Aijiro Wakita se unirá a Nelson Domínguez en una exposición
homenaje a Nicolás Guillén, que debe hacer época en la
Galería Los Oficios a partir del próximo 20 de diciembre
Pedro
de la Hoz
Enviado especial
TOKIO.— "Las formas sencillas son las más misteriosas". Adopta un aire serio al decirlo, pero regresa de inmediato a la sonrisa. Porque para Aijiro Wakita la creación es una fiesta. Hablo con uno de los más importantes escultores japoneses de la era actual, con un amplio registro de obras reconocidas dentro y fuera de su país. El diálogo fluye a partir de una noticia: el próximo día 20, en la Galería Los Oficios, en La Habana Vieja, Wakita y Nelson Domínguez reunirán sus obras para rendir homenaje a Nicolás Guillén. El aporte del célebre artista nipón consistirá en dibujos y estampas inspirados en los versos del Poeta Nacional cubano.
La Isla cubana se ha cruzado más de una vez en los itinerarios del creador. Pero la marca definitoria llegó en el 2000, cuando fue invitado al simposio de CODEMA. "No es lo mismo visitar un país como turista que sentir sus vibraciones más íntimas. El respeto por el arte, pero sobre todo por la vida, me ganó para siempre".
Aijiro Wakita (Tokio, 1942) ha ganado una bien sólida reputación por su obra escultórica a gran escala. Nueva York fue su primera plataforma de lanzamiento en la década de los sesenta. Se codeó con la vanguardia de la época y recibió los primeros importantes encargos.
Hoy día poseer una obra de Wakita frente a un edificio, en un jardín, en el centro de una plaza pública o en una espaciosa galería prestigia a la institución, empresa u órgano de gobierno.
Sus estructuras helicoidales de acero impresionan a los visitantes de la Torre de Shinjuku, en Tokio; del Museo y la Biblioteca de las Ciencias, de Kanagawa; del Parque del Puerto de Tachinoura, en Kitakyushu; la Sony City, de Saitama; y el Crescent Hotel, de la ciudad norteamericana de Dallas, por citar solo algunos de los más notables ejemplos. Grandes corporaciones como IBM, Canon y la Nipon Life Insurance, le han solicitado trabajos de ambientación escultórica.
Pero también se ha dedicado a experimentar con las artes gráficas, la ilustración y el dibujo: en las tres últimas décadas más de una veintena de exposiciones personales se han mostrado en Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Singapur y Japón.
"Me interesa mucho —comenta— registrar el paso del tiempo. Es por ello que integro alambres y partículas de metal artificial y controladamente oxidados a planas de papel que fabrico en mi propio estudio. También me auxilio de las tecnologías informáticas. Mas la cuestión está en no hacer visibles estos procedimientos. Al espectador le importa lo que ve, no cómo lo consiguió el artista."
¿Por qué las hélices? "Es una forma íntimamente ligada a la vida misma. Fíjese en el diseño de la cadena del ADN. El triángulo y el cuadrado se entrelazan en ella hasta lograr espirales en continuo desarrollo. La sencillez puede ser reveladora y elegante."
Wakita
llegó a Guillén en su empeño por descifrar sus metáforas
más profundas. "Guillén utilizó un verso desnudo,
concentrado, con imágenes poderosas al hablar sobre la vida y la muerte.
Es tanto el misterio de sus palabras que incitan a atrapar su sentido aún
cuando se nos escapen".