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Entrevista a José Luis Rodríguez,
Ministro de Economía y Planificación

Por: CARIDAD CARROBELLO


EN POS DEL EQUILIBRIO
El ministro de Economía y Planificación analiza el principal problema económico cubano, las finanzas externas y las estrategias para las exportaciones; ofrece respuestas sobre los cambios de la industria azucarera y su incidencia en el desarrollo nacional, y argumenta acerca de la dualidad peso-dólar y cómo pudieran bajar más los precios, entre otros asuntos de interés

José Luis Rodríguez, titular del Ministerio de Economía y Planificación, lleva cerca de una década participando de las decisiones económicas de Cuba y con esta responsabilidad ha visto pasar -dicho en lenguaje popular- las verdes y las maduras. Rememora la ruptura abrupta de los convenios con el campo socialista a principios de los años noventa, la emergencia del período especial y la prueba del país para asumir su desarrollo a partir de sus propias capacidades.

"No hubiera sido posible resistir las enormes carencias que padecimos en aquellos inicios del período especial, y aun hoy las dificultades que subsisten, si no hubiera existido la unidad de la población en torno al proyecto de desarrollo socialista", analiza.

Además, la nación tuvo a su favor, entre otros factores, un acervo de desarrollo, un nivel alto de calificación de la fuerza de trabajo y una industrialización en ciernes que, junto al avance en la infraestructura de desarrollo social, permitieron iniciar la recuperación gradual mediante un conjunto de medidas y cambios en la economía.

Contraria a fórmulas neoliberales, la recuperación cubana no es solo en producciones materiales, sino también en lo social y lo humano. Pero ya al cabo de dos lustros de período especial, es preciso preguntar.

-¿Existen argumentos que demuestren un ascenso durante estos últimos años?

-La economía creció entre 1995 y 2001 a un ritmo del 4,1 por ciento como promedio anual, resultado superior al de América Latina. Lógicamente, a partir de la caída del producto interno en un 35 por ciento hasta 1993, no ha sido posible recuperar todavía los niveles previos al período especial, pero sin duda alguna ha habido una recuperación económica importante en estos años, basada en la eficiencia y asociada a incrementos de la productividad del trabajo, a una superior efectividad de las inversiones y a una mayor eficiencia energética del país.

"La recuperación cubana no es solo en producciones materiales, sino también en lo social y lo humano", expresa José Luis Rodríguez, titular de Economía

"Ha sido un crecimiento con determinadas características que demuestran la efectividad de las políticas aplicadas en estos años, las cuales no son únicamente cambios de estructura en la forma de dirigir la sociedad, sino de cómo equilibrar los diferentes elementos que funcionan en la economía, como es el caso de las finanzas internas.

"Ciertamente, puede hablarse de una recuperación de la economía. No quiere decir esto que se hayan eliminado totalmente los problemas, pero sin dudas hay un proceso de avances tanto en lo económico como en lo social, y diría que más en lo segundo. Durante estos años, y particularmente en los tres últimos, se ha desarrollado una política con conceptos novedosos en el empleo, en la seguridad y la asistencia social, en la educación, en la cultura. Cuba ha demostrado que se pueden lograr grandes avances de manera integral en la sociedad, aun con pocos recursos."

-¿Cuáles son en estos momentos los principales problemas financieros del país y cómo se enfrentan?

-Nuestro problema fundamental está en el desbalance financiero externo. El país ha debido enfrentar enormes dificultades y gastos, debido al bloqueo; el último cálculo arrojaba más de 70 mil millones de dólares desde principios de la década de los 60 hasta finales de los 90, y ese es un factor que constantemente está añadiendo desembolsos e impidiendo ingresos en nuestras relaciones económicas con el exterior.

"Una segunda problemática es que la propia crisis financiera internacional provoca fluctuaciones, muchas veces contrarias a los intereses cubanos. Este año mismo, los precios de los combustibles han aumentado notablemente y los del azúcar han bajado de manera considerable. Eso es negativo para la economía, pues lo vendido es muy barato y lo comprado, más caro.

"El país no puede avanzar más rápido por esa situación que no se resuelve en pocos años. Debemos ir equilibrando nuestras finanzas externas mediante el crecimiento de las exportaciones, la sustitución de importaciones y siendo más eficientes, es decir, gastando menos por cada unidad de producto creado, de manera tal que se logre ir cerrando esa brecha.

