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COMPLEJO CIENTÍFICO ORTOPÉDICO INTERNACIONAL FRANK PAÍS
Reparadores de sueños (I)

Por: MARCOS ALFONSO
Fotos: GUILLERMO DE JESÚS



Un cuarto de millón de seres humanos de Cuba y el mundo han encontrado alivio o cura a sus dolencias en el universalmente conocido centro asistencial

Apenas adolescente, la muerte del padre de una fulminante tuberculosis cambió para siempre el derrotero de su vida.

Atrás habían quedado un frustrado ingeniero de caminos, y Candelaria, el poblado de la occidental provincia de Pinar del Río, desde donde cargó, a pesar de su corta edad, con un fardo de recuerdos sobre los avatares de la vida de antaño en el campo.

"Aquel impacto de ver a mi padre agonizante y no disponer de los recursos ni los medicamentos para salvarlo, me hicieron meditar muy profundo que yo debía hacerme médico y tratar de resolver algunos problemas que aquejaban, y aquejan, a la humanidad." El deseo cobró cuerpo.

Así comienza el largo intercambio de Bohemia digital con un cubano bonachón y muy ocurrente que, a pesar de sus 67 años, todavía conserva la lozanía de una juventud signada por los conflictos sociales. "Era época donde el cubano promedio apenas si tenía acceso a los servicios de salud."

Ocurrió un 22 de diciembre de 1934. En la antigua clínica Hijas de Galicia, en la barriada habanera de Luyanó, tuvo lugar un parto de jimaguas. La hembra, por lo complicado del alumbramiento, falleció. Su hermano fue inscrito como Rodrigo José Álvarez Cambras.

En el quirófano hay silencio absoluto. El equipo multidisciplinario se congrega junto al paciente, en este caso, el atleta Julio César Herrera Cabrera, integrante de la selección nacional de ciclismo de Cuba, quien fuera trasladado desde Ecuador, donde competía, por haber sufrido un accidente que lesionó su hombro derecho. Pinzas. Bisturí. Control de los parámetros clínicos del deportista... La incisión, apósitos para controlar la sangre. La intervención avanza y las manos del cirujano escrutan cada milímetro del dañado miembro.

Forzada emigración
La situación económica obligó a emigrar a la familia Álvarez Cambras para La Habana. La casa de la tía-abuela, una catalana fuerte como un roble que falleció a los 98 años, los acogió. Y la infancia de Rodrigo José transcurrió entre una escuelita de Luyanó y luego una beca en los Hermanos Maristas, institución privada donde cursó hasta el bachillerato (hoy preuniversitario).

En esos años, hasta 1952 en que comenzó la carrera de Medicina, el joven Álvarez Cambras se distinguió por sus condiciones físicas y docentes: practicó muchas disciplinas deportivas, en particular el baloncesto, donde sobresalió; dirigió la banda de música y llegó a ser presidente de la asociación de alumnos. Resaltó también por su identificación con los problemas sociales de la época, los cuales dejaron una profunda huella en su conciencia. De ese tiempo fueron las primeras golpizas recibidas por su participación en las manifestaciones y luchas estudiantiles.

Al ingresar a la Universidad, donde desempeñó diversas responsabilidades políticas, existía un pensamiento más radicalizado. Fidel se reunía constantemente con los estudiantes para denunciar los desmanes instaurados por la dictadura encabezada por el presidente Fulgencio Batista mediante golpe militar, el 10 de marzo de 1952.

"Fueron tiempos donde la represión policial hacia las protestas de la juventud se tornó muy hostil. Varias veces guardé prisión y fui golpeado. En una ocasión, durante una de aquellas reyertas, sufrí traumatismo en la pierna y, al llegar al hospital Calixto García para ser atendido, aprecié que muchas otras personas estaban en estado más crítico que yo. Me identifiqué -estaba en segundo año de la carrera- y comencé a cooperar con los médicos. Fue mi bautismo de fuego, o mejor, de yeso. Entre los médicos existe la creencia de que cuando un alumno de medicina se moja con yeso, se vuelve ortopédico. Ahí nació mi vocación por la especialidad."

