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PERSONALIDADES Lázaro Peña : Un hombre que cautivó muchedumbres PNUMA otorga premio post-mortem a Rosa Elena Simeón Negrín Profundo homenaje a nuestro Héroe Nacional Brigadas Juveniles del Movimiento Revolucionario 26 de julio Los Maceo Grajales: Titanes de Titanes Máximo
Gómez: La forja de un revolucionario
Lázaro Peña : Un hombre que cautivó muchedumbres
Pasajes que describen al inolvidable capitán de la clase trabajadora, nacido el 29 de mayo de 1911 Por Mariagny Taset Aguilar Tomado del pweriódico Granma, Cuentan que la oratoria de Lázaro Peña era como un embrujo. Una especie de atracción misteriosa que hacía temblar el cuerpo y el espíritu. Cuando hablaba frente a todos, incluso en los momentos más tensos, parecía que el líder obrero había puesto en sus labios los pensamientos del pueblo. Quienes lo conocieron, aquellos que un día tuvieron la oportunidad de extenderle la mano, lanzarle una sonrisa, guardarle los secretos, dicen que era tan persuasivo y paciente que exasperaba a sus enemigos. Esta fue una de sus mejores armas en los debates, recuerda en una entrevista Octavio Louit Venzant, compañero cercano y entonces secretario de Asuntos Laborales de la Central de Trabajadores de Cuba desde 1961, cuando Lázaro reiniciaba su labor como secretario general de la organización. Decía que no podíamos situarnos al mismo nivel del adversario, relata Louit, porque "lo grotesco te desarma, te quita argumentos, y eso es lo que buscan quienes te provocan". Jaime Gravalosa, periodista y también amigo del dirigente sindical, refirió una vez que cuando, vísperas de embarcarse en el Granma, Fidel y otros revolucionarios son apresados en México, Lázaro —representante entonces de la Federación Sindical Mundial y refugiado allí— aprovechó una reunión de la Organización Regional Interamericana del Trabajo que se celebraba y sin permiso oficial entró y pidió la palabra, bajo el rechazo del representante mujalista de la CTK que fungía como delegado cubano. Pero era tanto su prestigio que no pudieron ignorarlo. Para sorpresa de los presentes, cuenta Gravalosa, el orador no alude al testaferro de la tiranía de Batista. Su voz clara reclama apoyo para la inmediata liberación de Fidel y sus compañeros, y pocos días después se convierte en depositario del testamento político de Raúl Castro, documento que guardó con celo y respeto. En medio de la tambaleante legalidad burguesa de la primera mitad del siglo XX, Lázaro defendió los ideales de la clase obrera y estuvo en la vanguardia de la lucha antifascista. Para el imperialismo no pudo ser más que "un demonio" y todo un Capitán para la clase trabajadora, como lo vio Fidel. Lázaro tenía férrea firmeza de principios y una gran sencillez a flor de piel que se le venían encima a todo aquel que se acercaba. Una familia humilde y de tez mestiza, "no estaba a tono con la época" fueron razones suficientes para padecer desde pequeño los desmanes de una sociedad que rendía culto a la discriminación y vivía manchada por la sangre. Pese a las calumnias de la propaganda anticomunista y los servidores de la oligarquía nacional, el líder sindical acumulaba cada vez más una autoridad y un prestigio que traspasaban las fronteras cubanas. Por ello llegó a ser vicepresidente de la Federación Sindical Mundial, logra hacer de la CTC la única central sindical del país y fortalece los vínculos entre el movimiento obrero y el Partido Comunista, del cual fue un alto miembro. "¿Quién lo hizo, quién lo forjó incansable luchador revolucionario?", preguntaba Fidel durante las honras fúnebres: "lo hizo el pueblo, lo forjó su clase sufrida y explotada. Ella le dio su conciencia, le impregnó su rebeldía y lo levantó como exponente y bandera de sus aspiraciones y reivindicaciones revolucionarias. Su escuela fue la fábrica, el taller, el trabajo, la explotación, la lucha misma". Lázaro Peña anda entre nosotros y solo no lo ven quienes tienen visión "de corto alcance". Cuando se escucha su voz, estremece la Plaza y ese erizamiento que uno siente entonces no es casual, sino el síntoma contagioso de su ejemplo, que ha envuelto para siempre al pueblo revolucionario de Cuba.
