Discurso pronunciado por María del Carmen Pérez, ministra interina de la Agricultura de la República de Cuba y jefa de la delegación cubana al 33 período de sesiones de la conferencia de la FAO . Roma, 21 de noviembre de 2005
Excelentísimo Señor Cao Duc Phat, ministro de la Agricultura de Viet Nam y Presidente del 33 período de sesiones de la conferencia,
Sr. Jacques Diouf, director general de la FAO,
Distinguidos participantes en esta conferencia,
Sr. Presidente,
Ante todo, permítame expresarle nuestro reconocimiento por su elección para conducir las labores de este trigésimo tercer período de sesiones, el cual hago extensivo al resto de los distinguidos integrantes de la mesa.
Igualmente deseo hacer patente, nuestra más sincera felicitación, en nombre del gobierno de Cuba, al Excmo. Sr. Jacques Diouf por su reelección para continuar al frente de esta prestigiosa organización, quien ha dirigido la misma de forma certera, haciendo aportes reconocidos a la lucha contra el hambre y la malnutrición en el mundo, un ejemplo de los cuales es el programa especial de seguridad alimentaria (PESA).
Estamos seguros, que en el futuro continuará realizando esfuerzos por aumentar la eficiencia de la organización, el apoyo a los países miembros y su lucha contra: el hambre, la destrucción del medio ambiente, la pobreza y el escasoaprovechamiento de los recursos naturales.
Le reiteramos, en nombre del gobierno cubano, la disposición de continuar apoyando su mandato para el cumplimiento de estos objetivos en beneficio de la humanidad.
Sr. Presidente,
Hace exactamente dos años, nos reunimos en esta sala, en ocasión del anterior período de sesiones de esta conferencia,en la que se analizaron los retos que teníamos para avanzar con celeridad en el cumplimiento de las metas acordadas en la cumbre mundial de la alimentación, a las que se le unieron posteriormente los objetivos de desarrollo del milenio, acordados en la cumbre del ano 2000.
A pesar de que en varios foros internacionales hemos pasado revista al estado de cumplimiento de estas metas, las realidades del mundo de hoy nos muestran que no hemos avanzado lo suficiente como para sentirnos satisfechos y poder decir que cumpliremos con los propósitos que nos habíamos planteados, de reducir a la mitad el número de hambrientos para el 2015.
Según el informe sobre el estado de la agricultura y la alimentación de la FAO del año 2003, el número de hambrientos ascendía a 842 millones de personas y 38 países se encontraban afectados además, por emergencias alimentarias.
Sin embargo, dos años después, el número de hambrientos, lejos de disminuir, se ha incrementado en 10 millones, lo cual refleja el lento e insuficiente avance en los objetivos trazados y al mismo tiempo muestra los impresionantes retos a los cuales nos enfrentamos.
Ante esta situación, acogemos con satisfacción la decisión de algunos países donantes de aumentar la asistencia para el desarrollo. Sin embargo, deseamos llamar la atención, acerca de que compromisos de esta naturaleza vienen reiterándose en los últimos años, sin que hasta el momento los mismos hayan sido efectivos, como el comprometido 0,7% del PIB como asistencia oficial al desarrollo que, para los países en desarrollo todavía constituye una quimera.
Sr. Presidente,
Esta conferencia tiene lugar en circunstancias de especial significado para la FAO, por una parte celebramos el 60 aniversario de su fundación, y por otra, hemos iniciado un proceso de evaluación y de reformas que deben contribuir al fortalecimiento de la labor realizada en esos años y a mejorar su eficiencia y eficacia.
Sin embargo, para alcanzar estos y otros objetivos propuestos, la organización requiere un nivel presupuestario ajustado a sus necesidades, que le permitan revertir el decrecimiento de los últimos 12 años, en los cuales, la financiación proporcionada por los estados miembros a la organización, ha disminuido en un 24% en cifras reales, mientras que los servicios que demandamos de ella se incrementan cada día, por lo que nuestra delegación apoya la propuesta de un crecimiento real de los recursos para el programa ordinario en el próximo bienio,como la forma más viable de otorgar la financiación necesaria a los programas fundamentales de la FAO.
Igualmente, apoyamos los principios en los cuales se basa la reforma presentada por el Director General y nos sumamos al diálogo abierto y constructivo entre todos los estados miembros para que el mismo, nos permita tener, en el futuro,una organización más eficiente y en mejores condiciones de cumplir su mandato.
Sr. Presidente,
Para garantizar la seguridad alimentaria de la población cubana, la agricultura desempeña un papel fundamental. El sector agrario cubano contribuye, en gran medida, a satisfacer las necesidades nutricionales del país y genera una parte importante de los ingresos externos de la economía cubana.
Cuba, concede la mayor prioridad al logro de la seguridad alimentaria plena de toda su población. En ese sentido, en los últimos años, se han puesto en práctica programas de desarrollo social que tienen como objetivo central aumentar la equidad social, favoreciendo especialmente a ancianos, embarazadas, discapacitados, enfermos y niños, a los cuales también se les garantiza de forma gratuita la merienda escolar.
En el 2004, se alcanzó un consumo de nutrientes estimado en unas 3 305 kilocalorías y 85,5 gramos de proteínas diarias, lo que se encuentra por encima de las normas mínimas necesarias validadas por expertos de la FAO, lo que representa un crecimiento del 6,5 y 5,9% respectivamente, en relación a lo logrado en el año precedente.
En este esfuerzo, merece mención especial el programa nacional de agricultura urbana, que aprovechando los espacios cultivables dentro de las ciudades y su periferia y aplicando métodos intensivos, basados en prácticas agroecológicas sostenibles permiten el reciclaje de los desechos, en armonía con el medio ambiente y generando casi 300 mil nuevos empleos, lo que ha permitido en los últimos años, la producción de más de cuatro millones de toneladas de hortalizas y condimentos frescos anualmente.
Todo este esfuerzo se realiza, por miles de hombres y mujeres, en medio de una difícil situación económica, que nuestro país ha tenido que enfrentar debido al injusto y criminal bloqueo económico, financiero y comercial al que ha estado sometido por más de cuatro décadas, a pesar del rechazo reiterado de la comunidad internacional. A ello se unen, en los últimos años, las adversas condiciones climáticas motivadas por una intensa sequía y los frecuentes huracanes que han afectado a nuestro país.
Sr. Presidente,
Las relaciones que mantenemos con la FAO han continuado fortaleciéndose en los últimos años. La reciente visita efectuada por el Director General a nuestro país confirmó el estado de estas relaciones y las intenciones de ambas partes de emprender acciones que las fortalezcan aún más.
Como muestra de lo anterior, a lo hecho en el pasado, se une ahora, la firma de un acuerdo tripartito para suministrar 44 expertos y técnicos para apoyar la implementación del programa subregional de seguridad alimentaria para el Caribe y el compromiso del gobierno cubano de poner a disposición de esta organización a sus profesionales universitarios y técnicos de distintas especialidades, que laboran en el sector agrario, para contribuir con su experiencia y desarrollo al bienestar económico, social y cultural de cualquier país que lo necesite, como lo hacen actualmente miles de médicos, técnicos de salud, instructores deportivos y otros especialistas cubanos, en decenas de países, como expresión de la solidaridad que ha caracterizado a todo nuestro pueblo por la construcción de un mundo mejor.
Muchas gracias,