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Una alternativa a la vida: el trasplante
COLECTIVO
DE AUTORES DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES MÉDICO QUIRÚRGICAS
DE CUBA (CIMEQ)
Tomado de trabajadores
2 de septiembre de 2004
La institución asistencial es abanderada en el campo de la trasplantología
en el país, y su historia de 17 años practicando esta terapéutica
descansa en dos pilares básicos: humanismo y profesionalidad
Los trasplantes de órganos constituyen un logro terapéutico, vinculado estrechamente con el desarrollo cultural de la humanidad, a su deseo irrefrenable de perpetuarse y de vencer la muerte. La historia de los trasplantes se inicia en el terreno de lo mitológico, literario y milagroso antes que en el campo científico. Múltiples relatos sobre el origen de los trasplantes de órganos han quedado plasmados en las antiguas tradiciones y manuscritos, en la propia mitología griega, y han sido génesis de innumerables quimeras.
Civilizaciones de la antigua China y de otras regiones geográficas, y algunas más próximas a la era moderna, han dejado huellas de estos procederes en tablas, pinturas y relatos, y ejemplo de ello es la tradicional leyenda de San Cosme y San Damián, en la que se observa cómo los santos reemplazan a un enfermo de cáncer una pierna extraída de un cadáver.
Hoy, los trasplantes se han convertido en un procedimiento de elección ante la frecuencia de importantes fallos en diversos órganos de la biología humana, tanto agudos como crónicos, lo cual ha sido posible por la evolución y mejoramiento de las técnicas quirúrgicas, de los conocimientos y tratamientos inmunológicos, junto con el desarrollo de soluciones químicas vitales para la preservación de órganos y tejidos.
Podemos considerar que la puesta en marcha de programas de trasplantes marca la mayoría de edad de un centro hospitalario, y de hecho, del sistema sanitario de un país. En otros países, y también en Cuba, esta terapéutica comenzó con el trasplante renal. El primero en nuestro país tiene lugar en 1971, y posteriormente empezaron a realizarse otros.
La trasplantología en el CIMEQ
En 1986 fue realizado en el CIMEQ el primer trasplante renal, y en el mismo año se efectuaron dos más, combinando páncreas-riñón; en esa fecha se efectuaron, además, trasplantes cardíacos, con el apoyo de médicos colaboradores, y en 1987 tiene lugar el primer trasplante hepático en nuestro hospital. En el período 1987-98 fueron realizados cinco trasplantes hepáticos más.
Con la caída del campo socialista y el período de deterioro económico estos programas se descontinuaron, con excepción del renal, que se mantuvo, aunque con un ritmo no adecuado a la demanda.
En 1998 la dirección del país encomienda al Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas la misión de reiniciar el programa de trasplante hepático, y en julio de 1999 este se reinicia, con lo cual se impulsan igualmente el trasplante de otros órganos y la Coordinación de Trasplantes en la Isla. Esta última actividad es imprescindible para la obtención de las donaciones voluntarias, sin las cuales es imposible el avance de esta terapéutica.
Se precisa coordinación
La actividad de Coordinación de trasplantes surge en el centro en febrero de 1999 con el propósito de detectar posibles donantes para estos programas, y viabilizar aquellos casos en que fuera factible la donación multiorgánica. Para ello se crea una red de contactos con las unidades de cuidados intensivos de numerosos centros del país, de modo que, al surgir un donante potencial, estuviéramos previamente informados y preparados.
El 3 de julio de 1999 se recibió la primera alarma, procedente del Hospital Roberto Rodríguez, de Morón, que culminó con el primer trasplante hepático de esta etapa: se trataba de una paciente de 37 años, con diagnóstico de cirrosis biliar primaria en estadio terminal, que en la actualidad presenta una buena calidad de vida y tiene más de cuatro años de trasplantada.
Aquella extracción permitió realizar además dos trasplantes renales y dos de córneas.
Desde esa fecha hasta ahora se han recibido más de 300 alarmas de donantes de todas las provincias del país, y han sido realizadas 70 extracciones efectivas prácticamente en todos los hospitales principales del país. Para los operativos de traslado de los órganos hacia sus lugares de destino se han empleado medios de transportes terrestres y aéreos.
Las donaciones
En la actualidad, la limitación al trasplante es la escasez de donantes. Existe una diferencia desproporcionada entre los pacientes en espera de un trasplante y los donantes reales. Veamos el comportamiento de esta relación en otros países:
En Estados Unidos existen más de 15 000 personas que aguardan un trasplante hepático, con un tiempo de espera promedio de 468 días, y una tasa de mortalidad en lista del 15 al 20%, además de la morbilidad asociada. En la población pediátrica la tasa de mortalidad en lista de espera es de un 20-30%. En Francia la situación es similar: en 1998 fallecieron 82 pacientes de la lista de espera para trasplante hepático, de un total de 1 129 pacientes (890 se habían incluido ese mismo año). Los que murieron representaron el 7,26% del total.
En Centroeuropa (Eurotrasplant: Austria, Bélgica, Alemania, Holanda) la mortalidad en lista de espera en 1998 fue del 11,3%, y en España, según datos de 1999, permanecieron en lista de espera 403 pacientes (390 adultos y 13 niños) de un total de 1 610 pacientes que hubo ese año (1 256 incluidos ese mismo año). La mortalidad en lista de espera ha sido del 7,6% (116 adultos y 7 niños), no obstante el aumento en las donaciones y trasplantes.
