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La
nueva arquitectura del azúcar
Por: Rene Tamayo León
Una "agroindustria diversificada". Este es el término que definiría la nueva arquitectura azucarera cubana. No constituye una premonición. Los propios ejecutivos del ramo se han encargado de anunciarla y defenderla. Y tendrá que ser así, si la caña quiere mantener el lugar que le corresponde.
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Hace muchos años que el proyecto se preveía. Mas los resultados -aunque los hay- no han florecido a tuti plene. O al menos no se han revertido en su más clara y apabullante expresión: dinero contante, sonante... y abundante. La caña aventaja a cualquier otra materia prima por su carácter renovable, y, más aún, sostenible. Con una de las mayores capacidades vegetativas de cuanta planta existe, ha demostrado su viabilidad como sostén de industrias alimenticias, químicas, farmacéuticas, biotecnológicas. En ella está la base de elixires tan reconfortantes como el PPG. |
Los expertos dicen más: hasta en condiciones no óptimas de producción, es capaz de generar alrededor de 20 kilowatt de energía eléctrica por tonelada de bagazo y otros residuos sólidos. Y si se utilizan las tecnologías de ciclo combinado -piénsese en la aplicada en la fábrica ENERGAS de Varadero- el índice puede crecer una decena de veces.
IDEA NUEVA, MENTE NUEVA
La agroindustria azucarera del siglo XXI debe sustentarse en el conocimiento, la investigación y la integración. Y el azúcar y los derivados de la caña reclaman transformaciones profundas en las concepciones de dirección y en las técnicas productivas. Ambas sentencias se las escuché decir al titular de la cartera del MINAZ, Ulises Rosales del Toro, el mes anterior, en la clausura del VII Congreso de Azúcar y Derivados de la Caña, Diversificación 2002.
La necesidad hace parir hijos machos. Pero no es el caso. La agroindustria diversificada debe ser como la hija que se desea: todos la esperan y a todos hace feliz. Ha de convertirse en el crisol de un esfuerzo descomunal de la inteligencia. Antes lucía difícil; ahora parece menos complejo. Si se desea, pudiera estar al alcance de la mano; claro, siempre con su poco de "dolor de cabezas".
En opinión de este articulista, el mayor valladar está en las prácticas de dirección. Es la reticencia de no pocos jefes de base, lo que puede retardar mejores y mayores resultados. O también, los pesados fardos de las "directrices de arriba" que impidieron iniciativas o las limitaron.
Hoy la clave es rebasar el vano de la experimentación y los "logros de laboratorio" e introducir lo nuevo, con celeridad, en el proceso productivo. La ventaja -también de ahora- radica en que ya no es cuestión de simples voluntades, sino de estrategia gubernamental.
No todo está escrito ni descubierto en lo que respecta a la caña de azúcar. Pero ya hay suficiente camino andado. Estamos hablando de la disponibilidad de un know how -cubano por más seña- para elaborar un centenar de productos derivados de diferentes generaciones.
Y en esa lista no incluimos la producción de energía eléctrica renovable. Ni la capacidad para la diversificación genética a fin de obtener variedades altamente productoras de azúcar o fibras. Ni la urgencia de aprovechar con la mayor eficiencia posible las cualidades de la caña.
También habrá que alcanzar los mayores rendimientos que puedan sacársele. Hay algo cierto: lo de arriba es "muy bonito", pero el fundamento de todo está en poseer buenos cañaverales. Y no ha sido precisamente esa la "tónica"; al contrario.
La escasez de la gramínea constituyó el principal obstáculo en el camino cubano del azúcar durante la crisis económica de los años 90 y los que van de este siglo. Y si la caña falta, no tendremos ni mucha azúcar ni muchos de sus sucedáneos.
EL OTRO INGENIO
El doctor Luis Gálvez está entre quienes más defienden la diversificación. Lo ha hecho como hombre de ciencia y también como director del Instituto Cubano de Investigaciones de Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA). Es uno de los expertos más versados en el tema -cuando no la máxima autoridad. En Diversificación 2002 ofreció la nueva visión del ingenio azucarero cubano:
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Las 71 fábricas que quedarán en pie para producir azúcares y las 14 que se dedicarán a mieles, deberán disponer de varios tipos de caña: 1)muy azucareras si es para producir el dulce; 2)de mucha fibra si su destino será elaborar de forma combinada energía eléctrica o derivados; y 3)de crecimiento rápido si es para obtener mieles o fermentar jugos. La atención cultural de esas plantaciones -cuya cosecha tendrá que ser altamente mecanizada- habrá de basarse en el laboreo mínimo, el riego controlado y el buen drenaje. Se agrega, además, la fertilización regulada, la utilización de nutrientes naturales (compost) y el empleo de bioproductos y maduradores biológicos. |
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Respecto a las fábricas, unas seguirán las pautas de esquemas flexibles y compactados que deriven en azúcares de alta calidad y contenido de sacarosa, o mieles de diferentes características. Otras emplearán los jugos diluidos para la elaboración de alcoholes. Todas deberán generar electricidad para el consumo propio y vender el excedente a la red nacional. Se establecerá también la producción de derivados de alto valor agregado y con mercados seguros; el desarrollo de piensos, y la crianza de ganado mayor y menor y su procesamiento.
