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Nicolás
Guillén
Nació en Camaguey, Cuba(1902-1989). Inició estudios de
Derecho, que abandonó en primer año. Comenzó entonces
a desempeñarse como periodista, para, más tarde, interesarse
en la literatura. Desde joven participó activamente de la vida
política y cultural cubana, afiliándose al Partido Comunista
y luchando durante la Guerra Civil Española. Tras el triunfo
de la Revolución Cubana, desempeñó diferentes cargos
diplomáticos de importancia y presidió la Unión
Nacional de Escritores de Cuba (UNEAC).
El poeta rozó los intereses de la Revista de Avance, de carácter vanguardista, pero con la que no trabajó, porque consideraba que el cambio y la reestruturación de la poesía no debía ser solamente formal, y el grupo que giró entorno a Avances, se contentó con una marcada ruptura con la poesía retórica que abundaba, cuya modorra conceptual traía los ecos del modernismo agonizante, pero sin dar un vuelco en el contenido abordado. Desde sus colaboraciones periodísticas y literarias reivindicaba su condición de mulato, como ocurría con sus trabajos para la publicación 'Ideales de una raza', opositora a la discriminación racial. Su producción literaria se inicia en el ámbito del postmodernismo y el vanguardismo de la década del '20. Su poemario Motivos del son (1930), obtuvo un reconocimiento inmediato ratificado al año siguiente con Sóngoro cosongo. Su poesía presenta matices sonoros que enlazan el poema con el ritmo del son cubano. En su obra se distinguen tres vertientes: la poesía mulata (donde reelabora ritmos, léxico y formas expresivas del habla y la canción afocubanas), la poesía político-social y la poesía de raíz folklórica.
En las obras ya citadas, junto a Poemas mulatos (1931) y West Indies Ltd. (1934), busca una expresión auténtica para una cultura mulata, como es la cultura cubana, y manifiesta su preocupación social que se acentúa con los años, al tiempo que aparecen Cantos para soldados y sones para turistas (1937), El son entero (1947) y La paloma de vuelo popular (1958), donde se muestra fuertemente comprometido con la realidad social de Latinoamérica, los problemas de su raza y los desheredados del mundo. Las inquietudes metafísicas y los temas como el amor y la muerte, se presentan en una etapa de su obra que incluye Poemas de amor (1964), El gran zoo (1967), La rueda dentada (1972) y El diario que a diario (1972).
Otras
obras destacadas son los libros de poemas España, poema en cuatro
angustias y una esperanza (1937), Elegía a Jacques Roumain en
el cielo de Haití (1948), Elegía a Jesús Menéndez
(1951), Elegías (1958), Tengo (1964); y las crónicas Claudio
José Domingo Brindis de Salas, el rey de las octavas (1935),
Estampas de Dino Don (1944) y Prosa de prisa (1976). Murió en
1989, y desde entonces se ha mantenido como uno de los poetas hispanoamericanos
más influyentes y respetados de nuestra literatura.