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Aduana General de la República:Ojos avizores en las fronteras cubanas
Por: Cira Rodríguez César



Al llegar a un puerto o aeropuerto, todo visitante espera buen trato, cortesía y agilidad en sus trámites, precisamente las cualidades por las que se esmera la Aduana General de la República de Cuba.

Presentarla como la entidad que protege el tráfico internacional de medios de transporte, mercancías y viajeros hacia y fuera y dentro del país, puede parecer un anuncio oficialista.

Pero si esas funciones están acompañadas de profesionalidad y eficiencia, entonces el visitante la verá siempre como una aduana capaz de satisfacer sus necesidades.


Impedir la entrada o salida de productos y artículos que atenten contra la seguridad de la sociedad cubana y facilitar el control del comercio legítimo, el procesamiento de sus estadísticas y la recaudación fiscal están entre sus responsabilidades.

A ellas se unen proteger al país del tráfico ilegal de armamentos, explosivos, drogas y sustancias químicas, objetos del patrimonio cultural, especies protegidas y otras, sin abandonar el cumplimiento de la política comercial, el enfrentamiento a la evasión fiscal y otros fraudes económicos.

Sus directivos trabajan bajo una estructura dividida en varias líneas: Drogas, Materiales y Medios Subversivos, Receptores Satelitales, Fraude Comercial, Contrabandos, Tabaco y Patrimonio.

Tal organización controla y facilita el tráfico de mercancías en las fronteras del territorio nacional a partir del estudio de riesgos, el empleo de técnicas de detección con un alto nivel de automatización, preparación especializada de las fuerzas y cooperación con otras instituciones y organismos.

Para el eficaz cumplimiento de su labor la Aduana General de la República dispone, además, de un sistema aduanero en enclaves importantes como los 11 aeropuertos internacionales, tres zonas francas, marinas, puertos, depósitos de ferias y eventos y una unidad de bultos postales y envíos.

Con las modernas técnicas

El empleo de la técnica canina con 85 grupos cinófilos para la localización de drogas y explosivos, equipos de Rayos X y arcos detectores de metal apoyan la profesionalidad de los aduaneros cubanos, quienes también utilizan sistemas automatizados, diseñados y creados por especialistas del patio, destinados al control de visitantes, empresas, cargas y medios de transporte.

Todo ello le imprime a la Aduana cubana un nivel de trabajo en correspondencia con el enfrentamiento del delito, no obstante la limitación de recursos de un país del Tercer Mundo y bloqueado económicamente hace 45 años por Estados Unidos.

La posición geográfica de Cuba, insertada en las rutas por donde se trafica el 40 por ciento de las drogas que van hacia los Estados Unidos y el 65 por ciento con destino a Europa, es siempre una amenaza y exige vigilia constante. Por ese incesante desvelo hasta septiembre de 2003 se han detectado 82 casos de narcotráfico en fronteras, que en su mayoría trataron de utilizar a la Isla como escala o destino del ilegal comercio procedente de Panamá, Colombia, Jamaica, Venezuela y los propios EE.UU.

La rigurosa inspección de los aduaneros impidió también la entrada de narcóticos ingeridos y enmascarados en equipajes, las principales variantes de estos intentos.

Preservar el patrimonio cultural

El rico patrimonio cultural cubano se convierte en otro punto vulnerable y de gran atracción para el mercado ilícito de pinturas, esculturas y literatura, a lo que se unen hechos de contrabando de videos, relojes, confecciones y bisutería.

Los tabacos cubanos, famosos en el mundo por su aroma, son blanco de intentos de salidas no autorizadas, las cuales ascienden en los primeros nueve meses de 2003 a 4 012 hechos con 15 753 cajas ocupadas.

Para todo este enfrentamiento la Aduana General emplea fuentes públicas como Internet, los directorios de exportadores e importadores e información adelantada de empresas y aerolíneas antes de la llegada de los buques y aviones.

Asimismo mantiene relaciones permanentes de trabajo con el Ministerio del Interior, el Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba, Ministerio de Justicia y la Comisión Nacional de Drogas.

También está suscrita a protocolos de colaboración con naciones de Europa y América Latina y es firmante de todos los convenios impulsados por la Organización de Naciones Unidas para impedir el narcotráfico.

Sin embargo, la presencia cubana en el Consejo de Cooperación para el Cumplimiento de las Leyes Aduaneras, que responde a la ONU, es imposible dada la negación y actitud hostil del gobierno estadounidense, a pesar de ser un organismo regional regido por Naciones Unidas.

La Aduana General de la República cuenta con 2 415 trabajadores que conforman una institución moderna y eficiente, capaz de detectar e impedir la entrada o salida de todo lo que atenta contra la seguridad de la sociedad y economía cubanas.

(Tomado de: CUBASI)