Cultura>> El primer automóvil que circuló en La Habana

Cubano, latinoamericanista y de vocación universal

Por Sonia Sánchez


• Entrevista con Omar González, presidente del ICAIC

Cuando surgió el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos el 24 de marzo de 1959, Omar González tenía tan solo ocho años. Hoy este hombre, licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, poeta y narrador, amante del cine —fue amigo en su juvenil bohemia de Glauber Rocha—, que nunca imaginó verse involucrado en una empresa fílmica, enfrenta el desafío de dar continuidad al trabajo de una institución que ha marcado un hito en la formación del acervo cultural del pueblo cubano.

"El ICAIC durante todo este tiempo ha sido una institución jerarquizada por el país, y a pesar de todas las dificultades económicas que hemos conocido, recibimos siempre un importante apoyo por parte del Estado y de la máxima dirección de la Revolución", dijo a Granma a propósito de la significativa efeméride.

Tras recordar que el cine es una industria muy cara, y en la que hay un fuerte componente en divisas, comentó que estos costos se han incrementado por la actual coyuntura de la economía mundial y la caída del campo socialista de Europa del Este, "nuestros antiguos principales proveedores, a partir de lo cual no hubo más suministro estable de película virgen; los equipos y accesorios en general se deterioraron, la infraestructura civil también sufrió, pero con gran sentido de cooperación, de responsabilidad de lo que significa el cine y lo conseguido en Cuba, hemos tratado de revertir la situación."

En cuanto a la producción fue muy importante —señaló— la propia creatividad de los cineastas buscando alternativas de financiamiento mediante los servicios cinematográficos a terceros (las películas realizadas en Cuba de otros países que puedan dejar un margen de utilidad importante para mantener la institución: combustible, vestuario, escenografía, la propia fotografía), y también las coproducciones, a pesar de ser un elemento al cual conviene siempre tener bajo atención, para evitar que se desvirtúen principios y rasgos de nuestra identidad.

"Las coproducciones han permitido a nuestros realizadores la confrontación con otros públicos como el de Europa que eran zonas vedadas y eso ha traído parejamente un desarrollo de la capacidad de gestión propia y ampliado el horizonte de muchos realizadores", puntualizó González.

"El año más difícil fue 1994 — rememoró—, cuando se produjo un solo material de ficción. Hoy no está nuestra cinematografía totalmente recuperada, pero se observa una revitalización en largometrajes de ficción, en la animación, donde el país ha hecho una importantísima inversión para convertir a estos estudios en de avanzada, pues se trata de tecnología digital y deben cumplir un fuerte encargo social."

Al respecto mencionó los animados de televisión sobre la campaña contra el Aedes aegypti, trabajos por el aniversario 150 del natalicio de Martí (temas históricos y para la formación de valores). Aseguró que se está en condiciones de hacer películas para niños y otros públicos más amplios y citó el ejemplo de Más vampiros en La Habana. Hoy día se trabaja en una serie dedicada al Che, mientras en producción hay simultáneamente cinco largometrajes de ficción, lo que no tiene antecedentes de esfuerzo tan intenso en el ICAIC en los últimos tiempos.

González adelantó que después se realizarán otras tres producciones más dentro de la diversificación buscada. Resaltó la presentación de 14 cortos por el aniversario del ICAIC, en tanto se labora en 17 video-entrevistas con grandes figuras de la intelectualidad mundial que conformarán la Videoteca del Pensamiento Contracorriente, pues surgen bajo los auspicios de la revista del mismo nombre y de la Cinemateca de Cuba. "El ICAIC pervive, mantiene su movimiento, y está inserto en la defensa de las ideas que preconizamos", sentenció.

Al referirse a la articulación entre los fundadores y la nueva hornada del cine cubano, precisó que los maestros transmiten a los jóvenes sus experiencias en tanto estos los adentran en el campo de las nuevas tecnologías, por lo que se da un "diálogo intergeneracional".

Otro tema abordado en la entrevista fue el enfoque actual del sentido latinoamericanista de la filmografía de la Isla, ante lo cual Omar González sostuvo que en tiempos en que el capitalismo arrecia su hostilidad, junto a los efectos perjudiciales de la globalización, el ICAIC mantiene los mismos nexos con cineastas de la región que en momentos anteriores, y profundiza su solidaridad sin mediar el criterio económico, cuestión que está en el centro de la política del organismo y de la Revolución cubana. (29/03/2004)

(Tomado de: Granma Internacional)