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Cuba, ejemplo de cooperación Sur-Sur en materia de educación

Por Guillermo Alvarado

Radio Habana Cuba

7 de septiembre de 2004

El inicio del curso escolar en todos sus niveles no es sólo una fiesta en Cuba puesto que, como decíamos ayer, el monumental sistema de educación forjado en los 45 años de Revolución en esta Isla ha rebasado ya sus fronteras y sus beneficios se derraman sobre decenas de pueblos, particularmente en las naciones empobrecidas del sur, pero también en sectores desfavorecidos que habitan en ese llamado primer mundo.

Esta es una vocación solidaria que nació junto con la Revolución, y la prueba es que desde el año 1961 y hasta finales del curso del 2002, en Cuba se graduaron en diversos niveles 39 mil 283 estudiantes originarios de 120 naciones, más de 17 mil de ellos en la Educación Superior, quienes tuvieron la posibilidad de realizar sus sueños completamente gratis, igual que los nacidos en este país.

De ese gran volumen la mayor parte, casi 28 mil jóvenes son originarios del África subsahariana en donde están ya brindando atención a la población desde las más diversas especialidades, mientras que el resto corresponden a Latinoamérica y otras regiones.


Las dificultades de los últimos quince años no han detenido este generoso proyecto de auténtica cooperación Sur-Sur, y más bien podría hablarse de un incremento hallando nuevas modalidades para atender y dar solución a problemas específicos que afectan la calidad de vida en pueblos hermanos.

En estos días hay más de 15 mil becarios extranjeros en los diversos niveles de la educación cubana, de los cuales la inmensa mayoría corresponden a pueblos latinoamericanos y caribeños.

No cabe ninguna duda de que la nave insignia de este enorme esfuerzo de la solidaridad lo constituye la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, creada por iniciativa del presidente Fidel Castro luego del desastre provocado en América Central y El Caribe por el huracán Mitch, uno de los más destructivos en la historia y que devastó a varias naciones en 1998.

Ante estas circunstancias Cuba propuso un Programa Integral de Asistencia Médica a esta región, que incluyó la creación de una facultad de medicina que diera oportunidad a jóvenes pobres de graduarse en esta especialidad con la única obligación de asumir un compromiso moral, el de retornar a sus lugares de origen a prestar servicios a la población pobre y desatendida.

En estos momentos casi 8 mil jóvenes aprovechan este beneficio, originarios ellos de 24 países latinoamericanos, cuatro de África y un pequeño grupo correspondiente a miembros de minorías pobres de Estados Unidos y hay que señalar que al finalizar este curso recién iniciado se realizará la primera graduación en este centro.

Cerca de otros mil jóvenes latinoamericanos y caribeños estudian en el Instituto Internacional de Deportes y Educación Física, otra iniciativa cubana para ofrecer profesionales que eleven la calidad del deporte popular entre los pueblos de la región.

Pero en cada provincia y sede universitaria del país existe un determinado grupo de jóvenes que en las más diferentes carreras y especialidades encuentran la oportunidad de tener un futuro, negado por las condiciones objetivas que deben enfrentar en sus países, pero abierto por la generosidad de un pueblo que no regala lo que le sobra, sino que comparte con sus hermanos lo que con esfuerzo y tesón conquista día a día, única forma verdadera y concreta de construir ese mundo nuevo cuya semilla comienza ya a florecer aquí, en el Corazón del Caribe.