| Entrevista al ministro de Comercio Exterior |
Entrevista
al ministro de Comercio Exterior
Se
prepara el comercio exterior cubano para nuevas metas
Por Marta Veloz
Contrario a la urgencia que tienen los países subdesarrollados y en vías de desarrollo de que sus exportaciones accedan libremente a los mercados internacionales para reanimar sus economías, cada día el camino hacia esta meta se vuelve más enmarañado.
La generalización de los aranceles específicos, que perjudica a los proveedores de productos de bajo costo y precio; la caída vertiginosa de los precios de los productos básicos, excepto el petróleo, y los obstáculos no arancelarios que imponen certificaciones y normas de calidad excesivas, hacen de la actividad de comercio exterior para estas naciones una compleja labor.
En medio de este panorama internacional, Cuba mantiene relaciones comerciales con 170 países y logró incrementar su intercambio en el año recién finalizado en 13,2 % con respecto al 2002. Sobre el comportamiento de esta actividad y las prioridades para el año en curso, habla en entrevista exclusiva el ministro de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez.
- ¿Qué papel desempeña actualmente el comercio exterior en la economía cubana y cómo se comportó en 2003?
-Para la economía de Cuba, las relaciones externas y en específico el comercio exterior, ejercen un fuerte y determinante impacto, debido a que la economía cubana es abierta y mantiene una alta dependencia del comercio exterior.
“Por esa razón, en los últimos años se ha trabajado en este particular lográndose una reorientación notable del intercambio del comercio exterior, en busca de una diversificación de los socios.
“Como resultado, en el 2002 Europa alcanza una participación del 41 % en nuestro intercambio comercial, seguida por América, con 29 %; Asia, 18% y Africa y Oceanía con el 2 %. Esta correlación básicamente se mantuvo en el 2003.
“Siguiendo esta línea, la política comercial cubana fue el pasado año más racional y selectiva en correspondencia con las prioridades y posibilidades que se presentaron, tratándose de cumplir de la manera más conveniente los compromisos asumidos.
“El intercambio comercial creció al término de esos doce meses un 13,2 % en comparación con el año 2002. La lista de las diez principales naciones que concentran el 72% del intercambio, la encabezan Venezuela, España, China, Canadá, Países Bajos, Italia, Estados Unidos, México, Francia y Rusia.
“Las importaciones crecieron un 11,6 % con respecto al 2002, y representaron el 74 % del intercambio comercial, conformadas principalmente por los combustibles y lubricantes, con un 21%, y los alimentos, con un 20 %.
“Dentro de este particular en el 2003, debo señalar las negociaciones, contratación y ejecución de operaciones vinculadas a la compra de productos norteamericanos por un valor de 343,9 millones de dólares en más de 300 renglones, fundamentalmente alimentarios.
“No obstante, la premisa básica en la gestión de importación en el país fue lograr una mayor racionalidad, lo cual permitió la adquisición de mercancías en términos de oportunidad y precios más competitivos en múltiples casos, especialmente alimentos.
“De igual forma, se dio continuidad a la política de sustitución de importaciones económicamente sustentada, con significativos resultados en el sector energético y productos e insumos para el turismo y las tiendas recaudadoras de divisas”.
-¿Cuáles fueron los principales suministradores?
-Los principales socios comerciales de Cuba en lo referente a las importaciones son Venezuela, España, China, Italia, Estados Unidos, Canadá, México, Francia, Alemania y Japón, los que agrupan el 71 % de las mismas.
-¿Se incrementaron en el 2003 las exportaciones cubanas?
-Sí, el pasado año las exportaciones crecieron 18 % en relación con el 2003, siendo los principales naciones de destino los Países Bajos, Canadá, Venezuela, España, Rusia, China, Francia, México e Italia.
“En este indicador influyó el buen desempeño de renglones como el níquel y el tabaco torcido, que aumentaron sus precios en el mercado internacional.
“Igualmente ascendieron las ventas de productos no tradicionales, como cítricos frescos e industrializados, productos de la biotecnología, derivados de las industrias azucarera y siderúrgica, así como los insumos para la agricultura entre otros, aunque todavía solo representan el 23,6 % del total.
“Es un requerimiento imprescindible de nuestra política de comercio exterior elevar los niveles de competitividad de los productos de la exportación cubana, en especial los no tradicionales. Para ello se proyecta trabajar aceleradamente en la reducción del costo de los servicios vinculados con esta actividad, así como compulsar a la aplicación de sistemas de gestión de la calidad y al cumplimiento de las normas y requisitos que se exigen internacionalmente”.
-Dentro de esas producciones cuáles usted estima con más perspectivas de desarrollo?
-En el caso de los productos no tradicionales los de mayores perspectivas de crecimiento son los cítricos frescos e industrializados, los productos de la biotecnología y los derivados de la industria azucarera.
-Considerando el potencial exportador de Cuba y la política de sustitución de importaciones ¿qué posibilidades hay de disminuir el desbalance comercial en medio de las actuales irregularidades del mercado internacional?
-La sustitución de importaciones como ya se conoce, se transformó en uno de los criterios introducidos a la política inversionista del país, que en la actualidad privilegia este aspecto y, sobre todo, el relativo al efecto multiplicador de aquellas producciones locales que suplen las provenientes del exterior.
“La aplicación de estos criterios ha posibilitado el fomento y/o la reconversión de capacidades productivas, al tiempo que el país ha logrado aminorar los niveles de dependencia externa en la producción de varios renglones, como es el caso del crudo para la generación de electricidad, cuya producción creció 3,7% con respecto al año anterior.
