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Salud:
un derecho humano conquistado en Cuba
Por: Carmen
R. Alfonso
Cuando usted conoce que el Parlamento de un país acuerda dedicar
el 12% del total de los gastos de su Presupuesto anual a la salud pública,
y que concluyó el 2003 con una atención priorizada a este
sector de manera integral en todo su territorio, mientras su población
goza de alentadores indicadores de mortalidad infantil y de longevidad,
de seguro le causa admiración.
Y si a la vez usted investiga, y descubre que ese país es pobre, sin grandes reservas de recursos energéticos ni riquezas naturales, asediado durante varias décadas por la potencia más desarrollada del Planeta, y víctima de una guerra económica y financiera donde se utiliza el chantaje, leyes extraterritoriales, presiones de todo tipo en su contra, entonces la admiración se hará más profunda. Y nace, en gran medida, un sentimiento solidario hacia ese pueblo.
Ese es el caso de Cuba. Una excepción luminosa en el Tercer Mundo.
Hace pocos días, los diputados cubanos analizaron y aprobaron su presupuesto para el año 2004. ¿Prioridades? Más de la mitad estará dedicado al desarrollo social y cultural: educación, salud, seguridad y asistencia social, cultura, ciencia y técnica, deporte...
La salud ha sido siempre, desde el propio inicio de la etapa revolucionaria, una prioridad: se construyeron hospitales y postas médicas, se formaron médicos y enfermeras, se inició un programa de vacunación masiva, se instauró el servicio rural hasta en zonas montañosas
Y los resultados no se hicieron esperar. Fue reducida la tasa de fallecimientos de menores de un año, y de menores de cinco, edades más vulnerables en la vida del ser humano. La medicina curativa cedió paso a la prevención y educación para la salud, y la tecnología de punta para los diagnósticos y tratamientos se distribuyó desde San Antonio a Maisí. Fue izada la bandera del internacionalismo por los trabajadores cubanos de la salud desde muy temprano. Y continua enhiesta en numerosos países del Planeta.
Pero si de algo están convencidos los ciudadanos de Cuba es que todos tienen el derecho gratuito a la salud. Y lo ejercen. Y critican todo aquel servicio que no está a la altura de lo que ellos merecen.
El año que recién culminó es un ejemplo del quehacer hacia el gradual perfeccionamiento de ese derecho. El principio de acercar la atención primaria a la población para brindar un mejor y más rápido servicio ha motivado la reparación y ampliación de policlínicas en la capital y el resto del país, se instalan equipos para electrocardiograma en todas las policlínicas de la nación, y se trabaja en nuevos servicios de hemodiálisis para pacientes con graves afecciones renales.
Integra este perfeccionamiento un amplio programa de superación científica que tiene una matricula inicial de más de 34 mil alumnos entre profesionales de medicina y enfermería.
¿Qué se espera para el nuevo año? Desde el punto de vista económico se destinarán 2 mil 270 millones de pesos al sistema de salud, a los que se le suman los gastos asociados a la construcción, reparación, remodelación y ampliación de policlínicas y hospitales, y también la adquisición de equipos modernos, para llegar a la cifra de 2 mil 550 millones de pesos.
Esta suma garantizará, también, los salarios a los más de 20 mil profesionales y técnicos medios que se incorporan en el año a las diferentes instituciones de la salud. Todo graduado tiene su puesto de trabajo garantizado.
La prensa en los días finales del año ofrecía noticias de la salud en la Isla. Los titulares anunciaban: Cero muerte infantil y materna en la Ciénaga de Zapata, aludiendo al que fuera uno de los territorios más olvidados del país antes del triunfo de 1959; Cero muerte infantil y materna en las montañas espirituanas, explicando la nula mortalidad de recién nacidos y madres por casi tres años consecutivos en las más de 30 comunidades y los caseríos dispersos que conforman el Plan Turquino de la provincia central de Sancti Spíritus como un importante logro con que arriban al nuevo año 2004; Exitosos trasplantes se realizaron este año, dando a conocer la realización de 28 trasplantes renales y tres de médula ósea por el personal de salud de la provincia central de Villa Clara durante el año que finaliza; Reducen a 4.1 la mortalidad infantil en Las Tunas, donde analizan que en 1994 esa provincia de la zona oriental alcanzó una tasa de 11,5 niños menores de un año fallecidos por cada mil nacidos vivos, cuatro años más tarde logró el 7,3 en tanto las estadísticas de hoy muestran el 4,1, indicando el rigor con que el sistema de Salud trabaja aquí en función de la vida.
Otros titulares mostrarán este año que comienza la mortalidad alcanzada en todo el país, los nuevos servicios de cirugía cardiovascular, la fabricación de medicamentos y vacunas (que permiten inmunizar a la población contra trece enfermedades transmisibles: otra de las excepciones en el mundo), la disminución de afecciones y el mejoramiento de la calidad de vida de los pacientes con VIH, por ejemplo.
Es, para decirlo en pocas palabras, el ejercicio de un derecho por un pueblo. Uno de esos derechos humanos que se olvidan mencionar en discursos prepotentes, uno de esos derechos humanos a los que no acceden una gran mayoría de los ciudadanos del mundo. (5/03/2003)
(Tomado de: Trabajadores)