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Archivo Nacional de Cuba


A simple vista es imposible imaginar el caudal histórico guardado entre sus paredes. Cerca de 2 200 mapas, 20 100 planos, 200 privilegios (invenciones), 66 340 fotos, 1 240 caricaturas, 56 grabados, más de 11 mil títulos de libros y 600 publicaciones periódicas, entre otros importantes documentos que incluyen una época tan remota como el siglo XVI, conforman el Archivo Nacional de Cuba.

Surgido el 28 de enero de 1840 como Archivo de la Real Hacienda de la Isla de Cuba, el hoy Archivo Nacional atesora El Diario de Cesiones de las Cortes Españolas y las gacetas oficiales, de La Habana y de Madrid. En sus distintas áreas la población puede hallar los registros de derechos musicales, de la propiedad intelectual y datos genealógicos útiles hasta para tramitar una herencia.

Numerosos profesores, investigadores y escritores encuentran allí datos que les permiten concluir sus trabajos. "Tenemos una biblioteca hemeroteca especializada en Historia de Cuba, Archivística y Derecho -manifiesta la licenciada Olga Pedierno Valdés, jefa de los Servicios Científicos Técnicos de la institución- donde atesoramos una buena parte de nuestro quehacer histórico".

Al decir de la licenciada Tamara Pérez, en la actualidad poseen tres líneas de investigación orientadas a la lucha por la prevención contra el deterioro de sus materiales y a los estudios acerca de los temas más consultados por los visitantes, destacándose los efectuados sobre la religión en Cuba, La Habana en el siglo XVI, Inmigración Española y China, proyecto de informatización y una colaboración con la UNESCO referida a la trata de esclavos.

Estos resultados han permitido la creación de compendios automati-zados que facilitan el trabajo de investigadores y evitan el contacto directo con los documentos.

Con la aparición del Decreto Ley 221 del Consejo de Estado se crearon las condiciones para el desarrollo e incremento futuro del Archivo Nacional y la adecuada conservación del patrimonio documental de la nación.

"A veces muchos documentos que pertenecieron a figuras ilustres o patrióticas de nuestra historia, aparecen destruidos porque quienes los custodiaban no tomaron las medidas necesarias o no supieron preservarlos", lo que al decir de la licenciada Raquel Flores, relacionista pública, dificulta el trabajo de restauración.

Y como ratificando lo expresado vimos a los restauradores empeñados en salvar varias cartas, del vasto epistolario del Generalísimo Máximo Gómez, recién llegadas al museo y ya bastante deterioradas. También constatamos cómo algunas publicaciones con bastantes años de vida eran sometidas a un minucioso trabajo de rescate. Esos técnicos preservan para la posteridad nuestra memoria histórica.

REFERENCIA OBLIGADA

Cuba, miembro del Consejo Internacional de Archivo y de su Asociación Latinoamericana, trabaja en la normalización de los procesos archivísticos para la unificación de todas las instituciones del sector en el país y ajusta su quehacer a las normas internacionales propuestas por el Consejo; mientras está entre los primeros países del continente en delimitar los puntos que permitan recuperar la información, con acceso por cuatro puntos diferentes, todos ellos automatizados.

La pérdida de una parte de la obra y los manuscritos de algunas de las personalidades de la cultura cubana, determinó la necesidad de censarlas para determinar el camino que va a seguir su patrimonio. Muchos de estos artistas manifestaron su decisión de dejárnosla en custodia porque no tienen quien la cuide adecuadamente.

El caudal histórico guardado entre las paredes de la institución es impresionante. Los trabajadores conscientes de la importancia de su labor están consagrados a la preservación y rescate del Archivo, la voluntad política del Gobierno cubano contribuye al proceso de automatización y desarrollo en que está envuelto. Las generaciones futuras también beberán del conocimiento atesorado a través de los siglos.

Tomado de Tribuna de la Habana