PNUMA otorga premio post-mortem a Rosa Elena Simeón Negrín Singapur, 21 de abril del 2006 .-Con la presencia del Sr. S. R. Nathan, Presidente de la República de Singapur, se celebró una gala especial donde el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) otorgó el Premio Campeones de la Tierra2006 a la científica cubana Rosa Elena Simeón Negrín. Su hija Rosa Elena Ortíz Simeón, recibió el galardón que fue entregado por el Sr. Shafqat Kakakhel, Director Ejecutivo en funciones del PNUMA. En la gala se proyectó un reportaje sobre la vida de la científica cubana, donde se destacósu pasión por el medio ambiente y se hizo una presentación muy bien documentada a través de su trabajo y por ser un ejemplo brillante para todo el mundo. En la presentación de su biografía el Sr. Eric Fatz, Director de Comunicaciones e Información Pública del PNUMA hizo una pormenorizada exposición de la vida y obra de la investigadora y su labor como ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, destacando y reconociéndola como campeona de una isla y fuerza regional en la filosofía de “pensar globalmente y actuar localmente”. El discurso de Rosa Elena Ortíz Simeón, cargado de argumentos acerca de la rica trayectoria de la científica cubana, provocaron una destacada ovación y arrancaron lágrimas a algunos de los presentes. Los otros premiados fueron Tewolde Gebre Egziabher de Etiopía; Tommy Koh de Singapur; Mikhail Gorbachev, de Rusia; Mohamed El-Ashry de Egipto; Massoumeh Ebtekar, de Irán; y la Organización de Mujeres para el Desarrollo y el Medio Ambiente. El evento estuvo presidido por el Presidente y la Primera Dama de Singapur. Además, estuvieron presentes el Sr. Yaacob Ibrahim, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Singapur, quien tuvo a su cargo el discurso de apertura de la gala.
Fuente : Embacuba Indonesia Cuba pierde un fotógrafo de su historia
• Falleció uno de los reporteros gráficos más importantes de Cuba. La Habana, abril de 2006.- En imágenes, Raúl Corrales deja con su muerte, acontecida este mes en La Habana, Cuba, un importante archivo que da cuenta de los principales acontecimientos históricos de la isla.
Profundo homenaje a nuestro Héroe Nacional Julieta García, Odalis Riquenes, Jorge Legañoa y Luis Hernández Lo hicieron agrupados en 28 bloques, cada uno de los cuales representaba a igual número de sectores de la sociedad cubana. Acompañados de un adulto, 28 pioneros depositaron rosas blancas para el Maestro. El primero de los grupos iba precedido por un niño de preescolar y su profesor emergente, tras ellos iban más de un centenar de pequeños con grandes lápices, portadas de la Edad de Oro y bustos de Martí. Así pasaron ante nuestros ojos pequeños vestidos con batas blancas, dotados del estetoscopio médico; pudo advertirse a más de un presunto oftalmólogo. A ellos los siguieron los bomberos. Haciendo Camino, se leía en el póster de los constructores; quienes además llevaban palas, picos y escuadras de cartón. A Harry Villegas, compañero de lucha del Che, se le vio feliz junto a los niños que representaban a la Asociación de Combatientes de Cuba. Algunos mostraban brazaletes del movimiento del 26 de Julio. Melba Hernández, la heroína del Moncada, los observaba desde muy cerca, quizá recordando a su Generación del Centenario. A medida que avanzaba el desfile se divisaban representaciones infantiles de Instructores de Arte, Trabajadores Sociales... La FEU y la UJC precedieron el cierre a cargo de pioneros de noveno grado, quienes reclamaron la libertad de los Cinco cubanos luchadores antiterroristas. Irma Sehwerert, madre de René Gonzáles, comentó a la prensa que para ella es una obligación homenajear a Martí porque él es la inspiración de los Cinco. “Martí se debe honrar todos los días con nuestra entrega y actitud revolucionaria”. Los versos del Maestro se escucharon durante el homenaje que contó con la presencia de Estaban Lazo, miembro del Buró Político; José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros; Julio Martínez, primer secretario de la Juventud Comunista; Armando Hart, director de la Oficina del Programa Martiano; y Miriam Yanet Martín, presidenta de los Pioneros. CÁLIDO HOMENAJE EN SANTIAGO SANTIAGO DE CUBA.