Ciencia y Técnica >> La Biotecnología aumentó sus exportaciones en el 2001

Polos que atraen


Una década después de creados, los polos científicos territoriales motivan elogios y polémicas al calor de los debates previos al Tercer Congreso del Sindicato de Trabajadores de la Ciencia

El concepto de Polo Científico fue una de esas nociones de la Revolución que luego de una popularidad inicial desbordante hace poco más de una década, se incorporó al lenguaje y al trabajo cotidianos como elemento natural que ya nadie prácticamente cuestiona.

En particular los polos territoriales nacieron como la consecuencia necesaria e inevitable de la aplicación de esa filosofía de trabajo en los grandes centros científicos de la capital, que marcaron en los años 90 el despegue de la biotecnología cubana.

"Algunos de estos polos se han debilitado y han dejado de jugar un papel activo en los territorios", evalúa el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Ciencia en el informe a su Tercer Congreso, que se celebrará durante los últimos días de mayo.

Con esa valoración, nacida de planteamientos hechos en varias conferencias provinciales previas al Congreso, este equipo de reporteros profundizó en la situación actual de esos polos.

"La evaluación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) es que los polos han desarrollado una labor magnífica, y cumplen el objetivo para el cual fueron creados", expresa la viceministra de ese organismo, América Santos Rivera.

POLOS DE INTEGRACIÓN

Las palabras coordinación, integración, son la esencia de la labor de los polos. Su creación fue una idea del Comandante en Jefe, que marcaría no solamente una solución coyuntural ante la inminencia del período especial en el primer lustro de los 90, sino un principio que distingue hoy a la ciencia en Cuba.

El propio Fidel, al clausurar el Congreso Constituyente del Sindicato de la Ciencia, en marzo de 1992, definía a los polos como "un mecanismo excelente de trabajo" y como una de las "formas de establecer una cooperación estrecha entre todos los centros de investigaciones que estaban en un área".

Ya en esa fecha era una realidad en expansión el fortísimo Polo del Oeste capitalino y avanzaba la materialización del Industrial, los primeros polos territoriales en Villa Clara y Santiago de Cuba, y estaban claros los conceptos para crear el de Humanidades y los restantes polos en las provincias.

Once años después, el país mantiene sus 15 polos científicos: tres temáticos -del Oeste, Industrial y de Humanidades- y 12 territoriales.

"Esa idea de Fidel hoy está tan vigente como el primer día y desempeña un papel fundamental en la solución de los problemas económicos del país", afirma la Viceministra del CITMA.

La integración de los científicos al sistema empresarial y productivo, un componente esencial de los polos territoriales, es un elemento clave en Pinar del Río, para alcanzar mayores volúmenes y mejor calidad en los fondos exportables, en particular en el tabaco.

En la pasada cosecha, la más occidental de las provincias logró un mayor rendimiento mediante la introducción de un paquete tecnológico que incluye desde nuevas variedades hasta la cura controlada, al recolectar 160 mil cujes de tabaco más, con 104 caballerías menos del cultivo, lo cual significó un incremento productivo del 10 por ciento.

Otra muestra del funcionamiento práctico del Polo en Vueltabajo es el auge del llamado arroz popular. Allí productores empíricos asesorados por la Estación Experimental del Arroz, mediante la introducción de variedades altamente resistentes a enfermedades, producen como promedio anual 40 mil 680 toneladas del cereal en unas mil 500 caballerías.

"La empresa plantea demandas tecnológicas a las que la ciencia y la innovación deben dar respuesta", argumenta América Santos al referirse al vínculo entre productores y polo científico territorial.

No obstante, hay casos como el de Ciego de Ávila, donde los desvelos por muchos años de los especia listas de las ramas de producción de carne y leche y de la agricultura cañera, aunque experimentan resultados, no acaban de fructificar en grande en el terreno.

Para las autoridades del CITMA ese no es un problema del polo, sino de la evolución gradual hacia el actual sistema de ciencia e innovación tecnológica, donde el fin no es llegar a un resultado, sino introducirlo y generalizarlo. Los polos son reconocidos entonces como un elemento impulsor en el esfuerzo de cerrar ese ciclo.