En 1956 la dictadura cierra las universidades. Kiko, como le conocen familiarmente desde pequeño, logra laborar en el Calixto García, lo cual le posibilita disponer de una habitación y comida, ya que salario era imposible. Por ese entonces, para lograr algún sustento, trabajó en la consulta privada de un pediatra.

La dictadura trató de cerrar su cerco en torno a los revolucionarios. Álvarez Cambras se ve obligado a pasar a la clandestinidad. El triunfo de la Revolución lo sorprende en Alquízar, poblado rural a unos 40 kilómetros de la capital de Cuba.

Desempeña numerosas faenas: interventor de laboratorios privados; inspector sanitario en el puerto; jefe de sanidad del aeropuerto y, finalmente, en 1963 se gradúa como médico, la gran aspiración de su vida.

Laboró como interno en el hospital ortopédico Fructuoso Rodríguez y luego hizo su práctica social en la hoy oriental provincia de Santiago de Cuba, a finales de 1964, en el Servicio Médico Rural.

-II-
Poco a poco el cirujano determina la parte dañada y comienza su labor de orfebre de huesos. Taladra en los puntos previamente seleccionados y comienza la colocación del fijador. El paciente mantiene sus parámetros vitales. El equipo que se desenvuelve dentro del quirófano lo hace con profesionalidad y mucho rigor. Una a una se colocan las varillas sobre el hombro. Terminada la compleja operación, se inicia la sutura.

Vocación internacionalista
Una misión hacia el sudeste asiático le es confiada. Terminan en el Congo. Corría el año 1965 y forma parte de la columna Dos, que apoyaba a la guerrilla formada por el Che en esa nación africana. Allí desempeñó diversas responsabilidades hasta que, al cabo de año y medio, regresó a la Patria.

Un moderno equipamiento, como este somatón, forma parte de los servicios que brinda el Complejo tanto a nacionales como extranjeros

"Tras unas vacaciones fui a ver al entonces titular de Salud Pública de la Isla. Reclamaba nuevas tareas. Resulté recompensado, pues me encomendaron especializarme y propiciar el desarrollo de la ortopedia en Cuba."

Año y medio en Francia le facilitaron un conocimiento más profundo en el universo de la ortopedia: el tres de enero de 1969 asume oficialmente la dirección del hospital Frank País, un pequeño centro asistencial, de apenas 90 camas y carente de recursos técnicos. "Al apreciar la bastedad del terreno colindante en torno al hospital concebí, junto al reducido colectivo que lo integraba por entonces, el embrión del Complejo actual".

A lo largo de su carrera, el profesor Rodrigo Álvarez Cambras ha recibido 19 órdenes y condecoraciones que figuran en su extenso currículum vitae, otorgadas por mandatarios y otros altos funcionarios de naciones como Francia, Perú, Iraq, España, el Comité Olímpico Internacional, México, Brasil, y Ecuador. "La más preciada: Héroe del Trabajo de la República de Cuba."

Diversos jefes de Estado del planeta han conocido de su profesionalidad y dedicación como médico, entre ellos, los desaparecidos Juan Velasco Alvarado y Omar Torrijos, mandatarios de Perú y Panamá, respectivamente. En Iraq, creó un hospital ortopédico de 50 camas; en Kuwait y Yemen, organizó los servicios de su especialidad. Los pueblos de Chile y Nicaragua, ante catástrofes acontecidas en esos territorios, conocieron del hacer y dedicación de este destacado galeno cubano.

Integra, con diversos rangos, 22 sociedades e instituciones ortopédicas internacionales. Ha impartido cursos, conferencias magistrales, y otras categorías docentes tanto en Cuba como en el exterior. Álvarez Cambras figura, por decirlo en términos deportivos, en el selecto ranking de los diez mejores especialistas del mundo en materia de ortopedia.