— Desafiando los rigores de una mañana invernal miles de santiagueros tributaron, este 28 de enero, un cálido homenaje al Héroe Nacional cubano. Con los primeros rayos del Sol fueron depositadas ante el Mausoleo en el que descansan sus restos, en el cementerio de Santa Ifigenia, ofrendas florales a nombre del Comandante en Jefe Fidel Castro, del Ministro de las FAR, de los Consejos de Estado y de Ministros y del pueblo de Cuba. Entre cantos y flores una nutrida representación de pobladores del distrito santiaguero que lleva el nombre del Maestro, pioneros y estudiantes, con dirigentes del Partido, el Gobierno y las organizaciones políticas y de masas a la cabeza, ratificaron el compromiso con sus ideas, durante el acto político cultural y ceremonia militar con motivo de la efeméride, efectuado en la propia necrópolis. Al intervenir en la ceremonia, Eliover Zapata Hidalgo, miembro del Buró del PCC en Santiago de Cuba, recorrió la fecunda vida de aquel niño que abriera sus ojos un 28 de enero y destacó la trayectoria revolucionaria de quien calificó como “... hombre de acción, de amplia capacidad movilizativa, nervio vivo que no cejaba ni un instante cuando se trataba de la Revolución...” Durante toda la jornada estudiantes de la escuela militar Camilo Cienfuegos, de la provincia de Cienfuegos, y cadetes de la Escuela Interarmas de las FAR General José Maceo, Orden Antonio Maceo, se sumaron a la compañía de ceremonias que tradicionalmente custodia la tumba del apóstol, en una guardia de honor especial. Momentos después del acto, miles de habitantes de la cabecera provincial, convocados por las nuevas generaciones, desfilaron por las principales calles de la ciudad hasta el Parque Céspedes, en una gran marcha patriótica. VEINTIUNA SALVAS POR MARTÍ Justo cuando las manecillas del reloj marcaron las 12 meridiano de este 28 de enero, el retumbar de las 21 salvas de artillería en honor al aniversario 153 del natalicio del Héroe Nacional José Martí, se hizo sentir en los muros de la Fortaleza Militar San Carlos de la Cabaña, al tiempo que la Banda de Música del Estado Mayor General de las FAR entonó las notas del Himno nacional. En ocasión de la fecha martiana se llevó a cabo el homenaje de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Cadetes de la Escuela Interarmas de las FAR General Antonio Maceo, Orden Antonio Maceo, integraron la batería de artillería que disparó los cañonazos para honrar la memoria del Apóstol. Simultáneamente, a esta hora fueron lanzadas igualmente desde la necrópolis de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, 21 disparos de artillería en saludo al Maestro, el mayor homenaje que rinde las FAR a personalidades de la nación. Esta ceremonia se realiza desde hace varios años, en fechas memorables como el advenimiento del Triunfo de la Revoución, el Día del Miliciano y el natalicio de Martí, además en el recibimiento de Jefes de Estado y personalidades que visiten nuestro país. La centenaria tradición se remonta a la historia de los hombres de mar, quienes disparaban salvas en números pares cuando moría un hombre, en tanto las fortalezas militares de los países caribeños lo hacían en cifra impar como expresión de bienvenida a los barcos que arribaban a puerto. El homenaje estuvo presidido por el General de Brigada Miguel A. Zaballa Martínez, jefe de dirección del MINFAR. Estuvieron presentes otros jefes y oficiales de alta graduación y pioneros, estudiantes de las escuelas militares Camilo Cienfuegos, cadetes de los centros de enseñanza militar, combatientes de Tropas Especiales, del Ejército juvenil del Trabajo y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
Brigadas Juveniles del Movimiento Revolucionario 26 de julio Memorias del comienzo Por
Niurka Lípiz y Aldo Rivero Aquel joven alto, trigueño, delgado, vestido con extrema sencillez, absorbía la atención de todos. Sus palabras eran andanadas de verdades y su poder de convencimiento, irrebatible. José Valladares fue apresado por la tiranía y posteriormente asesinado. Su cadáver nunca pudo encontrarse. El recuerdo de sus compañeros caídos en los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, laceraba su memoria, pero no lograba hacer mella en su espíritu de combate, forjado en la persecución implacable, ante la cual no cedió, y en el exilio en la Guatemala de Jacobo Arbenz, del que regresó para incorporarse de nuevo a la lucha. Tarja en la fachada de Galiano No. 63, donde vivió Fontán desde 1952 hasta octubre de 1957, cuando pasó a la clandestinidad. Antonio López Fernández (Ñico) fue uno de los pilares fundacionales del Movimiento 26 de Julio, gestado por Fidel y los Moncadistas en el confinamiento doloroso e injusto a que fueron sometidos en el Presidio Modelo, que no les impidió, no obstante, transformarlo en un bastión forjador de hombres. Antonio (Ñico) López recibió la orientación de Fidel de constituir las Brigadas Juveniles del Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Habían transcurrido unas pocas horas desde la excarcelación inolvidable, cuando Fidel, reunido con un grupo de combatientes, esbozó