Para Blanca Esther Martín Recort, especialista de la Dirección de Tecnología e Innovación del CITMA, este es un proceso complejo, porque depende de recursos y de que los productores asimilen. "A veces puede suceder también que un resultado esté completamente terminado para el investigador y no lo está", apunta.

POLOS CAMBIANTES

"La práctica ha dicho que las temáticas a investigar cambian de forma constante según la realidad: hay asuntos e incluso personal calificado, que de modo coyuntural entran o salen del foco del trabajo", explica Miguel Salazar, de la secretaría ejecutiva del polo científico avileño.

En esa provincia el polo nació para trabajar en programas de la Salud, Azucarero, Agrícola y de la Biotecnología. Con el tiempo evolucionó hasta parecerse cada vez más a las características de ese territorio, de modo que hoy se estructura en cuatro frentes: científico-tecnológico azucarero, de producción de alimentos, de la salud y del turismo.

Un ejemplo muy interesante de cómo los polos científicos incorporan nuevos objetivos es el Proyecto de Desarrollo Integral del municipio de Yaguajay, en Sancti Spíritus, que maduró gradualmente desde su surgimiento en 1993 por el área de la salud, hasta abarcar numerosas esferas de la vida social de ese territorio.

"Cada cual comenzó a hacer metodologías y proyectos, a dirigir y controlar de diferentes maneras, hasta que seis años después intervino el CITMA, revisamos lo que estaba hecho, creamos un programa, hicimos una reingeniería", explica María Dolores Rivero, directora de Ciencia y Tecnología de la Delegación espirituana.

Aun cuando se han dado pasos desde 1999, todavía el proyecto de Yaguajay no forma parte oficialmente de la labor del polo científico "por un problema de madurez", según reconoce Dolores, quien informó que ya debe pasar a integrar ese mecanismo en junio próximo.

Y precisamente uno de los señalamientos que hoy hacen algunos es si el sistema de trabajo mediante programas y proyectos, adoptado por el CITMA como parte del sistema de ciencia e innovación tecnológica, no trae el olvido o al menos un debilitamiento del papel de los polos.

Blanca Esther argumenta que en el polo pueden coincidir o no proyectos de programas nacionales, ramales y territoriales. "En el polo no tienen que estar todas las instituciones del territorio. Hay que hacer mucha más ciencia que la que está dentro del polo", afirma.

Para América Santos, los programas y proyectos son la manera de organizar cómo investigar, dónde ubicar los recursos humanos y financieros, en función de las prioridades del país. "Ninguna estructura, procedimiento o acción dentro del sistema de ciencia e innovación tecnológica sustituye el trabajo del polo", afirma categórica.

POLOS CON VOCACIÓN SOCIAL

Las Ciencias Sociales ocupan un espacio importante en las acciones del polo de Villa Clara. Resaltan los proyectos que coordina hoy el Grupo de Estudio de Desarrollo Comunitario de la Universidad Central de Las Villas, para la evaluación de la eficacia en los programas sociales de la Batalla de Ideas y la capacitación del personal vinculado a la formación de trabajadores sociales.

Otro ejemplo es el trabajo científico que realizan en las comunidades de los centrales azucareros que quedaron inactivos por la reestructuración del MINAZ, para reorganizar la vida económica y social de sus pobladores.

Esta participación de las ciencias sociales en el polo mediante proyectos comunitarios no es exclusiva de Villa Clara, ni es la única manera en que ocurre esa vinculación. Los territorios con poblaciones montañosas, por ejemplo, tienen proyectos científicos y de innovación tecnológica muy importantes, siempre con una vocación social.

"Nuestro sistema social no concibe la solución de un problema sin ese componente humano", opina América Santos, para quien tal propósito resulta muy favorecido con la reciente creación de los consejos de las Ciencias Sociales en el ámbito nacional y provincial, los cuales deben desempeñar un papel importante en la coordinación y organización de las instituciones y especialistas que trabajan en ese campo.

Por último, la Viceministra del CITMA adelantó que está casi lista una resolución de su organismo que regula e institucionaliza la existencia de los polos.

En julio próximo -anunció- tendrá lugar una reunión nacional de polos territoriales, para reflexionar sobre los resultados alcanzados y las nuevas metas que tienen por delante.

Tomado del Diario Trabajadores
12.05.03