Fernando Alonso, un joven maestro de 90 años


Por Enrique Atiénzar Rivero
Granma, 8 de diciembre de 2004


CAMAGÜEY.— Representantes de las principales instituciones culturales de esta provincia se reunieron en la base del monumento de la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte para rendir homenaje al maestro Fernando Alonso, quien arriba el próximo 27 de diciembre a sus 90 años de vida.

La modestia y la vitalidad de este hombre, habanero de cuna, pero que pertenece a toda Cuba y legó sus enseñanzas al Ballet de Camagüey, infunden respeto y admiración.

En un aparte con Granma expresó que "en verdad, yo no me doy cuenta de que tengo 90 años; me siento con muchos menos; esa es la realidad".

"Sin duda alguna si volviera a nacer —acotó—, haría exactamente lo mismo que he hecho hasta ahora. Naturalmente con algunas mejoras para producir más por amor a mi Patria, a la danza y por amor a las damas", última expresión que remarcó con fuerza.

"Llevo dentro de mí al Ballet de Camagüey —afirmó el maestro—. Lo siento como hijo mío porque cuando lo fundó Vicentina de la Torre, le ayudé siendo entonces director del Ballet Nacional de Cuba. Mandaba decorados, vestuarios y bailarines para reforzar el elenco. Siento que es mi ballet, y que yo soy de Camagüey. En cuanto al Ballet Nacional de Cuba, es también mi ballet porque es cubano, fundado por tres de nosotros, pero fundado, sobre todo, por el pueblo cubano que lo acogió, lo atesoró y desarrolló. Quien hace la Escuela Cubana de Ballet es el pueblo".