-III-
Terminada la sutura en el quirófano se respira cierto aire de distendimiento. En el salón contiguo los médicos y su profesor se desprenden del verde atuendo con que han estado tocados hasta hace apenas unos minutos. El paciente, regresa a la sala para recuperarse de la anestesia. La operación ha sido un éxito. Una más en las miles en las que ha participado el doctor en ciencias Rodrigo Álvarez Cambras. "¿Qué pienso?: De seguro Julio César competirá en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de noviembre próximo en El Salvador".

Nace un sueño
Un policlínico, la creación de un centro hospitalario con todas las de la ley, un aparthotel, banco de tejidos, moderno equipamiento, numerosos salones quirúrgicos, salas para conferencias y convenciones, una fábrica de prótesis e instrumental especializado, entre ellos los famosos fijadores externos RALCA, integran el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País.

Treinta años de abnegada y paciente labor hicieron brotar esta maravilla de las ciencias médicas, conocida internacionalmente. Un cuarto de millón de pacientes, tanto cubanos como extranjeros, han encontrado alivio o cura a sus dolencias. El Complejo es todo un símbolo de la medicina universal.

"No se trata solamente de Álvarez Cambras", confiesa el profe, como también le conocen, modesto cubano por cuyas manos han vuelto a una vida normal trabajadores, estadistas, políticos, científicos, deportistas... "se trata de la obra de todo un equipo que luchó y acompañó este sueño desde sus orígenes".

En el caso del deporte, que le circula por sus venas desde joven, figuras de la talla del triple monarca olímpico del boxeo aficionado, Teófilo Stevenson; el bititular de Montreal 1976, Alberto Juantorena; la incansable corredora Ana Fidelia Quirot; la voleibolista Mireya Luis; el multicampeón de las alturas, Javier Sotomayor; el astro de la longitud, Iván Pedroso; el beisbolista Lázaro Vargas, "una de mis operaciones más difíciles"... y toda una pléyade de destacados atletas quienes sufrieron lesiones antes o durante las competencias, encontraron cura a sus dolencias en este templo de la salud.

Diversas personalidades en el mundo reconocen que el gran mérito de la institución radica en su integralidad. "El trabajo esforzado de nuestros científicos -comenta Álvarez Cambras-, es que a la hora de encarar complejas patologías, lo hacemos desde una óptica multidisciplinaria." Así nacen los fijadores RALCA que, entre innumerables propósitos, nos permite el aumento de la longitud de los huesos; también su aplicación en el caso de tumores malignos sin necesidad de amputación. Otros tratamientos van dirigidos a la revascularización de la médula en los parapléjicos y las lesiones en deportistas. En suma, constituimos un centro dedicado a la cirugía ortopédica, traumatológica, reconstructiva y rehabilitadora del sistema osteomioneuroarticular.

"Me siento un hombre plenamente realizado -asegura-, pues como le comenté a Fidel durante la inauguración del Complejo, he llevado a vías de hecho las aspiraciones que siempre tuve desde joven, y puedo amasarlas cada día."

Atento al más insignificante detalle de cuanto ocurre en la institución que reposa sobre sus hombros, Álvarez Cambras se erige hoy como un baluarte de la medicina ortopédica en el ámbito mundial. Gracias a su ingenio y constancia, miles de hombres y mujeres, a quienes los avatares del destino parecían haberlos condenado por sus dolencias, se sienten plenos como seres humanos

-IV-
Soy cubano, creo en lo que hago, amo a la Revolución y su obra profundamente humanitaria. Y aprecio una continuidad, y ese es otro de mis sueños: a nuestro alrededor cientos de jóvenes se han formado y preparado; hoy constituyen un soporte importantísimo para la institución, sobre todo, por sus elevados principios éticos y humanos. No siempre se logra lo que uno desea en materia de medicina y eso genera tristeza, pero hacemos todo lo que humanamente está a nuestro alcance para que cada paciente pueda también llevar a vías de hecho sus aspiraciones en la vida, sus sueños.