“Sin embargo, los progresos en la sustitución de importaciones resultan insuficientes en diferentes direcciones, especialmente en lo relativo a conjugar estos resultados con el necesario proceso de incrementar las exportaciones en general.
“En la mayoría de los países en vías de desarrollo es característico que el nivel de las exportaciones dependa en gran medida de los productos básicos. En nuestro caso, como se conoce, el peso fundamental recae en el azúcar, el níquel, el tabaco, el cemento y los productos de la pesca, que ocuparon en el 2003 el 77 % de las exportaciones de bienes.
“Sin embargo, la inestabilidad de los precios de los productos básicos a nivel mundial y las diversas dificultades para el acceso a los mercados, no permiten que solamente mediante el desarrollo de esas exportaciones se pueda encontrar una solución estable al desbalance comercial.
“Si bien es cierto que la balanza mejora en cierta medida con la inclusión de los ingresos por exportaciones de servicios, especialmente del turismo, la solución a fondo del déficit constituye para Cuba una tarea de largo plazo”.
-¿Qué perspectivas se plantean para el comercio exterior cubano este año y a más largo plazo?
-Uno de nuestros objetivos principales está vinculado con la organización y eficiencia de la actividad del comercio exterior, aspectos en los que ya venimos trabajando desde hace algunos años. Por esa razón en el año 2001 fue aprobado el Reglamento sobre la actividad de Importación y Exportación, con el objetivo de proveer a nuestras empresas de un instrumento único normativo con las disposiciones necesarias, que les permita garantizar el cumplimiento de sus intereses comerciales, y que a la par sirva al MINCEX para velar por la eficiencia económica de la actividad comercial externa que desarrollan las empresas que lo llevan a cabo.
“Más recientemente, nuestro Ministerio elaboró y está poniendo en vigor indicadores de eficiencia que miden la actividad de importación. También trabajamos en la evaluación de los esquemas empresariales de comercio exterior, tanto internos como externos, con el fin de buscar mayor eficiencia y racionalidad, donde consideramos que aún quedan muchas reservas por explotar.
“De igual manera, hemos venido trabajando de conjunto con otros organismos en el desarrollo nacional de un comercio mayorista de los productos de uso difundido. Durante el 2003 se avanzó en la certificación de un número de empresas distribuidoras mayoristas de diversas mercancías como computadoras, neumáticos y rodamientos, y para este año se debe evaluar otro número importante que distribuirían maderas, metales, piezas y partes automotrices”.
-¿Qué ventajas traería esta organización del comercio mayorista?
-Uno de los objetivos del comercio mayorista es satisfacer con racionalidad y estabilidad la demanda de productos de uso difundido del mercado nacional con la mejor calidad y precio, incluyendo los servicios asociados imprescindibles y los de garantía y postventa.
“Esta modalidad facilitará canales de distribución mayoristas idóneos a los productores nacionales y mejorará la gestión de comercio exterior en relación con la importación. Simultáneamente, permitirá optimizar la utilización de la infraestructura logística existente, minimizando las nuevas inversiones en este sentido y evitará los innecesarios niveles de inventarios, todo lo cual permitirá la reducción de los costos financieros de las empresas.
“Volviendo al tema de los requerimientos para la actividad de comercio exterior, también se plantea aumentar los niveles de competitividad de los productos de la exportación cubana, en especial los no tradicionales y los servicios como el turismo y otros de carácter profesional (ventas de software, proyectos de ingeniería). Simultáneamente se continuará trabajando en la racionalización y sustitución de las importaciones.
“Con esta perspectiva estamos empeñados en la reducción de los costos de producción, en la aplicación de sistemas de gestión de la calidad y en el cumplimiento de las normas y requisitos que se exigen internacionalmente.
“Otra tarea no menos importante es la relacionada con la preparación y capacitación del personal vinculado con la actividad del comercio exterior. Ejemplo de ello es la implementación de los cursos de certificación de compradores internacionales que se imparten en el Instituto del Comercio Exterior, que en un futuro cercano debe constituir requisito para ocupar determinadas plazas.
“Basándonos en la labor que se viene realizando y en los objetivos de 2004, podemos decir que las perspectivas del comercio exterior cubano dependerán del resultado que logremos en puntos claves como la recuperación de los niveles de exportación de productos tradicionales, con la correspondiente adecuación en competitividad y costos a las realidades del mercado internacional.
“A ello irá aparejado el desarrollo de nuevas exportaciones de productos y servicios competitivos internacionalmente, la racionalidad y sustitución de las importaciones, así como la optimización de la capacidad comercial de nuestras empresas. Los funcionarios vinculados a la actividad del comercio exterior, y en particular los cuadros, mantendrán una superación permanente.
“Primordial se considera la utilización más adecuada de las posibilidades de integración económica a nivel bilateral, plurilateral y multilateral, en la medida en que esto sea posible.
“El papel del Ministerio del Comercio Exterior como promotor de todas estas condicionantes será crucial para el logro de esos objetivos que deberán desarrollarse, como hasta ahora, en medio del ambiente hostil que representa el bloqueo económico de Estados Unidos. Si en algún momento el bloqueo desapareciera, sería más fácil, por supuesto, pero hay que estar preparados para el caso de que se mantenga, aun a largo plazo”.
Tomado
de “Opciones”, enero 2004
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Entrevista
con el ministro de Comercio Exterior de Cuba, Raúl de la Nuez