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EL
TUNEL DE LA BAHIA DE LA HABANA
Una maravilla de Ingeniería cicil
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El túnel que pasa por debajo de la Bahía de La Habana, actualmente en proceso de reparación, ha cumplido cuarenta y dos años de servicio eficiente en el sistema vial de Cuba, particularmente en el nudo de comunicaciones que da acceso y salida a la capital cubana. Es una de las obras de ingeniería civil más notables de todo el país. Antes de su construcción, era necesario dar un rodeo de decenas de kilómetros alrededor de la rada habanera para salir hacia el Este. |
Ese conducto
tiene una longitud de 733 metros y posee cuatro vías de ida y vuelta
que desahogan mucho la corriente del tránsito vehicular. Está
sumergido bajo el canal de entrada de la bahía a una profundidad
de entre 12 y 14 metros, y consiste en un sistema de tubos de hormigón
reforzado que soportan un peso de miles de toneladas de agua, cosa que
han hecho durante más de cuatro décadas con toda seguridad.
En automóvil u ómnibus se pasa de un lado al otro en unos
45 segundos a 60 kilómetros por hora, un día de tráfico
normal. Muy raras veces se producen congestiones de tránsito en
ese trayecto. Su existencia hizo posible, después de la Revolución,
el desarrollo de grandes planes de viviendas en el Este de la ciudad de
La Habana, donde viven hoy más de cien mil personas en edificios
multifamiliares construidos después de asumir el poder el gobierno
revolucionario. Hay en esas áreas poblacionales una red de servicios
públicos que da atención a los residentes, la mayoría
de los cuales trabajan en la cercana capital y pueden regresar temprano
a sus hogares en situaciones normales.
El túnel se construyó en treinta meses, entre 1952 y 1953, por una compañía francesa, la "Societé de Grand Travaux de Marseille", bajo la dirección técnica del ingeniero cubano José Menéndez Menéndez.
Cada vez
que uno pasa por el túnel de La Habana en algún vehículo
y piensa en el enorme peso que soporta esa construcción no puede
menos que sentir admiración por los ingenieros que lo diseñaron
y los obreros y técnicos de la construcción que, en condiciones
extremadamente difíciles, hicieron posible esa obra. Hubo que trabajar
mucho bajo el agua, con equipos especiales y sin dejar de tener en cuenta
que ese canal de la bahía siempre estuvo infestado de tiburones
que siguen a los barcos de carga en busca de alimento. El túnel
sólo ha tenido que ser cerrado al tránsito cuando se han
producido penetraciones del mar en su zona de enclave y o por sus vías
exteriores de acceso, nunca por derrumbes o filtraciones internas.
Entre las reparaciones que actualmente se están realizando en esa
importante obra figuran barreras exteriores de contención que evitarán
que el agua de las inundaciones por lluvias o penetraciones del mar pueda
entrar por las bocas del túnel. Las obras quedarán terminadas
a fines de año, aunque ya este mes se han habilitado dos de sus
cuatro carrileras, ya reparadas, para aliviar los problemas creados por
el cierre total de los últimos seis meses. Todos sus sistemas de
drenaje, iluminación y demás detalles operativos fueron
modernizados y ya se puede decir que el Túnel de La Habana es una
de las siete maravillas de la ingeniería civil en Cuba.