Sociedad>>Elevar sin límites los conocimientos

En aulas de la Universidad del Adulto Mayor 11 000 alumnos


Walkiria Figueroa Enríquez
Cubahora
7 de junio de 2004

Hace algo más de cuatro años nació la iniciativa de la Universidad del Adulto Mayor, y hoy cuenta en todo el país con 11 000 alumnos, 450 cátedras y unos 5 000 profesores y conferencistas.

Mejorar sus vidas a partir del papel rector de la educación, y en el autoconocimiento de los aspectos que les permitan una digna tercera edad y una adecuada reinserción familiar y comunitaria, son algunos de los objetivos de este proyecto que ya muestra resultados prácticos.

La estimulante tarea la auspician el Ministerio de Educación Superior, la Central de Trabajadores, la Asociación de Pedagogos de Cuba y otras instituciones que cumplen importantes programas.

En varios países existen también las llamadas Universidades de la Tercera Edad, pero lo que identifica la experiencia cubana es que no solo se cultiva la inteligencia, sino que ofrece herramientas a los matriculados para su crecimiento como seres humanos y de esta forma continúen aportando experiencias, siempre útiles a la sociedad, señala Teresa Oroza, presidenta de la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor.

El programa tiene carácter humanitario y una acogida positiva, asegura la también especialista en Psicología, y añade que para muchos esta es la oportunidad que la vida les había negado antes.

Capaces de actuar con amor y energía, estos hombres y mujeres de cabellos blancos se sienten convocados a ser parte de la Revolución educacional, protagonistas de una sociedad que enfrenta el reto de atender a personas cada vez con mayores expectativas de vida.

La educación es el escudo contra los males de la edad, afirma Lina y agradece a Fidel por esta oportunidad que le brinda. Marcia recuerda cuánta resistencia tuvo que vencer en el seno familiar y la burla de aquellos que "prefieren censurar que abrir senderos". Ramón es técnico de nivel medio en Contabilidad y acaba de jubilarse: "Siempre me gustó estudiar, y no quería ser en casa el dueño absoluto de la jabita".

A ellos los conocí en la clausura del Segundo Taller Internacional de Universidades de Adultos Mayores, y en amena conversación me confesaron que aún sienten la fuerza del entusiasmo, reciben conocimientos para cuidar su salud, computación y para establecer mejores relaciones familiares, y así vivir con más calidad y sin miedos.

Lina, Marcia, Ramón y otros muchos llegaron a las aulas universitarias por caminos diferentes, con sus historias y los propios dolores del alma y del cuerpo; pero todos con un mismo anhelo: hacer realidad en esta escuela nueva los viejos sueños, para ser más cultos y más libres.