"La situación actual tiene múltiples formas de ser tratada desde el punto de vista financiero: generando más ingresos, reduciendo gastos, obteniendo nuevos créditos, renegociando deudas... Ahora bien, no siempre se logra este empeño, porque uno no controla los precios ni las tasas de intereses; es decir, el costo que tienen esos créditos, los cuales son muy altos muchas veces."

Desde finales del año pasado, Cuba ha tenido que reducir las inversiones. ¿Esto pudiera atenuar la tasa de crecimiento económico de la última etapa?

-Existen en Cuba restricciones imprescindibles, buscando una armonía ante el desequilibrio financiero externo, y debe ponerse la tasa de crecimiento en función de eso y no al revés; es decir, no es crecer y después salir a buscar el dinero para lograr el respaldo a ese crecimiento, sino ver cómo nivelar ingresos y gastos de cada año en primer término en divisas, y en función de esos elementos lograr un determinado ritmo de crecimiento de la economía.

"Hay que decir que el ritmo de crecimiento económico no es lo más importante. Se puede crecer menos y sin embargo ser más eficiente en la economía y en lo social y viceversa. Desde luego, es un indicador importante, pero no lo dice todo. Las tasas de crecimiento pueden ser más atenuadas o más expandidas, depende de múltiples factores, porque en el Producto Interno Bruto no entra todo el valor creado y una de las cosas en las que estamos trabajando con más fuerza es ver cómo se reflejan los gastos sociales en el desarrollo, ya que hoy no se recogen en el PIB. Fidel lo ha señalado últimamente en varias ocasiones, teniendo en cuenta el valor de los empeños cubanos de todos los años en la salud pública, la educación, la cultura y el deporte, aspectos en los que se mejora la calidad de vida de la población."

-El país ha mostrado realmente buenos índices en su PIB, sin embargo, su población aún no lo percibe por tener carestías básicas. ¿Cómo se explica esto?

-El PIB es la suma de todos los valores que se crean en un país durante un año. Es el valor agregado en la producción, pero no todo lo que se crea va directamente al consumo, una parte debe ir a inversiones. En esta etapa en que estamos, con un PIB que crece a ritmos más bajos, lógicamente se restringen las inversiones y se tensa más el consumo, aunque se pueden realizar ajustes, como lo estamos haciendo hasta el momento, para favorecer a la población.

"De 2000 a 2001el PIB pasó de cinco a tres por ciento de crecimiento, e independientemente de esa tendencia a bajar, los niveles de consumo calórico y proteico de la población, los salarios medios, los servicios sociales básicos siguieron aumentando, no solo cuantitativa sino cualitativamente."

-Cuba importa más que lo que exporta. ¿Por qué? ¿En qué producciones pudieran aumentarse las exportaciones?

-La respuesta a tu por qué está en que deberían crecer mucho más rápido las exportaciones, y eso no se logra tan fácilmente.

"Nosotros venimos con esa tendencia, incluso a cualquier país en desarrollo se le desequilibra la balanza comercial de esa forma, porque no tiene capacidad para importar lo que consume y además importar para invertir. Eso da normalmente una diferencia a favor de las importaciones y en contra de lo que se vende en el exterior.

"En nuestro caso, las exportaciones de bienes son menores que las importaciones, pero las exportaciones de servicios, por ejemplo en el turismo, son mayores que las importaciones de los mismos. Eso empieza a compensar el desequilibrio. Y habrá que ir impulsando nuevas estrategias que permitan incrementar las exportaciones, diversificarlas, ir a las de mayor valor como los servicios."

-¿La estrategia es exportar más los servicios?

-Sí, cuando se dice que el país dependa de su capacidad intelectual, la estrategia se refiere a impulsar exportaciones de mayor valor agregado que le permitan, efectivamente, ir compensando la capacidad de importar con la de un mayor nivel de exportaciones que pueda darse por la vía de los servicios, no por la de las mercancías, porque ya es sabido lo que ocurre en estos momentos con el tabaco, el azúcar, los cítricos, que son exportaciones tradicionales.

"Claro, esto no excluye ir recorriendo otros caminos. El Ministerio del Comercio Exterior ha hecho un trabajo para impulsar precisamente la capacidad exportadora del país, pero es necesario crear un conjunto de condiciones complejas, pues en primer lugar se requiere tener una mentalidad exportadora; eso supone conocimiento de los mercados, de la calidad del producto y la facultad de fabricarlos en condiciones competitivas."

