Mileyda
Menéndez Dávila
Tomado de Juventud Rebelde
17 de marzo de 2005
Cuba está en condiciones de convertirse en breve tiempo en el primer país de la región que erradique la tuberculosis, para lo cual debe alcanzarse una cifra inferior a cinco enfermos por cada 100 000 habitantes, meta que es ya una realidad en más de 100 municipios, según informó la doctora Maria Josefa Llanes, responsable del Programa Nacional de Atención a esta enfermedad en el Ministerio de Salud Pública.
El país muestra una tasa de prevalencia de 6,6 al cierre del 2004 —la más baja de América Latina. El programa nacional de enfrentamiento a la enfermedad cuenta con tres pilares básicos: la vacunación a nivel institucional de todos los recién nacidos, el pesquisaje exhaustivo de nuevos casos en los grupos de mayor riesgo y el control permanente del tratamiento a los enfermos y sus contactos, que corre a cargo del médico y la enfermera de la familia.
La doctora Llanes enfatizó el papel que juegan los trabajadores de ese sector como guardianes de la salud del pueblo en aras de la eliminación de esa enfermedad, pues a medida que las cifras bajan es más difícil detectar las cepas circulantes, las cuales se presentan fundamentalmente en personas mayores de 50 años que estuvieron expuestas al bacilo de la Koch (agente transmisor) durante la etapa prerrevolucionaria, y lo han mantenido en estado latente hasta su reactivación por encontrarse la persona en situación inmunológica desfavorable.
El
próximo 24 de marzo se celebrará el Día Mundial dedicado
a esta enfermedad, con la cual está infectada la tercera parte de la
población del planeta, y le cuesta la vida anualmente a 1 800 000 personas.