Cuba en la élite del deporte mundial

Héctor Miranda*
Tomado de Prensa Latina
5 de enero de 2005

El movimiento deportivo cubano celebra el aniversario 46 del triunfo de la Revolución en la élite mundial y a la cabeza de Latinoamérica, después de un año en el cual cosechó importantes lauros olímpicos.

La estrategia de convertir la práctica deportiva en un derecho de todo el pueblo rinde cada día nuevos frutos, a más de 40 años de la creación del Instituto Cubano de Deportes (INDER), precursor de cada uno de estos éxitos.

Nueve medallas doradas en los Juegos de Atenas 2004 e innumerables preseas en otras lides atléticas allende los mares prestigiaron una vez más la bien ganada fama de potencia mundial del músculo.

Dos de los títulos logrados en la capital griega correspondieron a mujeres: la jabalinista Osleidys Menéndez y la lanzadora de peso Yumileidi Cumbá, lo cual pone de manifiesto las posibilidades que se han abierto para las féminas en todos estos años.

Menéndez lanzó la jabalina hasta los 71.53 metros para un récord olímpico, a sólo un centímetro del primado mundial, que también le pertenece.

Cumbá, por su parte, se hizo del oro en los juegos estivales tras la descalificación por dopaje de la rusa Irina Korzhanenko.

El uso de anabólicos, tan extendido en el movimiento deportivo actual y causante de sonados escándalos en los Juegos de Atenas y en Estados Unidos, fue ajeno a los deportistas cubanos, ninguno de los cuales fue notificado por tal causa.

Un papel destacado en la lucha contra el uso de los esteroides lo desarrolló el Laboratorio Antidopaje de la capital cubana, uno de los tres acreditados por la Agencia Mundial (AMA) en América Latina, el cual no sólo estuvo al servicio de los deportistas cubanos.

El béisbol, por su parte, retornó en Atenas a los más alto del podio, mientras el boxeo se ratificó como el principal aportador de medallas de la delegación.

En el plano doméstico, destacó el Campeonato Cubano de Béisbol y torneos similares del resto de las disciplinas deportivas, otro de los éxitos del movimiento del músculo en el país.

Cinco décadas atrás, Cuba sólo contaba con beisbolistas, boxeadores y algunos otros deportistas de disciplinas aisladas, muchos de ellos formados en áreas a las cuales tenían acceso sólo personas con mucho dinero.

EL INDER, por su parte, priorizó la reparación de las instalaciones deportivas y las escuelas de formación de atletas, cantera de los futuros campeones.

La reparación y remodelación del estadio "Capitán San Luis", de la provincia de Pinar del Río, dañado severamente por uno de los grandes huracanes que afectó la región occidental, constituyó el punto de partida para iniciar la modernización de otros parques beisboleros.

La mayoría de los estadios de béisbol de las cabeceras provinciales tienen acolchonadas sus cercas, lo cual los pone a la altura de las mejores de su tipo en el mundo, a pesar de las restricciones que impone el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde hace más de 40 años.

Mientras, en todas las escuelas se prioriza la práctica deportiva para los niños desde las más pequeñas edades, en tanto permanecen abiertas al pueblo las instalaciones, sin costo alguno.

En estos meses, centenares de técnicos y especialistas cubanos prestaron ayuda en numerosos países de varios continentes, desde América Latina hasta Asia.

Una parte de estos entrenadores estuvo al frente de escuadras foráneas y de atletas individuales de diferentes deportes en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde cosecharon importantes resultados y hasta alguna medalla.

En el orden organizativo, Cuba acogió diferentes eventos deportivos, entre ellos los habituales torneos internacionales en diversas disciplinas, además de la II Olimpiada del Deporte Cubano.

Esta lid, desarrollada en la primera mitad del año, contó con el concurso de varios atletas foráneos que después intervinieron en la cita olímpica de Atenas, algunos de ellos con medallas, como la ciclista mexicana Belem Guerrero.

Exitos aparte, el movimiento deportivo cubano tiene importantes retos en los próximos meses, algunos de ellos, como el clásico del béisbol, pasarán de un año a otro para beneplécito de los hinchas que palpitan al ritmo de las bolas y los strikes.

*El autor es periodista de la Redacción de Deportes de Prensa Latina.