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Toda una Revolución Educacional


Rimed.cu
2004

En la esfera de la educación, los ingentes esfuerzos del Gobierno Revolucionario tuvieron como contenido esencial dar solución a los grandes problemas del pasado neocolonial, la reorganización y tecnificación del Ministerio de Educación y la toma de medidas inmediatas para eliminar el analfabetismo y garantizar la extensión de los servicios educacionales.

La extensión de los servicios educacionales, que se inició con la generalización de la Educación Primaria, fue una de las primeras medidas tomadas. En un solo día, en diciembre de 1959, se abrieron más de 10 000 aulas y la escolarización se elevó ese año a casi el 90 por ciento en las edades de 6 a 12 años. Para ello fue necesario acometer la construcción masiva de escuelas de todo tipo, realizar adaptaciones de edificios y de grandes residencias.

En este contexto histórico tuvo gran trascendencia política y moral la conversión de 69 cuarteles de la tiranía en escuelas, con una capacidad total de 40 000 alumnos.

La ley que establecía la primera Reforma Integral de la Enseñanza se promulgó en diciembre de 1959, la cual dispuso adoptar una nueva organización y determinó el objetivo fundamental de la educación de acuerdo con los intereses de la Revolución: el pleno desarrollo del ser humano.

En 1960 se constituyó el Contingente de Maestros Voluntarios: 3000 jóvenes que marcharon a las montañas para llevar la educación a los lugares más intrincados del país, expresión de la actitud y disposición del estudiantado cubano que ha sabido estar presente en cada tarea de la Revolución.

Con posterioridad se constituyó la Brigada de Maestros de Vanguardia "Frank País", la cual desarrolló una ardua labor en las montañas de las provincias de Oriente y de Las Villas y en la Sierra de los Órganos, en Pinar del Río.

A principios de 1961 se inició en la ciudad de La Habana el gigantesco Plan de Educación para Campesinas "Ana Betancourt", en virtud del cual más de 150 mil muchachas procedentes de las áreas rurales recibieron clases de corte y costura, superación cultural y una preparación esencial que las capacitaba para actuar como agentes impulsores de los cambios sociales en sus comunidades.

El problema de la alfabetización no fue sólo un imperativo humano y social; constituyó ante todo, la base del desarrollo educacional y social ulterior alcanzado por el país.

En Cuba, 1961 fue llamado "Año de la Educación" por haberse desarrollado a todo lo largo y ancho del país la Campaña Nacional de Alfabetización, acontecimiento político y cultural generado por el propio proceso revolucionario.

A menos de dos meses de la victoria de Girón, el 6 de junio de 1961, se dictó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, que destruyó para siempre el sistema de educación que servía a los intereses de una minoría privilegiada y permitió a la enseñanza asumir un verdadero carácter democrático. Esta Ley declaró pública la función de la enseñanza y gratuita su prestación; estableció que dicha función la ejerce el Estado como deber intransferible y derecho de todos los cubanos sin distinciones ni privilegios que, de conformidad con los profundos cambios producidos en el Sistema Educacional, marchaba íntimamente vinculada con las radicales transformaciones que se operaban en lo económico, lo político y lo social.

Cuba ha tomado sus medidas en la esfera económica y en las sociales para encarar los efectos de la crisis sin que se afecte la calidad de vida del pueblo cubano. Mira la solución de los problemas con una óptica diferente a como lo enfrentan los países dominados por el neoliberalismo, pues considera que la integración es una necesidad histórica, pero hay que ganar primero la de carácter ético: la solidaridad y de la hermandad, para enfrentar la globalización en las otras esferas de la sociedad.

La gran capacidad creativa de la Revolución está en el hecho de que en medio de esta problemática mundial alarmante ha iniciado una inédita revolución educacional, que no es un nuevo perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación, sino una forma diferente de elevar la calidad del docente, de dotarlo de los recursos necesarios para que cumpla su labor educativa y todo esto conlleve a una reconceptualización de las Ciencias de la Educación cubanas, y en especial de la Pedagogía y de la Didáctica, que tienen que propiciar una forma nueva de enfrentar el hecho educativo. Se trabaja febrilmente para ello.

El país entero se encuentra enfrascado en una gigantesca batalla, cuyos rasgos especiales sonexpresadas por el Comandante Fidel cuando con su proyección nos ha definido que "Batalla de ideas no significa solo principios, teoría, conocimientos, cultura, argumentos, réplica y contrarréplicas, destruir mentiras y sembrar verdades, significa, hechos y realizaciones concretas". Y es que la obra de la Revolución en estos momentos, es una evidencia irrefutable del desarrollo y concreción de las aspiraciones de transformación social a que aspiramos. En menos de dos años se han concretado programas de gran impacto en la educación, entre los que se encuentran:

Un televisor por aula y los videos necesarios.
Electrificación de todas las escuelas.
Inicio del Canal Educativo.
Generalización de la enseñanza de la Computación.
Editorial Libertad
Universidad para Todos.
Mesas Redondas y Tribunas Abiertas.
Formación de maestros emergentes.
Incremento de maestros primarios y de Computación.
Formación de trabajadores sociales.
Escuelas de Instructores de Arte.
Curso de Superación Integral de Jóvenes.
Construcción y reparación de escuelas y aulas.
Mejoría de la alimentación.
Universalización de la Educación Superior.
Cuba está en el mundo. Recibe sus efectos y contradicciones que, por supuesto, la afectan, pero su forma de reaccionar es peculiar porque parte de una filosofía diferente a la que impera en otros países también afectados por las condiciones históricas imperantes. La Revolución Socialista es un hecho histórico profundo que ofrece oportunidades de poseer maneras de pensar diferentes, más humanistas, que las soluciones puramente tecnocráticas que se esgrimen como fin de la educación en el mundo. No se desprecia en manera alguna la necesidad de participar en la revolución de la Tecnología, la Información y las Comunicaciones que vive el mundo contemporáneo, pero como un medio de la educación, pues su fin está en la formación cultural e integral del hombre. Con nuestras razones, sin desdeñar las experiencias positivas que le lleguen de otros países, Cuba aplica sus propias ideas, que tienen profundas raíces en el pensamiento cubano y CAMINA SEGURA HACIA EL FUTURO.
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