las bases de lo que sería el Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Su programa, inspirado en las ideas de Martí, tenía también un nombre: La Historia me absolverá. A partir de entonces, Fidel confió a Ñico la tarea de organizar las Brigadas Juveniles del Movimiento, fundadas inicialmente en los barrios más humildes y extendidas luego al resto de la capital, a los centros estudiantiles secundarios, privados y religiosos, hasta agrupar finalmente, a lo largo y ancho del país, cientos de células de lucha que enfrentaron valerosamente a las fuerzas de la tiranía. En 1955 fue constituida la primera Brigada en el barrio de La Punta, en Centro Habana, teniendo en cuenta que este bordeaba el local de Prado 109, sede del Partido Ortodoxo, cuya juventud se agrupaba allí, irradiando hacia aquel entorno la influencia de sus ideas progresistas. De los jóvenes ortodoxos muchos se sumaron al nuevo Movimiento Revolucionario, atraídos por la personalidad de Fidel y como parte del despertar de conciencias producido en todo el país por las acciones heroicas del 26 de Julio de 1953. También en La Punta, y a unos pasos de Prado 109, se encontraba el pequeño cuarto de Galiano 63, donde vivía Gerardo Abreu (Fontán). A él, como a otros residentes en la zona, la cercanía los hizo encontrarse e identificarse en las protestas estudiantiles que bajaban por la escalinata universitaria, durante la celebración de las fechas históricas y en otros momentos. El propósito inicial de la Brigada era difundir, unir, incentivar y sobre todo despertar a los hombres y mujeres progresistas, en función de una causa sagrada: luchar contra la injusticia. Posteriormente, se fueron incrementando las acciones y alcanzando mayor envergadura. La mayor parte de los compañeros que integraron aquella primera Brigada coinciden en que hubo un punto de partida que los llevó hasta Fontán y de su mano hasta Ñico, el recio combatiente que influyó en todos, y que ya por aquel entonces irradiaba ideas lúcidas, enriquecidas por su encuentro memorable en Guatemala con el joven revolucionario argentino Ernesto Guevara de la Serna. La primera tarea consistió en difundir la existencia del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, y como para ello no era posible acudir a ninguno de los medios de comunicación, sometidos a la férrea censura de la tiranía, el inicialmente pequeño grupo de jóvenes, inundó las paredes de las calles principales con un enorme 26 encerrado en un círculo. Varios días y noches fueron empleados en aquel simple aviso, al principio incomprensible para muchos y luego complementado con una inscripción precisa y contundente: VIVA EL 26 DE JULIO. A la par que se extendían las Brigadas al resto de los barrios y centros estudiantiles, los letreros aparecían por toda la ciudad, cobrando un significado preciso: el de la continuidad de la lucha contra la tiranía. Como parte también de aquella rudimentaria explosión de propaganda, miles de volantes eran esparcidos por la ciudad con un nuevo mensaje: "1956: SEREMOS LIBRES O SEREMOS MÁRTIRES". Gerardo Abreu (Fontán), fue designado por Ñico jefe de las Brigadas Juveniles en la capital, al tiempo que mantenía esa misma condición en la Brigada inicial, de La Punta. Fontán constituyó un elemento aglutinador por su extraordinaria capacidad organizativa y de persuasión, lo que unido a su valor excepcional convirtió al humilde joven negro en uno de los más valiosos jefes de la lucha contra Batista en La Habana. Por supuesto que al incrementarse las acciones, al comenzar los asaltos a los policías para despojarlos de sus armas, la destrucción de las vidrieras de las tiendas de lujo, los apagones y el uso de alcayatas para impedir el transporte urbano en las vías principales de la ciudad, también se incrementó la represión, que paulatinamente se volvió más brutal y despiadada. En uno de aquellos enfrentamientos con las fuerzas de la tiranía, cayó preso y luego asesinado (su cadáver nunca apareció) el bravo combatiente José Valladares. Tales acciones se desarrollaron simultáneamente con la divulgación de los Manifiestos I y II a la Nación, que contenían los postulados revolucionarios del Movimiento y el porqué de su lucha. Ambos documentos constituyeron un llamamiento a la reflexión y a la conciencia de todos. Antes de partir hacia México para incorporarse a la expedición del Granma, Ñico, en un recorrido no exento de peligros se trasladó al resto de las provincias del país para fundar las Brigadas, que muy pronto comenzaron la lucha en barrios y centros estudiantiles. El 2 de diciembre de 1956, la fuerza expedicionaria del Granma con Fidel al frente, cumpliendo