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Cuba entre los primeros países con menor tasa de desempleo: 2,3%
Caridad Lafita Navarro
La tasa del 2,3% de desempleo lograda el pasado año, coloca a Cuba entre los países con uno de los más bajos índices de desocupación en el mundo.
Asimismo, la tasa de empleo alcanzada en el 2003 por nuestro país resultó del 69% –son las personas ocupadas respecto a la población en edad laboral– y se estima que mantendrá una tendencia creciente. Paradójicamente, esta última es la tasa que tiene fijada la Unión Europea como objetivo para el 2010.
La mujer cubana fue una de las grandes beneficiadas en el plan de empleo al acceder a más de 57 mil nuevos puestos durante el año 2003.
El
reto del presente año es consolidar el pleno empleo alcanzado en todos
los territorios del país, según Alfredo Morales Cartaya, ministro
de Trabajo y Seguridad Social.
Los niveles de ocupación obtenidos tienen una amplia influencia en
la vida económica, política y social del país. Representan
más salud, educación, cultura, servicios sociales, justicia
y equidad social. También, más seguridad económica, ingresos
y tranquilidad para la familia cubana.
De igual forma, al poseer el país mayor ocupación, posibilita una mayor prevención social de las causas que generan conductas delictivas; proporciona a las personas con discapacidad una mejor atención; y facilita más beneficios para la mujer cubana en términos de participación, independencia económica y emancipación, así como aumento de oportunidades para los jóvenes.
CONSOLIDAR LOS ÍNDICES ALCANZADOS
Ejemplos los tenemos en zonas antes con dificultades en la ocupación: para una mejor atención a los discapacitados que se incorporan a las filas de los trabajadores, en Santiago de Cuba al sudeste del país, ahora crearon los centros de entrenamiento sociolaboral. En Guantánamo, en el extremo este de la Isla, desde 1996 se han creado más de 90 mil empleos permanentes.
La política está definida, tal como precisó el ministro Morales: “nos hemos planteado consolidar el pleno empleo en todos los municipios, ese es el reto”.
Son muchas las aristas por limar para llegar a la perfección. Pero todos estos objetivos unidos a cifras millonarias como los gastos de la seguridad social o reducidos porcentajes como la tasa de desempleo, marcan el esfuerzo colectivo tanto del Estado como de las organizaciones sindicales, para que este país bloqueado y asediado por los yanquis, muestre al mundo que es posible la práctica diaria y consecuente de dos derechos humanos: el derecho a la seguridad social y el derecho al trabajo, vedados en otras tierras para millones de personas.