"Nos estamos refiriendo -comentaba el sabio- a una agroindustria diversificada en lo agrícola y en lo industrial, que se caracteriza por un alto valor en los productos -llevados a su mayor terminación y presentación-, y que opera de forma flexible de acuerdo con la demanda del mercado."
NADA NUEVO BAJO EL SOL
No es fácil lo que se plantea, pero tampoco difícil. Por suerte, ya hay bastante camino andando. La diversificación no solo refiere lo "ajeno" a las elaboraciones tradicionales como azúcar, mieles, bagazo... También las incluye a ellas, pero en su diversidad. El archipiélago, por ejemplo, ya produce hoy 20 tipos de azúcares. Van desde las minidosis a la bien cotizada y cada vez más lucrativa azúcar orgánica, cuyo stock de exportaciones superó este año las 4 500 toneladas en el central villaclareño Carlos Baliño.
Los orgánicos ganan terreno en el mercado internacional. Y es precisamente el azúcar la mercancía líder, tanto para el consumo directo como insumo en otros artículos. En los últimos años, la demanda se incrementó en Japón, Estados Unidos y la Unión Europea en más de un 160 por ciento. Y esa cifra representa un crecimiento comparable con las comunicaciones y otras altas tecnologías.
La rentabilidad es neta. A fines del 2000, los precios del azúcar orgánica en tiendas naturistas de la ciudad de Washington oscilaban entre 1,75 a 2,50 dólares la libra; mientras, el endulzante convencional valía en los supermercados alrededor de 50 centavos por unidad (y en las bolsas -donde está obligada a ir Cuba-: menos de nueve centavos).
El archipiélago también abre sus nichos en los mercados de alcoholes. Van desde los finos, hasta los fulfurílicos, pasando por los desnaturalizados y flama, cuya cotización rebasa los mil dólares por tonelada. Se consolidan, además, ofertas de sorbitoles, materia prima de artículos alimenticios, cosméticos y de la industria química y la farmacopea.
La lista puede ser más larga aún, incluye siropes de fructuosa, rones, levaduras... Así hasta llegar a cien. Y también pasa por el interés nacional de avanzar con producciones limpias, y restringir al mínimo el impacto medioambiental del sector, considerado el más contaminante de la Isla.
"Para bien o bien", también se incluyen las prácticas del llamado fertirriego. El uso de los residuales líquidos de las industrias en la fertilización de los cañaverales no solo rebaja la contaminación; también permite prescindir de químicos y suplantarlos por un material enriquecido con nitrógeno, fósforo, potasio y otros nutrientes.
Según algunos dictámenes reseñados por la AIN, su aplicación ahorra entre mil y 1 500 dólares por caballería al año y eleva los rendimientos agrícolas en 12 000 arrobas por unidad. Otras fuentes hablan de cifras más altas.
La estrategia incluye la agricultura. La propagación de nuevos cultivos servirá para el autoabastecimiento e incluso de fuente de empleo. No solo de caña podrá vivir el sector -claro, dejaría de serlo si no es su cultivo base.
OJOS Y PENSAMIENTO DIVERSIFICADO
La caña puede producir tantas riquezas como el hombre sea capaz de extraerle. Es comparable con el petróleo, uno de los productos más diversificados del mundo a pesar de estar entre las materias primas más rentables del planeta, habida cuenta su costo de producción y sus precios de venta. O sea, todo lo contrario del azúcar. La situación debe ser variada. Quizá no llegue a tanto, pero puede acercarse.
Es un cambio que en Cuba se comenzó a fraguar en las últimas décadas. El país debe haber invertido cientos de millones de pesos en la infraestructura y la formación científica para rebasar el simple marco de la elemental producción de azúcar crudo y refino. Y ya es hora de que se explaye.
El nuevo valor que se busca introducir al sector azucarero no solo incluye lo tangible -una gran variedad de mercancías como tal-, sino también lo abstracto. Alegra que no pasen por alto que en el mundo de hoy el conocimiento se erija como el principal recurso. Y que tanto como el objeto en sí, pesa el costo de diseño, la presentación, la innovación tecnológica...
Los paquetes tecnológicos para una agroindustria azucarera diversificada existen. La voluntad gubernamental, también. Pero no hay que llamarse a engaño, va a pesar mucho lo que se haga en la base. Los ejecutivos en los niveles medios y bajos deberán "abrir muy bien las entendederas".
Por mucho que se pueda dictar desde arriba, cada lugar es único. Quizá en ellos haya una -otra- posibilidad inexplorada. Habrá que descubrirla. Para encontrarla hace falta mucha autonomía empresarial y el pleno protagonismo de los trabajadores. En la experiencia que suman todos ellos, está la mayor de las sabidurías... y de la diversidad.
(Tomado de
Juventud Rebelde, 28/07/2002)