su compromiso histórico, desembarcó por Las Coloradas y ya para entonces, como resultado de la estrategia concebida por el propio Fidel, el movimiento revolucionario estaba organizado y enfrentaba a la tiranía en todo el país. Ñico López fue asesinado después del desembarco, sellando con su muerte un hermoso ciclo de lucha y privando a nuestra causa de su aporte inapreciable. Un año y medio después, el 7 de febrero de 1958, era apresado, torturado y asesinado Fontán, sumándose su nombre al martirologio patrio, que aportó a la lucha revolucionaria 20 000 vidas. Las fuerzas revolucionarias que emergieron de las filas de las Brigadas Juveniles fundadas en junio de 1955, devinieron en todo el país ejército popular, forjado en la batalla por la libertad definitiva de la Patria. Así surgieron y crecieron aquellos hombres y mujeres que decidieron despertar las ideas martianas hasta entonces confinadas a los libros. Así vivieron y cayeron muchos, heroicamente, enfrentando el acoso, la prisión, la violación y las torturas, abrazados con firmeza al silencio, que pudo perpetuar a los sobrevivientes. Así vinieron unos como expedicionarios de aquella embarcación legendaria y otros participaron en las acciones del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba, del 13 de Marzo, del 5 de Septiembre, del 9 de Abril, de la Huelga de Hambre del Castillo del Príncipe... Para nuestros héroes y mártires, para nuestros desaparecidos cuyos restos amados nunca fue posible recuperar, el recuerdo emocionado de quienes les sobrevivieron y fueron testigos de la victoria, de la que ellos forman parte indisoluble. Para todos los que respondieron hace cinco décadas al llamado de la lucha y durante todo este tiempo han seguido el mismo camino guiados por la antorcha que prendió la acción del Moncada y por las ideas martianas rescatadas del olvido, para los combatientes que nunca se entregaron al cansancio, el reconocimiento de nuestro pueblo.
Los Maceo Grajales: Titanes de Titanes La estirpe de los Maceo Grajales dejó profundamente inscrita en la historia su ejemplar y heroica entrega en pro de la independencia, la libertad y la justicia de la tierra que los vio nacer, en la que su recuerdo nunca será borrado Por
Lic. Damaris A. Torres Elers A mediados de 1868 todo Oriente se preparaba para marchar a la manigua. La zona donde residían los Maceo no estaba ajena a estos preparativos. Allí existió una Junta Revolucionaria, conocida como La Junta de Majaguabo, en la que militaban numerosos vecinos y parientes de los Maceo residentes en la localidad. En agosto Marcos viajó a Santiago de Cuba y encargó el cuidado de la casa que poseía en la calle Providencia a su vecino Antonio Inester. María Cabrales, esposa de Antonio, refirió que "en septiembre de 1868 Marcos Maceo conoció de los preparativos separatistas en los que estaban vinculados todos y decidieron utilizar la finca La Esperanza con tales propósitos hasta que llegara el primer jefe". Aunque existe diversidad de criterios en cuanto a la fecha de incorporación de esta familia a la contienda, lo cierto es que pocos días después del alzamiento de Céspedes en el ingenio La Demajagua, los Maceo Grajales entraron en la historia de Cuba al abrazar las ideas del independentismo. De este trascendental momento María Cabrales relató a Francisco de Paula Coronado, en carta del 6 de mayo de 1897, que "Mariana rebosando en alegría entra en el cuarto, coge un crucifijo que tenía y dice, de rodillas todos, padres e hijos, ante Cristo que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar a la patria o morir por ella", y continúa diciendo que luego del juramento "abandonaron todo lo que tenían y decididos marcharon con el ejército libertador, Antonio, José, Miguel, Justo, Rafael, Felipe, Julio, Fermín, quedando el padre con Tomás de 8 años y Marcos de 6 para ocultar a la familia en la montaña". En esta lucha, los miembros de esta estirpe derrocharon valor y heroísmo, de ellos cayeron combatiendo cinco además del padre, Marcos, que con 60 años marchó a la manigua redentora, participó en varias acciones combativas por las que alcanzó el grado de sargento. Cayó combatiendo en la acción de San Agustín de Aguarás el 14 de Mayo de 1869 . Aunque no poseían gran instrucción militar, tenían conocimientos esenciales para el combate, transmitidos por el padre, que a su vez los adquirió durante sus años juveniles en las milicias urbanas de Santiago de Cuba. Eso, unido a su arrojo y valentía, les posibilitó una rápida carrera en la cual alcanzaron altos grados dentro de la oficialidad mambisa. Desde el inicio de la contienda despuntó Antonio con gran capacidad política