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Diálogo
con Abel Prieto.
Por:
Sahily Tabares. (Revista Bohemia, No. 3, 08.02.02)
No
se puede dirigir la cultura sumplificando
El Ministro de Cultura reflexiona sobre sus experiencias como narrador
y ensayista y acerca de los nuevos desafíos del quehacer intelectual
cubano.
- Algunos escritores jóvenes me han comentado que no quisieran estar en su piel, por el hecho de que cuando lo subyugan ideas, temas y personajes tiene que actuar como funcionario.
- Abel ¿qué ideas fundamentales presiden este gran momento de la política cultural cubana?
- Uno de los graves problemas de la llamada globalización hegemónica, es el acceso limitado a la riqueza cultural del mundo.
- En ese gran empeño no puede estar solo el Ministerio de Cultura...
-¿Qué caracteriza a La Jiribilla desde el punto de vista formal?
- ¿Qué proyectos enfrentará el ministerio este año para contribuir a formar el gusto de la población y preparar al receptor en la comprensión y disfrute de códigos artísticos novedosos?
-¿Cree usted que las tribunas abiertas han contribuido al descubrimiento de valores emergentes de la cultura cubana?.
-En estos tiempos urge una auténtica democratización de los más elevados y genuinos valores culturales. No obstante, la llamada cultura de masas continúa la reproducción globalizada de producciones homogéneas, estereotipadas, de digestión fácil. ¿Cómo enfrentarla?
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Si a la creación literaria le agregamos el desempeño
de responsabilidades administrativas y políticas, la persona
en la cual coinciden aquella vocación y estos deberes, se convierte
en un imaginario dispensador de respuestas para las interrogantes
más disímiles, alguien obligado al equilibrio de tensiones
sin traicionar principios, a estimular la inteligencia y a construir
mejores posibilidades para el futuro.
Rodeado de fantasmas y pasiones (el padre, Los Beatles en particular
John Lennon-, Lezama Lima), fieles acompañantes de sus cuentos,
novelas y ensayos; y de las sorpresas que siempre deparan el mestizaje
y la sensualidad de lo cubano, eje temático de sus obras, Abel
Prieto (Pinar del Río, 1950) confiesa que asume la escritura
desde una especie de estado de inocencia. Cuando puedo le dedico
las primeras horas de la mañana, trato de no enterarme de nada,
ni siquiera de hablar por teléfono, preservo ese estado de
gracia.
En su oficina del Ministerio de Cultura, donde hace cinco años escribe informes, detalla cifras y enfrenta las complejidades inherentes al cargo que asume desde la creación, le propuse hablar; primero, de esa intimidad que el funcionario no revela, pero en su caso influye en la mejor comprensión de una labor que ha estado en los últimos tiempos en el centro de los problemas de la nación: el alcance de una cultura general integral por parte del pueblo.
Acepta, con el mismo desenfado de Mamoncillo y Marco Aurelio, personajes centrales de su novela El vuelo del gato, y el humor criollo, finamente intelectual, que le ha dado fama por su afición al chiste jocoso y sin encono.
Causas
y azares
En su vida, los azares concurrentes (de que hablaba Lezama) enfilan
hacia el descubrimiento de la cubanidad, la ética, y lo humano.
Propongo una vuelta a esas raíces y le pregunto sobre el significado
de su padre, a quien está dedicada su novela.
Es una figura decisiva para todo en mi vida. Dirigió la Campaña de Alfabetización en Pinar del Río, donde participó en procesos de mejoramiento de las escuelas y de higienización. Fue un hombre sin ningún tipo de apego a nada material. Vine para La Habana cuando él comenzó a trabajar con Armando Hart en el Ministerio de Educación. Pero siempre he mantenido una relación muy cercana con Pinar, con su cultura y tradiciones. Me eligieron diputado a la Asamblea Nacional por el municipio Consolación del Sur.
Esas vivencias son referencias permanentes en los que escribo. Igual que Lezama, una de las figuras fundamentales de la literatura y de la poesía cubanas, junto con Nicolás Guillén. Su obra plantea desafíos permanentes para el lector. Siempre lo está sorprendiendo. Es el mejor antídoto contra todo dogma, esquema y rigidez. Él me dio la clave de mi última novela publicada, a partir de la idea de que el mestizaje no es la suma aritmética de los componentes que se juntan; sino que siempre surgirá algo inesperado.
De ahí que cuando la marta copula con el gato no nace el gato de piel de marta, ni la marta de ojos de gato, sino que nace el gato volante. En mi literatura está presente esa búsqueda de Lezama de lo particular, de las esencias de lo cubano, y no de una manera metafísica; sino como de algo complejo que se renueva. Creo que él incorpora, como muy pocos, el punto de vista cubano para enfrentar los procesos culturales, se coloca en la ráiz del asunto.
