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Intervención pronunciada por el Sr. Abelardo Moreno, Viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en el Segmento de Alto Nivel del ECOSOC

Nueva York, 29 de junio de 2004

Señora Presidenta:

Permítame, ante todo, expresar el endoso de mi delegación a la declaración pronunciada en la mañana de hoy por el Secretario de Estado para las Relaciones Exteriores de Qatar a nombre del Grupo de los 77 y China.

Señora Presidenta:

El tema objeto de la atención de este segmento de alto nivel es, sin dudas, de suma urgencia e interés, máxime a partir del hecho de que El Plan de Acción de Bruselas estableció que la erradicación de la pobreza, el empleo, el buen gobierno a nivel nacional e internacional, el fomento de la capacidad, el desarrollo sostenible, y los problemas especiales de los países menos adelantados, son prioritarios para la comunidad internacional.

Pero a tal prioridad es preciso darle un sentido práctico. Habría que tomar medidas al menos en 8 esferas.

Primera: Los países industrializados deben cumplir efectivamente el compromiso de designar 0.15 a 0.20% de sus PNB a asistencia oficial a los PMAs, revirtiendo la tendencia a la baja que comportan dichas corrientes de ayuda, a pesar de los esfuerzos realizados por los países menos adelantados en el cumplimiento de lo que los países industrializados y las instituciones financieras internacionales califican de “buen entorno normativo”. Asimismo, habría que eliminar la alta condicionalidad política que permea tal asistencia, que amenaza claramente la capacidad de decisión soberana de los PMA.

Segunda: Habría que modificar sustancialmente la forma en que los PMA se integran en la economía mundial, particularmente al Sistema Multilateral de Comercio. La manera en que actualmente lo hacen es por medio de su reducida capacidad de exportación, que no respalda ni su crecimiento económico, ni los esfuerzos necesarios para la reducción de la pobreza de manera sostenida.

Tercera: Es preciso hallar soluciones duraderas y profundas a la cuestión de la deuda externa que enfrentan estos países, cuyo pago implica una notable disminución de los recursos con los que potencialmente podrían contar para la realización de inversiones públicas en capital material y humano. En la mayoría de los casos, el endeudamiento es insostenible y los mecanismos que han sido adoptados por la comunidad internacional, son insuficientes e ineficaces. Debemos evitar la complacencia con iniciativas excluyentes como la HIPC, que ha logrado escasos resultados desde su puesta en práctica.

Cuarta: Es imprescindible solucionar el tema de la dependencia de la mayoría de los PMA de la exportación de productos básicos, con baja productividad, poco dinamismo, y escaso valor añadido que han ido perdiendo valor dramática y sistemáticamente.

Quinta: Es preciso revertir la tendencia a la pérdida de mercados y al deterioro de los niveles de intercambio de los PMAs, resultantes de sus altas tasas de pobreza, ligadas al bajo nivel de capacitación, que conducen a la escasa movilización de recursos para la inversión y el fomento de los conocimientos necesarios para mejorar la producción y la participación en las cadenas de suministro que generan alto valor añadido.

Sexta: Es preciso mejorar sustantivamente las iniciativas de acceso preferencial a los mercados de los países desarrollados, de las que supuestamente son “beneficiarios” los PMA, pues son insuficientes, por no decir casi nulas.

Séptima: Habría que favorecer la necesidad de colaboración de las instituciones internacionales para la realización de investigaciones que ayuden a los PMA a comprender la estructura de las cadenas de suministro, identificando las etapas en las que se genera valor añadido, así como valorar las potencialidades de los PMAs para participar en estas cadenas, y la posterior aplicación de políticas nacionales conducentes a la obtención de mayores ingresos producto del valor añadido incorporado a los productos finales.

Octava: Fomentar el reconocimiento de que la Cooperación Sur-Sur debe ser un complemento y no un sustitutivo de la Cooperación Norte- Sur.

Pero, Sra. Presidenta, la principal acción que podríamos adoptar a favor de los países menos adelantados y del mundo subdesarrollado en su conjunto, es la solidaridad.

Creo que citando unas pocas estadísticas podemos darnos cuenta de que con una simple reducción del consumismo y de los gastos suntuarios en los países industrializados, se podrían generar recursos más que suficientes para garantizar la solución de algunos de los fenómenos que de manera más acuciante afectan no sólo a los PMA sino también al resto del Tercer Mundo.

Con sólo una parte de los 18 mil millones de dólares que anualmente se gastan en cosméticos en los países del Norte, se podrían cubrir los 12 mil millones que se requieren para garantizar la salud reproductiva de todas las mujeres del planeta;

Con los 17 mil millones que se emplean en Estados Unidos y Europa para la alimentación de perros y gatos, casi se podría satisfacer el monto de 19 mil millones que se requieren para eliminar el hambre en el mundo;

Con los 15 mil millones que se gastan en perfumes en los países industrializados, se podría lograr tres veces la alfabetización universal;

Con los 14 mil millones de dólares que se gastan en cruceros, sobraría para asegurar los 10 mil millones que se requieren para que todos los habitantes del planeta cuenten con agua limpia y potable; y

Con los 11 mil millones que se emplean en helados en Europa, se podría inmunizar 8 veces a todos los niños del mundo.

No quiero ocupar más el tiempo de este Consejo. Desearía concluir recordando que la única forma en que podremos, de manera efectiva y realista aplicar las medidas previstas en el Plan de Acción de Bruselas, e ir más allá, es mediante la acción decidida y solidaria. No debemos olvidar que un mundo mejor es posible.

Muchas gracias.

 

 

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