| Ciencia y Técnica>>Centro de Inmunoensayo y su tecnología SUMA |
Centro de Inmunoensayo
y su tecnología SUMA
Auténtica joya de la ciencia en Cuba
JOSÉ A. DE
LA OSA
El mayor orgullo de los científicos del Centro de Inmunoensayo de Ciudad de La Habana, creadores y productores de la tecnología SUMA, es que la ciencia (la alta ciencia) generada en esa institución no se ha quedado encerrada "en nuestras cuatro paredes", sino que ha beneficiado a millones de personas en Cuba y fuera de sus fronteras.
La afirmación se esclarece si recordamos que el equipo SUMA (Sistema Ultramicroanalítico), avanzada tecnología cubana que inició sus aplicaciones hace dos décadas para el pesquisaje masivo de malformaciones congénitas, puede ser empleada en la actualidad para 24 tipos de análisis diferentes (VIH/SIDA, hepatitis B y C, alfafetoproteína en las gestantes, determinación de hipotiroidismo en los recién nacidos), con una ventaja adicional sobre otras técnicas utilizadas para estos fines: su economía. Requiere pequeñas cantidades de muestras y también de reactivos para los diagnósticos de certeza que realiza.
Desde comienzos de la década de los ochenta, y gracias al SUMA, Cuba fue el segundo país de América, precedido solo por Canadá, en disponer de un Programa de Tecnología Avanzada para el diagnóstico del hipotiroidismo congénito con una cobertura nacional, lo que ha permitido desde entonces que más de 2 millones 100 mil niños hayan sido estudiados con este proceder, impidiendo con ello que cientos de ellos pudieran sufrir los daños cerebrales severos que produce esta enfermedad capaces de conducir al cretinismo.
Esta tecnología, extendida a alrededor de 10 países en América Latina, ha propiciado también la aplicación de estos pesquisajes en la región a más de 5 millones y medio de niños.
Está fresco aún en la memoria de los cubanos el esencial papel desempeñado por el sistema semiautomatizado de diagnóstico SUMA en la reciente y victoriosa ofensiva librada en Ciudad de La Habana contra el mosquito transmisor del dengue, que posibilitó estudiar a grandes poblaciones de personas sospechosas de padecer el dengue y detectar a los positivos.
Los científicos del Centro de Inmunoensayo crearon una red de 167 laboratorios en todo el país, cuatro centros de asistencia regional (Ciudad de La Habana, Sancti Spíritus, Las Tunas y Santiago de Cuba) y cuatro empresas Tecnosuma en el exterior (México, Colombia, Brasil, Venezuela) para la comercialización del SUMA y los reactivos que producen.
Otras cifras, también reveladoras del quehacer científico en favor de la población, pueden ofrecer una imagen de lo mucho logrado por el colectivo científico de Inmunoensayo, sustentado en un régimen social como el cubano. Solo los programas de certificación de sangre y de vigilancia epidemiológica han posibilitado, con el auxilio del SUMA, el estudio de 25 millones de personas, evitando la transmisión de 350 casos de SIDA por vía sanguínea, más de 73 000 de hepatitis B y 38 000 de hepatitis C.
El Centro, con sus exportaciones, sufraga los costos en divisas de los ambiciosos programas de tecnología avanzada que desarrolla el país para impedir el nacimiento de niños con malformaciones congénitas y, en sistemática vigilancia epidemiológica, imposibilitar la transmisión o introducción de enfermedades en nuestro territorio.
Este colectivo, en coordinación con los científicos del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), desarrolló un avanzado equipamiento, Estereoflex, para la cirugía cerebral con técnicas de mínimo acceso, que se emplea actualmente en seis hospitales de la Isla y constituye un rubro exportable.
Determinaciones que se realizan mediante la tecnología SUMA:
pesquisaje de hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria, deficiencia
de biotinidasa, galactosemia, malformaciones congénitas y síndrome
de Down, predisposición a enfermedades alérgicas, certificación
de sangre y vigilancia epidemiológica, evaluación de inmunizaciones,
confirmación de hepatitis B y C, estudios serológicos, entre
otras... Casi el ciento por ciento de nuestras gestantes -unas 150 000
cada año- se beneficia con el programa de diagnóstico de
malformaciones congénitas. Desde 1982, más de 5 300 familias
cubanas han tenido la posibilidad de evitar tener un hijo con una malformación.
Pero resulta impresionante saber también que alrededor de 2 millones
400 mil familias, con resultados normales de la prueba de alfafetoproteína,
conocieron la baja probabilidad de tener una des-cendencia con alguna
malformación... En Cuba el cretinismo, consecuencia del hipotiroidismo
no tratado, ha sido erradicado de nuestra infancia y 659 niños
se han salvado de esta devastadora enfermedad... El colectivo del Centro
de Inmunoensayo, que celebra su XV aniversario el próximo día
7, trabaja actualmente en 14 programas de desarrollo que incluyen nuevas
pruebas para preservar la normalidad de nuestros niños... En América
Latina se encuentran instalados 242 laboratorios SUMA, que han permitido
el estudio de más de 5 millones de niños para prevenir el
hipotiroidismo congénito y se emplean también para la batalla
contra el dengue que azota a la región.
(Con información de Granma Diario