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Mieles para exigentes mercados

• Cuba aumenta exportaciones de productos apícolas

Por Raisa Pages
Granma Internacional
23 de agosto de 2004

EL rocío aún descansa sobre las flores de campanilla.
Las abejas “inspectoras” han viajado dos kilómetros y regresan a la colmena a comunicar la noticia. Una danza de ese maravilloso insecto informará a las restantes de su comunidad a qué distancia se encuentra el hallazgo primaveral y para cuántas hay suficiente trabajo en la recolección del néctar.

Con una rica y exuberante flora, Cuba reactiva la producción de miel de abejas en momentos en que los precios están en los valores más elevados de los últimos años. Naciones poderosas en la exportación de este alimento hacia la Unión Europea fueron vetadas, tras las regulaciones adoptadas en 1997 por esa comunidad, en la que se prohíbe exportar miel con residuos de antibióticos.

Las mieles cubanas de alta calidad y frescura son muy solicitadas en naciones europeas, donde la pureza y calidad del producto cubano se emplean para mejorar las mezclas de este alimento.

Cuba acopió 7 200 toneladas de miel en el 2003, una cifra que evidenció la recuperación de este sector, pues constituyó el mejor registro de los últimos doce años. Ahora, en el 2004, se asegura que hay condiciones para acercarse al record de más de 10 000 toneladas, reportado desde 1983.

Israel Lozada, vicepresidente del grupo empresarial de Agricultura de Montaña, indicó que se incrementarán las mieles clasificadas como específicas, por provenir de un solo tipo de floración.

Cuba obtendrá este año más de 700 toneladas de mieles específicas de campanilla y mangle, muy solicitadas por su claridad y frescura.

En cuanto a las mieles avaladas como orgánicas, la Isla ya tiene potencial certificado para vender 1 500 t, según confirmaron instituciones especializadas europeas.

Aun cuando la sequía mermó las posibilidades productivas de los territorios comprendidos desde el Centro hasta el Oriente del país, el buen desempeño de los apicultores del Occidente compensó el déficit originado en las regiones más carentes de lluvias. En la parte Sur de las provincias de Matanzas y La Habana, que no fueron tan dañadas por la falta de agua, se hallan las zonas de mayor producción apícola del país.

Israel Lozada manifestó que la sanidad de los productos cubanos se garantiza mediante controles biológicos e inspecciones sistemáticas.

APROVECHAR LA EXUBERANCIA TROPICAL

Investigaciones realizadas sobre las posibilidades actuales de la flora melífera de la Isla revelan que se pueden colocar 200 000 colmenas, pero actualmente sólo se disponen de 144 300, apuntó Lozada.

El crecimiento de los apiarios, dijo, no sólo se ha concebido desde el punto de vista horizontal sino también vertical, al colocar más cajas y aumentar, hacia arriba, la capacidad de almacenar miel.

El doctor Adolfo Pérez Piñeiro, director del Centro Nacional de Investigaciones Apícolas, señaló que se desarrolla un sistema de información geográfica digitalizada, para orientar con mejor precisión hacia dónde mover las colmenas. Este mapa digitalizado de la vegetación cubana permitirá también saber qué zonas tienen mayor espacio para aumentar el número de colmenas.

Lozada y el doctor Pérez Piñeiro coincidieron en subrayar cómo ha contribuido al mejoramiento de la frescura y calidad de la miel de abejas el sistema de pago adoptado para remunerar a los más de 2 500 apicultores existentes en la Isla.

COSMETICOS A PARTIR DE LA COLMENA

Dentro de la red interna de divisas en Cuba, se venden diversas cremas cosméticas a partir de los productos de la colmena. También se elaboran productos alimenticios para el consumo humano mediante mezclas de miel, cera, jalea real, propóleos y polen. Actualmente, el proceso de control de la calidad de la miel para la exportación es complejo, debido a que deben enviarse muestras a laboratorios de Europa, para certificar su sanidad y pureza.

Para disponer de un sistema propio en el país, se construye una instalación con la colaboración del Laboratorio de Miel de Bremen, de reconocido prestigio internacional. Profesores alemanes también capacitan y entrenan a los apicultores cubanos para difundir mejores prácticas en el manejo de la apicultura •

Organización instintiva y perfecta

• LAS abejas resuelven complicados problemas de arquitectura, matemática, química y comunicación. Su comunidad, la colmena, puede albergar hasta 100 mil individuos y cada uno se reconoce por un olor característico.

De esos asombrosos insectos, quedaron evidencias en jeroglíficos egipcios y hasta en la Biblia aparecen menciones a su admirable existencia.

Con una división social, basada en el trabajo que realizan, dentro de una colmena existen tres tipos de abejas: la reina, las abejas obreras y los zánganos.

Las obreras viven como promedio 46 días, pero su durabilidad depende de la estación del año. Desde que nacen se encargan de la limpieza de la colmena, de la alimentación de las larvas, de la construcción de las celdas de cera. Aunque éstas son los desempeños más comunes en esta organización social, existen las abejas "guardianes", protectoras de la entrada a la colonia; las que ventilan la colmena, aleteando 26 400 veces por minuto; y las que diseñan, construyen y sellan las celdas donde se depositará la miel.

Pero la función más cautivadora y de más rango social dentro de las abejas obreras, es salir a buscar néctar, polen y agua, actividad que asumen a los 19 días hasta finalizar su fructífera existencia. La entrega y recepción del alimento son un ritual donde participa toda la comunidad. La abeja recolectora, con su “buche” completo de néctar, comienza un proceso de traspaso a otra mediante el aparato bucal. Durante el intercambio de alimentos, las abejas van enriqueciendo el “botín” con sustancias químicas peculiares, encargadas de concentrar y transformar el néctar en miel.

La abeja reina es el personaje más interesante de la colonia. Es la “madre” más prolífica del mundo de los insectos, al poner 3 000 huevos diarios, cada uno en su celda correspondiente.

El "poder" de la reina se sustenta en su capacidad para producir jalea real, cuando este poderoso alimento disminuye, las obreras se encargarán de preparar las condiciones para colocar a otra monarca al frente de la colmena.