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Pleno empleo: algo más que una aspiración.


CARIDAD LAFITA NAVARRO

La gran aspiración de nuestro proyecto social no se trata de lograr solamente una reducción de la tasa de desempleo, un indicador, sino de llegar a las personas, a todos los que deseen un empleo e incorporarles a la vida útil.

La ardua gestión emprendida en este sentido en nuestro país, permitió que termináramos el pasado año con una tasa de desempleo del 4,1%, y según estimados se avizora que esta ha descendido en el 2002.

Al culminar el mes de agosto, ya se habían logrado 69 417 empleos permanentes, los cuales han dado respuesta a 29 mil 240 mujeres y 44 mil 981 jóvenes. Estas ocupaciones tienen las características de que son de gran utilidad social y cuentan con las condiciones requeridas.

Algunas provincias del este del país, conocidas como orientales, tuvieron en recientes decenios un acelerado crecimiento poblacional que luego se reflejó en tensiones con las tasas de empleo: Granma, Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín hoy van mejorando sus indicadores y ha ascendido considerablemente el número de ocupaciones creadas, fundamentalmente en la agricultura urbana -que se ha revelado como una fuente muy aceptada por las mujeres- y en los servicios.

Un nuevo concepto de fuente de empleo, el estudio, aparece en la práctica cotidiana, en la cual encontramos a miles de jóvenes incorporados a estudios preparatorios para diversas especialidades de nivel superior y medio superior. Anteriormente, esta era una fuerza que por determinadas razones, había abandonado las aulas y tampoco integraba las filas laborales.

Es cierto que en otros países del orbe se pagan subsidios de desempleo, pero eso no es ir al fondo del problema, ya que no se analiza el papel de la persona en la sociedad, su realización como ser humano, de hacer vida en común y aportar fuerzas en un colectivo.

El hombre subsidiado puede cubrir sus necesidades pero se ve limitado como persona, es como darle migajas para que se calle. Y dicen los capitalistas que es para ampararlos. En nuestro sistema, el mejor amparo que pueda tener un hombre es su trabajo. Lo que hacemos es para que cada cual desate sus resortes internos e independientemente de sus recursos económicos, aporte a la sociedad.

(Tomado de Trabajadores)