y militar que le permitió en poco tiempo convertirse en uno de los hombres más grandes del proceso independentista, no solo por las numerosas acciones combativas y heridas que recibió, sino por el alto sentido de la disciplina e intransigencia demostrados con creces en diferentes momentos de los 28 años dedicados a la causa redentora de la Patria. Significativa fue, como se sabe, su respuesta ante el Pacto del Zanjón, cuando se creía todo perdido. En Mangos de Baraguá, hizo posible que la bandera enarbolada el 10 de octubre de 1868 no cayera, convirtiéndose en representante genuino de la dignidad del pueblo cubano y de su anhelo emancipador. Martí, que lo conoció y valoró como nadie, comprendió que "con el pensamiento serviría más a la patria que con el valor" y así lo evidenció Antonio con su certera visión acerca del peligro de una posible intervención norteamericana. Con su heroica caída en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, Punta Brava, perdió la revolución cubana uno de sus más firmes pilares. Al decir de Gómez, en carta de pésame a María Cabrales, el Ejército Libertador perdió "la figura más excelsa de la Revolución". Si bien el Héroe de Baraguá fue el más prominente en esta familia, no menos lo fueron sus hermanos. José llegó a acumular una extensa hoja de servicios durante su participación en las tres guerras, en las cuales recibió numerosas heridas que avalaron sus ascensos hasta el grado de Mayor General, recibido el 28 de abril de 1895 de manos de Martí y Gómez. Nacido el 2 de febrero de 1849, se caracterizó por sus grandes cualidades como guerrillero, agudeza en el tiro, así como gran sensibilidad y amor a sus hermanos, fundamentalmente a Antonio. Es muy conocida su participación en combates como la Invasión a Guantánamo, y dentro de esta la acción del cafetal La Indiana, donde resultó gravemente herido; Rejondón de Báguanos, Pinar Redondo, Tibisí. Fiel a su estirpe, fue de los presentes en Baraguá. Al concluir la guerra se mantuvo en Cuba, participó en la Guerra Chiquita, donde se vió precisado a aceptar la mediación que trajo como resultado su posterior encarcelamiento y conducción a cárceles españolas, de las que se fugó en 1884. Participó en los preparativos del plan Gómez-Maceo, entre 1884 y 1886. El 1 de abril de 1895 desembarcó en Duaba y varios días después protagonizó una histórica odisea en las montañas guantanameras. Por su actuación en la guerra del 95 fue bautizado como el León de Oriente. Su caída en Loma del Gato el 5 de julio de 1896, fue una pérdida sensible para la revolución. Rafael, nacido el 24 de octubre de 1850, acababa de cumplir los 18 años cuando marchó a la guerra. Valiente entre los valientes, según su hermano José, él y Miguel eran los más temerarios. Famosa fue su fuga de la cárcel de Dos Caminos, adonde lo trasladaron cuando, pocos días después de la incorporación, las fuerzas españolas lo apresaron. Participó en numerosos combates en Majaguabo Arriba, Santo Domingo de Monte Ruz, El Naranjo, Pinar Redondo, Piedra Blanca, Fray Benito, La Doncella, Boquerón, en los que recibió varias heridas. Apoyó la actitud de sus hermanos ante el Pacto del Zanjón y se mantuvo en Cuba después de la salida al exilio del Titán de Bronce. Estuvo presente en la Guerra Chiquita, donde resultó herido. Junto a sus hermanos fue conducido a España, donde murió prisionero el 2 de mayo de 1882. Alcanzó el grado de General de Brigada. Sus restos fueron trasladados a Cuba y descansan desde el 11 de febrero de 1955 en el Retablo de los Héroes del cementerio de Santa Ifigenia. Miguel recién había arribado a los 16 años al acudir al llamado de la Patria, su cuna fue Majaguabo, el 16 de septiembre de 1852. A pesar de su corta edad participó en numerosos combates en los que demostró capacidad militar al alcanzar el grado de Teniente Coronel. Combatiente en Rejondón de Báguanos en junio de 1872, guerrillero victorioso en Imías ese mismo año, herido en Santa Fe y el Peladero, héroe en la acción de Santa María de Ocujal, en Cuatro Caminos de Chaparra. Participó en el intento invasor a Las Villas y se batió brillantemente en La Sacra, Palo Seco, El Naranjo, Mojacasabe, Las Guásimas, San Miguel de Nuevitas. Su espíritu temerario lo hacía desafiar el peligro. El 18 de abril de 1874 cayó heroicamente en Cascorro. Acerca de su caída existen algunas imprecisiones. José Luciano Franco en Antonio Maceo: apuntes para su vida, señala que fue "acribillado durante el asalto al fuerte de Cascorro". Sin embargo: Máximo Gómez en su Diario de campaña, solo anotó la muerte del teniente coronel Martín Castillo. Fernando Figueredo, en La Revolución de Yara, planteó que murió