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Entrevista
a la actriz cubana de cine Daysi Granados
Por: Amaury Pérez
Daysi
Granados da la impresión de estar siempre en una constante fiesta.
¿Se ajusta esta imagen a la verdad? Daysi
usted nació en Cienfuegos, ¿En que año decidió
venir a La Habana?
- En el año 46 vino mi papá, detrás vino mi mamá
conmigo, mi hermano Alfredito se quedó con mis abuelos. En
ese momento éramos Alfredito y yo, nada más.
¿Cuántos son ahora?
- Ahora somos cuatro, uno falleció, desgraciadamente. Dos de
mis hermanos nacieron en La Habana, yo vine con cuatro años
y no he olvidado a Cienfuegos, pues ese lugar significa mucho para
mí.
Hay
muchos cienfuegueros célebres, ¿se considera usted una
celebridad?
- Según me han dicho sí, pero vamos a ser honestos,
uno ha llegado a algo, pero no a todo.
¿Usted es el clásico ejemplo de que desde niña
siempre quiso ser artista?
- No exactamente artista, yo no sabía lo que era, yo tenía ganas de estar en ese escenario. Cuando mi papá nos trajo, vivíamos en un pequeño cuarto en la calle Economía 66, después nos vamos para La Habana Vieja en la calle Merced, porque mi papá tenía un negocio en la terminal de trenes de cafetería y, todavía, hoy en día, mi hermana y mi mamá viven en la calle Merced.
Arón,
tu hijo me contaba que había una barra allí en el restaurante
y que la niña Daysi Granados hacia cosas en aquella barra.
- Desde chiquitica me gustó la música y yo bailaba y
a mi papá le daba mucha gracia, a los empleados también
y después que cerraban me ponían en el mostrador y ellos
cantaban y yo bailaba rumba o mambo, a mi papá eso le pareció
muy lindo, mientras fui niña, pero cuando fui creciendo, él
dijo que de eso nada y rumbera menos. Yo tengo una amiga que se llama
Inés y que su mamá era cantante. Ella nos prestaba los
trajes y eso a mi me encantaba, pero nunca pensé realmente
dedicarme a ser lo que soy actualmente.
¿Soñó
alguna vez con ser rumbera?
- Me gustaba mucho
¿Dónde
aprendió a bailar rumba?.
- Sí, yo creo que se bailar rumba, eso es una cosa que nace,
es una cosa de oído, a mi me pasó algo muy lindo.Yo
bailaba con la melodía, no con la percusión, y entonces,
en el año 66, hicimos un espectáculo en el Cabaret Capri,
era una comedia musical que dirigió Rogelio París. Después,
eso devino en un espectáculo por la Expo de Canadá,
en 1967, y allí se reunieron una cantidad de artistas maravillosos.Yo
era muy joven y, en ese momento, casi terminaba de hacer Memorias
del Subdesarrollo, estaba muy delgadita. Habían muchos artistas
importantes, como Bola de Nieve, Elena Burke y estaban cuatro personas
que yo quiero mucho, y que son mis amigos, ellos son: Los Papines.Fue
muy lindo porque son gente muy elegante, que me enseñaron muchas
cosas con respecto al baile.
Sabemos que fuiste una buena empleada de la Tienda Fin de Siglo, saliste a trabajar por un problema económico o por necesidad de libertad individual.
- No,
era más bien buscando un poco de libertad individual y otros
rumbos. Mi papá insistió mucho en que yo estudiara cosas
que mi no me gustaban, por eso, yo creo que uno no debe insistir en
algo que los hijos no quieren, hay que tener paciencia, él
insistió en que No y la vida es muy complicada. Yo le rogaba
que me dejara trabajar y él no quería tampoco. Yo no
quiero hablar mal de mi papá porque él fue algo muy
importante, me enseñó muchas cosas buenas, incluso a
amar al país en que vivo, aunque él no haya tenido fuerza
para hacer. Fue muy lindo trabajar en Fin de Siglo y conocí
muchas buenas personas y allí me incorporé al Proyecto
de Aficionados y ahí comencé.Yo no sabía que
servía, no tenía la menor idea. No lo tomaba muy en
serio, era muy jovencita, pero para mí fue importantísimo
haber trabajado en Fin de Siglo y haber conocido a estas personas,
que me enseñaron muchas cosas buenas en la vida.
Cuando usted me habló de su padre, sus ojos se humedecieron
y se vio, aún, más bella.Para mí usted es una
mujer muy bella. ¿Está usted consciente de su belleza?
