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Vacuna cubana contra el Haemophilus influenzae

El XX aniversario de la inauguración del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), donde comenzó a producirse a gran escala el interferón leucocitario, una eficaz sustancia capaz de interferir las agresiones virales y con otros empleos en Medicina, fue celebrado ayer en áreas aledañas a esa institución, en La Habana.

El doctor Luis Herrera, director general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), de la que actualmente forma parte el CIB, puso de relieve el papel trascendental de la puesta en marcha de este centro, que abrió las puertas al desarrollo de la Biología moderna en nuestro país.

Los científicos del CIGB han logrado en esos años la vacuna recombinante contra la hepatitis B, reconocida (calificada) por la Organización Mundial de la Salud, y que ha permitido la inmunización contra esa enfermedad de toda la población menor de 21 años en nuestro país; la Estreptoquinasa recombinante, con patente mundial, para el tratamiento de los infartos cardíacos; los interferones recombinantes, en cuya aplicación Cuba reúne una de las experiencias más grandes internacionalmente.

También el Factor de crecimiento epidérmico, para diversos usos médicos y cosméticos; el Factor de transferencia, de gran empleo en el país para el tratamiento de las infecciones respiratorias a repetición en los niños, y otras afecciones; el interferón Gamma, para la artritis reumatoide; la Eritropoyetina, que incrementa las defensas del organismo, por citar algunas de las más reconocidas producciones del CIGB.

Si hace 20 años nuestro gran reto era hacer viable la biotecnología moderna en Cuba, indicó Herrera, actualmente pasa en el plano empresarial por alcanzar los mercados de los países altamente desarrollados, lo que validará el gran esfuerzo de estas dos décadas.

El Centro de Investigaciones Biológicas, crecido y multiplicado por la visión creadora de la Revolución, ha permitido que se haya consolidado una estructura, una capacidad de generación de ideas, y también llevar esas ideas a niveles tecnológicos, para concretarlos en desarrollos productivos y comerciales.

Eso marca, dijo el doctor Herrera, una madurez del desarrollo de la ciencia y la técnica en nuestro país, por lo que en el plano científico-técnico nos proponemos ahora, con la dinámica y celeridad requeridas, vencer los nuevos retos que plantea el siglo XXI. Granma.