Mantiene Cuba exitoso sistema de enseñanza para todos
Por Cira Rodriguez
La Habana, 7 mayo de 2006 (PL) La máxima de que cada niño cubano transite por todo el sistema de enseñanza y que aprenda cada vez más, es el objetivo de los preparativos de los educadores de la Isla para el curso escolar 2006-2007.
Desde el triunfo mismo de la Revolución en enero de 1959, la educación como derecho de todos los ciudadanos sin distinción de raza, edad, ni procedencia social primó como uno de los programas de mayor justeza emprendidos en una nación.
Año tras año, aun sin terminar un período escolar, comienzan a crearse las condiciones del venidero con el fin de ajustar todos los aspectos objetivos y subjetivos que hagan posible el trabajo de los docentes frente a las aulas.
Las transformaciones en todos los niveles de educación y la introducción de medios audiovisuales en el proceso educativo para la formación de una amplia cultura general integral, reclaman mayores atenciones y exigencias para que nada falle.
Tales cambios, iniciados en la enseñanza elemental y proseguidas en la escuela media y media superior, bien pueden considerarse una auténtica revolución en el sector, pues remueven en su concepción ideas aceptadas en el mundo desde hace varios siglos y que hasta cierto punto fueron exitosas.
Mantenerlos es el propósito del Estado cubano, pues la propuesta es contar con el mejor sistema educacional del orbe, tal como ha dicho en múltiples ocasiones el presidente Fidel Castro.
Sin costo alguno para sus economías o las de sus familiares, más de dos millones 800 mil estudiantes en más de 13 mil 500 centros escolares acuden a las aulas cada año, gracias a un presupuesto cercano a los cuatro mil millones de pesos (similar a dólares al cambio oficial).
La cifra de casi tres millones de asistentes a clases confirma la masividad de asistencia a las escuelas, un derecho refrendado en todas las constituciones en el mundo, pero cumplido por muy pocas naciones, incluso las desarrolladas.
Durante la semana que termina directores municipales, provinciales y los rectores de los Institutos Superiores Pedagógicos del occidente de la Isla analizaron las prioridades para el curso 2006-2007.
Como principal objetivo se mantiene la formación de valores en cada estudiante como el patriotismo, la honestidad, la solidaridad, entre otras actitudes que deben inculcarse a través de cada clase, además de insistir en el trabajo preventivo dentro de la sociedad.
La atención a la familia, para evitar la deserción escolar por ser la educación una tarea de todos, es otro propósito que se conjugará con la captación de jóvenes para estudios pedagógicos.
Son muchos los docentes que necesita el país, a partir de la nueva organización de la escuela con un maestro por cada 15 alumnos en la secundaria, y uno por cada 20 en la primaria.
Por ello, y con su ejemplo, el compromiso de cada maestro cubano es lograr que uno de sus alumnos siga su ejemplo. Crear motivaciones y jóvenes sensibilizados para que asuman esa imprescindible tarea de manera absolutamente voluntaria.
Asimismo y pese a todos estos éxitos de Cuba en la educación, se pondrá más empeño por elevar la calidad del sistema de enseñanza, para lo cual la preparación de maestros y profesores, con una base científica será fundamental.
De ahí que se prevé una matrícula sin precedentes en los estudios de postgrado en el país en la rama pedagógica, dada la amplia aceptación mostrada por los docentes a la Maestría en Ciencias de la Educación, en cuya primera edición participan 72 mil 567 docentes de todos los niveles de enseñanza.
Una forma de facilitar el desarrollo de ese programa es la modalidad de estudios a distancia asistida —método muy empleado actualmente a nivel internacional para el postgrado— con el empleo de las modernas tecnologías de la información.
En resumen, Cuba apuesta en el venidero curso escolar por la consolidación de las transformaciones educacionales para todos los que a cualquier edad, desde un niño hasta un adulto mayor, estén interesados en aprender.