- Mira no, al principio, no tanto, pero me lo decían mucho...
Decían también que tenía la cinturita pequeñita
y que lucía bien, pero, sin embargo, yo me he comparado con
la mujer rubia, por ejemplo, y no me veía tan bonita, pero
bueno también estaba muy jovencita y cuando uno es joven luce
bien.
Por eso,
se postuló para Reina del Carnaval?
- Yo no me postulé, como trabajaba en Fin de Siglo, ellos decidieron
que yo tenía que representar al Sindicato del Comercio.Yo estaba
convencida de que para nada, me postularon dos veces,en el año
60 y el 61, en este último, no salí Reina, pero salí
Dama del Carnaval. Esa es una etapita de mi vida que poca gente conoce.
Explíqueme:
¿Cómo fue el tránsito de empleada de Fin de Siglo
al cine y, del cine a Pastor?
- Pues, eso uno lo ve y parece un cuento de Hadas. Yo había
ido con el grupo de aficionados a ver una obra de teatro, en el Teatro
Las Máscaras, lo que hoy son unas oficinas en la calle primera.
Entonces dice Pastor, que él me vio llegar y que a él,
no se le olvidó nunca: "ni mi espalda ni mi cara".
Él estaba con un amigo brasileño y le dijo:!Mira que
espalda tiene esa mujer!, !esa espalda algún día será
mía!. Entonces, yo no sabía nada de eso, pero la vida
es muy así, y de pronto, estaban buscando una actriz. Él
no sabía que yo era actriz y da la casualidad, que estaban
buscando caras nuevas, y fueron al grupo de aficionado de "Fin
de Siglo". Y dice él que cuando me vio se quedó
perplejo, y ahí empezó mi historia como actriz y una
historia de amor que fue poco a poco.
¿Es
cierto qué, en la filmación de Cecilia Valdés,
usted perdió visión?.
- Si un poco, fue una filmación bastante complicada y larga.
No fue fácil, pero yo creo que valió la pena y mi amigo
Libio Delgado, que es un buenísimo fotógrafo, ponía
unos arcos enormes de luces durante las escenas para resaltar las
lágrimas, me ponía muchas luces y, tal vez, por eso
perdí un poco la visión. Eso también, asociado
un poco a la edad. Cuando yo hice Cecilia tenía ya 38 años.
Después de tantas películas, ¿usted considera
un privilegio ser la Gran Estrella del cine cubano?.
- Yo no lo creo.El trabajo me ha ido llevando, hay muchas actrices
como yo. No es ningún privilegio, es algo muy duro, a lo que
hay que sobreponerse, hay que mantener la figura, además de
ser madre, mujer, es muy complicado.
Usted ha viajado el mundo entero, además de ser actriz, ha
sido jurado. ¿Cómo se siente esa responsabilidad?
- Es terrible, no quisiera que me invitaran a uno más, porque
es muy difícil y, a la vez, muy responsable.
Dicen
los que la conocen que usted lleva una vida muy alterada, que cambia
los muebles con frecuencia. ¿Por qué esa manera de vivir?
- Eso lo hago cuando puedo, porque desde pequeña me ha gustado
la madrugada, duermo de día y hago las cosas de la casa de
noche, me gusta el silencio. Aunque ahora he cambiado un poco, me
estoy levantando temprano porque he decidido hacer ejercicios y ocuparme
de mi. Aunque hice la película "Plaff" estando muy
gorda, es una de las que más me gusta.
Usted ha mantenido una relación matrimonial envidiable por
más de 25 años con el cineasta Pastor Vega. ¿Alguna
vez, estuvo en peligro esta relación, por escenas eróticas
propias de su profesión?.
- No, nunca estuvo en peligro porque él las prohibía
terminantemente.
Cuando
se ve en la pantalla el día del estreno, ¿qué
siente?
- Siempre me remito a cuando era una niña, me miro y digo:
¿Cómo es posible? y me da gran emoción.
Daysi tiene amor, tres hijos saludables, una carrera exitosa. Deduzco
entonces que es usted una mujer realizada.
- La realización no llega, he tenido muchos momentos de felicidad,
creo que sería una mujer desagradecida si diría que
no soy una mujer feliz, tengo una familia estable hace muchos años,
tengo a mis hijos que adoro, tengo un marido inteligente, buena persona,
exigente, tengo buenos amigos que me han ayudado. En general soy una
mujer feliz.
Tomado de Cubavisión Internacional