el 2005 se presenta con varios retos importantes, como la realización de numerosos ensayos clínicos de sus productos dentro y fuera del país, y la convocatoria a su XIV Congreso Internacional, a desarrollarse del 27 al 30 de junio en esta capital.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.