Por otro lado, la figura de Lennon me interesó siempre. Su irreverencia particular en el uso de la ironía, el humor y evolución política posterior. Fue muy importante el día que Fidel y Silvio develaron la estatua de Lennon en La Habana. En ese momento entr´´o en el patrimonio simbólico de la Revolución Cubana un representante de la generación de izquierda, que en los años 70 conmovió al mundo por la defensa de la paz, los derechos de la mujer, la lucha contra el racismo, la matanza de la cárcel de Ática. Las principales causas que conmovieron a la gente de izquierda en esos años tienen una expresión en sus canciones. Por eso el gobierno de Nixon convirtió en una obsesión expulsarlo de los Estados Unidos.
A nuestra Revolución, tan abierta, martiana, marxista y fidelista, le hacía falta que quedara plantada en esta tierra una figura tan prominente. Los primeros hombres con el pelo largo del siglo XX fueron los guerrilleros de la Sierra Maestra. De ahí tomó ese movimiento juvenil sus símbolos de rebeldía, esos collares de semillas de los guerrilleros cubanos. Todo eso fue copiado por la generación de los 60, que tuvo a Lennon como uno de sus líderes.
Un año después de ser develada la estatua, se produce el ataque de los Torres Gemelas. El fascismo en Estados Undios adquiere fuerza. Y precisamente uno de las figuras que cobra vigencia, es la de John Lennon. Nuestro homenaje tiene que ver con el pacifismo, con la necesidad de enfrentar ese mundo donde los poderes acuden al patrioterismo barato y a estereotipos. El derecho defender las ideas, la cultura y la inteligencia, se convierte en algo fundamental frente al fascismo yanqui.
Pensamiento y escritura
Abel anuncia la aparición de su libro La cigarra y la hormiga, que contiene una colección de ensayos publicados durante el año pasado. Cuenta con un prólogo de Roberto Fernández Retamar, y la selección está a cargo de Basilia Papastamatíu y Daniel García, director de la editorial Letras Cubanas. El texto incluirá trabajos de crítica literaria; y otros relacionados con política cultural, discusiones y polémicas.
Aunque en los últimos tiempos se ha inclinado más hacia la narrativa, le interesan sobremanera la crítica y el ensayo. Rechaza abrumar al lector con materiales excesivamente cargados de cifras y referencias. Se inclina por la reflexión teórica, imprescindible en el movimiento cultural cubano.
- Algunos escritores jóvenes me han comentado que no quisieran estar en su piel, por el hecho de que cuando lo subyugan ideas, temas y personajes tiene que actuar como funcionario.
- Cuando escribo, nunca pienso como funcionario. Sería matar, de entrada, la creación. El pensamiento del creador no puede estar contaminado en el momento de gestar ideas y elaborarlas. No puede estar contaminado de un pensamiento, como el que puede tener alguien que se ocupe de decisiones institucionales y de política cultural.
Desde este cargo de inevitable peso burocrático, trato de mantener una comunicación permanente con los creadores. La experiencia de la UNEAC me resultó muy útil. Hay que luchar por no burocratizarse. Para los cuadros de nuestro ministerio, la relación con los creadores es una prioridad. El creador puede decir algo injusto o incorrecto, pero siempre parte de un compromiso con la cultura. Nunca habla para defender un cargo, siempre se pronuncia desde un compromiso claro, transparente, con la cultura cubana. Del creador nace todo. Lo demás está subordinado a eso.
El único modo de ser libre
- Abel ¿qué ideas fundamentales presiden este gran momento de la política cultural cubana?
- Fidel ha explicado en detalle cómo crear en la población una cultural general integral, cómo lograr un pueblo integralmente culto. Me referiré a la estrategia en el campo propiamente artístico.
Es fundamental la relación entre cultura y libertad. Una persona con referencias culturales sólidas no puede ser manipulada. Hay dos frases claves. Una, de Martí, ser culto es el único modo de ser libre. Y la otra de Fidel: sin cultura no hay libertada posible.
El hecho de llevar la cultura a las masas, de ningún modo implica hacer concesiones de calidad. En esta batalla existe una alianza fuerte de los mejores talentos del país. Lo demuestra universidad para todos, proyecto que nació bajo el sello de la vanguardia. En él han participado Ramiro guerra, Raquel Carrió, el chino Heras, Francisco López Sacha y otros destacados escritores y artistas. La idea esencial, es preparar al pueblo para juzgar el arte, incluso el más elaborado. Formar en las personas un sentido crítico, que les permita ver una película de hollywood y no caer hipnotizadas ante sus fetiches y trampas. Ser capaces de establecer una discusión con esos productos culturales.
