| Economía>> |
Granja Agropecuaria Ramón Balboa, un ejemplo de cambio para mejor
Por Eduardo
González
La Granja Agropecuaria Ramón Balboa, en la central provincia cubana
de Cienfuegos, fue constituida el 10 de abril de 2002, al desactivar el
complejo agroindustrial azucarero de igual nombre, que producía
azúcar desde 1819. Esta entidad, por sus resultados iniciales,
puede servir de ejemplo de cómo se desarrolla el redimensionamiento
de la agroindustria azucarera cubana.
Tratamiento laboral
El cierre de operaciones de esta fábrica de azúcar no significó
el despido de ninguno de sus 825 trabajadores. De ellos, 86 se mantienen
en sus propios puestos, 105 fueron reubicados en la granja, 143 se acogieron
al estudio como empleo, 17 pasaron a ejercer como profesores y 20 permanecen
en las unidades productoras. En otras empresas del Ministerio del Azúcar
(MINAZ), fueron ubicados 123 trabajadores y 35 en entidades de otros organismos.
Se acogieron a la jubilación 55 y 53 causaron baja por su propia
voluntad.
El programa de superación se desarrolla satisfactoriamente en 7
locales adaptados como aulas, el personal docente lo forman 17 trabajadores
del MINAZ y 5 contratados por el Ministerio de Educación (MINED).
La matrícula actual es de 184 trabajadores, distribuidos en 8 grupos
docentes, de los cuales 113 tienen el estudio como empleo y 56 pertenecen
a la Granja Agropecuaria y vinculan el estudio con el trabajo.
Del total, 79 cursan la Educación Obrero Campesina (primaria),
52 la enseñanza secundaria, 38 el bachillerato y 15 pasan cursos
de actualización. Una docena de trabajadores ya realizan estudios
superiores, en sedes universitarias cercanas, y 11 transitan el curso
de nivelación para acceder, en septiembre, a estudios superiores.
Desmontaje industrial
El Ramón Balboa fue el primero de los complejos agroindustriales
azucareros desactivados en Cuba en finalizar totalmente el desmontaje
industrial. Los medios resultantes fueron utilizados: 78 % en la reparación
de otros ingenios, 4 % en proyectos de desarrollo de granjas agropecuarias,
6 % para piezas de repuesto de equipos agrícolas, 5 % fueron vendidos
como chatarra, 6 % constituyen medios de rotación y 1 % se usaron
para trabajos de mejoramiento social en el batey (comunidad rural vinculada
a la industria), lo cual repercutió en mejoras sustanciales de
los servicios sociales y la calidad de vida de la población, mediante
la adaptación de locales de la extinta fábrica.
El costo del proceso ascendió a poco menos de 2 millones de pesos,
pero fue compensado por la venta de los equipos y el aprovechamiento de
los locales y materiales en nuevas inversiones, lo cual generó
ingresos que permitieron, incluso, amortizar la mayor parte de las deudas
acumuladas por el ingenio.
Nuevos propósitos económicos
La misión de la nueva granja es producir alimentos para la población
y garantizar la prestación y mejora de los servicios y de la calidad
de vida de la comunidad.
El proyecto de desarrollo bufalino constituye el programa más importante.
Abarca 70 % del área existente, de la cual se encuentran actualmente
en uso 187,8 ha, y el plan de este año es llegar a 958,1 ha (24
%) del área total. La granja posee 51 búfalos, de 900 en
el proyecto total y produce, además, cultivos varios, tales como
viandas, granos, hortalizas y vegetales; peces de agua dulce y otros renglones.
Los resultados de los principales indicadores, al cierre del pasado trimestre,
son alentadores: fueron sembradas 30,7 hectáreas y cosechadas 147,6
toneladas de cultivos varios; se produjeron más de 3 mil litros
de leche y 4,5 toneladas de carne. De un plan de casi 220 mil pesos de
producción mercantil, los estrenados granjeros lograron 239 mil,
con utilidades de más de 8 mil pesos.
Servicios sociales
Antes, el complejo agroindustrial azucarero prestaba un total de 33 servicios
sociales fundamentales, de los cuales 52 % (17) fueron evaluados con buena
calidad; 33 % (11) de regular y 15 % (5) de mala calidad. A partir del
proceso de reconversión del central, se desarrolló un programa
con el propósito de garantizarlos y mejorarlos, para aumentar la
calidad de vida de la población.
Se desarrolla un trabajo sistemático en la reparación, mantenimiento,
pintura, equipamiento y embellecimiento en todas las instalaciones.
Se incrementaron en 18 los servicios sociales que ahora presta la granja,
con la inclusión de un gabinete de Estomatología, el equipo
de electrocardiografía, la panadería, una clínica
veterinaria, el minirestaurante, la capilla fúnebre, la tienda
de productos industriales, un punto de ventas, un expendio de cerveza
dispensada, baños públicos, la Casa de la Asociación
de Combatientes, el Paseo del Prado (así llaman allí a una
solución vial que mejora la estética y facilita el acceso
principal a la comunidad), el Parque Central (un área de descanso
y de concentración de los vecinos), la instalación de televisores
y videocaseteras en los círculos sociales, el nuevo centro de producción
de materiales de construcción y un centro de producción
de medios biológicos para el control de plagas y enfermedades de
los cultivos, entre otros.
Se encuentran en ejecución otras 6 obras: la Sala Polivalente (local
para reuniones sociales y presentaciones culturales), una sucursal bancaria,
otro punto de venta, el Joven Club de Computación (para la enseñanza
gratuita de Informática y Electrónica), la pavimentación
del vial principal y trabajos de jardinería.
La solución a otros servicios sociales, que no está al alcance
de la autoridades del territorio, se está tramitando con el gobierno
provincial y con la nación.
La granja agropecuaria Ramón Balboa prueba, con sus resultados
iniciales y perspectivas, lo acertado de las decisiones que forman parte
del redimensionamiento de la agroindustria azucarera cubana.