-Empresarios del país han expresado la conveniencia de mover la tasa de cambio oficial de un dólar igual a un peso... ¿Usted qué opina?

-El problema es que la tasa de cambio no se puede mover al libre arbitrio; para modificarla debe existir primero un determinado nivel de respaldo económico real que le permita a la moneda nacional incrementar su valor en relación con la divisa; no es posible hacerlo a partir de una decisión administrativa que proclame la revalorización de la moneda.

"La tasa de cambio no se puede mover al libre arbitrio; para modificarla debe existir primero un determinado nivel de respaldo económico real que le permita a la moneda nacional incrementar su valor en relación con la divisa."

"Están a la vista hoy las consecuencias de eso cuando se ha hecho artificialmente. Lo hicieron países ex socialistas y ya conocemos el desastre que se produjo allí; ha pasado con las políticas de devaluación en América Latina, durante más de 30 años, y hemos visto que en esos lugares la economía no progresa, no se resuelven los problemas.

"Es decir, que lo planteado por los empresarios es comprensible, pues cuando está sobrevaluada la moneda -al menos conceptualmente-, esto hace que sea barato importar y caro exportar. Pero es necesario buscar detrás de eso la posibilidad de que el país posea mayor fortaleza económica para poderle dar otro valor a su moneda y entonces ir a un ajuste de la tasa de cambio.

"Existen experiencias positivas como la de China. Estuvieron desde los años 80 hasta el 95 para ajustar la tasa de cambio, y lo hicieron cuando ya había pasado un tiempo con tasas de crecimiento del ocho o el nueve por ciento, con reservas monetarias abundantes, con toda una serie de medidas que, cuando llegaron a hacer el ajuste, la tasa de cambio se movió muy poco porque ya el respaldo que tenía la moneda, su valor real, se había incrementado notablemente."

-Sobre la doble circulación del peso cubano y el dólar, ¿tampoco en ese sentido pudieran ocurrir cambios de cotización de la divisa en las TRD?

-Es lo mismo. Para resolver ese problema habría que ajustar la tasa de cambio y crear nuevamente un sistema monetario único, con un ajuste entre la divisa y el peso cubano, a otro nivel que no es el de uno por uno, pero tampoco el de 27 por uno, existente hoy en el mercado informal.

-¿A la economía cubana le conviene mantener esa relación tan alta?

-Bueno, no es la que le convenga, es la que da un equilibrio. No se llegó a 27 porque hayamos decidido esa cifra, sino fue consecuencia del momento en que se desequilibró el mercado interno en divisas el año pasado -recuérdese todo lo ocurrido después del atentado a las torres gemelas en los EE.UU. El nivel al que se llegó y nuevamente se estabilizó, es al que el mercado está dispuesto a comprar pesos y el Estado a vender divisa a ese precio. Es la situación que se da, no la que se fija. La tasa de cambio de CADECA se establece a partir de la observación, no de una decisión.

-En los precios, fundamentalmente en los mercados de productos agrícolas y en las cadenas de tiendas de otros alimentos en pesos cubanos, hay opiniones de que están demasiado elevados para el salario medio que reciben los cubanos. ¿Cree usted que las medidas aplicadas hasta ahora consigan disminuirlos?

-Primero debe señalarse que en Cuba los precios de los productos normados y de servicios básicos no fluctúan, sino que se mantienen estabilizados a niveles bajos, para garantizar el acceso de toda la población a un grupo de consumos que incluyen no solo los productos normados, sino también servicios de transporte, gas, agua, electricidad, etcétera. Existen otros productos cuyos precios se forman de acuerdo con la oferta y la demanda.

"Hay que poner en concordancia estas dos cosas. Los precios no pueden bajar si no aumenta la producción."

"Esos precios reflejan la cantidad de dinero que hay en circulación, en relación con los bienes existentes. Si tú tienes mucho dinero y poca oferta, es decir, produces poco, los precios se elevan. Inevitablemente es así.

"Estamos en una situación en la cual no ha aumentado la producción suficientemente y sí ha crecido el ingreso de una parte de la población, de manera notable. Hay que poner en concordancia estas dos cosas. Los precios no pueden bajar si no aumenta la producción. Para lograr lo último es preciso ser más eficientes, y ahí es donde está la clave del problema."

-Sin embargo la gente ve contradicciones en que cada año se hable del aumento de la producción agrícola, por ejemplo vegetales, y en Ciudad de La Habana los precios sean altos.

-Es que el nivel de ingresos de los habitantes de la capital, de manera general, es mucho mayor que el de las demás provincias del país.

