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Cuba- La continuación de las transformaciones educacionales

Roberto Hernández
Prensa Latina
Septiembre, 2004

La Habana.- El inicio en Cuba del período académico 2004-2005 constituye hoy la continuación de los cambios emprendidos en la educación hace más de dos años para la formación de ciudadanos con una amplia cultura general integral.

Las transformaciones iniciadas en la enseñanza elemental y proseguidas en la escuela media (ahora le toca el turno al bachillerato) bien pudiesen considerarse una auténtica Revolución en el sector, pues remueven en su concepción ideas aceptadas en el mundo desde hace varios siglos y que hasta cierto punto fueron exitosas.

Cuando hace dos calendarios los cubanos decidieron emprender este camino estaban conscientes de su extensión y de los sacrificios, pues nada más y nada menos se habían propuesto construir el mejor sistema educacional del orbe, tal como ha dicho en múltiples ocasiones el presidente de Cuba, Fidel Castro.

Poco más de cuatro décadas después la isla emprendía otro cambio radical cuando a la alfabetización de los años 60 se sumaba la presencia masiva de escolares en todos los niveles, incluido el universitario, un hecho que constituía ya un cuestionamiento a la forma en que se había organizado la educación hasta el momento.

Hace dos años, la escuela primaria (elemental) emprendía el rumbo con la aplicación de técnicas informáticas y audiovisuales, incluido un canal de televisión educativo (actualmente hay dos), y apoyado en un nuevo enfoque pedagógico que privilegia la atención diferenciada de los alumnos.

Cada maestro atendería hasta 20 alumnos y les impartiría clases durante todo el ciclo escolar, además de introducirse la enseñanza de idioma y computación, en un esfuerzo que incluyó la reparación y construcción de las escuelas en la capital y el inicio de similar proceso constructivo en toda la isla.

Las secundarias básicas (media) continuarían los cambios con la introducción del profesor integral, quien imparte a un grupo no mayor de 15 estudiantes todas las materias (se excluye educación física, inglés y computación) durante los tres años de estudios.

Tal iniciativa, que se apoya además en la informática y los medios audiovisuales, ha sido destacada por las autoridades, que también anunciaron la consolidación de los cambios educacionales y el inicio de estos en el bachillerato (preuniversitario).

Sin costo alguno para sus economías o las de sus familiares, más de dos millones 800 mil estudiantes en más de 13 mil 500 centros escolares acuden a las aulas, gracias a un presupuesto de tres mil millones de pesos (similar a dólares al cambio oficial).

La cifra de casi tres millones de asistentes a clases confirma la masividad con que los residentes aquí acuden a las escuelas, un derecho refrendado en todas las constituciones en el mundo, pero cumplido por muy pocas naciones (casi todas desarrolladas) aún en el tercer milenio de la era moderna.

Para el ministro cubano de Educación, Luis Ignacio Gómez, la aplicación de la computación con un enfoque pedagógico integral asegura un uso adecuado de esas modernas tecnologías, porque por si solas no se convierten en instrumentos del conocimiento.

Cuba, con modestos recursos, garantiza que cada programa informático (más de 200 este año) y computadora empleada en una escuela tengan resultados en la potenciación del aprendizaje, sostuvo Gómez recientemente.

El inicio de este período académico ha estado marcado por la reparación de unos 800 centros educacionales de esta capital y la vecina provincia de La Habana, los que fueron afectados en diferente medida cuando el pasado 13 de agosto el huracán Charley atravesó el territorio.

A su paso, el meteoro se ensañó con las instituciones al arrancarles ventanales, techos y afectar libros de texto y otros medios de enseñanza, aunque no se reportaron daños en los numerosos medios audiovisuales y computadoras de las escuelas.

Gómez sostuvo que pese a esos daños, ningún escolar cubano quedará sin asistir a la escuela y ningún maestro sin empleo, pues se garantiza una vez más la continuidad de estudios.

Más del 56 por ciento de los graduados de la enseñanza secundaria, prosiguió, asistirá al preuniversitario, lo cual asegura una buena base a los que en el futuro aspiren a ingresar a centros de altos estudios.

Mientras tanto, la enseñanza superior se enfrenta este año a un nuevo récord en la matrícula tras superar en 40 mil estudiantes el anterior, que databa de hace casi 20 años (1986) al situarse en los 350 mil, además de ofertar diversas modalidades en el casi centenar de carreras, como Lenguaje de Señas, de nueva creación.

Mención aparte merece la universalización lograda en el acceso a los altos estudios a través de la creación de más de 600 microuniversidades en todo el país, con lo cual se ampliaron también las modalidades de ingreso al nivel de enseñanza.

Cientos de jóvenes de los países subdesarrollados se han beneficiado del desarrollo educacional cubano y de su gratuidad, especialmente en la Escuela Latinoamericana de Medicina, con más de cinco mil estudiantes y la Internacional de Deportes y Educación Física, con similar matrícula.

En definitiva, Cuba apuesta este año al futuro a través de la consolidación de las transformaciones educacionales para todos los que a cualquier edad, desde un niño hasta un abuelo, estén interesados en aprender.