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Declaración del Representante Permanente Alterno de Cuba en debate sobre el Informe del Secretario General con motivo del proceso preparatorio de la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre VIH/SIDA. Nueva York, 27 febrero 2001

 

Sr. Presidente:Mi delegación agradece el Informe presentado por el Secretario General y considera que constituye una buena base para motivar nuestros debates y avanzar en la búsqueda de soluciones para el combate de esta epidemia, y a su vez apoya la declaración realizada por el Grupo de los 77.

Cuba comparte la preocupación por los 36,1 millones de hombres, mujeres y niños que viven en el mundo con el VIH. De igual forma observa con doloroso realismo que la propagación del VIH ha sido mucho más rápida de lo que se predecía hace un decenio y que el número de personas que tiene esta enfermedad en todo el mundo es un 50% más alto que el proyectado en 1991.

Apoyamos el reclamo que realiza el Secretario General a través de su informe acerca de la necesidad de asignar recursos suficientes para enfrentar la epidemia, asunto al cual nuestro país le concede particular importancia.

Ante este claro llamado a la movilización de recursos para enfrentar la urgencia del SIDA es obvio que se está apelando, una vez más, a que la voluntad de los países industrializados se exprese en hechos y asignación de recursos. Los fondos que demanda la lucha contra el SIDA en los países subdesarrollados, donde se encuentra el 95% de los infectados, sólo pueden ser aportados por el selecto grupo de países, que controlan el 86% del PIB mundial.

No habrá soluciones sostenibles y reales al problema del SIDA si no cambia el orden internacional injusto e insostenible que padecemos hoy. Se necesita más que nunca un Nuevo Orden Económico Internacional justo y equitativo que garantice a los países subdesarrollados mejores condiciones de mercado, mejores precios para los productos básicos, estabilización de los tipos de cambio y tasas de interés, acceso a los mercados financieros y de capitales, corrientes apropiadas de nuevos recursos financieros y un acceso más fácil a la tecnología, a los resultados de las investigaciones científica, a los tratamientos y los medicamentos.

Ante la grave problemática del SIDA , se hace necesario incorporar hoy más que nunca en el debate internacional, una nueva visión de la cooperación para el desarrollo acorde con las exigencias de un mundo globalizado que margina cada vez más al 80% de la población mundial.

El mundo desarrollado continua incumpliendo el compromiso del 0,7 % de su PIB para la AOD, que hoy día sólo es asumido por 4 países. La ayuda se mantiene en el 0,22% del PIB y está en el nivel más bajo de la última década.

En el mundo se gastan anualmente miles de millones de dólares con fines militares, en drogas ilícitas, narcóticos, cigarrillos, cosméticos y alimentos para animales afectivos, de modo que lo que falta no es precisamente recursos sino voluntad política para encarar de una forma decidida las realidades que la pandemia del SIDA nos ha impuesto.

En este contexto cabe resaltar la necesidad de redoblar los esfuerzos para dar acceso generalizado a los tratamientos médicos avanzados y reducir los altos costos de los medicamentos. Este asunto se convierte en un imperativo para aquellas regiones del mundo en las que más de la mitad de la población vive en condiciones de extrema pobreza.

No habrá soluciones para el SIDA sin desarrollo económico. Solo en tratamientos con medicamentos anti-retrovirales para los actuales enfermos Africa tendría que gastar más de 57 mil millones de dólares anuales y si se aplicaran los esquemas terapéuticos de los países desarrollados esta cifra superaría los 250 mil millones de dólares.

Otro gran problema a enfrentar es la no existencia o disfuncionalidad de las estructuras de salud en muchos de los países más afectados con la pandemia. Nos referimos a la imposibilidad de muchas regiones de Africa y otros países en desarrollo de canalizar los recursos hacia las áreas de urgente necesidad ¿Cómo lograr esta meta en países que sólo pueden dedicar escasamente 10 dólares per cápita a la salud?.

Señor Presidente:

Con voluntad política y efectivos programas sociales, el aprovechamiento de los recursos, el desarrollo de sistemas de salud y educación gratuitos para toda la población, y equidad en la distribución de la riqueza, un país pequeño, pobre y bloqueado como Cuba puede mostrar una experiencia exitosa de tratamiento y control del SIDA.

A partir del nivel de organización y desarrollo del Sistema Cubano de Salud, nuestras tradiciones, el nivel de educación de nuestra población y la situación social concreta se diseñó un Programa Nacional de Prevención y Control del SIDA que se trazó como objetivo principal evitar que dicha enfermedad constituyera un importante problema de salud para la población cubana.

La ejecución de este programa nacional ha tenido un impacto positivo en la evolución de la epidemia en el país y ha permitido, teniendo en cuenta las cifras que hoy se reportan a nivel mundial, que Cuba muestre una situación muy favorable en comparación con la mayoría de los países del mundo, caracterizada por la virtual ausencia del SIDA infantil y por la garantía de atención a cada uno de los casos reportados. Desde 1986 hasta el 31 de diciembre del año pasado, se han registrado 2 676 personas seropositivas, 1001 enfermos de SIDA y 691 fallecidos. La epidemia ha tenido un lento crecimiento y se considera de baja transmisión.

Todos los cubanos afectados por el VIH/SIDA disfrutan de esmerada atención y amplia cobertura, comprensión y solidaridad humana, derecho a la confidencialidad, pleno respeto a su vida privada. No sufren discriminación; se garantiza su derecho al trabajo, la seguridad social y al cuidado de su salud, generalmente bajo moderno tratamiento ambulatorio. Se respeta la legalidad y se les asegura el disfrute y ejercicio de sus derechos humanos. La educación para la salud es eficiente y universal. El proyecto de una vacuna cubana contra el SIDA, en fase de pruebas clínicas en humanos, está entre los más avanzados al nivel mundial.

Cuba reitera, una vez más, su propuesta de establecer un proyecto de colaboración, a través de ONUSIDA, la OMS y otras agencias y fondos, para Africa Subsahariana, el Caribe y Centroamérica en el enfrentamiento al SIDA, y a otros problemas de salud, para el cual está dispuesta a aportar personal médico.

Reiteramos en este marco la propuesta del Presidente Fidel Castro a la Cumbre del Milenio de aportar 3000 médicos especialistas de la salud para prestar servicios gratuitos en Africa Subsahariana e incluso asumir la creación de la infraestructura necesaria para la aplicación masiva de los anti-retrovirales, si los países industrializados aportan los medicamentos y los recursos necesarios.

Sirva nuestra experiencia presentada con humildad y modestia, sólo como ejemplo de que este esfuerzo es viable. Cuéntese con nuestro aporte en la lucha contra este flagelo de la humanidad.

Muchas gracias

 

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