-Pero en Ciego de Ávila, donde también con el desarrollo del turismo y de otras producciones ha ido creciendo significativamente el nivel de ingresos per cápita, sin embargo, los precios son más asequibles...

-La población es menor, el ingreso total es de menor volumen y la producción agrícola por habitantes es mucho mayor. Ahí está la clave del problema: más oferta para una cantidad de habitantes más pequeña y con un ingreso por debajo del ingreso de la capital de la nación, por lo tanto los precios pueden ser más bajos.

-El sistema del perfeccionamiento empresarial se propone la eficiencia productiva. ¿Tiene buen ritmo su aplicación? ¿Ha dado los resultados esperados?

-El perfeccionamiento va al ritmo que dan las condiciones reales de la gestión empresarial del país. Si la contabilidad no está a tono con las necesidades o hay determinados problemas que no dan las capacidades de gestión supuestas, pues debe ir a un ritmo más lento.

"No se trata de acelerar más o menos. Se pudiera hacer un poco más, pero no puede forzarse por encima de las condiciones reales; por ejemplo, un empresario ineficiente frena esta medida económica."

-¿Tiene que ver también con el tipo de producción?

-Hay ramas como la petroquímica, que ha podido entrar en el perfeccionamiento, a pesar de las condiciones difíciles de estos momentos. Tiene gente muy capaz. Y hay otras producciones más sencillas, que no marchan a igual velocidad, siendo cosas que tecnológicamente resultan menos complicadas. Sin embargo, encuentras que el personal ahí no es de alta calificación, hay carencia de trabajadores... Hay muchos factores humanos que pueden limitar el perfeccionamiento; es un sistema de gestión y el factor subjetivo tiene mucho que ver.

-Hasta donde ha llegado, ¿ha dado los resultados esperados?

-Todas las empresas implicadas, unas 350 hasta el momento, han dado resultados positivos; es decir, que se mejora la eficiencia económica cuando se entra a aplicar el perfeccionamiento empresarial. Aumenta la productividad, crece el nivel de ventas y de utilidades, y eso permite a su vez aplicar escalas salariales más altas, mejorar la vida de los trabajadores. No obstante, en el país hay más de tres mil empresas, por eso tan solo hemos dado los primeros pasos hacia todos los cambios que se necesitan.

-¿Cuál pudiera ser el impacto de la reducción de la producción azucarera en el resto de la economía cubana?

-Con los bajos precios del azúcar en el mercado internacional, indudablemente era mayor el gasto y el esfuerzo empeñado cada vez en la producción de azúcar, que las divisas ingresadas al país por dicha exportación. Está demostrado que este producto en el mercado mundial no sufre el descenso particular de un año o de una ocasión, sino que está sometido a la tendencia de mantenerse con precios muy bajos, a partir de la situación del mundo azucarero y de cómo es fijada la cotización internacional.

El sector azucarero tendrá este año importantes transformaciones, a favor del ahorro y la eficiencia, sin dejar a sus trabajadores desamparados

"Nuestra economía no puede continuar con la misma estructura azucarera, presente durante muchos años. No nos queda otra alternativa que realizar una reestructuración con los mismos medios de la industria, donde se siga produciendo un volumen de azúcar a costos mínimos, sobre todo para satisfacer la necesidad del consumo nacional, y pasar a una diversificación con la restante capacidad fabril para obtener desde derivados como alcoholes, hasta la generación de la energía eléctrica en los centrales.

"Además es preciso alcanzar producciones de orden forestal, ganadero, de alimentación, que permitan, con la misma cantidad de tierra de la industria azucarera, alcanzar otros beneficios para el país.

"En cuanto a la consecuencia económica de tales transformaciones es preciso analizar que la venta del azúcar ha servido para comprar productos como el combustible y los alimentos; lógicamente al haber un menor ingreso azucarero ocurre una repercusión inmediata en la capacidad del país para realizar estas compras, y la responsabilidad de generar estos ingresos tiene que ser asumida por otras ramas. Pero en general, al restringir los consumos de la producción de azúcar, con esto se reducen gastos y por lo tanto se produce a la vez un ahorro en la economía.

"Es importante significar que todo esto se logrará sin dejar a nadie desempleado o desamparado, pues para ello se han elaborado planes que aseguran una utilización efectiva de la fuerza de trabajo. Esta es la divisa invariable de nuestra Revolución.

Tomado de Revista Bohemia