Otro concepto básico, es la promoción y la defensa de la cultura nacional. Y el acceso de todos a la gran cultura universal. En esto no hay nada de chovinismo, ni de nacionalismo aldeano...
- Uno de los graves problemas de la llamada globalización hegemónica, es el acceso limitado a la riqueza cultural del mundo.
-Exactamente. Se consumen, sobre todo, productos estadounidenses, o de algunos centros hegemónicos de poder cultural, lo cual ofrece una visión muy parcial de las culturas universales. Queremos que nuestro pueblo disfrute del gran patrimonio de la humanidad. Y, al mismo tiempo, formar hábitos culturales desde las edades más tempranas. Ganar en los niños un público para la música sinfónica, la lectura, las artes plásticas...
- En ese gran empeño no puede estar solo el Ministerio de Cultura...
- Sería una locura que distintos organismos y sectores estuviéramos divorciados. Se necesita una relación muy estrecha entre todos los que tenemos que ver con la cultura: los medios de difusión, la escuela, la UNEAC, ustedes los periodistas...
Otro concepto decisivo es la relación cultura y calidad de vida. Tenemos que luchar por lograr condiciones dignas de vida para los cubanos, desde el punto de vista material. Pero al mismo tiempo formar en ellos la convicción, de que la calidad de vida tiene que ver también con un componente espiritual, cultural. O sea, combatir desde el interior de las personas lo que se promueve hoy en el mundo, en el sentido de que la felicidad tiene que ver con la capacidad de consumir. Esto, además de ser injusto, genera infinitas frustraciones.
El ángel
de La Jiribilla
El ministro destaca la importancia de las nuevas tecnologías
en la formación de la cultura general integral. La interconexión
de computadoras en los municipios, el acceso a Internet por el sistema
de bibliotecas públicas y los programas multimedia, garantizan
una información amplia, y permiten la capacitación de
artistas, promotores, especialistas y cuadros. Valiosos resultados
dice- aportan el Taller de Composición por computación
que dirige Carlos Fariñas en el Instituto Superior de Arte
y el proyecto de artes plásticas, lidereado por Villa y Frémez
en la UNEAC.
Le satisface referirse al semanaria digital La Jiribilla, surgido con el auspicio del Instituto Cubano del Libro, Juventud Rebelde y el Ministerio de Cultura y que cumplirá un año en marzo próximo. Recientemente convocó a un concurso destinado a los cubanos emigrados.
Su objetivo es responder a las campañas, que en el campo de la cultura se hacen contra Cuba. Existía mucha impunidad, gente sin escrúpulo utilizando el espacio de Internet para decir mentiras flagrantes. Detrás de eso hay recursos y dinero del gobierno norteamericano. El nombre de la revista parte de un cubanismo delicioso. Tiene que ver también con una expresión de Lezama: Ángel de La Jiribilla, ora por nosotros. También Roa la utilizó. Pensamos que el ángel de La Jiribilla podría llevar la voz de Cuba al mundo. Las reacciones fueron, desde la histeria hasta casos patéticos de algunos seudointelectuales de Miami que perdieron el control. Otros trataron de no hablar de eso. Realmente La Jiribilla ha sido un látigo contra el oportunismo, la mediocridad y la gente de talento que se ha vendido, y lo denunciamos.
A los intelectuales emigrantes los tratamos con respeto. Algunos murieron fuera de Cuba. Por ejemplo, el número dedicado a Moreno Fraginals constituye un acercamiento serio, riguroso, a un gran historiadosr, que lamentablemente durante los últimos años de su vida, se metió en un mundo ajeno a su trabajo. Hizo concesiones que nos entristecen. Pero La Jiribilla demostró que su obra nos pertenece. Y dejó en claro el intento ridículo de crear un mundo cultural donde no existe el público verdadero para la cultura. Es penoso que algunas personas conocedoras de lo que es la cultura, se vendan por dinero y sean voceros de quienes intentan organizar algún tipo de mensaje intelectual en representación de la mafia.
