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Escuela cubana de Ballet: Lo que nos distingue
Por: Nora Sosa


Otra muestra de la creciente influencia de la escuela cubana en América Latina

Bohemia
Mayo 2004

"¡Pero si los cubanos bailamos diferente!". Con esta exclamación, Fernando Alonso recuerda una de sus más trascendentales experiencias en Estados Unidos, adonde partieron, muy jóvenes, él y Alicia, con el objetivo de abrirse horizontes en el campo del ballet.

La obsesión de ambos era volver a Cuba para desarrollar este arte. Y Fernando Alonso supo en Estados Unidos que tendría que implantar una metodología de enseñanza que se adaptara al biotipo y las características del cubano: "Ese sentido del baile que heredamos del africano y el español".

Sobre la creación del entonces Ballet Alicia Alonso, y la Academia que también llevaba su nombre, habló Fernando ante profesionales y estudiantes participantes en el XI Encuentro Internacional de Academias para la enseñanza del ballet y el VIII Concurso para estudiantes de ballet, el cual presidió.

Fernando Alonso creó la primera metodología nacional para la enseñanza de ballet, según el biotipo y las características del cubano

Resulta curioso observar cómo, de los más de 400 directores, profesores, alumnos y acompañantes de 16 países presentes en la cita, la gran mayoría pertenece a América Latina: México, Colombia, Brasil, Bermudas, Venezuela, Barbados, Honduras, Puerto Rico, Perú, Costa Rica y República Dominicana. También estuvieron representados Bélgica, Italia, Portugal, Inglaterra y Canadá.

Si a la notable participación latinoamericana se agrega que hay quienes asisten a tales encuentros desde su fundación, y que casi todos los participantes han contado, en sus propias naciones, con la asesoría de profesores cubanos, se puede entender la creciente influencia de la escuela cubana de ballet en el área.

"Entonces tomé un avión para acá"

Tradicionalmente, México es el país de donde procede la mayor cantidad de participantes a estos dos eventos. Específicamente de la región de Mérida llegó a esta cita María Luisa López Méndez, directora de ballet de la Escuela de Bellas Artes de esa región.

"Llevamos unos 15 años con el método de ustedes, que también llamamos cubano–mexicano, porque lo adaptamos a nuestras características. En un inicio contamos con el asesoramiento de profesores de esta Isla. Y en el actual año, la maestra Clara Carranco trabajó con nosotros en un plan de actualización."

–¿Qué ventaja le ve a aplicar esta metodología?

–Somos similares en nuestra fisonomía, y estamos ante un excelente método. La prueba está en que formamos buenos bailarines. El problema para ampliar esta colaboración en Latinoamérica es de orden económico.

Sin dudas, Brasil es uno de los países de América Latina más afines con Cuba en cuanto a la idiosincrasia de sus ciudadanos. De tal correspondencia deja constancia Paula Castro, directora de la escuela de ballet que lleva su propio nombre, en Sao Paulo. Como en el país suramericano no existía una inventiva de signo propio, se utilizaba la del Royal Ballet de Londres. Hasta que su principal figura apreció en escena a un bailarín cubano.

"Entonces tomé un avión para acá y firmé un convenio con la Escuela Nacional de Ballet, con el objetivo de hacer un trabajo de intercambio."

Y no solo eso. La tesis de su doctorado trató sobre La escuela cubana como un nuevo paradigma de la danza del Brasil. "Nuestra nacionalidad y biotipo no tienen nada que ver con el tipo inglés; ni nuestra latinidad", asegura finalmente Paula Castro.

Ramona de Sáa resultó figura organizadora fundamental del encuentro y concurso (foto Leyva Benítez

También Ramona de Sáa, directora de la Escuela Nacional de Ballet, informó a BOHEMIA que en casi todos los países de nuestra América, Cuba brinda asesoría técnica, lo que conlleva una mayor participación de maestros en este encuentro que propicia el intercambio entre ellos.

Al dar a conocer la participación, por primera vez, de Puerto Rico y Honduras, mostró satisfacción "por cómo se ensancha el sueño de la escuela cubana de ballet de aportar a América Latina una manera de bailar que nos una, sin que por esto cada país deje de utilizar su forma propia. Y ese es uno de los objetivos que se ha ido logrando poco a poco".

Las expectativas se duplicaron

La concreción de tales ideales se puede apreciar en las cuantiosas opciones que brindó el XI Encuentro desarrollado en unas 20 aulas de la Escuela Nacional de Ballet, en el Paseo del Prado. Entre los talleres ofrecidos existió gran expectativa por los referidos a danzas populares, de carácter y moderna. También atrajeron particularmente las clases teórico-técnicas, entre las que resalta la de Ramona de Sáa sobre la Cultura del Giro, así como un ciclo del historiador del Ballet Nacional de Cuba, Miguel Cabrera.

También estuvieron las clases prácticas de ballet "para todo el que esté en forma y quiera aprender". Mientras, los entrenamientos para la competencia -momento crucial de esta cita- se efectuaron a puertas cerradas.

Unos cien alumnos de los países participantes, más estudiantes de las escuelas elementales de Cuba y de las de nivel medio situadas en las provincias de Camagüey y Ciudad de La Habana, compitieron en tres categorías por edades: de 13 a 14 años, entre 15 y 16, y de 17 a 18.

Alumnos de la escuela de nivel medio de Camagüey durante las galas del encuentro

La competencia constó de dos vueltas eliminatorias y una tercera donde se escogen el primero, segundo y tercer lugares por categorías. En ella -asegura la también vicepresidenta del jurado, Ramona de Sáa- interviene de manera fundamental el trabajo de escuela, el de entrenamiento técnico, lo artístico, así como los hábitos relacionados con la voluntad del alumno y el estilo con que se interprete la obra.

Hasta ahora -señala Ramona de Sáa- no habíamos realizado un Encuentro y Concurso de esta magnitud. Las expectativas de los participantes que íbamos a recibir se duplicó. Y los profesores de la Escuela Nacional de Ballet han trabajado con gran abnegación para lograr que se concretara un programa tan complejo.

Este también incluyó galas de academias dedicadas a la recién fallecida Mirta Pla, al centenario de George Balanchine, y a los maestros de la enseñanza artística. Al presentar sus coreografías los alumnos de las academias participantes, se pudo apreciar de cuánta pujanza goza el ballet.