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Varadero: Nuevo capítulo de un rescate

Orfilio Peláez


Tomado de Granma
3 de junio 2004

Una exitosa etapa en los esfuerzos por detener el avance de la erosión y devolverle a la playa sus excelentes condiciones de antaño acaba de concluir en Varadero, al verterse en el sector comprendido desde Punta Francés hasta Cayo Libertad más de 450 000 metros cúbicos de arena.

El ingeniero Vladimir Caballero Camejo, especialista del Departamento de Procesos Costeros del Instituto de Oceanología, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, explicó a Granma que los trabajos de suministro artificial de arena se realizaron en dos etapas, la primera entre agosto y octubre del 2003, y la segunda del 8 de enero al 30 de marzo del presente año.

La zona en cuestión se ubica en el extremo final de la Península de Hicacos y cubre un área aproximada de cuatro kilómetros de playa, los cuales estaban sometidos a un intenso proceso erosivo, con un marcado y progresivo retroceso de la línea de costa. Así las condiciones del lugar eran desfavorables para la explotación turística.

Baste apuntar que la franja de arena en el área tenía un ancho promedio de 10 a 12 metros, mientras existían puntos muy críticos, donde apenas había espacio para tomar el sol.

Según indicó Caballero, el proyecto dirigido a mejorar la calidad de este tramo de playa estuvo listo en septiembre del 2002 luego de realizarse las investigaciones correspondientes, y se ejecutó con la colaboración de la Empresa de Obras Marítimas, la delegación del CITMA en Matanzas, GEOCUBA, y otras instituciones.

Tras la terminación de los vertimientos artificiales de arena, afirma el especialista, al sector conocido como Las Calaveras-Punta Molas, se le han restituido los volúmenes de arena que tenía hace 30 años, la playa tiene ahora como promedio un ancho superior a los 38 metros, y se ganaron más de 140 000 metros cuadrados de áreas de sol.

Dentro de los trabajos de regeneración de la playa en esa zona, fueron construidos también alrededor de dos kilómetros de dunas (ese tipo de loma de arena cubierta por vegetación que suele estar a varias decenas de metros de la orilla) con el propósito de protegerla del oleaje y las penetraciones del mar.

Este proyecto forma parte del programa iniciado por el Instituto de Oceanología hace más de 15 años para recuperar y proteger a Varadero de los efectos de la erosión, trabajo que ha merecido el reconocimiento internacional de autoridades en la materia y es calificado como uno de los proyectos ambientales de su tipo más exitosos en el mundo.

De 1987 a la fecha se han vertido en Varadero más de dos millones de metros cúbicos de arena, que han beneficiado ya a 16 de los 24 kilómetros de playa que conforman este importante polo turístico, y los resultados de la experiencia muestran una alta efectividad en su cuidado y conservación.

Incluso, subraya el ingeniero Caballero, Varadero ha sido una verdadera escuela para los oceanólogos cubanos a la hora de diseñar proyectos para la recuperación de otras playas en Cuba, Haití, República Dominicana y México.