El Sur es acreedor, no es deudor
Es el reclamo de los pueblos tercermundistas frente a la deuda externa
Por Lourdes Pérez Navarro y Elson Concepción
Tomado de Granma,
27 de septiembre de 2005
La denuncia y la resistencia a la deuda externa que flagela a los países del Tercer Mundo, reúnen en el capitalino Palacio de las Convenciones a representantes de 39 países que participan en la Asamblea Mundial de Jubileo Sur, que por primera vez sesiona en Cuba.
Integrada por una red de redes de organizaciones y movimientos sociales, ONG, centros de investigación y personalidades de África, Asia, América Latina y el Caribe, Jubileo Sur se constituyó en la Primera Cumbre Sur-Sur, celebrada en Sudáfrica en noviembre de 1999.
Esta reunión se celebra justamente 20 años después de que en 1985 el Presidente Fidel Castro convocara a los países del Sur a enfrentar la grave crisis de la deuda externa y a adoptar la digna posición del No Pago de la misma.
Los delegados subrayaron que es una importante oportunidad de cambiar las relaciones de poder, y desde las posiciones de acreedores exigir la anulación de las ilegítimas, inhumanas e inmorales deudas externas, detener el saqueo de recursos naturales, la destrucción y contaminación de la naturaleza, la violación de los derechos de los pueblos y demandar la restauración ambiental y el resarcimiento a las víctimas.
No se trata solo de condonar deudas financieras, sino deudas históricas, aseguró el nicaragüense Alejandro Bendaña, miembro del Comité Internacional de Coordinación de Jubileo Sur. Somos acreedores de 500 años de saqueos, intervenciones y explotación de nuestros pueblos del Sur, entendido este más sociológica que geográficamente.
Alertó de que anualmente estos países pagan cerca de 300 000 millones de dólares por concepto de deuda externa, de los cuales Estados Unidos absorbe 40 000 millones. Tan solo la tercera parte serviría para solventar las necesidades básicas del Sur, subrayó.
Si seguimos en este proceso de endeudamiento no podremos sobrevivir, advirtió Ntando Ndlovu, funcionaria de la Secretaría General de Coalición de Zimbabwe. ¿Debemos dejar que nuestros niños mueran de hambre para poder pagar la deuda?, ¿habrá que pagarla en vez de invertir en medicamentos para enfrentar la pandemia del VIH SIDA?, preguntó.
Ndlovu advirtió que las alternativas que ofrecen el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio para solucionar las deudas coloniales acumuladas durante siglos de explotación y apartheid en África, son seguir sus normativas neoliberales y privatizarlo todo. Para un niño africano eso significa morir de hambre, subrayó.
Nuestros gobiernos son débiles, dijo, tienen posiciones dependientes en las negociaciones; debemos luchar para que digan "no estamos de acuerdo con estas políticas importadas".
Evaluó la fragmentación de África, la inseguridad en términos generales, el escaso o nulo apoyo de los estados para financiar programas de Salud y Educación, el éxodo de profesionales, la dependencia del financiamiento externo. Si lucháramos como continente todo sería diferente, resaltó.
Los delegados de la Asamblea Mundial de Jubileo Sur continuarán debatiendo acerca de los efectos y las propuestas de lucha contra la deuda externa. El representante del Sindicato de Funcionarios Públicos de la India, Ashok Rao, expuso las suyas. Entre ellas: poner a las personas y no a las ganancias en el centro del desarrollo, que sea la seguridad alimentaria la base del derecho a la tierra, desalentar la especulación tributaria a niveles nacional e internacional, y garantizar servicios públicos para reducir índices de marginación. Condonar la deuda, sostuvo, no es una obra de caridad, es responder a siglos de saqueos y explotación.
ÁFRICA LA MÁS AFECTADA
La reunión de Jubileo Sur escuchó tres informes sobre la situación de la deuda en África, América Latina y Asia-Pacífico.
El representante africano, Dembe Dembele, expuso cifras demostrativas de que desde el año 2001 hasta hoy la deuda externa en esa región se ha ampliado vertiginosamente, y, por ejemplo, es superior en un 65% en lo que respecta a la relación deuda-Producto Interno Bruto, y alcanza cifras muy altas en lo que tiene que ver con la exportación de productos y servicios, y en otros indicadores.
Explicó que 32 de los 38 países más endeudados del Planeta pertenecen al África subsahariana, y sus consecuencias devastadoras indican que cada 30 segundos muere por malaria un niño africano.
Además, la liberalización del comercio ha destruido las estructuras económicas de la región, con pérdidas superiores a los 270 000 millones de dólares; las industrias locales han ido desapareciendo y por tal motivo el desempleo ha aumentado de forma acelerada.
El delegado africano llamó a aumentar la lucha contra la deuda, y a lograr una mayor coalición de fuerzas en este objetivo.
No debemos, no pagamos, somos los acreedores, concluyó.
Otras intervenciones de la sesión de la tarde fueron de Mercedes Canese, por la región latinoamericana, y Ana María Nemenzo, por Asia-Pacífico.
El análisis en plenario sobre el trabajo de Jubileo Sur, retrospectiva y los desafíos, puso fin a la jornada .