varios días después en un hospital de sangre, versión sostenida por el historiador camagüeyano Jorge Juárez Cano, quien añade que fue conducido a un sitio conocido como Plátano Morado en Najasa y falleció días después. El historiador y periodista Joel Mourlot Mercaderes asegura que su deceso acaeció "cuatro días después de tétanos". Julio, apenas un adolescente de 14 años, decidió pelear por la independencia de su pueblo. A pesar de la corta edad era subteniente cuando fue abatido por las balas enemigas en el asalto a Nuevo Mundo el 12 de diciembre de 1870. Resultó el más joven en ofrendar su vida. Había nacido el 20 de mayo de 1854. José Tomás alcanzó el grado de Teniente Coronel. Con 10 años marchó junto a los padres para el campo insurrecto. Había nacido el 21 de diciembre de 1857. En medio de las dificultades propias de la vida en campaña pasó de niño a hombre y es de suponer que, como Miguel y Julio, en plena adolescencia marchó al campo de batalla. Tuvo una actuación destacada en acciones como Sabanilla, Yabazón, Pinar Redondo, Tibisí, donde resultó gravemente herido, lo que le impidió participar en la Protesta de Baraguá. Durante la Tregua Fecunda estuvo vinculado a las actividades conspirativas en el Partido Revolucionario Cubano. Regresó a Cuba en julio de 1902 y pasó a residir a la casa de Providencia, donde falleció el 21 de enero de 1917. Marcos Maceo Grajales, igual que Tomás, tenía pocos años al iniciarse la guerra que terminó con el grado de teniente. Marchó al exilio junto a la familia y cooperó en la emigración, principalmente en los preparativos de la expedición que su hermano Antonio quiso llevar a las costas orientales entre 1879 y 1880, y en otras actividades en el Partido Revolucionario Cubano. Regresó a la patria durante el período de ocupación militar y falleció el 19 de abril de 1902 en la más absoluta miseria. Máximo Gómez: La forja de un revolucionario Por
Francisco Pérez Guzmán El conjunto de valores éticos y morales de Máximo Gómez contribuyó a forjar su pensamiento político. El caso requiere de una investigación acuciosa que permita explicar el proceso de evolución que experimentó, al parecer, desde su llegada a Cuba en julio de 1865 como evacuado, junto a las tropas españolas, de la guerra de la Restauración. Su trayectoria evidencia un desarrollo que tiene un punto de partida contradictorio, confuso y oscuro. Muchas interrogantes que pudieran contribuir a esclarecer los años juveniles de Máximo Gómez aún quedan sin respuestas. Una de ellas de suma importancia se refiere al ingreso de Gómez en el ejército de su país para defender la república soberana agredida por la invasión haitiana. Después vuelve esa misma arma contra la soberanía que anteriormente había defendido. Del Gómez patriota republicano pasa a ser un oficial combatiente de la anexión a España. ¿Cómo explicar esta actitud? ¿Su actitud al apoyar a la anexión era coherente con su nueva forma de pensar? ¿Por qué este cambio y qué elementos lo produjo? ¿Fue Gómez un anexionista visible por sus actos, pero aún con algunos vestigios de republicanismo? ¿Su abrazo al anexionismo fue motivado por la ideología y el pensamiento político o por un sentimiento de lealtad a la familia y al caudillo Pedro Santana? Algunas de las interrogantes que pudieran parecer descabelladas encuentran lógica en el corto tiempo que le llevó a Máximo Gómez retornar al ideal republicano: aproximadamente dieciocho meses. Según sus testimonios que se hallan dispersos en la inmensa papelería que acumuló, en casi cuarenta años, ya a finales de 1866 conspiraba contra el colonialismo español. Pero ahora uno de los componentes de su republicanismo evidenciaba ideas de justicia social que consideraba humanas: la abolición de la esclavitud. IDEAS INDEPENDENTISTAS Reconoció que "ingresado desde aquel instante en las filas de los revolucionarios cubanos, primero, y de los guerreros después, me sentí fuertemente ligado a los defensores de los principios republicanos que a mi vez sustentaba. Contribuyeron no poco en parte que yo me creyera comprometido con el pueblo cubano varias circunstancias que tal vez no han concurrido en otro extranjero defensor de la causa cubana".1 La lectura de documentos de Máximo Gómez sugiere que su pensamiento experimentó fases que marcaron una etapa de desarrollo en correspondencia con los cambios económicos, políticos y sociales que se originaban en Cuba, en el continente americano y, en las Antillas hispanoparlantes, de manera particular. Entre el fin de la Guerra de los Diez Años hacia finales del primer semestre de 1878 y el reinicio de la Guerra de Independencia, el 24 de febrero de 1895, lo