Nuestro hospital se había caracterizado por ser un centro dedicado al trasplante, pero las donaciones se comportaban en indicadores bajos. Con el surgimiento de la Coordinación de trasplantes, el número de donantes reales pasó, de 0 a 1 por año; a 3 en el 2000; 9 en el 2001, y 3 en el 2002.
Como causa de muerte encefálica en los donantes reales predominaron el trauma craneoencefálico y la enfermedad cerebrovascular hemorrágica. Predominó el sexo masculino, y la edad media fue de 39,2 años, con un rango de edades de más incidencia entre 18 y 66 años de edad.
Comportamiento de los programas de trasplantes en el CIMEQ
- Programa de trasplante renal
Desde 1986 se habían realizado de forma ininterrumpida entre uno y 12 trasplantes por año. En el 2000, debido fundamentalmente al aumento de los donantes reales, por el trabajo de la Coordinación de trasplantes al iniciarse el programa de trasplante hepático, fue posible realizar 20 renales, incluyendo uno combinado y simultáneo hígado-riñón, que es el primero que se realiza en nuestro país. A partir de ese año la cifra ha ido en aumento progresivamente.
Desde el inicio de este programa se han efectuado 173 trasplantes renales, 121 de donantes cadavéricos y 52 de donantes vivos. La sobrevida global de los trasplantes renales de donante cadáver es de 80% para el paciente, y de 66% para el órgano injertado. Los trasplantes realizados con donantes vivos tienen una sobrevida global al año de 100% para el paciente, y de 93% para el órgano injertado.
También en 2002 se inició un protocolo de trabajo conjunto con el Hospital Pediátrico de Centro Habana y un grupo de prestigiosos médicos argentinos, para la realización de trasplante renal con donante vivo en niños pequeños, y se han hecho hasta el momento ocho, con muy buenos resultados.
-Programa de trasplante hepático
De 1999 a noviembre de 2003 han sido efectuados 66 trasplantes hepáticos (dos de ellos combinados y simultáneos hepatorrenal) en 60 pacientes, pues seis de ellos requirieron de retrasplante. Las principales causas de trasplante han sido: cirrosis hepática por virus de hepatitis C, cirrosis alcohólica y fallo hepático fulminante.
Nuestro hospital también ha asumido el manejo y valoración de los pacientes con diagnóstico de fallo hepático fulminante de cualquier lugar del país (afección esta con un riesgo de muerte de más de un 90% sin trasplante hepático). Una vez diagnosticado este, se realiza de inmediato el traslado a la unidad de cuidados intensivos del CIMEQ. A finales de 2001 se realizó el primer trasplante hepático con resultados satisfactorios, a un paciente con fallo hepático agudo.
La supervivencia actual global es de 72%, y en el último año es de 80%.
-Programa de trasplante páncreas-riñón
Se reinició en nuestro centro en el mes de julio de 2001, después de 15 años de encontrarse detenido en el país. Se han realizado tres en el 2001, uno en el 2002 e igual cifra en el 2003.
-Programa de trasplante de córneas
Al igual que los anteriores, este fue beneficiado con la implementación de la actividad de Coordinación de trasplantes y el programa de trasplante hepático. De 1999 a 2003 hemos logrado realizar 65 trasplantes de córneas.
-Programa de trasplante de médula ósea
El primero fue realizado en 1991, se detuvo hasta el 2000, y a partir de esa fecha han sido efectuados ocho trasplantes de medula ósea, con buenos resultados.
Actualmente estamos insertados en la Coordinación Nacional de Trasplantes, consolidamos los programas existentes, así como su extensión a edades pediátricas, a la par que se dan pasos para el inicio de otros programas, como el de trasplante pulmonar.
Donar es salvar
Detrás de cada trasplante está el gesto solidario de una familia, que en momentos muy difíciles accede a la donación de los órganos de un ser muy querido, en gesto verdaderamente altruista y solidario. Por ello donar significa dar vida después de la muerte, y trasplante es sinónimo de vida.
El personal sanitario tiene el deber de prolongar la existencia humana, y es precisamente este deber el que hace que, ante una muerte irremediable, se piense siempre en obtener órganos y tejidos para otras personas aquejadas por males que no tendrían otra alternativa. Las donaciones pueden ser para niños que viven dolorosamente conectados a máquinas de hemodiálisis, que no pueden percibir las maravillas de la naturaleza por padecimientos oculares, o que su expectativa de vida es muy pobre e incierta por una enfermedad hepática.
Es por ello que, con este trabajo, el colectivo de autores hace llegar su merecido agradecimiento a las familias que no dudaron en ofrendar voluntariamente los órganos de sus seres más amados.
Agradecemos asimismo a instituciones que han contribuido en nuestra formación como mejores profesionales en esta terapéutica de avanzada, tales como el hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, la Organización Nacional de Trasplantes, de España, y la Asociación de Amistad Bartolomé de las Casas, de Sevilla.
También a las unidades de cuidados intensivos de los centros asistenciales del país, y a los centros coordinadores de trasplantes de Cuba. Sin ustedes hubieran sido imposibles los resultados médicos y humanos que con sano orgullo exhibimos hoy.