La Jiribilla también destaca el trabajo de minorías que trabajan contra viento y marea por nuestra cultura fuera de Cuba Los accesos diarios a la revista han superado la cifra de 50 mil y se mantiene una estrecha relación con cubanos emigrados a través del correo electrónico. Una de las secciones más visitadas es Noticias de Pueblo Mocho. En ella aparecen las mentiras más absurdas, tales como se expresan. Un ejemplo es el de Cabrera Infante, una persona tan llena de odio que llega al delirio. Dijo que él no veía cine cubano, porque la Revolucióbn había borrado el crédito de su mujer de las películas. Al día siguiente apareció en La Jiribilla cómo se respetan esos créditos. Eso lo hacemos cada vez que mienten, y mienten y manipulan mucho.
-¿Qué caracteriza a La Jiribilla desde el punto de vista formal?
- El humor, la belleza, la rápida respuesta y el atractivo de su imagen. Contamos con diseñadores jóvenes que son brillantes y colaboradores muy valiosos; uno de ellos, por cierto es Ricardo Alarcón. Hace poco la UPEC le otorgó un premio a La Jiribilla, en reconocimiento a sus valores.
Desafíos
y alternativas
Según reconoce Abel Prieto, el 2001 representó para
el Ministerio de Cultura un período de arduo e intenso trabajo
en el cumplimiento de tareas relacionadas con la ampliación
de la cultura en un movimiento masivo y esencialmente cualitativo.
- ¿Qué proyectos enfrentará el ministerio este año para contribuir a formar el gusto de la población y preparar al receptor en la comprensión y disfrute de códigos artísticos novedosos?
- Cada vez los desafíos son más complejos, y es preciso buscar nuevas alternativas. Algunos proyectos del 2001 no se podrán repetir este año de la misma manera. Las giras artísticas que llegaron a la mayoría de los municipios del país resultaron muy costosas. Debemos hacer una adecuación para que en los territorios haya tanto una presencia del talento nacional, como de los artistas de esas regiones.
Es imprescindible avanzar hacia un nuevo concepto de programación, esto conlleva ampliar las ofertas y lograr que las instituciones pongan mucho más en función de la comunidad. Necesitamos, además, seguir estrechando las relaciones con la radio y la televisión, y lograr mayor coherencia en la divulgación de nuestra música.
Entre las prioridades de este año se encuentran la atención a la enseñanza artística y a la política de cuadros. No se pude dirigir la cultura simplificando o con personas incultas. Hay que preparar una reserva de gente joven y lo estamos haciendo.
Las relaciones con la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz son fundamentales. Uno de los acontecimientos culturales del 2001, fue el congreso de esta última organización y la relación que estableció Fidel con los creadores jóvenes. Tenemos que apoyarlos y no permitir que las expectativas abiertas por el congreso se vean opacadas debido a la difícil coyuntura económica actual.
-¿Cree usted que las tribunas abiertas han contribuido al descubrimiento de valores emergentes de la cultura cubana?.
-En general creo que sí. Pero es necesario trabajar por mantener la mayor calidad en los espacios creados. Un resultado extraordinario fue el mural que hizo Kcho con estudiantes de la Academia San Alejandro en la Tribuna Abierta de Ciudad Libertad. Usaron la bandera como un componente de vanguardia, experimental, que educa a la población desde el punto de vista estético.
Otro resultado significativo fue el mural que crearon varios pintores en el acto por el aniversario del atentado de Barbados. También me impresionó gratamente la Tribuna de Consolación del Sur. Al entusiasmo de los movilizados se sumó el sentido de pertenencia de los que viven allí y la labor conjunta del Historiador, la Casa de la cultura, las direcciones municipal y provincial de Cultura. De nuevo se pone de manifiesto, que el esfuerzo conjunto garantiza lo más valedero.
Es importante que ese espacio de trascendencia política se convierta en una gran fiesta popular en la cual participen los mejores talentos del territorio.
Modernidad renovada
-En estos tiempos urge una auténtica democratización de los más elevados y genuinos valores culturales. No obstante, la llamada cultura de masas continúa la reproducción globalizada de producciones homogéneas, estereotipadas, de digestión fácil. ¿Cómo enfrentarla?
-En el VI Congreso de la UNEC, en 1998, Roberto Fernández Retamar presentó un texto excelente, Cultura y sociedad, en el cual planteó algo fundamental sobre la modernidad. Él decía, que en el aparataje publicitario de las industrias culturales hegemónicas colocan y difunden la idea de que lo moderno tiene que ver con lo que está de moda, y quien no lo consuma se queda atrás, como algo viejo, caduco.
Roberto plantea fundar otra modernidad desde nuestra cultura. Los jóvenes en nuestro país deben sentir que la cultura cubana les está dando lo más avanzado, lo de más valor. Ay que prepararlos para el disfrute de esa capacidad que posee la vanguardia artística de estarse siempre renovando, de hablarles a la inteligencia, a los sentimientos.