que más sobresale en Gómez es su antillanismo. Este ideal de unión de las tres islas hermanas: Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo, se extiende también a lo que consideraba la patria común, que abarca desde el Río Bravo hasta La Patagonia. Durante la Guerra de Independencia y la ocupación de la Isla por el Ejército de Estados Unidos, el centro principal del pensamiento de Máximo Gómez radicó en la fundación de una Cuba independiente y soberana. De esta posición intransigente emergieron sus contradicciones, recelo y desconfianza hacia las administraciones estadounidenses recogidas en su vasta documentación. Un documento de extrema importancia es la carta que le envío a Sotero Figueroa con fecha 8 de junio de 1901 impregnada de reserva, en ella confiesa al puertorriqueño, editor y colaborador del periódico Patria, ideas que "confío a usted bajo la más estricta intimidad, para que le ayuden acaso a meditar sobre la situación presente, solo deseo que las guarde usted, como un recuerdo, entre papeles y en su memoria."2 En un párrafo de la mencionada misiva, Gómez le expresa al gran amigo de Martí: "No veo yo en el seno de nuestra República de mañana otras fuerzas que oponer a las fuerzas avasalladoras que, como ley fatal, han de ejercer los americanos en América." Esta visión de futuro acerca del expansionismo y hegemonismo estadounidenses muestra una observación muy cercana al pensamiento de José Martí. Un estudio paralelo del pensamiento político-social de Martí y Gómez contribuiría a identificar los abundantes puntos de contacto entre ambos. Una referencia es El Manifiesto de Montecristi, firmado en esa localidad dominicana el 25 de marzo de 1895 por el General en Jefe del Ejército Libertador y el delegado del Partido Revolucionario Cubano. En relación con este trascendental documento, Gómez no se cansó de repetir que ese había sido su programa para hacer la Revolución. Toda explicación acerca del pensamiento de Máximo Gómez tiene un punto de partida que él mismo plasmó cuando se autodefinió, en reiteradas y diferentes situaciones, como un revolucionario. ¿Pero qué tipo de revolucionario se consideraba Máximo Gómez? ¿Desde la perspectiva social cuál era la misión que le asignaba a su Revolución? "Las grandes revoluciones no van, no pueden ir a los cuarteles a reclutar sus soldados que están allí, son los defensores a sueldo del tirano, y tienen sus consignas guardadas en sus cananas, las llevan en las puntas de las bayonetas. Las revoluciones se van derecho al Pueblo, allí donde está el dolor, están sus aliados, allí se encuentran a sus hijos. Que son todos los que sufren, y los hombres se apartan del hogar ungidos por las bendiciones de las mujeres."3 En diciembre de 1887, cuando se hallaba en Panamá, le escribe al brigadier Francisco Carrillo, y le expresa: "Me hacen grandes y buenas proposiciones de Sto. Domingo para que yo tome parte en lo de allá, pero yo no las acepto. Jamás aunque ande, como ando, con los fondillos remendados tomaré parte en evoluciones ni en política de partidos, sino en Revoluciones de principios e ideas que cambien cosas y hombres viejos, malas, por cosas y hombres nuevos buenos y buenas".4 ¿Cuáles eran las cosas y los hombres que había que cambiar? ¿En qué consistía lo nuevo y bueno? Aunque estas interrogantes quedan por dilucidar, no obstante queda bien nítido que aquel mundo en que le tocó vivir de lucha contra el coloniaje español, de revueltas y guerras, concebidas y desatadas por partidos políticos basados en intereses muy particulares y de injusticia social, Gómez lo consideraba injusto y era necesario transformarlo. Un examen de la realidad actual revela que los objetivos de Máximo Gómez no han perdido vigencia. Por tanto aquellas palabras escritas el 24 de marzo de 1902 a María Escobar, en las que le decía "creo que te lo he dicho otras veces, que yo me he propuesto a ser olvidado para vivir tranquilo e independiente y creo que lo voy consiguiendo...", no se han cumplido. A cien años de su fallecimiento no ha sido olvidado, pues su legado se palpa en la extensa bibliografía, en el cine, en la música, en las artes plásticas y, sobre todo, en la memoria del pueblo agradecido.
1 Máximo Gómez: Archivo Nacional de Cuba. Fondo Máximo Gómez. Legajo 27, número 3735. 2 Emilio Rodríguez Demorizi: Papeles dominicanos de Máximo Gómez. Editorial Montalvo, República Dominicana, 1954, pp 394-397 3 Archivo Nacional de Cuba. Fondo Máximo Gómez, legajo 27, No 3478 4
Hortensia Pichardo: Máximo Gómez. Cartas a Francisco Carrillo.
Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971, p 80.
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