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En salud, nuestra transición comenzó en 1959
Carmen
R. Alfonso
Trabajadores
2 de agosto de 2004
Justamente por estos días gloriosos de julio, me asalta la necesidad
de comentar las indignantes recomendaciones aparecidas en el documento elaborado
por la administración de Bush para acelerar la transición de
Cuba a neocolonia yanqui, y en especial su capítulo 2 sobre las necesidades
básicas de salud, educación, vivienda y servicios humanos de
los cubanos.
Para una persona ingenua, parecería que los redactores de tan infame texto están detenidos en el tiempo, allá por los años cincuenta, ignorando los frutos cosechados durante nuestro vital proceso revolucionario.
Un ejemplo desenmascarado de inmediato, por lo evidentemente falso y provocador, fue la promesa de inmunizar a los niños menores de cinco años, cuando Cuba ha sido proclamada internacionalmente como una de las naciones que más protege a la totalidad de su población, mediante vacunas contra trece enfermedades.
En salud, como en tantas otras cosas, nuestra transición comenzó desde 1959.
¿Por qué decimos que somos un pueblo sano?
Si tomamos como referencia la década del 50, Cuba, con unos cinco millones y medio de habitantes, tenía una perspectiva de vida de menos de 60 años como promedio y una mortalidad infantil de más de 60 por cada mil nacidos vivos. Las enfermedades infecciosas eran causas fundamentales de muerte, y los escasos servicios médicos se encontraban radicados en su gran mayoría en zonas urbanas.
Hoy nuestro país cuenta con algo más de once millones 230 mil habitantes, con una expectativa de vida de 76,15 años y una tasa de 6,3 fallecidos por cada mil nacidos vivos. Están eliminadas la poliomielitis (1962), el tétanos neonatal (1972), la difteria (1979), el síndrome de rubéola congénita (1989), la meningitis posparotiditis (1989), el sarampión (1993), la rubéola y la parotiditis (papera) desde 1995. Estas dos últimas fueron declaradas en 1998, luego de no reportarse en el país ningún caso por tres años consecutivos. Se han reducido en 93% los casos de enfermedad meningocóccica grupo B, debido a las vacunaciones masivas, mientras el tétanos y la tos ferina no constituyen problemas de salud.
El 15% de los cubanos tiene hoy 60 años o más, según la Oficina Nacional de Estadísticas; se prevé que en corto tiempo la esperanza de vida ascienda a 80 años, y desde el 2003 ha surgido la iniciativa del Club de los 120 años.
¿A qué debemos nuestro estado de salud?
Por una parte, la salud está ligada al entorno y las condiciones de vida. Tener agua potable, un entorno adecuado y alimentos seguros ofrecen determinadas garantías al normal desarrollo del ser humano. Cuba garantiza abasto de agua al 95% de su población luego de la terminación de más de 2 mil 500 acueductos rurales; cuida del medio ambiente con un plan que abarca desde las cuencas hidrográficas hasta la reforestación; y ofrece la posibilidad de acceder a alimentos básicos.
Las condiciones de vida se relacionan con el empleo. Si retomamos la realidad de los años cincuenta, Fidel en su alegato de autodefensa en 1953 denominado La Historia me Absolverá denunció que Cuba, con una población de cinco millones y medio de habitantes, tenía desde el mes de mayo a diciembre un millón de personas sin trabajo, ¡más desocupados que Francia e Italia con una población de más de cuarenta millones! Hoy nuestro país alcanza la condición de pleno empleo, y se propone mantener la tasa de desocupación por debajo del 2,5% de la población laboral activa, aun con las brutales medidas de Bush.
¿Y en cuanto a recursos médicos especializados?
El número de unidades de servicios del Ministerio de Salud Pública a disposición del pueblo en el 2003 era desglosado así: 267 centros hospitalarios, 165 clínicas estomatológicas, 276 hogares maternos, 141 hogares de ancianos, 177 casas de abuelos, 34 hogares de impedidos físicos, 13 institutos de investigaciones y 27 bancos de sangre. Entre los primeros, funcionan 84 hospitales generales, 35 clínicoquirúrgicos, 25 pediátricos, 13 ginecobstétricos, 15 maternoinfantiles, 62 rurales, y 32 son centros de atención especializada. Si en 1958 el 62% de las camas de asistencia médica se hallaban en La Habana, hoy es a la inversa: el 39% de las camas están situadas en la capital y el 61% en el resto del país. Otra muestra de justicia social.
La atención priorizada que otorga el Estado a la salud del pueblo no sólo se observa en el número de centros hospitalarios distribuidos a todo lo largo del país, sino en el equipamiento adquirido para ello. Y lo más importante: todo este servicio se ofrece al pueblo gratuitamente.
Por otra parte, a finales del 2003 Cuba contaba con 68 mil 17 médicos y 9 mil 816 estomatólogos, o sea, 165 habitantes por cada médico y mil 107 por estomatólogo. Recordemos que al triunfo de la Revolución había en total unos seis mil médicos, concentrados en su mayoría en la capital, de los cuales unos tres mil abandonaron la patria como resultado de las maniobras ejercidas por la reacción.
¿Cuáles son las principales causas de muerte en Cuba?
Hagamos algo de historia. En la década de referencia, cada año la poliomielitis provocaba la invalidez o la muerte de unas trescientas personas, el paludismo afectaba a 3 mil y la difteria atacaba a un promedio de 600 niños, sin olvidar al gran azote de la infancia en los países subdesarrollados, la gastroenteritis.
Durante el 2003, las primeras causas de muerte para todas las edades fueron: las enfermedades del corazón, los tumores malignos, las afecciones cerebro vasculares, la influenza y neumonía y, en quinto lugar, los accidentes.
En cuanto al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que tanto dolor y muerte está causando en el mundo, aunque no se considera un problema de salud en Cuba, está entre sus programas priorizados. Todos los seropositivos al VIH tienen acceso a los tratamientos más modernos. El número de casos de SIDA es muy bajo en comparación con la población del país; la prevalencia de la enfermedad es de 0,07% en la población entre 15 y 49 años. El acumulado desde el inicio de la epidemia (1986), hasta el año 2003 es algo superior a los 5 mil 200 seropositivos al VIH, unos 2 mil 300 enfermos y algo más de mil 100 fallecidos.
¿Perspectivas?
El primero de mayo último Fidel anunció que nuestro país tendrá, sin duda, el mejor sistema de servicios médicos del mundo. Hace algunos años se hablaba de decenas de miles de especialistas en Medicina General Integral, y no está lejano el día en que Cuba presente decenas de miles de doctores en Ciencias de la salud.
Las reparaciones capitales de los policlínicos con los nuevos servicios, que se proponen ser concluidas prácticamente para fin de año en la capital, dotados de moderno equipamiento, fortalecerán la atención primaria de salud, un eslabón básico que cuenta con miles de consultorios médicos en los propios barrios, incluso en las zonas montañosas, con cobertura casi total.
Y como parte del internacionalismo, hoy no menos de 17 mil médicos, estomatólogos y técnicos de la salud cubana prestan servicios a otros pueblos mediante programas médicos en África y en América Latina y salvan todos los años cientos de miles de vidas y devuelven o aseguran la salud a muchas decenas de millones de seres humanos.
¿Entonces?
Los sueños de querer acelerar la transición de Cuba a neocolonia yanqui se estrellarán irremediablemente.
Salud tenemos y valentía ¡sobra!